La Sombra;n3281474 dijo:Mira amigo, te lo voy a decir mucho más claro ya que al parecer no has entendido.
No, no voy a discutir contigo estos asuntos en este epígrafe, y espero que tengas la suficiente conciencia de lo que digo, no, no quiero ser partícipe en arruinar este magnífico epígrafe, si querés discutir abrí otro epígrafe.
Ya. ¿Y tu cita plotiniana dónde se quedó? Mira, ni la cosmovisión de los textos gnósticos asumen la doctrina de Arrio. Se conservan dos textos procedentes de Arrio, aunque indirectamente (aquí escribo la segunda por su sentido más dogmático).
Se ha perdido la obra de Arrio, pero su doctrina nos es conocida -por un lado- gracias sobre todo a un enemigo declarado suyo, el futuro obispo Atanasio de Alejandría, quien reproduce ciertos párrafos de una obra perdida de Arrio titulada Thalía, o Banquete. (...). Se conserva también otra carta de Arrio (a su amigo Eusebio, obispo de Nicodemia) en la que precisa su pensamiento; la carta tenía la forma de una especie de declaración dogmática o "credo", que Arrio y sus partidarios aprobaban. El heterodoxo afirmaba que el Hijo es una "perfecta criatura De Dios", y sostenía:
Hay así tres hipóstasis (Dios, Hijo y Espíritu). Dios, que es la causa de todas las cosas, no tiene comienzo y es absolutamente único, mientras que el Hijo, engendrado eternamente por el Padre y creado y establecido antes de los siglos, no existía antes de que fuera engendrado, pero fue engendrado eternamente antes de todas las cosas, y fue el único constituido por el Padre. El Hijo no es eterno, ni coeterno ni coinengendrado con el Padre, ni tampoco tiene su ser junto con el Padre... Dios, como mónada y causa de todo, era así antes de todo.
- Piñero, Antonio: Los cristianismos derrotados. Ed. Edaf. Madrid, 2007. 7ª reimpresión, febrero 2016.
