Estimado Alejandro_argos
Estimado Alejandro_argos
Respuesta a Mensaje # 248:
1 – Dios no cambió de plan de “llevar muchos hijos a la gloria” (He 2:10) sino que nos dio a conocer el misterio de su voluntad de reunir en Cristo lo que está en los cielos como en la tierra (Ef 1:9-14).
2 – El diablo siempre imagina que se sale con la suya pues no pudiendo penetrar la mente de Dios ignora que lo que él maquina y el Eterno permite, lo convierte en marioneta cuyos hilos lo mueven desde los cielos.
3 – a) Para que en los lugares celestiales, en Cristo, fuésemos santos y sin mancha delante de Él, para la alabanza de la gloria de su gracia (Ef 1:3-6).
b) ¡Sorpresa! El cielo no es nada aburrido pues iremos de sorpresa en sorpresa. Además, esto sólo nos interesa a los que hacia allá vamos.
4 – Si en la vida terrenal nos hemos ido disciplinando para hacer la voluntad de Dios ¡cuánto más perfectamente hemos de servirle, agradarle y obedecerle en la Jerusalem celestial! Si nos fuera encomendada una misión en la tierra, la cumpliríamos a cabalidad, sabiendo que nuestra ida, permanencia y regreso se hace bajo Su perfecta voluntad.
Cordiales saludos
Estimado Alejandro_argos
¿En qué momento cambió Dios su propósito de llenar la tierra con humanos viviendo en felicidad para ahora llevarlos al cielo?
¿No creen que el Diablo se salió con la suya siendo que el propósito de Dios ya no se cumplirá?
¿según ustedes,con qué propósito llevará Dios a muchísimos miles o quiza millones de humanos al cielo? ¿Qué papel dese,mpeñarán allí y a favor de quien o quienes?
Finalmente ¿Aceptará alguien que more en la hermosura de los cielos volver a la tierra si es que tiene que hacerlo?
Respuesta a Mensaje # 248:
1 – Dios no cambió de plan de “llevar muchos hijos a la gloria” (He 2:10) sino que nos dio a conocer el misterio de su voluntad de reunir en Cristo lo que está en los cielos como en la tierra (Ef 1:9-14).
2 – El diablo siempre imagina que se sale con la suya pues no pudiendo penetrar la mente de Dios ignora que lo que él maquina y el Eterno permite, lo convierte en marioneta cuyos hilos lo mueven desde los cielos.
3 – a) Para que en los lugares celestiales, en Cristo, fuésemos santos y sin mancha delante de Él, para la alabanza de la gloria de su gracia (Ef 1:3-6).
b) ¡Sorpresa! El cielo no es nada aburrido pues iremos de sorpresa en sorpresa. Además, esto sólo nos interesa a los que hacia allá vamos.
4 – Si en la vida terrenal nos hemos ido disciplinando para hacer la voluntad de Dios ¡cuánto más perfectamente hemos de servirle, agradarle y obedecerle en la Jerusalem celestial! Si nos fuera encomendada una misión en la tierra, la cumpliríamos a cabalidad, sabiendo que nuestra ida, permanencia y regreso se hace bajo Su perfecta voluntad.
Cordiales saludos