La experiencia vivida es un poderoso respaldo. Cuando hablamos en razón a lo que hemos vivido personalmente, eso le imprime un impacto añadido a nuestras palabras o a nuestras predicaciones. Cuando deba hablar de la pobreza, si yo nunca he sido pobre, no tendré el suficiente respaldo para impactar con mi predicación, usaré palabras y hablaré teóricamente de algunas experiencias ajenas, pero sin mayor fuerza, por no haberlas vivido personalmente.
Obviamente podemos hablar de muchas cosas son haberlas vivido, pero esas palabras no tendrán el mismo peso de lo vivido. Y por último, estamos hablando no de libertad para hablar sin vivir lo que hablamos, sino más bien de moral, la moral que respalde lo que decimos.
Aquellos que hablan de que los pastores se enriquecen con los diezmos; que son unos aprovechadores y abusadores de los hermanos.... deben tener moral; si no entregan diezmos, ni ellos han enriquecido a otros, y ni un peso de ellos ha engordado las arcas de aquellos pastores vividores; NO TIENE MORAL PARA HABLAR.
En ese caso, no puede chillar la mula.
Obviamente podemos hablar de muchas cosas son haberlas vivido, pero esas palabras no tendrán el mismo peso de lo vivido. Y por último, estamos hablando no de libertad para hablar sin vivir lo que hablamos, sino más bien de moral, la moral que respalde lo que decimos.
Aquellos que hablan de que los pastores se enriquecen con los diezmos; que son unos aprovechadores y abusadores de los hermanos.... deben tener moral; si no entregan diezmos, ni ellos han enriquecido a otros, y ni un peso de ellos ha engordado las arcas de aquellos pastores vividores; NO TIENE MORAL PARA HABLAR.
En ese caso, no puede chillar la mula.