NUESTRA FE ES ESCATOLÓGICA
Romanos 4:24-25
sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro,
el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.
Nosotros heredamos del pensamiento hebreo que produjo el Testamento más antiguo la idea de que si bien la muerte es inevitable, es el origen de toda maldad y para que se haga justicia deben vencerse las obras de muerte. Así que para nostros la pregunta no es ¿Cuál es la utilidad del cristianismo? sino ¿cúal es la utilidad de la muerte por inevitable que esta sea?
Salmo 30:9
¿Qué provecho hay en mi muerte cuando descienda a la sepultura? ¿Te alabará el polvo? ¿Anunciará tu verdad?
La resurrección es para nosotros la forma que toma la justicia de Dios. Por eso no creemos en justicias constructivistas o en principios morales relativos. Creemos que quien nos Juzgará al final de los tiempos no cometerá ningún error. Y que todas nuestras acciones se revelarán tal y como son en realidad. Independietemente de lo que hallamos creído. Para el creyente la pregunta es ¿Cómo puedo ser un instrumento en las manos de Dios? y no ¿Qué utilidad tiene Dios para mi?. No hacemos el bien para ser justificados, sino que somos justificados para poder hacer el bien (2 TES 2:16–17) . Para nosotros la justificación es el único paso al cumplimiento de la bondad que Dios nos enseña. Somos justificados para el sacerdocio y el servicio a los demás, no servimos a los demás para ser justificados y acendidos al sacerdocio.
Nuestra fe es escatológica y está fundamentada en la justicia en todas sus formas. Por eso cuando un cristiano actua por fuera de la justicia es inmediatamente juzgado por los detractores del cristianismo. Así se puede humillar al creyente y decir que no serlo es mejor, porque al menos no se es "hipócrita". Pero nosotros esperamos que sea el Mesias el que defina si hemos sido hipócritas o no y si hemos sido perdonados o no.
APOCALIPSIS 21
2 Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.
3 Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.
4 Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.
5 Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.
6 Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.
7 El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.
8 Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.
Romanos 4:24-25
sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro,
el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.
Nosotros heredamos del pensamiento hebreo que produjo el Testamento más antiguo la idea de que si bien la muerte es inevitable, es el origen de toda maldad y para que se haga justicia deben vencerse las obras de muerte. Así que para nostros la pregunta no es ¿Cuál es la utilidad del cristianismo? sino ¿cúal es la utilidad de la muerte por inevitable que esta sea?
Salmo 30:9
¿Qué provecho hay en mi muerte cuando descienda a la sepultura? ¿Te alabará el polvo? ¿Anunciará tu verdad?
La resurrección es para nosotros la forma que toma la justicia de Dios. Por eso no creemos en justicias constructivistas o en principios morales relativos. Creemos que quien nos Juzgará al final de los tiempos no cometerá ningún error. Y que todas nuestras acciones se revelarán tal y como son en realidad. Independietemente de lo que hallamos creído. Para el creyente la pregunta es ¿Cómo puedo ser un instrumento en las manos de Dios? y no ¿Qué utilidad tiene Dios para mi?. No hacemos el bien para ser justificados, sino que somos justificados para poder hacer el bien (2 TES 2:16–17) . Para nosotros la justificación es el único paso al cumplimiento de la bondad que Dios nos enseña. Somos justificados para el sacerdocio y el servicio a los demás, no servimos a los demás para ser justificados y acendidos al sacerdocio.
Nuestra fe es escatológica y está fundamentada en la justicia en todas sus formas. Por eso cuando un cristiano actua por fuera de la justicia es inmediatamente juzgado por los detractores del cristianismo. Así se puede humillar al creyente y decir que no serlo es mejor, porque al menos no se es "hipócrita". Pero nosotros esperamos que sea el Mesias el que defina si hemos sido hipócritas o no y si hemos sido perdonados o no.
APOCALIPSIS 21
2 Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.
3 Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.
4 Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.
5 Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.
6 Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.
7 El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.
8 Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.