No hay nada que completar.luquitas;n3155712 dijo:Sì, ya nos habìas dicho. (en otro epìgrafe que abriste con el mismo tema).. Y desde la perspectiva en que lo colocas, es verdad. Sin embargo, las Escrituras prefieren que lo dejemos en que es por fe y que no es por obras, a menos que completes las expresiòn y en lugar de decir:
que la salvación es solo por obras para que nadie se gloríe...
digas:
que la salvación es solo por (las) obras de Cristo, para que nadie se gloríe
salmo51;n3155722 dijo:No hay nada que completar.
La salvación es por obras y por eso mismo vino Cristo.
Por eso se hizo humano.
Como la salvación es por obras y el hombre se depravó totalmente, ya no podría jamás obrar la voluntad de Dios y su destino estaba cerrado.
Como la salvación para con Dios es por obras, o sea el "hacer" su voluntad y ningún hombre podría ya jamás "hacer" esas obras, nadie puede gloriarse en si mismo. Todo los que el hombre merece por "sus" obras es una muerte segura.
Y como la verdadera gloria es por la obras, ningún hombre puede gloriarse en ellas, porque no puede obrar la voluntad de Dios.
Ahora bien... como nosotros, como hombres naturales y descendientes de nuestro padre Adán, no podemos obrar la voluntad de Dios, porque estamos muertos espiritualmente, Dios se proveyó de un hombre que si las pudiera hacer.
Jesús descendió del cielo para hacer la voluntad de Dios.
Y para nosotros que no podemos obrar para salvación, Dios envió a su hijo para obrar en nuestro lugar.
No necesitamos entonces obras sino solo fe, porque las obras ya las hizo él.
El ser salvos por fe es la parte menos importante de la ecuación porque lo verdaderamente importante no es lo que hacemos nosotros sino lo que hizo él.
Y si nosotros podemos ser salvos por fe, solo es posible porque el hizo las obras humanas para con Dios.
Es en esas obras humanas que Dios se reconcilia con el hombre.
No en nosotros sino en él.
Por eso Jesús se tuvo que hacer hombre.
Para hacer lo que ya ningún hombre podía hacer.
Y se ganó toda la gloria.
Y Dios le dió un nombre que es sobre todo nombre.
salmo51;n3155722 dijo:No hay nada que completar.
La salvación es por obras y por eso mismo vino Cristo.
Por eso se hizo humano.
Como la salvación es por obras y el hombre se depravó totalmente, ya no podría jamás obrar la voluntad de Dios y su destino estaba cerrado.
Como la salvación para con Dios es por obras, o sea el "hacer" su voluntad y ningún hombre podría ya jamás "hacer" esas obras, nadie puede gloriarse en si mismo. Todo los que el hombre merece por "sus" obras es una muerte segura.
Y como la verdadera gloria es por la obras, ningún hombre puede gloriarse en ellas, porque no puede obrar la voluntad de Dios.
Ahora bien... como nosotros, como hombres naturales y descendientes de nuestro padre Adán, no podemos obrar la voluntad de Dios, porque estamos muertos espiritualmente, Dios se proveyó de un hombre que si las pudiera hacer.
Jesús descendió del cielo para hacer la voluntad de Dios.
Y para nosotros que no podemos obrar para salvación, Dios envió a su hijo para obrar en nuestro lugar.
No necesitamos entonces obras sino solo fe, porque las obras ya las hizo él.
El ser salvos por fe es la parte menos importante de la ecuación porque lo verdaderamente importante no es lo que hacemos nosotros sino lo que hizo él.
Y si nosotros podemos ser salvos por fe, solo es posible porque el hizo las obras humanas para con Dios.
Es en esas obras humanas que Dios se reconcilia con el hombre.
No en nosotros sino en él.
Por eso Jesús se tuvo que hacer hombre.
Para hacer lo que ya ningún hombre podía hacer.
Y se ganó toda la gloria.
Y Dios le dió un nombre que es sobre todo nombre.

Okey.luquitas;n3155741 dijo:Respuesta corta por favor
Es bromis!!!
Esa era la realidad del hombre hasta la aparición de Jesús.Almoni;n3155748 dijo:Y efectivamente no hay de que gloriarse ya que la naturaleza humana estáBA privada de gloria
Jamás Dios se despojó de aquella gloria que significa ser santo y completamente digno. Solo se despojó de su tremendo poder y forma divina para tomar la forma nuestra.Almoni;n3155748 dijo:, por esta razón Dios al tomar nuestra naturaleza se privó de su gloria...
salmo51;n3155756 dijo:Esa era la realidad del hombre hasta la aparición de Jesús.
También Adán antes de pecar llevaba en su naturaleza la gloria de su creador.
No por lo que fuera, pero si por aquel que le creo a su propia imagen y semejanza.
Imagen y semejanza que el hombre perdió al pecar, pero que fue recuperada con el nacimiento de aquel santo niño que sería llamado hijo del altísimo.
Jamás Dios se despojó de aquella gloria que significa ser santo y completamente digno. Solo se despojó de su tremendo poder y forma divina para tomar la forma nuestra.
La forma humana que Dios había creado en Adán y que Adán deshonró.
Dios te bendiga Almonito.
Almoni;n3130763 dijo:Pues tal parece que efectivamente no poseían la visión beatífica, les comparto lo siguiente:
"... por naturaleza nosotros, seres humanos, no tenemos derecho a la visión directa de Dios que constituye la felicidad esencial del cielo. Ni siquiera Adán y Eva, antes de su caída, tenían derecho alguno a la gloria. De hecho, el alma humana, en lo que podríamos llamar estado puramente natural, carece del poder de ver a Dios; sencillamente no tiene capacidad para una unión íntima y personal con Dios.
Pero Dios no dejó al hombre en su estado puramente natural. Cuando creó a Adán le dotó de todo lo que es propio de un ser humano. Pero fue más allá, y Dios dio también al alma de Adán cierta cualidad o poder que le permitía vivir en íntima (aunque invisible) unión con El en esta vida. Esta especial cualidad del alma -este poder de unión e intercomunicación con Dios- está por encima de los poderes naturales del alma, y por esta razón llamamos a la gracia una cualidad sobrenatural del alma, un don sobrenatural.
El modo que tuvo Dios de impartir esta cualidad o poder especial al alma de Adán fue por su propia inhabitación. De una manera maravillosa, que será para nosotros un misterio hasta el Día del Juicio, Dios «tomó residencia» en el alma de Adán. E, igual que el sol imparte luz y calor a la atmósfera que le rodea, Dios impartía al alma de Adán esta cualidad sobrenatural que es nada menos que la participación, hasta cierto punto, de la propia vida divina. La luz solar no es el sol, pero es resultado de su presencia. La cualidad sobrenatural de que hablamos es distinta de Dios, pero fluye de El y es resultado de su presencia en el alma.
Esta cualidad sobrenatural del alma produce otro efecto. No sólo nos capacita para tener una unión y comunicación íntima con Dios en esta vida, sino que también prepara al alma para otro don que Dios le añadirá tras la muerte: el don de la visión sobrenatural, el poder de ver a Dios cara a cara, tal como es realmente.
El lector habrá ya reconocido en esta «cualidad sobrenatural del alma», de la que vengo hablando, al don de Dios que los teólogos llaman «gracia santificante». La he descrito antes de nombrarla con la esperanza de que el nombre tuviera más plena significación cuando llegáramos a él. Y el don añadido de la visión sobrenatural después de la muerte es el que los teólogos llaman en latín lumen gloriae, o sea «luz de gloria». La gracia santificante es la preparación necesaria, un prerrequisito de esta luz de gloria. Igual que una lámpara eléctrica resulta inútil sin un punto al que enchufarla, la luz de gloria no podría aplicarse al alma que no poseyera la gracia santificante.
Mencioné antes la gracia santificante en relación con Adán. Dios, en el acto mismo de crearle, lo puso por encima del simple nivel natural, lo elevó a un destino sobrenatural al conferirle la gracia santificante. Adán, por el pecado original, perdió esta gracia para sí y para nosotros. Jesucristo, por su muerte en la cruz, salvó el abismo que separaba al hombre de Dios. El destino sobrenatural del hombre se ha restaurado. La gracia santificante se imparte a cada hombre individualmente en el sacramento del Bautismo.
Al bautizarnos recibimos la gracia santificante por vez primera. Dios (el Espíritu Santo por «apropiación») toma morada en nosotros. Con su presencia imparte al alma esa cualidad sobrenatural que hace que Dios -de una manera grande y misteriosa- se vea en nosotros y, en consecuencia, nos ame. Y puesto que esta gracia santificante nos ha sido ganada por Jesucristo, por ella estamos unidos a El, la compartimos con Cristo -y Dios, en consecuencia, nos ve como a su Hijo- y cada uno de nosotros se hace hijo de Dios.
A veces, la gracia santificante es llamada gracia habitual porque su finalidad es ser la condición habitual, permanente, del alma. Una vez unidos a Dios por el Bautismo, se debería conservar siempre esa unión, invisible aquí, visible en la gloria..."
Mi intención solo busca profundizar algunos conceptos.espiritu;n3155795 dijo:Una cosa es salvación solamente (únicamente) por Obras, y otra distinta a que la salvación sea por Obras. E igualmente, una cosa es salvación solamente (únicamente) por Fe, y otra distinta que la salvación es por medio de la Fe. Y así mismo, una cosa es salvación por la sola (únicamente) Gracia, y otra distinto que la salvación es a través de la Gracia.
GRACIA + FE + OBRAS = SALVACIÓN
Profundicemos conceptos.salmo51;n3155837 dijo:Mi intención solo busca profundizar algunos conceptos.
Personalmente entiendo y creo que todo hombre con una naturaleza pecadora solo puede alcanzar la salvación por medio fe.
Jamás por obras.
Pero otra cosa son las obras del nacido de nuevo, que si son válidas para certificar aquel nuevo nacimiento.
Pero para el hombre natural pecador solo la fe puede salvarlo y sus obras son y serán siempre trapos de inmundicia.
.
Amén.Miguel Loayza F;n3155897 dijo:Profundicemos conceptos.
Las obras, sean de un no converso como de un creyente, si estàn conforme a la letra de la ley, nunca seràn trapos de inmundicia ya que honrar padre y madre es bueno para los dos. El cumplimiento de ese mandato, es cierto, no es un boleto para salvarse, pues quien piensa asì, el que cree salvarse guardando mandamientos, sus obras vienen a ser trapos de inmundicia ya que la salvaciòn es proporcionada gratuitamente por Cristo y no por el buen comportamiento humano.
Trapos de inmundicia como valor o mèrito para la salvaciòn.
Aparte de esa motivaciòn, entonces son para honra y gloria de Dios.
Cuando se ve a una persona hacer un acto de bondad, no sabemos si ha nacido de nuevo o no, pero que esa acciòn no es un trapo de inmundicia, no lo es.
salmo51;n3155614 dijo:Tranquilos...
No pienso distinto a la mayoría de ustedes pero estoy simplemente honrando a mi Señor Jesús.
Estoy dispuesto a demostrarles que la salvación es solo por obras... y no obras cualquiera,
sino obras humanas.
Zarco;n3156008 dijo:Por obras de Jesús, y también por las tuyas, no te laves las manos Pilato
horizonte-71;n3157281 dijo:Acciones con causa cuentan... y mucho.
La salmista Ruth Ríos nos regaló una composición llamada "Nada soy", canción que -supongo- tiene que ver con lo expuesto por el burrito.
Vean el vídeo por el canal de vídeos; sé que a más de dos les dará de qué pensar.
luquitas;n3155712 dijo:Sì, ya nos habìas dicho. (en otro epìgrafe que abriste con el mismo tema).. Y desde la perspectiva en que lo colocas, es verdad. Sin embargo, las Escrituras prefieren que lo dejemos en que es por fe y que no es por obras, a menos que completes las expresiòn y en lugar de decir:
que la salvación es solo por obras para que nadie se gloríe...
digas:
que la salvación es solo por (las) obras de Cristo, para que nadie se gloríe