Estimado, cuando un creyente verdadero habla de estar con Dios, o de las cosas inefables del reino de Dios como lo describe Pablo en 2da Corintios 12, es un gozo, es una esperanza viva, etc. no necesitamos especular, porque cuando has sentido espiritualmente el amor de Dios, y Su presencia,
no hay nada que se compare a El.
Sí Juan
Estimado, cuando un creyente verdadero habla de estar con Dios, o de las cosas inefables del reino de Dios como lo describe Pablo en 2da Corintios 12, es un gozo, es una esperanza viva, etc. no necesitamos especular, porque cuando has sentido espiritualmente el amor de Dios, y Su presencia,
no hay nada que se compare a El.
Hola Juan:
te dejo una pequeña recopilación de mis mensajes anteriores como respuesta, para que me puedas seguir respondiendo (si lo tienes a bien) :
Habiendo sido educado en el catolicismo y siendo un buscador, entenderás que lo de rezar a Dios y pedirle guía ya lo he probado muchas veces. También he leído el Nuevo Testamento de la Biblia. Pero, como os decía al principio, eso solo me ha reportado una alegría muy pasajera y fugaz. En concreto, al rezar las primeras veces podía realmente emocionarme. Lo hacía muchas veces sentándome en un llano en el campo, por la noche, bajo la cúpula de las estrellas. Os recomiendo que lo hagáis (no vale imaginarlo, hay que hacerlo para vivirlo de verdad). Realmente me sentía acompañado de Dios y de Jesucristo como enlace entre este mundo y el Paraíso. Pero, con el tiempo vi que realmente mi vida
no mejoraba. Sentirme acompañado por Dios hacía que bajara yo la guardia ante los peligros de la vida y sus problemas. Además, esas emociones tan extáticas que sentía eran como una droga que con el tiempo cada vez me regocijaban menos (aclaro que
no tomo drogas). El éxtasis de supuesta comunión con Dios era seguido por un bajón depresivo que compensaba el subidón anterior.
¿Que gana uno por creer que después de la muerte Dios nos llevará al cielo? No lo entiendo. Lo que haya después de la muerte será lo que sea independientemente de lo que uno crea. Se me podrá responder que si crees en otra vida mejor te pondrás contento. Por ese motivo yo creí durante una temporada y al principio me puse contento, pero luego ya me cansé de imaginarme el Cielo (o el mundo posterior a la resurrección, o la Nueva Jerusalén etc.). Por tanto, llegué a la conclusión de que el Cielo solo puede sernos satisfactorio si llegamos a él, pero creer en él sin haberlo conocido directamente ¿para qué nos puede servir en esta vida?
Cómo sea Dios o el criterio de Dios para salvar o condenar a alguien nadie realmente lo sabe. Tú podrás creer una cosa y otro otra sin que la lógica pueda determinar quién de los dos tiene razón. Desde mi punto de vista, el miedo no ayuda a determinar quién de los dos pueda tener razón. Porque tanto miedo le podrás dar tú a él, con tus creencias, como él a ti, con las suyas. Al final, por tanto, considero que lo determinante, a la hora de creer una cosa u otra, es de qué manera pueda afectar una creencia en el vivir día a día. Dicho en plata: ¿existe realmente una creencia que me pueda hacer feliz en esta vida de manera permanente? Si existe me interesa, si no existe no me interesa. Las afirmaciones sobre un Dios que me amenaza si creo en esto o aquello
no me afectan en absoluto. Porque para creer que Dios condena al que
no es cristiano, primero hay que ser un cristiano de esa creencia con lo que mal podrá convencer a un no-cristiano (a menos que sea un no-cristiano muy sugestionable, y creo que no es mi caso).
Puede que yo esté condenado a muerte o puede que no después de esta vida. Pero si nada me demuestra una cosa u otra me quedo igual. Y como me quedo igual, por eso he centrado mi pregunta en si por creer en el cristianismo o en Dios o en el Cielo puedo ganar algo tangible en esta vida.
Mi vida espiritual: después de abandonar el catolicismo en mi juventud, me fui acercando cada vez más al camino oriental del budismo y del hinduismo. Buscaba la "iluminación" y esa iluminación efectivamente yo la asociaba al "éxtasis". De hecho, mediante técnicas de meditación logré estar en éxtasis durante algunos períodos de tiempo que a veces se prolongaban durante días. Pero, con el tiempo me di cuenta de que todo cansa. Incluso un estado de éxtasis cansa. En la vida tiene que haber de todo: éxtasis en algún momento, entretenimiento en otro momento, alguna jornada de ejercicio físico, momentos de sexo también (espero nadie se sienta molesto por decirlo), frío pensamiento lógico cuando toca etc. Por tanto, tras muchos años de búsqueda me di cuenta de que la "iluminación" en realidad se corresponde más con una genérica felicidad que con un éxtasis perpetuo (que a la larga solo idiotiza).
A parte de con meditación, después de años también obtuve esos momentos de éxtasis retomando la devoción cristiana de mi infancia, aunque más sofisticada, y asumiendo a Jesús como enlace entre este mundo y el Paraíso. Jesús es un personaje histórico real, a diferencia de los mitológicos del hinduismo (como Krishna). Eso era una ventaja que percibí yo en el cristianismo: la figura de Jesús, como ser histórico real, me permitía sentir una relación más directa con la divinidad que, por ejemplo, los iconos del hinduismo.
En aquel momento, cosa destacable, había yo retomado el cristianismo a partir de una especie de chispa interior imprevista: no interesándome Jesús desde que había abandonado el catolicismo, años después durante unos días noté de manera sorprendente su presencia. Me chocó mucho, porque era como si me dijera: "a lo largo de los siglos mucha gente interesada me ha intentado emparedar mediante dogmas y falsificando escrituras para que la gente no me conozca realmente. Pero aquí estoy, ante ti, después de haber saltado todos esos muros para que me encontraras." Durante un tiempo incluso llegue, casi sin darme cuenta, a predicar a algunas personas animándolas a que intentaran notar la presencia de Jesús. Pero, unos meses después dejé de hacerlo.
Volviendo al asunto de mi camino espiritual: efectivamente, como sabiamente dices (creyenteendios99), buscar ese éxtasis en el fondo era puro hedonismo y la felicidad no está en el hedonismo. No obstante, la relación con Dios que yo sentía, a través de Jesús, me interesaba por ese éxtasis que me provocaba. Realmente no me interesaba por nada más. Así que, al convertirse meses después, en una especie de droga que cada vez me hacía menos "efecto", acabé por considerar que Jesús y el cristianismo no me aportaban nada. con lo que los volví a dejar de lado. Si bien, como dije anteriormente, he seguido valorando la figura de Jesús como alguien ejemplar y que debía de tener un carisma arrollador, porque sin ser de familia noble, cosa imprescindible en esa época, se permitió hablar en nombre de Dios y muchos le creyeron. Ese es un hecho histórico único en la antigüedad.
También, como os comentaba, abandoné el cristianismo que yo había retomado porque noté que ese éxtasis que me provocaba me alejaba de los problemas de la realidad. Me dificultaba afrontarlos, aunque yo en principio
no fuera consciente. Yo estaba como en una nube y, por ejemplo, unas malas personas de mi trabajo que se empeñaron en hacerme la vida imposible lo lograron. Esa vida amarga que me dieron se prolongó durante un año. Nunca nadie me había hecho algo así, lo que me llevó a pensar que Jesucristo no me había ayudado a pesar de supuestamente haberlo yo reencontrado. Después de abandonar el cristianismo tampoco me ha vuelto a pasar nunca algo tan horroroso. Así que eso explica también en parte el que
no me hay sentido inclinado a retomarlo por tercera vez en mi vida.
Pues bien: ¿qué me quedó al volver a abandonar el cristianismo? Me quedaron el budismo y el hinduismo asumidos con anterioridad. Es decir: la mística no-dualista. Una mística que también se encuentra en algunos cristianos como Meister Eckhart (S XIII y XIV). De hecho, Eckhart me ha interesado bastante a lo largo de mi camino espiritual. Pero, al acabar yo considerando que el corazón de la felicidad se encuentra en la pura mística y no en las creencias, tendí a situarme más en la mística de la India. Esta mística normalmente no da tanta importancia a las creencias como el cristianismo y sí a la pura experiencia mística limpia de creencias dogmáticas.
Respecto a la experiencia mística o "iluminación", efectivamente ya
no la interpreto como éxtasis. Para mí, hoy por hoy, la experiencia mística es reconocer y experimentar que el infinito (Dios) lo determina todo y que yo no determino nada, porque en realidad soy uno con Él. Soy uno con Él porque soy efecto de Él. Todo procede de Él y todo es Él. Yo no soy nada. Es mi manera de pensarlo y sentirlo, y no pretendo para nada convencer a otros de que lo perciban como yo. Solo os lo cuento.
Cuando el cristianismo retomado por mí me empezaba a "dejar de hacer efecto", de eso hace ya como 7 años, se me pasó por la cabeza entrar en un foro cristiano para conocer qué le aportaba el cristianismo a otras personas. No lo hice, pero lo tenía pendiente en mi cabeza. Si en aquel momento hubiera entrado aquí, seguramente me habría iniciado en el cristianismo propugnado por ti (Miguel). Porque, de verdad me parece un camino muy vivo y atractivo. Ahora, por fin, me he apuntado a un foro cristiano y puede parecer absurdo, porque hoy me siento realmente feliz con mi perspectiva no-dual. Pero, no obstante, no sé si es por la educación católica que recibí de pequeño o por esa experiencia de reencuentro que sentí tener con Jesucristo hace esos 7 años, que muchas veces me parece como si
no hubiera yo logrado captar algo importante del cristianismo y me estuviera perdiendo un "algo más". Igual llegaré a la conclusión de que no hay ese "algo más" para mí o igual sí que descubriré un posible "algo más" que me pueda aportar el cristianismo.
A modo de complemento, os diré que desde hace años noto que sintonizo más con los puntos de vista evangélicos que con los católicos. Puede que yo
no tenga razón, pero a los evangélicos los percibo como más dialogantes y como que hablan más por experiencia propia que utilizando frases hechas. A los católicos los veo más como utilizadores de frases hechas que se refieren normalmente a cosas que ellos realmente no han vivido ni sentido. ¡Ojo! Puedo estar equivocado. De hecho, yo no estoy en la cabeza de ningún católico para saber lo que piensan. Pero, lo que sí es seguro es que yo lo siento así y no puedo evitarlo. No deseo molestar u ofender a ningún católico al expresar este sentimiento.
En cualquier caso, de momento, os puedo decir que al hablar con vosotros me siento más cerca del cristianismo que antes. Me siento más "amigo del cristianismo" para que me entendáis. Puede que eso no sea una conversión per seguro es ya una cierta transformación personal. No sé en que acabarán estas conversaciones, pero algo es seguro: los que participamos en ellas nos conoceremos más a nosotros mismos, porque nos servimos de espejo unos a otros. ¿No estáis de acuerdo?
Ese es un resúmen de algunos de mis mensajes. Espero tus comentarios y sugerencias.
¡Gracias!