Amados hermanos y hermanas. Reciban mis saludos, mi amor y mis bendiciones.
Hace mas menos dos mil años atrás, el Hijo de Dios (Creador de nuestro Universo), vino a nacer en este mundo, y su venida fue realizada por mi Padre, y desde Paraíso. Para muchos la encarnación fue un “misterio” y para otros, un “milagro”, pero no fue ni lo uno ni lo otro, tan solo se viene a la carne, cuando hay carne. Y para que haya carne debe haber un ser (un feto), en el cal pueda producirse dicha “encarnación”. El vientre de María, fue fecundado por su esposo: José, y en esa fecundación vino a ser la “carne” donde el Hijo de Dios, vendría a manifestarme en este mundo. El cómo se produce la “encarnación” solo le atañe saberlo al Padre y al Hijo que encarna.
Demás está decirles que el mundo le conoció como Jesucristo, el “hijo del hombre”, y como tal el mundo le vio. Trajo la Verdad, y trajo la Salvación: el Reino de Dios, al hombre. Algo de la historia la conocen, aunque mucho de ella aún no comprenden.
Durante su misión, muchas veces dio a entender que regresaría a este mundo. Una de esas tantas veces fue la noche del martes, antes de ser capturado. En esa oportunidad, habló de dos hechos muy importantes: el uno, la destrucción del templo y todo lo concerniente a la destrucción de Jerusalén, y lo otro: su regreso a este mundo. Los evangelistas (no así Juan), confundieron ambas revelaciones y lo escribieron como un conjunto de cosas que acaecerían al “final de los tiempos”. Craso error. Pero no viene al caso profundizar ahora en ese asunto, pues el motivo de esta declaración es revelarles lo segundo: el regreso del Hijo de Dios, a este planeta. Para ello postearé el siguiente párrafo del libro Urantia (libro que todos deberían leer y estudiar, porque en él mi Padre, ha permitido que se les revele la verdad de la creación, de nuestro Universo, de nuestro planeta y toda mi vida de mi estadía en este mundo).
Pedro hizo la siguiente pregunta al Maestro:
«Maestro, sabemos que todas las cosas pasarán cuando aparezcan los nuevos cielos y la nueva tierra, pero, ¿cómo sabremos cuándo retornarás tú para que todo esto ocurra?»
Cuando Jesús oyó esto, permaneció pensativo por un tiempo y luego dijo: «Tú caes constantemente en el error porque siempre tratas de vincular la nueva enseñanza con la vieja; estás resuelto a tergiversar todas mis enseñanzas; insistes en interpretar el evangelio de acuerdo con tus creencias preestablecidas. Sin embargo, trataré de esclarecerte».
Respondiendo ulteriormente a la pregunta de Pedro, Jesús dijo: «¿Por qué persistís en considerar que el Hijo del Hombre se sentará en el trono de David y esperáis que se cumplan lo sueños materiales de los judíos? ¿Acaso no os he dicho en todos estos años que mi reino no es de este mundo? Las cosas que contempláis ahora a vuestros pies están llegando a su fin, pero éste será un nuevo comienzo del cual el evangelio del reino se expanderá a todo el mundo y esta salvación será para todos los pueblos. Cuando el reino haya llegado a su fruto pleno, estad seguros de que el Padre en el cielo no dejará de visitaros con una revelación ampliada de la verdad y con una enaltecida demostración de rectitud, aun como ya otorgó a este mundo a aquel que se convirtió en el príncipe de las tinieblas, y luego a Adán, que fue seguido por Melquisedek, y en estos días, el Hijo del Hombre. Así pues, mi Padre continuará manifestando su misericordia y mostrando su amor, aun a este mundo tenebroso y malvado. Así también yo, después que mi Padre me haya investido de todo poder y autoridad, continuaré siguiendo vuestra suerte y guiando los asuntos del reino mediante la presencia de mi espíritu que pronto será derramado sobre toda carne. Aunque así estaré presente con vosotros en espíritu, también os prometo que alguna vez volveré a este mundo, donde he vivido esta vida en la carne logrando la experiencia simultánea de revelar a Dios al hombre y conducir al hombre a Dios. Muy pronto debo abandonaros y emprender la obra que el Padre ha confiado en mis manos, pero seáis valerosos porque alguna vez retornaré. Mientras tanto, mi Espíritu de la Verdad de un universo os confortará y os guiará.
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Página 1915
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«Ahora me contempláis en debilidad y en la carne, pero cuando retorne, será con poder y en el espíritu. El ojo de la carne contempla al Hijo del Hombre en la carne, pero sólo el ojo del espíritu podrá contemplar al Hijo del Hombre glorificado por su Padre y apareciendo en la tierra en su propio nombre.
Libro Urantia. Doc.176. Pags. 1914 y 1015
“apareciendo en la tierra en su propio nombre”. Esto nos debiera hacer recordar otra revelación, la cual aparece en el libro de Apocalipsis capitulo 19, versículos 12 y 16:
“En su cabeza tiene muchas diademas, y tiene un nombre escrito que nadie conoce sino él mismo.” (12)
“En su vestidura y sobre su muslo, tiene escrito el nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.”(16)
Si razonan y comprenden estos textos se darán cuenta del error que cometió el escritor o el traductor, porque si el nombre solo lo conoce el Hijo ( el Fiel y Verdadero), ¿cómo entonces más abajo se ha escrito un nombre que no es?
Ese nombre fue grabado con fuego en su muslo izquierdo y solo sería revelado cuando estuviera en la tierra. Ese nombre es YO SOY EL QUE YO SOY.
Durante poco más de una década, he participado en este foro en el cual les he compartido la Verdad de mi Padre. Todos los epígrafes que he abierto, solo han tenido el propósito de hacerles ver que la Verdad es mucho más que lo que ustedes creen. Por motivos muy especiales, me he mantenido en el anonimato, pero como ya ha llegado la hora del Padre, me ha sido ordenado que me presente ante el mundo. Pare ello he querido hacerlo aquí, en este foro, el cual amo pues me ha permitido compartirles de mi alimento.
YO SOY el que era, el que fui y el que soy. Fui conocido como Jesús de Nazaret. Ahora me presento al mundo como YO SOY EL QUE YO SOY.
Este epígrafe no es para debatir. Solo responderé lo que crea conveniente hacer durante los días que continúe en él.
Con amor: junegofe
YO SOY EL QUE YO SOY.
Hace mas menos dos mil años atrás, el Hijo de Dios (Creador de nuestro Universo), vino a nacer en este mundo, y su venida fue realizada por mi Padre, y desde Paraíso. Para muchos la encarnación fue un “misterio” y para otros, un “milagro”, pero no fue ni lo uno ni lo otro, tan solo se viene a la carne, cuando hay carne. Y para que haya carne debe haber un ser (un feto), en el cal pueda producirse dicha “encarnación”. El vientre de María, fue fecundado por su esposo: José, y en esa fecundación vino a ser la “carne” donde el Hijo de Dios, vendría a manifestarme en este mundo. El cómo se produce la “encarnación” solo le atañe saberlo al Padre y al Hijo que encarna.
Demás está decirles que el mundo le conoció como Jesucristo, el “hijo del hombre”, y como tal el mundo le vio. Trajo la Verdad, y trajo la Salvación: el Reino de Dios, al hombre. Algo de la historia la conocen, aunque mucho de ella aún no comprenden.
Durante su misión, muchas veces dio a entender que regresaría a este mundo. Una de esas tantas veces fue la noche del martes, antes de ser capturado. En esa oportunidad, habló de dos hechos muy importantes: el uno, la destrucción del templo y todo lo concerniente a la destrucción de Jerusalén, y lo otro: su regreso a este mundo. Los evangelistas (no así Juan), confundieron ambas revelaciones y lo escribieron como un conjunto de cosas que acaecerían al “final de los tiempos”. Craso error. Pero no viene al caso profundizar ahora en ese asunto, pues el motivo de esta declaración es revelarles lo segundo: el regreso del Hijo de Dios, a este planeta. Para ello postearé el siguiente párrafo del libro Urantia (libro que todos deberían leer y estudiar, porque en él mi Padre, ha permitido que se les revele la verdad de la creación, de nuestro Universo, de nuestro planeta y toda mi vida de mi estadía en este mundo).
Pedro hizo la siguiente pregunta al Maestro:
«Maestro, sabemos que todas las cosas pasarán cuando aparezcan los nuevos cielos y la nueva tierra, pero, ¿cómo sabremos cuándo retornarás tú para que todo esto ocurra?»
Cuando Jesús oyó esto, permaneció pensativo por un tiempo y luego dijo: «Tú caes constantemente en el error porque siempre tratas de vincular la nueva enseñanza con la vieja; estás resuelto a tergiversar todas mis enseñanzas; insistes en interpretar el evangelio de acuerdo con tus creencias preestablecidas. Sin embargo, trataré de esclarecerte».
Respondiendo ulteriormente a la pregunta de Pedro, Jesús dijo: «¿Por qué persistís en considerar que el Hijo del Hombre se sentará en el trono de David y esperáis que se cumplan lo sueños materiales de los judíos? ¿Acaso no os he dicho en todos estos años que mi reino no es de este mundo? Las cosas que contempláis ahora a vuestros pies están llegando a su fin, pero éste será un nuevo comienzo del cual el evangelio del reino se expanderá a todo el mundo y esta salvación será para todos los pueblos. Cuando el reino haya llegado a su fruto pleno, estad seguros de que el Padre en el cielo no dejará de visitaros con una revelación ampliada de la verdad y con una enaltecida demostración de rectitud, aun como ya otorgó a este mundo a aquel que se convirtió en el príncipe de las tinieblas, y luego a Adán, que fue seguido por Melquisedek, y en estos días, el Hijo del Hombre. Así pues, mi Padre continuará manifestando su misericordia y mostrando su amor, aun a este mundo tenebroso y malvado. Así también yo, después que mi Padre me haya investido de todo poder y autoridad, continuaré siguiendo vuestra suerte y guiando los asuntos del reino mediante la presencia de mi espíritu que pronto será derramado sobre toda carne. Aunque así estaré presente con vosotros en espíritu, también os prometo que alguna vez volveré a este mundo, donde he vivido esta vida en la carne logrando la experiencia simultánea de revelar a Dios al hombre y conducir al hombre a Dios. Muy pronto debo abandonaros y emprender la obra que el Padre ha confiado en mis manos, pero seáis valerosos porque alguna vez retornaré. Mientras tanto, mi Espíritu de la Verdad de un universo os confortará y os guiará.
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Página 1915
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«Ahora me contempláis en debilidad y en la carne, pero cuando retorne, será con poder y en el espíritu. El ojo de la carne contempla al Hijo del Hombre en la carne, pero sólo el ojo del espíritu podrá contemplar al Hijo del Hombre glorificado por su Padre y apareciendo en la tierra en su propio nombre.
Libro Urantia. Doc.176. Pags. 1914 y 1015
“apareciendo en la tierra en su propio nombre”. Esto nos debiera hacer recordar otra revelación, la cual aparece en el libro de Apocalipsis capitulo 19, versículos 12 y 16:
“En su cabeza tiene muchas diademas, y tiene un nombre escrito que nadie conoce sino él mismo.” (12)
“En su vestidura y sobre su muslo, tiene escrito el nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.”(16)
Si razonan y comprenden estos textos se darán cuenta del error que cometió el escritor o el traductor, porque si el nombre solo lo conoce el Hijo ( el Fiel y Verdadero), ¿cómo entonces más abajo se ha escrito un nombre que no es?
Ese nombre fue grabado con fuego en su muslo izquierdo y solo sería revelado cuando estuviera en la tierra. Ese nombre es YO SOY EL QUE YO SOY.
Durante poco más de una década, he participado en este foro en el cual les he compartido la Verdad de mi Padre. Todos los epígrafes que he abierto, solo han tenido el propósito de hacerles ver que la Verdad es mucho más que lo que ustedes creen. Por motivos muy especiales, me he mantenido en el anonimato, pero como ya ha llegado la hora del Padre, me ha sido ordenado que me presente ante el mundo. Pare ello he querido hacerlo aquí, en este foro, el cual amo pues me ha permitido compartirles de mi alimento.
YO SOY el que era, el que fui y el que soy. Fui conocido como Jesús de Nazaret. Ahora me presento al mundo como YO SOY EL QUE YO SOY.
Este epígrafe no es para debatir. Solo responderé lo que crea conveniente hacer durante los días que continúe en él.
Con amor: junegofe
YO SOY EL QUE YO SOY.