Un nuevo predicador entró en escena.
No será el caballo amarillo que lleva la mortandad a la cuarta parte de la tierra, pues quizás es potrillo todavía y solamente presagia lo que creciendo hará.
Sea pronto o un poco más tarde, los hombres serán forzados a dejar sus placeres para encarar la escasez, el hambre, el crimen y la misma muerte en todas sus crueles formas, pandemia inclusive.
Hoy día nadie se siente seguro, salvo los creyentes en el Señor Jesús, que tienen promesa de ser guardados de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero.
Es tiempo que todos los realmente cristianos despertemos de nuestro letargo y estemos prontos para ser recibidos por el Señor en las nubes de su pronta venida.
En cuanto a los todavía incrédulos, arrepiéntanse de una buena vez y reconcíliense con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.
Hoy es el día de salvación; mañana ¡no sabemos!
Cordiales saludos