Para re-apuntar al tema central por el cual se ha abierto éste tópico, pues, tengo para aportar lo siguiente sobre el cuarto mandamiento:
En las primeras páginas del Génesis es ejemplar y muy resaltante el "trabajo" de Dios, es decir, todo lo que él trabajó en cuanto a la creación desde el primero hasta el sexto día, y luego afirma claramente:
Génesis 2:2: Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo.
En efecto, el "reposo de Dios no puede interpretarse banalmente como una especia de "inactividad" de Dios porque tenemos que saber que Dios nunca cesa de actuar; como bien es respaldado por palabras de Jesús:
Juan 5:17: Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo.
¿La Palabra de Dios se contradijo al decir que Dios descansó? no, para nada porque ese "reposo" divino del séptimo día no se refiere a un Dios inactivo, sino que subraya la plenitud de la realización llevada a término y expresa el reposo de Dios frente a un trabajo "que era muy bueno" (cf. Gn 1,31)
en la que Dios ya no aspira a nuevas obras (de eso descansó Dios), sino más bien a gozar de la belleza de lo realizado; una mirada sobre todas las cosas, pero de modo particular sobre el hombre, vértice de la creación. Por ende, el Padre continúa "trabajando" al cuidado de su creación.
Ahora bien, en el mandamiento del Decálogo, Dios impone la observancia del sábado (Éx 20,8-11) en los términos
acuérdate. A ese día de reposo Dios lo consagró. Todos sabemos que Dios no es Dios de un solo día, sino de todos los días, pero si él lo "consagró ese día" quiere decir que él quiere entablar una relación particular con el hombre (un diálogo de amor). Hoy en día, ese mandamiento del decálogo depende esencialmente del
acuérdate de las obras salvíficas de Dios (Jesucristo), es por esto que los cristianos, percibiendo la originalidad del tiempo nuevo y definitivo inaugurado por Cristo, han asumido como festivo
el primer día después del sábado, porque en él tuvo lugar la resurrección del Señor. La muerte y resurrección de Cristo es la revelación plena de todo el plan de Salvación (del misterio de los orígenes, historia de la salvación, la segunda venida).
Lo que Dios obró en la creación y lo que hizo por su pueblo en el Éxodo encontró en la muerte y resurrección de Cristo su cumplimiento. Es decir que en él se realiza plenamente en sentido "espiritual" del sábado". Por esto, el gozo con el que Dios contempla la creación, hecha de la nada en el primer sábado de la humanidad, está expresado por el gozo con el que Cristo, el domingo de resurrección, apareció a los suyos llevándoles el don de la paz y del Espíritu.
Del "sábado" se pasa "al primer día después del sábado"; del séptimo día al primer día: El Día del Señor (domingo) se convierte en el día de Cristo.
Todo cristiano debe considerar como verdadero sábado al Señor Jesucristo.