Estiamado Leal:
1Cor.15:24-28 es como ya te lo he comentado, pero parece que no lo quieres leer, e trata de un pasaje de relación entre dos Personas igualmente divinas, colocadas en perfecto orden por el autor de la carta.
Tu te preguntaras igual que todos los arrianso que conozco, incluido s russellistas; el ¿porque razón el Hijo ve como mayor al Padre, si son uno?
La razón es simple y compleja a la vez:
La Persona del Hijo se despojo de Si mismo y en su condición de Hombre mira hacia el Padre como "mayor a".
Lo cual no invalida en nada el hecho de que Dios es Trino; y esto no es dogma, sino un escriturario hecho que esta implícitamente contenido en toda la Biblia de pasta a pasta
esto lo he comentado alguna ve de la siguiente manera.
Imagina que un desdichado hombre se esta ahogando en el cieno de un pantanoso paraje; un buen samaritano va pasando cuando lo ve; así que decide salvar al hombre, para ello es menester bajarse de su carruaje real, despojarse de sus ropas reales y demás distintivos pues además este samaritano no es otro que el hijo rey de la comarca, y el genuino heredero de todo.
Una vez que el hijo del rey hubo rescatado al hombre en desgracia, ambos llenos de lodo y del mismo barro pero a la orilla del pantano, el hombre al que salvó la vida, al ver en aquel aspecto tan desaliñado al príncipe, no le reconoce ni como rey, ni como príncipe ni como nada; dime ¿te parecería justo que aquel al que salvó lo desconozca al grado de no darle ni las gracias, o que no creyera que él era de al realiza, o que no fuera el hijo del rey, o que el rey y el príncipe tuviesen sangre real distinta o simplemente fuese un instrumento del rey para salvar a aquella víctima, sin iniciativa alguna?¡o que no hubiese arriesgado su vida por salvarle?
Pues bien, muchos hombres ingrato no le reconocieron por su duro corazón, ni le reconocen aún a Jesús como el eterno Hijo de Dios y por tanto, como divino y no lo reconocen por haber venido como siervo, humilde, como príncipe de paz, no como viniendo a condenar al mundo sino a salvarlo; pero ten la seguridad de que un buen día este mismo príncipe al que humillamos y maltratamos los hombres, se pondrá sus vestidos reales, vendrá entre las nubes con toda su gloria y resplandor, con sus millares de ángeles a juzgarnos, ya no como príncipe de paz, ni como siervo, sino como Rey de reyes y Señor de señores, como el Juez de toda creación...y ahí si que le reconocerás Su divinidad.