Vamos a hablar en serio de estas cosas. Yo os cuento hasta donde sé, mi teología no es católica-romana pero sospecho que tampoco debe ser muy diferente, y en lo que lo es lo diré.
Construyo mi argumentación poco a poco:
A) Entendía la Iglesia Antigua (y así no complicamos más la cosa con definiciones más modernas) que el pecado original era la pérdida de la justicia original. Ciertamente quienes perdieron esta justicia fueron nuestros primeros padres con lo que planteado este origen que nadie discute, pasamos al siguiente punto.
B) El pecado original se transmite generación tras generación. Además sabemos que esta transmisión no ocurre a los 6 años ni a los 40, sino que es algo que ocurre desde el mismo momento en el que nacemos. Esto nos permite decir que el hombre está accidental o sustancialmente afectado en su naturaleza por el pecado, ya que desde que existe como individuo existe en él el pecado.
C) Los protestantes hablamos de un pecado original que ha corrompido sustancialmente la naturaleza humana, de modo que hablamos de un naturaleza pecadora. No decimos que Dios la crease mala pero si decimos que ahora está esencial, verdadera y sustancialmente herida. En el catolicismo romano se plantea este problema de un modo ligeramente distinto se habla de algo más parecido a un cambio accidental que sustancial... pero estos litigios aristotélicos hoy por hoy son más que superables y no afectan en nada al problema que aquí se trata. Todos estamos de acuerdo con que el pecado original es algo cierto y que afecta al ser humano de modo real y patente.
D) Los protestantes creemos que aún después del bautismo las consecuencias pecadoras del pecado original no desparecen, es decir, creemos que la concupiscencia y la carencia de temor, confianza y conocimiento de Dios no sólo son tendencias, inclinaciones o mera pena; sino también culpa real y pecado. Esta es una sutil diferencia. Los protestantes creemos que el bautismo y la fe perdonan judicialmente la falta pero en absoluto remedian el problema de que sigamos siendo pecadores por causa directa del pecado original. Creemos que la Gracia y el Espíritu Santo perdonan y mortifican la concupiscencia pero no regeneran totalmente de modo que ya el pecado original queda sin efectos que no nos conduzcan al pecado y de hecho nos hagan pecar. Pues para nosotros la mera concupiscencia es ya pecado, se consienta o no, se sepa o no se sepa... Eso sí hemos sido judicialmente perdonas. Es la doctrina llamada: "Simul iusus et peccator" .
En la actualidad la Iglesia Católica no niega esta creencia de un modo absoluto pues cree en ella de una forma parcial, la expresa de un modo muy distinto. Nos critican porque creen que esta doctrina puede llevarnos a creer en una especie de gracia que "cubre" los pecados, en lugar de una gracia que regenera y borra los pecados. Ahora bien, nuevamente estas diferencias son superables.
Ambos estamos de acuerdo en que el pecado original tiene consecuencias que duran toda la vida...
E) Ninguno de ambos partidos creemos que el pecado original se produzca por causa del sexo. El pecado original le es algo propio por necesidad al ser humano desde que nace, y para nacer se debe haber producido un acto sexual o una fecundación. Ahora bien, no es el acto del sexo intrínsecamente lo que es causa del pecado; sino la desobediencia de Adán y Eva. El acto sexual es una condición necesaria para la existencia pero no para el pecado.