El Dr. Ray T. Matheny, profesor de Antropología en la Universidad (Mormona) Brigham Young, ha admitido que le ha costado mucho trabajo reconciliar la Arqueología del Nuevo mundo con el Libro de Mormón. Dice:
“En realidad, me es difícil encontrar motivos para rechazar los capítulos iniciales del Libro de Mormón (es decir, los 7 primeros capítulos que se refieren solamente a Lehi y a su familia, en los alrededores de Jerusalén). Pero, después de estos capítulos, ya ESTO NO ME PARECE QUE SEA UNA TRADUCCIÖN….. y considero que la terminología y el lenguaje usados y los métodos utilizados para explicar, describir, narrar, son conceptos literarios y experiencias culturales típicas del siglo 19 que son fácil esperar que Joseph Smith y sus colegas pudieron haber normalmente experimentado en sus propias vidas. Debido a ésto, después del capítulo 7 , yo diría que ésta es una TRANSCRIPCIÓN, UNA COPIA.; preferiría NO llamarla una TRADUCCIÓN. Y encuentro gran dificultad al tratar de relacionar estos conceptos culturales que he discutido brevemente aquí CON LOS HALLAZGOS ARQUEOLÓGICOS EXISTENTES de los cuales tengo conocimiento….
“Si yo estuviese haciendo ésto desapasionadamente, como si John Carlson estuviese presente, al evaluar el Libro de Mormón yo diría que lo que describe NO TUVO LUGAR EN EL NUEVO MUNDO. Más bien parece como si los eventos que se describen en el Libro de Mormón tuvieron lugar en el Viejo Mundo. Yo situaría en el Viejo Mundo el lugar donde ocurrieron los eventos descritos en este libro. Sencillamente, lo que narra no parece ajustarse a nada que le hayan enseñado a él en su campo de estudios ni a mí en mi campo de Antropología, Historia; DA LA IMPRESIÓN COMO SI NO EXISTIESE UN LUGAR PARA ESTE LIBRO. PARECE ESTAR FUERA DE LUGAR, DESUBICADO. Parece Como si hubiesen anacronismos. Como si los eventos estuviesen FUERA DE LUGAR EN TIEMPO Y ESPACIO, como si hubiesen ocurrido en otro período en el tiempo y los hubiesen tratado de trasladar, a otro período equivocado, en el Nuevo Mundo. Y yo pienso que para nosotros, los Mormones, existe una gran dificultad para entender de qué se trata, realmente, este libro”.
(El libro de Mormón y la Arqueología””, Respuesta del profesor Ray T. Maheny, Simposio de Sunstone, Agosto 25 de 1984, copia transcrita de una grabación de audio-cassette, pags. 30-31).
Tres días después de haber hablado en este Simposio, el Dr. Maheny escribió una carta en la cual dejó en claro que todavía no existía una evidencia arqueológica que validara el Libro de Mormón:
“Aunque algunos han decidido defender el libro de Mormón usando evidencias arqueológicas, a mi parecer lo han hecho prematuramente y sin conocimiento suficiente.
“NO OTORGO MI APROBACIÖN a los libros escritos sobre este tema - incluyendo “EL Mesías en la América Antígua” - NI A NINGÚN OTRO. Creo que los autores están presentando argumentos con base en evidencia insuficiente y no confrontan adecuadamente los problemas que presentan la Arqueología y el Libro de Mormón. Me sentiría terriblemente avergonzado si alguien enviara una copia de cualquier escrito sobre este tema al Museo Nacional de Historia Natural del Instituto Smithsonian, o a cualquier otra autoridad en la materia, e hiciera declaraciones que no pueden ser comprobadas todavía…… en este campo existen muy serios problemas cuando se trata de hacer concordar todo con las Escrituras. Este tipo de especulaciones, como las hechas hasta ahora por autores Mormones, no han ayudado a la credibilidad de los miembros de la Iglesia” (Carta de Ray T. Maheny, fechada Dic. 17, 1987).
Mientras no existe ninguna evidencia arqueológica que valide la información hecha en el Libro de Mormón de que existían Nefites en el Nuevo Mundo, la existencia de los Israelitas en Tierra Santa es verificada por una enorme cantidad de evidencia. La “más antígua evidencia arqueológica con referencia al pueblo de Israel”es una “stele” del gobernante egipcio Merneptah, que data de alrededor del año 1220 A.C. Se han descubierto muchas inscripciones antíguas que mencionan a los Israelitas y algunas inscripciones llegan hasta a dar los nombres de reyes o de otros personajes mencionados en la Biblia. El Nuevo Testamento menciona varios gobernantes que se sabe vivían en el tiempo de Jesucristo. El hecho de que los Judíos vivían en Palestina durante los tiempos Bíblicos ha sido probado por cientos de antíguas inscripciones Hebreas. Porciones de todos los libros del Antíguo Testamento, con excepción del Libro de Ester, también han sido halladas en los manuscritos conocidos como los Rollos del Mar Muerto. Sin embargo, por contraste, en el caso del Libro de Mormón no podemos encontrar, en lo absoluto, evidencia alguna de que los Nefitos existieron en realidad alguna vez.
“En realidad, me es difícil encontrar motivos para rechazar los capítulos iniciales del Libro de Mormón (es decir, los 7 primeros capítulos que se refieren solamente a Lehi y a su familia, en los alrededores de Jerusalén). Pero, después de estos capítulos, ya ESTO NO ME PARECE QUE SEA UNA TRADUCCIÖN….. y considero que la terminología y el lenguaje usados y los métodos utilizados para explicar, describir, narrar, son conceptos literarios y experiencias culturales típicas del siglo 19 que son fácil esperar que Joseph Smith y sus colegas pudieron haber normalmente experimentado en sus propias vidas. Debido a ésto, después del capítulo 7 , yo diría que ésta es una TRANSCRIPCIÓN, UNA COPIA.; preferiría NO llamarla una TRADUCCIÓN. Y encuentro gran dificultad al tratar de relacionar estos conceptos culturales que he discutido brevemente aquí CON LOS HALLAZGOS ARQUEOLÓGICOS EXISTENTES de los cuales tengo conocimiento….
“Si yo estuviese haciendo ésto desapasionadamente, como si John Carlson estuviese presente, al evaluar el Libro de Mormón yo diría que lo que describe NO TUVO LUGAR EN EL NUEVO MUNDO. Más bien parece como si los eventos que se describen en el Libro de Mormón tuvieron lugar en el Viejo Mundo. Yo situaría en el Viejo Mundo el lugar donde ocurrieron los eventos descritos en este libro. Sencillamente, lo que narra no parece ajustarse a nada que le hayan enseñado a él en su campo de estudios ni a mí en mi campo de Antropología, Historia; DA LA IMPRESIÓN COMO SI NO EXISTIESE UN LUGAR PARA ESTE LIBRO. PARECE ESTAR FUERA DE LUGAR, DESUBICADO. Parece Como si hubiesen anacronismos. Como si los eventos estuviesen FUERA DE LUGAR EN TIEMPO Y ESPACIO, como si hubiesen ocurrido en otro período en el tiempo y los hubiesen tratado de trasladar, a otro período equivocado, en el Nuevo Mundo. Y yo pienso que para nosotros, los Mormones, existe una gran dificultad para entender de qué se trata, realmente, este libro”.
(El libro de Mormón y la Arqueología””, Respuesta del profesor Ray T. Maheny, Simposio de Sunstone, Agosto 25 de 1984, copia transcrita de una grabación de audio-cassette, pags. 30-31).
Tres días después de haber hablado en este Simposio, el Dr. Maheny escribió una carta en la cual dejó en claro que todavía no existía una evidencia arqueológica que validara el Libro de Mormón:
“Aunque algunos han decidido defender el libro de Mormón usando evidencias arqueológicas, a mi parecer lo han hecho prematuramente y sin conocimiento suficiente.
“NO OTORGO MI APROBACIÖN a los libros escritos sobre este tema - incluyendo “EL Mesías en la América Antígua” - NI A NINGÚN OTRO. Creo que los autores están presentando argumentos con base en evidencia insuficiente y no confrontan adecuadamente los problemas que presentan la Arqueología y el Libro de Mormón. Me sentiría terriblemente avergonzado si alguien enviara una copia de cualquier escrito sobre este tema al Museo Nacional de Historia Natural del Instituto Smithsonian, o a cualquier otra autoridad en la materia, e hiciera declaraciones que no pueden ser comprobadas todavía…… en este campo existen muy serios problemas cuando se trata de hacer concordar todo con las Escrituras. Este tipo de especulaciones, como las hechas hasta ahora por autores Mormones, no han ayudado a la credibilidad de los miembros de la Iglesia” (Carta de Ray T. Maheny, fechada Dic. 17, 1987).
Mientras no existe ninguna evidencia arqueológica que valide la información hecha en el Libro de Mormón de que existían Nefites en el Nuevo Mundo, la existencia de los Israelitas en Tierra Santa es verificada por una enorme cantidad de evidencia. La “más antígua evidencia arqueológica con referencia al pueblo de Israel”es una “stele” del gobernante egipcio Merneptah, que data de alrededor del año 1220 A.C. Se han descubierto muchas inscripciones antíguas que mencionan a los Israelitas y algunas inscripciones llegan hasta a dar los nombres de reyes o de otros personajes mencionados en la Biblia. El Nuevo Testamento menciona varios gobernantes que se sabe vivían en el tiempo de Jesucristo. El hecho de que los Judíos vivían en Palestina durante los tiempos Bíblicos ha sido probado por cientos de antíguas inscripciones Hebreas. Porciones de todos los libros del Antíguo Testamento, con excepción del Libro de Ester, también han sido halladas en los manuscritos conocidos como los Rollos del Mar Muerto. Sin embargo, por contraste, en el caso del Libro de Mormón no podemos encontrar, en lo absoluto, evidencia alguna de que los Nefitos existieron en realidad alguna vez.