Respuesta a Mensaje # 173:
Creo que el mal se ha gestado a dos puntas:
a) Por un lado, el pastor se ha vuelto un profesional de la religión (cura evangélico), que presenta al bebé recién nacido en el primer culto al que es llevado, lo instruye en la Escuela Dominical, lo bautiza, le predica, administra la Cena del Señor, lo casa y pronuncia el sermón fúnebre en su sepelio si muere tempranamente.
b) Los creyentes miembros de la congregación se dejan estar; prefiriendo pagarle a un asalariado que haga todo por ellos, mientras cada domingo llegarán a prisa sobre la hora, para sentarse, oír, decir Amén, cantar, ofrendar e irse lo más pronto posible saludando apenas a los que tropiezan con ellos por el pasillo.
Un verdadero avivamiento despierta los dones del Espíritu entre todos los hermanos, de modo que dejan de ser asistentes para ser protagonistas. La figura otrora preponderante del ministro desaparece, porque el Señor Jesucristo recupera su señorío que fuera menospreciado (2Pe 2:10), el Espíritu Santo la libertad de hacer todo como la Cabeza (Cristo) quiere, y la Palabra de Dios recobra la autoridad perdida.
Los “enanos espirituales” son hoy día imprescindibles para que trabajen como enanos y ofrenden como muy espirituales; de este modo surgen los gigantes que regentean las megaiglesias. Estas dejan de ser iglesias para ser “lugares altos”.
Saludos cordiales.