Jesús nunca enseñó que los seres humanos tuvieran un alma inmortal.
Pero sí habló muchas veces de que los muertos volverían a la vida (Lucas 14:13, 14; Juan 5:25-29; 11:25).
Si Jesús hubiera creído que las almas eran inmortales, ¿por qué dijo que los muertos resucitarían?
Jesús tampoco enseñó que Dios tortura eternamente a los malvados; al contrario, dijo:
“De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16, Reina-Valera, 1960).
Con estas palabras, Jesús dio a entender que quienes no creyeran en él no tendrían vida eterna.
Ahora, si lo que en realidad quería decir es que sí vivirían eternamente, pero en un infierno de fuego, ¿por qué no lo dijo así?
Pero sí habló muchas veces de que los muertos volverían a la vida (Lucas 14:13, 14; Juan 5:25-29; 11:25).
Si Jesús hubiera creído que las almas eran inmortales, ¿por qué dijo que los muertos resucitarían?
Jesús tampoco enseñó que Dios tortura eternamente a los malvados; al contrario, dijo:
“De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16, Reina-Valera, 1960).
Con estas palabras, Jesús dio a entender que quienes no creyeran en él no tendrían vida eterna.
Ahora, si lo que en realidad quería decir es que sí vivirían eternamente, pero en un infierno de fuego, ¿por qué no lo dijo así?