Hola a todos! que tal? 
La interpretación preterista le da una importancia vital a la figura de Antioco Epífanes. Antes de exponer el porqué no creo en esta interpretación, veamos muy brevemente quien era este individuo.
Antioco Epífanes era el octavo rey (175-164 A.C) de la dinastía de los seleucidas del reino griego que más tarde llegó a ser conocido como Siria. Lo menciona el historiador romano Livio (Historia de Roma, libros 44 y 45), el historiador griego Polibio (Las historias, libros 26 y 27), y el historiador judío anónimo que escribió los dos tomos de los Macabeos. Es muy dificil llegar a la conclución, después de leer esas páginas, que sea en realidad un legendario anticristo. Más bien figura allí como un fracasado nato, un hombrecillo verdaderamente trágico.
1. Todos los esfuerzos realizados para lograr que su profanación del templo judío calce con las "dos mil trescientas tardes y mañanas" han fallado sistemáticamente. El informe más cercano a la época de los hechos, que encontramos en 1 Macabeos 1:54-59; 4:52-54, es abrumadoramente exacto cuando declara que los servicios del templo fueron interrumpidos por espacio de tres años y diez días (del 15 de Kisléu del año 168 AC, al 25 de Kisléu del año 165). Por tanto, ninguno de los periodos de tiempo profético en el libro de Daniel -los 2.300 días (8:14), los tres tiempos y medio (7:25; 12:7), los 1.290 días (12:11), o los 1.335 días (12:12)- encajan con Antíoco Epífanes, y aún si se hicieran los cálculos en años literales, no simbólicos, es obvio que todos los períodos de tiempo profético en Daniel exceden a los tres años.
Los comentadores preteristas son conscientes de esta dificultad, y han emprendido la tarea de resolverla: literalizan los 2.300 días, en 2.300 "tardes y mañanas", y los dividen por la mitad, para llegar así a los 1.150 días. Sin embargo, esto no resuelve el problema, porque tres años luni-solares completos equivalen a 1.092 días (354 + 354 + 384)
2. El versículo 9 del capíto 8 de Daniel afirma que el cuerno pequeño extendió sus conquistas "al sur, y al oriente, y hacia la tierra gloriosa". Antioco hizo muy poco en estas tres direcciones. Tuvo algunos éxitos hacia el sur, en 169 a.C, cuando conquistó la mitad oriental del delta de Egipto. Pero cuando regresó al año siguiente, el embajador romano trazó una línea en la arena y lo amenazó si no daba marcha atrás. Antíoco se dio media vuelta y regresó a Siria sin arrojar siquiera una flecha, lo que muestra dónde se encontraba el verdadero poder de ese tiempo [La referencia clásica a esta humillante actuación de Antioco se encuentra en Livio, History of Rome. 45.12].
Antíoco Epífanes tuvo cierto éxito inicial en su campaña oriental, pero murió durante la expedición. Con la "tierra gloriosa" de Judea le fue aun peor: No solo no la pudo conquistar, sino que él fue el culpable del perderla. Irritados por las persecuciones de Antíoco, ¡Los judíos se levantaron y liberaron a Judea de Siria!.
3. “El cuerno echa por tierra el Santuario, pero Antíoco no lo hizo así; él lo dejó en pie” (Newton, Isaac, “Observations on the prophecies of Daniel, and the Apocalypse of St. John” [Para más información respecto a la destrucción, no corrupción del santuario, véase el siguiente tema post #18: Click acá
Por supuesto, hay más puntos, pero solo les quiero compartir estos tres.
Si alguien quiere decirme "no, no, no, esto no es así", por favor hágalo de forma ordenada, empezando por el punto uno, y así sucesivamente.
La interpretación preterista le da una importancia vital a la figura de Antioco Epífanes. Antes de exponer el porqué no creo en esta interpretación, veamos muy brevemente quien era este individuo.
Antioco Epífanes era el octavo rey (175-164 A.C) de la dinastía de los seleucidas del reino griego que más tarde llegó a ser conocido como Siria. Lo menciona el historiador romano Livio (Historia de Roma, libros 44 y 45), el historiador griego Polibio (Las historias, libros 26 y 27), y el historiador judío anónimo que escribió los dos tomos de los Macabeos. Es muy dificil llegar a la conclución, después de leer esas páginas, que sea en realidad un legendario anticristo. Más bien figura allí como un fracasado nato, un hombrecillo verdaderamente trágico.
1. Todos los esfuerzos realizados para lograr que su profanación del templo judío calce con las "dos mil trescientas tardes y mañanas" han fallado sistemáticamente. El informe más cercano a la época de los hechos, que encontramos en 1 Macabeos 1:54-59; 4:52-54, es abrumadoramente exacto cuando declara que los servicios del templo fueron interrumpidos por espacio de tres años y diez días (del 15 de Kisléu del año 168 AC, al 25 de Kisléu del año 165). Por tanto, ninguno de los periodos de tiempo profético en el libro de Daniel -los 2.300 días (8:14), los tres tiempos y medio (7:25; 12:7), los 1.290 días (12:11), o los 1.335 días (12:12)- encajan con Antíoco Epífanes, y aún si se hicieran los cálculos en años literales, no simbólicos, es obvio que todos los períodos de tiempo profético en Daniel exceden a los tres años.
Los comentadores preteristas son conscientes de esta dificultad, y han emprendido la tarea de resolverla: literalizan los 2.300 días, en 2.300 "tardes y mañanas", y los dividen por la mitad, para llegar así a los 1.150 días. Sin embargo, esto no resuelve el problema, porque tres años luni-solares completos equivalen a 1.092 días (354 + 354 + 384)
2. El versículo 9 del capíto 8 de Daniel afirma que el cuerno pequeño extendió sus conquistas "al sur, y al oriente, y hacia la tierra gloriosa". Antioco hizo muy poco en estas tres direcciones. Tuvo algunos éxitos hacia el sur, en 169 a.C, cuando conquistó la mitad oriental del delta de Egipto. Pero cuando regresó al año siguiente, el embajador romano trazó una línea en la arena y lo amenazó si no daba marcha atrás. Antíoco se dio media vuelta y regresó a Siria sin arrojar siquiera una flecha, lo que muestra dónde se encontraba el verdadero poder de ese tiempo [La referencia clásica a esta humillante actuación de Antioco se encuentra en Livio, History of Rome. 45.12].
Antíoco Epífanes tuvo cierto éxito inicial en su campaña oriental, pero murió durante la expedición. Con la "tierra gloriosa" de Judea le fue aun peor: No solo no la pudo conquistar, sino que él fue el culpable del perderla. Irritados por las persecuciones de Antíoco, ¡Los judíos se levantaron y liberaron a Judea de Siria!.
3. “El cuerno echa por tierra el Santuario, pero Antíoco no lo hizo así; él lo dejó en pie” (Newton, Isaac, “Observations on the prophecies of Daniel, and the Apocalypse of St. John” [Para más información respecto a la destrucción, no corrupción del santuario, véase el siguiente tema post #18: Click acá
Por supuesto, hay más puntos, pero solo les quiero compartir estos tres.
Si alguien quiere decirme "no, no, no, esto no es así", por favor hágalo de forma ordenada, empezando por el punto uno, y así sucesivamente.