PROFECÍAS SOBRE LOS REFUGIADOS





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Dios dijo:
«Naciones enemigas,
vengan y ataquen a mi pueblo;
devórenlo como animales salvajes.
»Ustedes, jefes de mi pueblo,
deberían protegerlo
como perros guardianes;
pero parecen estar ciegos,
no se dan cuenta de nada;
parecen estar mudos,
no hacen ni dicen nada;
les gusta mucho dormir,
se pasan la vida durmiendo y soñando.
»Ustedes, jefes de mi pueblo,
son como perros hambrientos
que nunca se llenan.
Son gente que no entiende nada,
cada uno va por su camino,
siempre detrás de sus ganancias.


Isaías 56:9-11 TLAI

 



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Traeré a las naciones más despiadadas
para que se apoderen de sus casas.
Derrumbaré sus orgullosas fortalezas
y haré que se profanen sus santuarios.
El terror y el temblor
se apoderarán de mi pueblo.
Buscarán paz, pero no la encontrarán.
Habrá calamidad tras calamidad;
un rumor seguirá a otro rumor.
En vano buscarán una visión de los profetas.
No recibirán enseñanza de los sacerdotes
ni consejo de los líderes.
El rey y el príncipe quedarán indefensos,
sollozando de desesperación,
y las manos de la gente temblarán de miedo.
Los haré pasar por la misma maldad
que ellos causaron a otros,
y recibirán el castigo que tanto merecen.
¡Entonces sabrán que yo soy el Señor!».


Ezequiel 7:24-27 NTV

 



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No dejes entrar en tu casa
a todo el que te encuentres,
porque hay gente mañosa
que te espía y te pone trampas.
Son como los que cazan pájaros:
solo esperan que des un mal paso.
La gente chismosa convierte
lo bueno en malo.
Basta una sola chispa
para causar un gran incendio,
y basta un solo malvado
para cometer un gran crimen.
Por eso, cuídate de los malvados,
porque pueden causarte daño
y hasta manchar tu buen nombre.
Un extraño en tu casa
te causará muchos problemas,
y aun hará que tú mismo
resultes un extraño en tu casa.


Eclesiástico 11:29-34 TLAI