NOTAS HISTÓRICAS



Natanael1

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25 Junio 2012
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¿SABIAS QUE..?

EN LOS AÑOS 1600 Y 1700

Al visitar el Palacio de Versalles en París, se observa que el suntuoso palacio no tiene baños.

En la Edad Media, no había cepillos de dientes, perfumes, desodorantes, y mucho menos papel higiénico. Los excrementos humanos eran lanzados por las ventanas del palacio.

En un día de fiesta, la cocina del palacio pudo preparar un banquete para 1500 personas, sin la más mínima higiene.
En las películas actuales vemos a las personas de esa época sacudirse o abanicarse...
La explicación no está en el calor, sino en el mal olor que emitían debajo de las faldas (que fueron hechas a propósito para contener el olor de las partes íntimas, ya que no había higiene). Tampoco era costumbre ducharse debido al frío y la casi inexistencia de agua corriente.

Solo los nobles tenían lacayos para abanicarlos, para disipar el mal olor que exhalaban el cuerpo y la boca, además de ahuyentar a los insectos.

Los que han estado en Versalles han admirado los enormes y hermosos jardines que, en ese momento, no solo se contemplaban, sino que se usaban como retrete en las famosas baladas promovidas por la monarquía, porque no había baños.

En la Edad Media, la mayoría de las bodas se realizaban en junio (para ellas, el comienzo del verano). La razón es simple: el primer baño del año se tomaba en mayo; así que en junio, el olor de la gente todavía era tolerable. Sin embargo, como algunos olores ya comenzaban a molestar, las novias llevaban ramos de flores cerca de sus cuerpos para cubrir el hedor. De ahí la explicación del origen del ramo de novia.

Los baños se tomaban en una sola bañera enorme llena de agua caliente. El jefe de la familia tenía el privilegio del primer baño en agua limpia.

Luego, sin cambiar el agua, llegaban los demás en la casa, en orden de edad, mujeres, también por edad y, finalmente, niños. Los bebés eran los últimos en bañarse. Cuando llegaba su turno, el agua en la bañera estaba tan sucia que era posible matar a un bebé adentro.

Los techos de las casas no tenían cielo y las vigas de madera que los sostenían eran el mejor lugar para que los animales: perros, gatos, ratas y escarabajos se mantuvieran calientes. Cuando llovía, las filtraciones obligaban a los animales a saltar al suelo.
Los que tenían dinero tenían platos de lata. Ciertos tipos de alimentos oxidaban el material, causando que muchas personas mueran por envenenamiento.

Recordemos que los hábitos higiénicos de la época eran terribles. Los tomates, siendo ácidos, se consideraron venenosos durante mucho tiempo, las tazas de lata se usaban para beber cerveza o whisky; esta combinación, a veces, dejaba al individuo "en el piso" (en una especie de narcolepsia inducida por la mezcla de bebida alcohólica con óxido de estaño). Alguien que pasara por la calle pensaría que estaba muerto, así que recogían el cuerpo y se preparaba para el funeral. Luego se colocaba el cuerpo sobre la mesa de la cocina durante unos días y la familia se quedaba mirando, comiendo, bebiendo y esperando a ver si el muerto se despertaba o no. De ahí la que a los muertos se les vela (velatorio o velorio), que es la vigilia al lado del ataúd.

Inglaterra es un país pequeño, donde no siempre había lugar para enterrar a todos los muertos. Luego se abrían los ataúdes, se extraían los huesos, se colocaban en osarios y la tumba se usaba para otro cadáver. A veces, al abrir los ataúdes, se notaba que había rasguños en las tapas en el interior, lo que indicaba que el hombre muerto, de hecho, había sido enterrado vivo.

Así, al cerrar el ataúd, surgió la idea de atar una tira de la muñeca del difunto, pasarla por un agujero hecho en el ataúd y atarla a una campana. Después del entierro, alguien quedaba de servicio junto a la tumba durante unos días. Si el individuo se despertaba, el movimiento de su brazo haría sonar la campana. Y sería "salvado por la campana", una expresión utilizada por nosotros hasta hoy.
 
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25 Junio 2012
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Deuteronomio 23:9-24:22 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
Leyes sanitarias
9 Cuando salieres a campaña contra tus enemigos, te guardarás de toda cosa mala.

10 Si hubiere en medio de ti alguno que no fuere limpio, por razón de alguna impureza acontecida de noche, saldrá fuera del campamento, y no entrará en él.

11 Pero al caer la noche se lavará con agua, y cuando se hubiere puesto el sol, podrá entrar en el campamento.

12 Tendrás un lugar fuera del campamento adonde salgas;

13 tendrás también entre tus armas una estaca; y cuando estuvieres allí fuera, cavarás con ella, y luego al volverte cubrirás tu excremento;

14 porque Jehová tu Dios anda en medio de tu campamento, para librarte y para entregar a tus enemigos delante de ti; por tanto, tu campamento ha de ser santo, para que él no vea en ti cosa inmunda, y se vuelva de en pos de ti.
 
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25 Junio 2012
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OLVIDANDO LO QUE QUEDA ATRÁS Y OCUPADOS EN NUESTRO ENCUENTRO CON EL SEÑOR

Faltan pocas horas para finalizar el año del 2018 en el calendario de nuestra vida aquí en la tierra.

Filipenses 3:13 Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y EXTENDIÉNDOME a lo que está delante,

El apóstol, en el contexto de su ministerio, no quiere mirar hacia atrás sino hacia adelante.

En contraste, el profeta Hageo (1:5) nos invita a reflexionar bien sobre lo que hemos venido haciendo y en dicho contexto todo nos ha salido mal (v.6) y nos llama nuevamente a reflexión para que seamos diligentes y Cristo sea glorificado en su casa que está desierta (v.8-9), la cual casa somos nosotros, como está escrito:

Hebreos 3:6 pero Cristo como hijo sobre su casa, LA CUAL CASA SOMOS NOSOTROS, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza.

Es cierto que no podemos generalizar, y reconocemos que algunos hermanos llegan al final del año exitosos en sus empleos o empresas.

Pero Hageo nos muestra una de las causas de nuestro fracaso, leemos:

Hag 1:6 Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto.

¿Qué hemos hecho?

“Sembramos mucho y recogemos poco”

¿Por qué hemos recogido poco?

Porque nuestra prioridad es agradar al Señor y no a nuestro bolsillo (Mt.6:33).

Pensemos en la experiencia de aquel hombre que pensaba ensanchar sus graneros y disfrutar de una vida disipada y jamás imaginó que esa noche vendrían a pedir su alma y lo que había atesorado, se quedaría aquí en la tierra.

“coméis, y no os saciáis”
“bebéis, y no quedáis satisfechos”

La referencia bien puede ser al pecado de la glotonería y embriaguez.

Leemos:

Lucas 21:34 Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de GLOTONERÍA y EMBRIAGUEZ y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día.

Hermanos que se convierten en barrigones porque no comen para vivir, sino que viven para comer.

El Señor siempre fue una persona delgada…amante de la oración y el ayuno (Mt.17:21).

Hermanos que se emborrachan a escondidas, en el lugar que fuere, pero a escondidas sin considerar que el Señor nos observa todo el tiempo.

“os vestís, y no os calentáis”

Hay frialdad espiritual en la asamblea, largas pausas para adorar en la Cena del Señor, mientras en el cielo no cesan de alabar al Señor millones de millones de ángeles y redimidos.

“y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto”

Los siervos del Señor… ¿Cómo pueden estar seguros de que están donde el Señor los ha puesto, cuando existe el atractivo de una mejor ofrenda en determinada zona del país, o una congregación más influyente económicamente?

Sin embargo, en estos lugares, no les rinde las ofrendas del pueblo del Señor.

¿Porque no visitan las asambleas de bajos recursos y escasos miembros?
---0---

Al final del año los creyentes deben tener cuidado con las prácticas acostumbradas cuando eran sin Cristo, y se os extraviaba con supersticiones y cábalas tales como:

– Usar ropa de color amarillo para empezar año nuevo suertudo
– Comer doce uvas exactamente a las doce de la noche para que haya buena suerte en los doce meses del año
– Tirar cosas viejas a la calle en los primeros minutos del primer día de enero,
– Sacar sus maletas para darle vuelta a la cuadra, pues esto les garantizaría un viaje en el año entrante.
– Tener la alacena llena el primer día del año, pues esto les garantiza la prosperidad durante todo el año.
– Abrir todas las puertas de la casa a la medianoche para que el año viejo pueda salir.
– Hacer mucho ruido, pensando que esto espantará a los malos espíritus para que no puedan ejercer una influencia negativa sobre el nuevo año.

Creo firmemente que todo lo que se haga a partir del nuevo año 2019 para la gloria del Señor, es un nuevo comienzo.

Pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y EXTENDIÉNDOME a lo que está delante,

Bendito aquel día de nuestra conversión en Cristo…bendito aquel día de nuestra nueva relación con Él.

Aquel día que los ejércitos del maligno perseguían a Israel para exterminarlo, y llegaron a orillas del mar rojo, a partir de ese momento del cruce del mar rojo, a partir de allí, comenzó una nueva relación de Israel para con Dios, una nueva experiencia en su camino hacia la tierra prometida.

1Co 10:2 y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar,

Pablo dice que todos fueron bautizados en Moisés (1Cor.10:1-4)

Bautizarse en Moisés significa identificarse con Moisés.

Bautizarse en Cristo significa identificarse con Cristo.

Nos identificamos con Cristo aquel día de nuestra conversión y el paso siguiente, el bautismo.

Aquel cruce del mar rojo para Israel fue algo extraordinario, jamás nadie había pasado por ese camino abierto por Dios mismo.

Fue una experiencia especial para Israel, pero para nosotros, Su Iglesia, Cristo abrió un camino nuevo y vivo a través del velo, esto es, de su carne.

Tenemos libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo.

Es un gran privilegio posicionalmente estar en los lugares celestiales con Cristo.

Jamás Cristo nos ha defraudado; mantengamos entonces, firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra Esperanza en su venida por nosotros, porque Fiel es el que nos prometió, aquí están sus palabras:

“CIERTAMENTE, VENGO EN BREVE”

Que este 2019 que recién comienza, la prioridad sea la venida del Señor por su pueblo.

No miremos hacia atrás, como lo hizo la mujer de Lot, no podemos seguir viviendo del pasado, esto nos afecta, nos contamina, perdemos fuerza, nos debilitamos recordando amarguras y sinsabores.

Vamos hacia adelante… el Señor está a las puertas…ya se están implantando chips bajo la piel en países como Suecia, Australia, y pronto será costumbre en América.

Estamos en la antesala del cumplimiento de esta profecía:

Apocalipsis 13:16 Y hacía que, a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente;
Apocalipsis 13:17 y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre.

El Señor viene en camino, nosotros no tenemos nada aquí en la tierra, nuestro hogar está en los lugares celestiales con Cristo…y con esto de los chips bajo la piel, entendemos que el surgimiento del anticristo no se tarda.

Y no se tarda porque de acuerdo con la Escritura será Homosexual, leemos:

Daniel 11:37 Del Dios de sus padres no hará caso, NI DEL AMOR DE LAS MUJERES; ni respetará a dios alguno, porque sobre todo se engrandecerá.

El escenario actual de países aprobando el matrimonio homosexual es evidencia que no se tarda el surgimiento de este rey de Sodoma, pero primero aparece el Señor por su pueblo, tal como ocurrió cuando el rey de Sodoma salió a esperar a Abraham, leemos:

Génesis 14:17 Cuando volvía de la derrota de Quedorlaomer y de los reyes que con él estaban, SALIÓ EL REY DE SODOMA A RECIBIRLO AL VALLE DE SAVE, que es el Valle del Rey.

Pero Melquisedec, figura del Sacerdocio de Cristo, le ganó de mano, leemos:

Génesis 14:18 ENTONCES MELQUISEDEC, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino;

Que el Señor nos encuentre trabajando en su Obra para su honra y gloria, y a la vez, amando su venida.

Muchos se quedarán aquí en la tierra, porque no creyeron a la verdad de la promesa de su retorno y se complacieron en el pecado.

Y el problema que se presenta con los dejados atrás, es el poder engañoso para que crean la mentira…esto quiere decir que quién no sea arrebatado, se pierde, aquí está la Escritura:

2 Tesalonicenses 2:11 Por esto Dios les envía un PODER ENGAÑOSO, para que crean la mentira,
2 Tesalonicenses 2:12 A FIN DE QUE SEAN CONDENADOS TODOS LOS QUE NO CREYERON A LA VERDAD, sino que se complacieron en la injusticia.

No hay otra salida sino buscar la reconciliación con el Señor, buscar la fidelidad con el Señor, este 2019 es una oportunidad preciosa para agradar al Señor.

Ejemplo de Humildad y Sujeción nos ha dado el Señor, TRES VECES SANTO, tal como Él lo hizo con el Padre con sencillez de corazón, leemos:

Mateo 17:5 Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo COMPLACENCIA; a él oíd.

El que lea, entienda.

MARANATHA
 
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Natanael1

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25 Junio 2012
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ROBOAM

Por un hermano ya con el Señor:

La gloria de la nación menguó después de la muerte de Salomón. Él tenía varias hijas (1 Reyes 4:11,15), pero sabemos de un solo hijo, Roboam.

Este tenía cuarenta y un años cuando murió su padre, y no era ignorante de todos los proverbios que había escrito, muchos de los cuales fueron dirigidos a él. Si Roboam hubiera atendido a los escritos en Proverbios 15:1, 17:14, él no habría actuado sin cordura al principio de su reinado, para provocar la división en la nación. Leemos:

Pro 15:1 La blanda respuesta quita la ira;
Mas la palabra áspera hace subir el furor.
Pro 17:14 El que comienza la discordia es como quien suelta las aguas;
Deja, pues, la contienda, antes que se enrede.

Las semillas de la revuelta se habían sembrado en los días de la frialdad espiritual de Salomón. Este había exigido trabajos forzados de su pueblo, haciendo peones de miles de ellos para consumar sus grandes obras de vanidad (Eclesiastés 2:4-11). Estos oprimidos llegaron a Roboam diciendo:

“Tu padre agravó nuestro yugo, más disminuye tú algo de la dura servidumbre de tu padre, y del yugo pesado que puso sobre nosotros y te serviremos” (1Rey.12:4)

Los ancianos más experimentados y espirituales que Roboam le aconsejaron: “Si tú fueres hoy siervo de este pueblo y lo sirvieres, y respondiéndoles buenas palabras les hablares a ellos te servirán para siempre” (1 Reyes 12:7).

Jesús confirmó tal consejo, y dio buen ejemplo:

“El que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir “… (Mateo 20:26-28).

Roboam no acató los consejos de ellos. Tomó el mal consejo de los jóvenes que se habían criado con él. Aquellos, creyendo tener una parte en el gobierno, insistieron que sólo se manda con la vara (1 Reyes 12:10). Pero a la juventud les falta la experiencia de los ancianos, aunque sean más letrados que sus padres. Pablo habló a Timoteo de ciertos hombres que dominaban y se oponían entre las iglesias (2 Timoteo 2:25, 4:14).

Para corregir tal error, él le aconsejó como joven que no actuara como dictador:

“No reprendas al anciano, sino exhórtalo como a padre” (1 Timoteo 5:1).

Le dijo que, para poder dirigir a otros, él debía hacerse buen ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza (1 Timoteo 4:12-16).

Esta es la única manera en que un joven puede ganar el respeto para luego gobernar bien.

Resultó que Roboam respondió al pueblo ásperamente. Sus palabras prendieron la mecha que hizo estallar la revolución.

Diez tribus se dividieron bajo Jeroboam y se llamaban Israel.
Roboam quedó como rey sobre Judá; y Benjamín y Leví le siguieron fielmente.

Roboam tenía razón en cuanto al reconocimiento de Jerusalén como el lugar escogido por Dios para poner su nombre. El Templo era el único centro de reunión reconocido por Dios.

Las diez tribus no podían justificarse en la división, a pesar de quejas legítimas. Pero Roboam no actuó con espiritualidad.

Primeramente, envió con exigencias a Adoram, a quien Israel mató. Luego reunió un ejército para forzar a Israel a la obediencia (1 Reyes 12:18‑21).

Pero, “las armas de nuestra milicia no son carnales” (2 Corintios 10:4).

No se gana nada en asuntos espirituales por la fuerza. Dios le exigió que desistiera:

“Esto lo he hecho yo” (1Rey.12:24)

El retorno a la obediencia de parte de los que se han alejado de la verdad, se gana por medio de la perseverancia de parte de los fieles que dan un testimonio ejemplar. Estos no deben apartarse para acompañar a los rebeldes en ninguna actividad, leemos:

Rom 16:17 Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos.
Rom 16:18 Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos (Romanos 16:17).

Hoy día hay muchas divisiones entre el pueblo cristiano.

Las asambleas que se congregan en el Nombre del Señor según el diseño apostólico deben procurar perfeccionar su propio ejemplo. No debemos acompañar a los que se apartan de la doctrina de los apóstoles. Si servimos con ellos en sus actividades y campañas, estamos apoyando sus prácticas y doctrinas, y edificando lo que no es de Dios. Debemos corregir nuestros propios errores para atraer a los otros creyentes a los caminos bíblicos.

Roboam tenía celo por la verdad, y anduvo bien por algunos años. Pero él no perseveró en la doctrina. Por lo tanto, no llegó a guiar a Israel a la santidad de la Casa de Dios, ni a reparar el daño hecho por la división.

“Cuando Roboam había consolidado el reino, dejó la ley de Jehová y todo Israel con él. El hizo lo malo, porque no dispuso su corazón para buscar a Jehová”. “Y Judá hizo lo malo ante los ojos dé Jehová, y le enojaron más de lo que sus padres habían hecho en sus pecados que cometieron” (2 Crónicas 12:1,14, 1 Reyes 14:22-24).

Cuando sostenemos una conducta estricta en cuanto a la doctrina, tenemos que mantener mayor justicia y santidad de vida.

Si el diablo no nos puede desviar en asuntos doctrinales, entonces él pondrá todo tropiezo para hacernos caer en pecado y manchar el testimonio al Nombre del Señor.

La persona que procura mantener carnalmente un dominio sobre la grey, exigiendo el orden por la fuerza, está expuesta a las artimañas del diablo, y a que el Señor lo corte.

Debemos contender ardientemente por la fe, pero con humildad y espiritualidad, sin ser contenciosos (Judas 3, 2 Timoteo 2:24,25).

Que el Señor prospere su Palabra.
 
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25 Junio 2012
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LA SABIDURÍA DEL HOMBRE VS LA SABIDURÍA DE DIOS (Sant.3:15; 1Cor.1:21)

Aquel hombre que había crecido en incredulidad; una incredulidad generada por las enseñanzas de Freud, Heidegger, Nietzsche y otros semejantes a éstos, había caído en una profunda depresión al concluir, de acuerdo con sus profesores, que el ser humano solo era el producto biológico de un planeta rodeado de astros indiferentes a su destino.

“Salir de la nada, no ser nada, y volver a la nada” – concluyó.

“Esto es para morirse de tristeza” - pensó.

Entonces se imaginó sentado en el diván de Freud, preguntando:

“¿Y qué de Dios?”

Y Freud respondiendo:

“Ese es tu amigo imaginario; la mejor respuesta a la soledad del hombre ha sido inventarse un dios”.

Salió del consultorio decidido a suicidarse porque se preguntaba:

“¿SI NO EXISTE DIOS…PARA QUÉ VIVO YO?”

Y en su camino a la destrucción vino a su mente su Esposa y sus Hijos…y se frenó en seco.

LO QUE PUEDE HACER UN TRATADO DEL EVANGELIO

Buscó rápidamente en el bolsillo de su chaqueta y allí encontró el folleto que no había querido rechazar al que se lo dio, por respeto a su creencia.

Y encontró estas dos Escrituras que encabezaban el folleto:

Juan 4:24 DIOS ES ESPÍRITU; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.

Hebreos 11:3 Por la fe entendemos haber sido constituido el universo POR LA PALABRA DE DIOS, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que NO SE VEÍA.

Y como el relámpago que ilumina las tinieblas de su negra noche, analizó:

“¿CÓMO ES POSIBLE QUE LA NADA PRODUZCA LA MATERIA?”

- “Porque la enseñanza de estos hombres es esa…la NADA generando la materia…”-

- “¿A quién le creo?” -

-“Dios está diciendo que el habló y se hizo de lo que no se veía, es decir, creó la materia”-

-“Esto quiere decir que el Espíritu de Dios genera la materia Y NO LA NADA”-

-“Porque es imposible que la NADA genere algo”

-“COMO HE PODIDO SER TAN INGENUO?”-

¿Cuántos miles de almas se han perdido por el ateísmo psicológico, existencial?

Este hombre de nuestra historia, luego de su experiencia mandó hacer un cuadro que colgó en la sala de su casa, leemos:

“yo y mi casa SERVIREMOS AL SEÑOR”

Porque sin Fe es imposible agradar a Dios.

En Cristo.
 
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25 Junio 2012
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TRES ENEMIGOS DEL CREYENTE

1. EL DIABLO
2. LA CARNE
3. EL MUNDO

Por un Hermano ya con el Señor:

Estas tres potestades tienen un vínculo muy íntimo entre sí, y todas trabajan en una combinación asidua y tenaz para la ruina y perdición de los hombres. La carne es la carroza y el mundo es el escenario donde el diablo anda y opera. Con todo esto, cada una de estas potestades tiene su esfera autónoma para obrar en el campo que los hombres le facilitan.

La mayoría de las veces el hombre, después que ha caído y ha complacido sus placeres carnales, dice: “El diablo me tentó, el diablo se me metió y cometí un disparate; es que no sé cómo el diablo me cegó y caí en sus trampas.” Alguno ha dicho que ninguno cae en público sin antes haber caído en secreto. Las Escrituras definen claramente cuál es el pecado del hombre, cuál la tentación del diablo y cuál la maldad de mundo.

Nunca leemos cuando el pecado de David de que Dios, o el profeta Natán, o el mismo David, acusaron al diablo de haberlo incitado a adulterar con Betsabé y a eliminar a Urías. No leemos que Acán haya sido impedido por el diablo a sustraer objetos del anatema en Jericó. Nada nos prueba que Esaú fue impulsado por el diablo a menospreciar su primogenitura; tampoco Nadab y Abiú a ofrecer fuego extraño en el altar; ni a Nabal para mostrarse tan avaro con David; y de otros tantos que por falta de espacio no podemos citar.

En cambio, hay pruebas contundentes en la Palabra de Dios de casos donde el diablo sí hizo directamente su nefanda obra. “Mas Satanás se levantó contra Israel e incitó a David a que contase a Israel.” (1 Crónicas 21:1) A Pedro Cristo dijo: “Apártate de mí Satanás, me eres escándalo.” “Satanás os ha pedido para zarandearos.” (Mateo 16:23, Lucas 22:31)
Satanás dijo a Eva: “Mas sabe Dios que el día que comiereis de él …” (Génesis 3:5) Leemos que Caín era del maligno y mató a su hermano. (1 Juan 3:12) Satanás tentó al Señor: “Si eres hijo de Dios.” ((Lucas 4:3) Pablo dijo: “Me es dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee.” (2 Corintios 12:7) Pedro preguntó a Ananías: “Por qué ha llenado Satanás tu corazón a que mintieses al Espíritu Santo?” (Hechos 5:3)

El diablo está enjuiciado y eternamente condenado, no por ser diablo, sino porque enseñó a los hombres a pecar y a dudar de la veracidad de la Palabra de Dios. El hombre se ha adelantado en la maldad, que ha perdido dos cosas que el diablo conserva: “Los demonios creen, y tiemblan.” (Santiago 2:19) El hombre moderno ha perdido las dos cosas.

Consideramos ahora que si el diablo tienta, la carne también tienta.

Y la gente extranjera que se mezcló con ellos tuvo un vivo deseo, y los hijos de Israel también volvieron a llorar y dijeron: ¡Quién nos diera a comer carne! Números 11:4) y dice la Palabra que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y cebado. (Santiago 1:14)
El incestuoso de la iglesia en Corinto fue tentado primero de la carne, entonces en la disciplina fue entregado a Satanás para la prueba de su fe con la muerte de la carne. El diablo le hizo la vida tan triste a aquel hermano que para siempre tendría el recuerdo de haber ofendido a su Señor. Aunque perdonado y restaurado, sentía con hondo pesar la mancha de su vestido.

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Es notorio que hoy día son pocos los caídos que dan muestras y señales de la profunda gravedad de su pecado. Algunos se olvidan muy pronto y empiezan a ocupar el lugar de jueces, criticando y murmurando los errores de sus hermanos. Otros no tienen la suficiente prudencia para esperar unos años, sino que al poco tiempo empiezan a tomar parte en el ministerio desde la tribuna.
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Y de la otra potestad leemos que “todo el mundo está puesto en maldad.” (1 Juan 5:19), y el mundo es el campo magnético de más grande tentación. En el mundo el diablo se pasea con su trío unificado: “La concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y la soberbia de la vida.” (1 Juan 2:16)
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El mundo tiene sus riquezas y pasatiempos. Tiene sus modas y caprichos en las mujeres lo más deshonesto en los últimos tiempos, con sus faldas y pantalones que excitan la codicia y el deseo de la manera más vulgar. El mundo tiene sus cortes y composturas de cabello, sus pinturas extravagantes y sus pinturas llamadas naturales, pero que son pinturas que muchas hermanas usan para el cabello, para las uñas, para las mejillas, para las cejas. Todo esto junto con los “senos postizas” y sus vestidos de corte anatómico que exhiben las formas de la mujer, vienen del mundo que trabaja para la carne, y la carne y el mundo para el diablo.
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El mundo tiene su política que ofusca los ojos y la mente de muchos. Demas fue uno de estos. (2 Timoteo 4:10) Del mundo vienen los noviazgos impuros y vulgares, y los matrimonios fuera de los principios bíblicos. La ruina de muchos matrimonios se debe a que en el noviazgo han revuelto y ensuciado el agua que se han de beber. Del mundo vienen los cumpleaños, los balnearios, las excursiones bastardas y las reuniones sociales que terminan en la molicie.
Entonces ¿cuál será el remedio para resistir a estos tres enemigos? Bien:
• lo del diablo: “Al diablo resistid y de vosotros huirá. (Santiago 4:17)
• lo de la carne: Huid la fornicación. (1 Corintios 6:18)
Huye también los deseos juveniles (2 Timoteo 2:22)
• lo del mundo: Aborreced – “No améis el mundo ni las cosas que están en el mundo.”
(1 Juan 2:15)
 

Natanael1

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25 Junio 2012
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LA SANTIDAD CONVIENE A TU CASA

Por un Hermano de nuestras asambleas.

Quiero compartir en esta noche una pequeña palabra con ustedes, hermanos. Vamos a leer primeramente en el Salmo 93
Sal 93:5 Tus testimonios son muy firmes;
La santidad conviene a tu casa,
Oh Jehová, por los siglos y para siempre.
Entonces podemos ver: “la santidad en la Casa”
Pasemos también al segundo libro de los Reyes:
2Re 4:8 Aconteció también que un día pasaba Eliseo por Sunem; y había allí una mujer importante, que le invitaba insistentemente a que comiese; y cuando él pasaba por allí, venía a la casa de ella a comer.
2Re 4:9 Y ella dijo a su marido: He aquí ahora, yo entiendo que éste que siempre pasa por nuestra casa, es varón santo de Dios.
2Re 4:10 Yo te ruego que hagamos un pequeño aposento de paredes, y pongamos allí cama, mesa, silla y candelero, para que cuando él viniere a nosotros, se quede en él.
2Re 4:11 Y aconteció que un día vino él por allí, y se quedó en aquel aposento, y allí durmió.

Entonces, hermanos, aquí podemos considerar a un enviado, a un varón santo de Dios.

Vamos a pasar también a la primera carta del apóstol Pedro:
1Pe 1:14 como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia;
1Pe 1:15 si no, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir;
1Pe 1:16 porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.

Que el Señor bendiga su Santa Palabra con lo que hemos de oír en esta hora.

Esta tercera porción, la pudiésemos considerar “Hijos Santos” y lo que tenemos por delante, hermanos, es hablar acerca de la importancia de la Santidad en los hombres y mujeres en el pueblo del Señor, que vivimos sobre esta tierra para honrar y glorificar el nombre del Señor.
Y para este propósito se requiere vivir vidas separadas, de acuerdo con la personalidad de Aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable:
“Sed santos, porque Yo soy Santo”
Hemos leído sobre el Salmo 93, el versículo uno:
“Jehová reina; se vistió de magnificencia;
Jehová se vistió, se ciñó de poder”.
Nos habla de su realeza, de la majestad de Dios, de Aquel que se viste de hermosura, de Aquel que está en alta majestad y gloria, como lo vio el profeta Isaías:
“vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime” (Is.6:1)
Me llama poderosamente la atención la importancia de la expresión:
“Tus testimonios son muy firmes”
Los testimonios de Dios son establecidos sobre el fundamento de la Santidad.
Para que la casa se encuentre sobre fundamento firme, debe ser edificada sobre la santidad del Señor.
Si estamos en las manos de un Dios tres veces Santo, indicando su plenitud, si nos congregamos en el Nombre del Señor, bajo la Autoridad de él; Y cuando oramos nosotros decimos: “Tú eres Santo” “Tú que habitas en las alturas” “Tú Santidad”
Y siempre hablamos de la “Santidad” de él.
Hermanos ¿qué queda para nosotros?
Es incoherente que hablemos de Su Santidad y nosotros no practiquemos la santidad.
Si hablamos de él como Santo, y nos identificamos con él, debemos vivir vidas santas. No debemos vivir “vidas” que no vayan acordes con lo que nosotros profesamos.
En la Casa de Dios, el apóstol Pablo le dice a Timoteo:
“Para que si tardo sepas como debes conducirte en la Casa de Dios, que es la Iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad” (1Tim.3:15)
Y en esto debemos reflexionar:
“La santidad conviene a la Casa”
Hermanos, si nosotros queremos agradar al Señor en la casa de Dios, que en la asamblea se respire la Santidad de Aquel que preside nuestra reunión, entonces, nosotros debemos vivir vidas santas:
- “Ha, pero es que esa hermana no la soporto”
- “Ha, pero es que ese hermano es un pedante”
- “Ha, pero es que ese anciano es un gritón”
Tales murmuraciones no edifican, no forman parte de la santidad, y es un caldo de cultivo para las divisiones entre hermanos. Un hermano santo, una hermana santa, primero ora al Señor pidiendo su ayuda y su dirección y pone delante de su Trono a quién es objeto de su molestia o inconformidad, y luego confronta a la persona en privado (Mt.18:15).
Debemos estar separados, lejos del pecado de murmuración o de crítica o de cualquier otro pecado que afecte nuestra santidad.
Que no haya mancha en nuestras reuniones, “porque la santidad conviene a tu casa”.
Y no solamente por un mes, o un año, sino como enseña la Escritura, leemos:
“Oh Jehová, por los siglos y para siempre.”
La eternidad de la santidad en la Casa de Dios.
¿Y cómo se encuentra la santidad en la Casa de Dios?
Aquí dice:
“Tus testimonios son muy firmes”
Y estoy pensando en los hermanos responsables, estoy pensando en la firmeza del testimonio de los hermanos responsables como ejemplos de la grey, en su solvencia moral para administrar el Juicio de Dios, cuando sea necesario, para disciplinar al hermano que ha caído, para combatir el mal. Y si no se practica y si no se ejecuta el juicio en la casa de Dios, no puede haber santidad.
Me llama la atención de aquel hombre llamado Finees, aquel hombre que tomó una mujer extranjera y la metió en el campamento del pueblo de Israel ofendiendo la santidad de Dios, pero se levantó un hombre llamado Finees, leemos:
Núm 25:6 Y he aquí un varón de los hijos de Israel vino y trajo una madianita a sus hermanos, a ojos de Moisés y de toda la congregación de los hijos de Israel, mientras lloraban ellos a la puerta del tabernáculo de reunión.
Núm 25:7 Y lo vio Finees hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, y se levantó de en medio de la congregación, y tomó una lanza en su mano;
Núm 25:8 y fue tras el varón de Israel a la tienda, y los alanceó a ambos, al varón de Israel, y a la mujer por su vientre. Y cesó la mortandad de los hijos de Israel.
Y quitó de en medio de la casa de Dios, del pueblo de Dios, de la asamblea de Dios, hizo el juicio y de esto se agradó Dios.
Fitnees debió haber sido un hermano santo, porque celo sin santidad, celo sin ciencia, no agrada a Dios.
Lo digo porque para los hermanos responsables también hay juicio, cuando pecan, el apóstol Pablo estaba consciente de esto cuando afirma:
1Ti 5:19 Contra un anciano no admitas acusación sino con dos o tres testigos.
1Ti 5:20 A los que persisten en pecar, repréndelos delante de todos, para que los demás también teman.
Llegar a pensar que un hermano responsable es impecable, es “humanismo” donde la criatura se eleva al mismo nivel de la Santidad de Cristo, para hacerse “intocables” y tal cosa no enseña el versículo 19.
Ojalá que el Señor nos ayude, porque se requiere y se necesita que haya en la casa de Dios santidad, pero para que haya santidad, debe haber juicio en la casa de Dios.
Pero estoy pensando también hermanos, en lo que dice Eclesiastés ocho, leemos:
Ecl 8:11 Por cuanto no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el corazón de los hijos de los hombres está en ellos dispuesto para hacer el mal.
Hermanos, nosotros somos responsables, si queremos vivir y respirar el ambiente de la Santidad de Dios y de la Presencia de Dios, debe haber juicio contra la mala obra, se debe ejecutar la disciplina de Dios, no para matar a nadie como se hizo bajo la ley, sino para que el Espíritu Santo tenga libertad en la asamblea de tomar de lo de Cristo y hacérnoslo saber, leemos:
Jua_16:14 El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.
Jua_16:15 Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.

Para poder así, llenar de gozo el corazón de Dios.
Pero también estoy pensando en “la santidad conviene a tu casa”, en relación con el hogar de los hermanos:
¿Qué tienes en tu casa hermano?
¿Qué tengo yo en mi casa?
En estos días de pandemia mundial, que estamos privados de las reuniones, privados de la Cena del Señor…
¿Hermanos en qué estamos invirtiendo o negociando nuestro tiempo?
Recordemos: “La santidad conviene a tu casa”
¿Qué tienes en tu casa?
¿Qué vieron aquellos hombres en tu casa? (2Rey.20:15)
Necesitamos que en nuestras familias también haya santidad.
¿Cómo Dios puede bendecirnos a nosotros?
¿Cómo Dios puede derramar sus bendiciones en nosotros, si en nuestros propios hogares no hay santidad??
Debemos hacer una limpieza hermanos, una revisión en nuestros propios hogares. (Ex.12:19; 1Cor.5:6-8; Gál.5:9)
Ahora que tenemos tiempo, ir de rincón en rincón, de corazón a corazón, con la palabra de Dios, limpiando nuestra casa, esto requiere conversación con nuestros hijos o familiares que aún no son salvos, y tienen prácticas del mundo en nuestros propios hogares, porque conviven con nosotros.
Cuando haya libertad y tocara la Cena del Señor y por x razón no podamos estar en el local y se requiera una casa para celebrar la Cena del Señor:
¿Cómo está tu casa?
¿Cómo está mi casa?
Habrá libertad en los ancianos para sentarse conmigo y mi esposa y decir:
“Hermano, hemos decidido que la Cena del Señor se celebre en su casa”
“Podemos?
- “No hermanos no podemos, porque usted sabe, esto y lo otro” –
Hermano, la santidad conviene a tu casa. A la tuya y a la mía.
Aquella mujer de Sunem, invitaba insistentemente aquel varón llamado Eliseo, aquel profeta, aquel enviado de Dios y cuando él pasaba por allí, venía a la casa de ella a comer.
Y a medida que pasaba el tiempo aquella mujer observaba la actitud que aquel hombre mostraba en el lugar donde él se sentaba a comer, leemos:
2Re 4:9 Y ella dijo a su marido: He aquí ahora, yo entiendo que éste que siempre pasa por nuestra casa, es varón santo de Dios.
2Re 4:10 Yo te ruego que hagamos un pequeño aposento de paredes, y pongamos allí cama, mesa, silla y candelero, para que cuando él viniere a nosotros, se quede en él.
Una cama, una mesa, una silla, y un candelero, cuatro cosas para que el hombre de Dios pudiese descansar.
¿Pero qué pasó primero, hermanos?
Que la mujer se dio cuenta que este no era cualquier hombre,
“que el que come con nosotros es un varón santo de Dios”
Oye hermanos, que el Señor nos ayude para que los que nos miran alrededor, y que los que conviven con nosotros, puedan reconocer al pueblo de Dios, que la hermana o el hermano, es una varona o un varón santo de Dios.
Que la comunión íntima con el Señor sea una práctica constante; la santidad no es algo que yo la voy a pensar a vivir porque tengo propósitos en la obra, o porque “yo quiero ser anciano de la asamblea”, no hermanos, la santidad se debe vivir cada día, cada momento, desde el momento de nuestra conversión, se debe practicar la santidad.
Para esta mujer, no le fue difícil discernir la santidad de este hombre como un varón de Dios.
Que el Señor nos ayude y que podamos disfrutar en las asambleas, en medio del pueblo del Señor hombres como estos.
Admiramos a estos hombres que uno los ve, en nuestras asambleas, como verdaderos santos de Dios.
¡Qué bendición!
Animamos al pueblo del Señor a buscar la santidad, a vivir vidas santas, separadas de las prácticas del mundo.
Y que cuando se establezca una asamblea haya confianza en aquellos hombres considerados como varones santos de Dios.
Ahora, hermanos, vamos a la 1 carta de Pedro:
1Pe 1:14 como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia;
1Pe 1:15 si no, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir;
1Pe 1:16 porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo
“COMO HIJOS OBEDIENTES”
La santidad de cada uno de nosotros, comienza con la obediencia a su Palabra.
Si no obedecemos a la Palabra de Dios, Dios no puede bendecir mi alma ni hacerme un hombre santo.
Porque Dios no hace al hombre santo si él no quiere obedecer su Palabra.
Pero si usted y yo queremos vivir vidas santas, debemos obedecer la Palabra del Señor y la santidad de Dios acompaña esta obediencia.
¿Y cómo se hace esto?
No conformándonos a los deseos que antes teníamos estando en nuestra ignorancia.
Basta el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los hombres.
“si no, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir”
“porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo”
¿Cuánto tiempo vamos a ser santos?
¿Mientras consigo los propósitos?
¿Mientras anhelo algo?
¿Mientras estoy en un lugar?
No hermanos, “Sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir”
Esto es, cada día, cada momento, cada noche, cada hora, yo debo vivir vida santa.
Esto es lo que debemos manifestar los hijos de Dios, vidas santas.
Hermanos, hay lugares donde se llaman “cristianos”, pero ellos viven lejos de la santidad, inmersos en el mundo.
Nosotros, hermanos, por amor a Aquel que nos amó y nos salvó, debemos manifestar vidas santas, absteniéndonos de los deseos carnales que batallan contra nuestra alma.
Somos hijos de Aquel que dijo:
“Sed santos, porque yo soy Santo.”
Qué él prospere su santa Palabra.
 

Natanael1

Leyenda del foro
25 Junio 2012
13.789
457
Mayormente los pergaminos

Nota histórica de un hermano ya con el Señor:

Creo, muy respetado señor, que usted sabrá qué se ha resuelto acerca de mí. Por esto suplico a su señorío, y por el Señor Jesucristo, que, si es que voy a quedarme aquí durante el invierno, que usted le pida al comisario que tenga la bondad de enviarme, de entre las pertinencias mías que obran en su poder, un bonete más grueso, ya que sufro grandemente de un resfriado en la cabeza y me aflige un catarro perpetuo, el cual va en aumento en este calabozo.

El año fue 1536; el país, Bélgica; el preso, uno de los grandes del reino de Dios. A quién fue dirigida esta solicitud, no se sabe, por cierto, ni se sabía durante trescientos años que Guillermo Tyndale había redactado este ruego en latín, encarcelado él por haber “dado testimonio de la Palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo”, Apocalipsis 1.2.

Prosiguió ese héroe de la Reforma :

Mi túnica está gastada ya; mis camisas igualmente. Él tiene una camisa mía de lana, si está dispuesto a dejarme usarla. Poseo a la vez sobrecalzas más eficaces, y él guarda entre lo mío un gorro de dormir que me permitiría cierto calor. A la vez pido permiso para contar con una lámpara cada tarde; de veras, es tedioso estar aquí solo en la oscuridad.

Pero por encima de todo ruego y suplico la clemencia suya en urgirle al comisario, que manifieste la gracia de concederme contar con mi Biblia en hebreo, como también mi libro de gramática hebrea y mi diccionario hebreo, para que yo pase el tiempo en ese estudio. Por su parte, usted puede disponer de lo que más desee, con tal que sea para la salvación de su alma.

Pero si es que se ha decidido otra cosa tocante a mí, para ser realizada antes del invierno, yo seré paciente, sometiéndome a la voluntad de Dios, para la gloria de la gracia de mi Señor Jesucristo, cuyo Espíritu, ruego, dirija siempre el corazón de usted. Amén.

Tyndale
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El año anterior, Lutero había terminado su traducción de la Biblia entera al alemán; otros estaban atendiendo a otros idiomas. (El español llegaría más tarde, cuando Casiodoro de Reina terminaría su traducción de las Escrituras en 1569).

Tyndale no estaba contento con tan sólo haber hecho un enorme impacto con su edición del Nuevo Testamento en inglés unos años antes. Él quería cumplir de un todo con el reto que había lanzado osadamente a un clero en su tiempo de libertad y vigor: “Si Dios me concede vida, antes que corran muchos años, yo haré que el muchacho que anda tras el arado sepa más de las Escrituras que vos”.

Pero los obispos ingleses no querían semejante cosa. El varón de Dios huyó al continente europeo, continuó con la traducción del Antiguo Testamento al idioma del pueblo común, vivió perseguido, logró buena parte de su misión, y cayó preso. No volvió a ver el país al cual él cambiaría radicalmente por dar las Sagradas Escrituras “al muchacho que anda tras el arado”.

Se requiere poca imaginación para sentir lástima por su deseo de vestimenta adecuada; una celda húmeda y expuesta a las corrientes de aire frío no es un lugar para concentrar la mente en las cosas de Dios ni consolar el cuerpo. Pero nos da la sensación que su solicitud de ropa fue sólo un medio para lograr un fin más noble. Quería terminar su obra, y no podía con cuerpo trémulo y sin la Biblia en el idioma original.

“… concédeme contar con mi Biblia …”

Así no fue. El 6 de octubre de 1536 sus verdugos le sacaron del calabozo, le ataron a un palo y le estrangularon parcialmente. Cuando consideraron oportuno hacerlo, prendieron fuego a la leña, y la mañana siguiente los aldeanos de Vilvoorde le escucharon a Tyndale – las llamas lamiendo su cuerpo – suplicar a gran voz:

“Señor, ¡ábrele los ojos al rey de Inglaterra!”

Y con esto otro Esteban fue a estar con su Señor.

No podemos leer su carta sin acordarnos de una solicitud sorprendentemente parecida de parte del Apóstol Pablo, escrita en circunstancias muy similares. Fue inmediatamente antes del último invierno de la vida suya, preso en Roma y en espera de la sentencia de muerte (no su encarcelamiento de Hechos 27, sino el posterior) cuando pidió: Procura venir pronto a verme … Trae, cuando vengas, el capote que dejé en Troas en casa de Carpo, y los libros, mayormente los pergaminos, 2 Timoteo 4.9,13. Hay quienes cuestionan esta traducción capote. Algunos creen que Pablo estaba pidiendo la tradicional tela con que envolver los pergaminos. O, como otros resuelven la discusión a satisfacción de todos, ¡quería una tela para proteger su cuerpo de día y los cueros de noche!

¿Y qué eran “los pergaminos?” Sencillamente, porciones de las Sagradas Escrituras. Un libro como Levítico o Jueces, por ejemplo, ocuparía un rollo entero; otros cabrían en medio cuero. Así, poco nos cuesta saber dónde estaba el interés de Pablo cuando encarcelado. Otro preso, Jeremías, había tenido ese mismo afán: “Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová de los ejércitos”, Jeremías 15.16.

Bien, pero ¿qué de nosotros?
Gracias a Dios si no nos encontramos presos, ni ahora ni más adelante. ¿Cuál ha sido nuestro interés hasta ahora? Podríamos vivir sin el texto de gramática y el diccionario en hebreo que Tyndale solicitaba, ¿pero nuestro mayor interés sería por bonete y capote, o por nuestra Biblia? Y al no disponer de ella, ¿qué haríamos?

Quizás podemos estructurar la pregunta de otra manera, pensando en un hombre de nuestro propio tiempo. Nos referimos a Geoffrey Bull, un misionero de las asambleas de Inglaterra que cayó en manos de los comunistas chinos a los 29 años de edad, cuando invadieron a Tibet en 1950. Ese señor pasó tres años en cárceles, sujeto a un intenso lavado de cerebro.

Los párrafos que vamos a citar se refieren a cuando fue trasladado a una celda sin Biblia, sin compañero, sin nada, pero con la amenaza de una pronta muerte. Suponiendo que la experiencia fuese nuestra, ¿podríamos escribir en nuestra autobiografía lo que él relató?
Sin nada que hacer, y sabiendo que nada ganaría con reflexionar sobre mis circunstancias, resolví repasar las Escrituras sistemáticamente en mi mente. Comenzando con el Génesis, me acordé de cada historia en todo el detalle que me fue posible. Primeramente, reconstruía el pasaje; después, meditaba en su mensaje para mí; hecho esto, me entregaba a la oración.

Poco a poco, cubrí toda la Biblia de la mejor manera que supe hacer. Pero con el correr de los meses, empecé a olvidarme de algunas secciones. Así que, comencé de nuevo a “leer” la Palabra de Dios en mi mente. Creo que ese ejercicio fue usado de Dios para guardarme sano de mente y firme en la fe hasta el fin.

O sea: “En mi corazón he guardado tus dichos …”, Salmo 119.11.

Que nos aprovechemos de los “pergaminos” mientras estén a nuestro alcance, sería una súplica razonable hace varios siglos atrás.

Hoy en día nunca la Biblia ha estado más cerca de cada habitante de este planeta, de manera gratuita, en cada dispositivo, en cada teléfono, de manera que no tenemos excusa ante el Creador.
 
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Natanael1

Leyenda del foro
25 Junio 2012
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457
Dios no es un Dios de confusión

Orden divino en las congregaciones del pueblo de Dios

Con El estaba Yo, ordenando todo, Proverbios 8.30

Dios es un Dios de orden. En El no hay disensión ni confusión (1 Corintios 14:33; Génesis 1:4) Soy amante del orden, y me regocijo
cuando las cosas pueden realizarse con orden.

Nada tengo que decir en favor del romanismo, pues de él vine yo, y lo excomulgué mucho antes de ser evangélico. Veinte y tres años atrás, cuando me fui a casar por civil, tuve valor de decir: “No me caso con cura.”

Hoy, más varón, tengo de sostenerlo, ya que me congrego al nombre del Señor en la sana doctrina. Siempre doy gracias a mi Señor por haber creído al evangelio en la sana doctrina.

Cuando empecé a interesarme por mi salvación, visité congregaciones de diversa doctrina. Fui a un culto pentecostal, y me desanimó mucho la falta de orden. Aún parece que han aprendido muy poco. Hace poco el cadáver de una hermana evangélica conducido al cementerio hubo de pasar por El Silencio. Los pentecostales que iban en los carros cantaban himnos a todo pulmón, acompañándolos con las manos, dándole a las puertas de los carros. En un pueblo del Yaracuy, hubo un velorio de un hermano pentecostal. Uno de los asistentes se levantó y dijo: “Un aplauso al muerto,” correspondiendo los otros a la profanación.
Se cree que San Pablo no visitó la iglesia de Colosas y, aunque las herejías y diversas doctrinas estaban molestando algunos creyentes. No obstante esto, las enseñanzas que habían recibido de Epafras y sus colaboradores eran sanas y puras, pues el apóstol dice:

“Porque aunque estoy ausente con el cuerpo, no obstante, con el espíritu estoy con vosotros, gozándome y mirando vuestro concierto y la firmeza de vuestra fe en Cristo.” (Colosenses 2:5)

Fui a los presbiterianos y la mundanalidad me llamó mucho la atención. Como yo estaba leyendo la Biblia, leí: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo.” (1 Juan 2:15) “El que quisiera hacerse amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.” (Santiago 4:4)
Junto con otro hermano visité una congregación en el estado Guárico. En el culto había nueve hombres y doce mujeres.

La cosa se echó a perder cuando una mujer descubierta se levantó a dar testimonio y a orar en medio de la congregación, donde había varones. “Toda mujer que ora o profetiza no cubierta su cabeza afrenta su cabeza … Si la mujer no se cubre, rápese” (1 Corintios 11:3-7)
“Vuestras mujeres callen en las congregaciones, porque no les es permitido hablar.” (1 Corintios 14:34; 1 Timoteo 2:11-14)

Por el mismo tiempo, observé un pastor administrando la cena del Señor con cubitos de pan y copitas de vino. Me escandalizó la irreverencia del acto. En ninguna parte de la palabra de Dios se halla la autorización para que el gobierno de la iglesia esté en manos de un pastor o reverendo (solo Diótrefes): siempre los pastores y los ancianos (1 Pedro 5:1; Hebreos 13:7,17,24; Tito 1:5; 1 Timoteo 5:17; Filipenses 1:1; Hechos 20:17)

En cuanto a la cena del Señor, los elementos son un pan y una copa (Lucas 22:19,20; 1 Corintios 10:16,17; 11:24,25). En cuanto a la condición personal para participar de la cena del Señor, véase 1 Corintios 11:28,29.

Cuando asistí al culto de los hermanos congregados en el nombre del Señor, vi el orden y la disciplina.

“En la doctrina haciendo ver integridad y gravedad.” (Tito 2:7) Aunque no perfectos, vamos hacia la perfección. Fui convencido y juzgado, véase 1 Corintios 14:24,25. Para terminar, digo al lector: Si hay algo mejor que la sana doctrina, de seguro allí iré.
 

Natanael1

Leyenda del foro
25 Junio 2012
13.789
457
ALGUNOS ASPECTOS DE LA FE EN CRISTO



Por un Hermano de nuestras asambleas.


Quiero leer algunos versículos comenzando en Mateo 8, leemos:

Mat 8:5 Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole,
Mat 8:6 y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado.
Mat 8:70 Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré.
Mat 8:8 Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará.
Mat 8:9 Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.
Mat 8:10 Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe.
Mat 8:11 Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos;
Mat 8:12 más los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.
Mat 8:13 Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora.

Versículo 23:

Mat 8:23 Y entrando él en la barca, sus discípulos le siguieron.
Mat 8:24 Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía.
Mat 8:25 Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos!
Mat 8:26 Él les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza.
Mat 8:27 Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?
Mat 9:1

Jesús sana a un paralítico

Entonces, entrando Jesús en la barca, pasó al otro lado y vino a su ciudad.

Mat 9:2 Y sucedió que le trajeron un paralítico, tendido sobre una cama; y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados.
Mat 9:7 Entonces él se levantó y se fue a su casa.

Más abajo en el v.18, leemos:

Mat 9:18 Mientras él les decía estas cosas, vino un hombre principal y se postró ante él, diciendo: Mi hija acaba de morir; más ven y pon tu mano sobre ella, y vivirá.
Mat 9:19 Y se levantó Jesús, y le siguió con sus discípulos.
Mat 9:20 Y he aquí una mujer enferma de flujo de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto;
Mat 9:21 porque decía dentro de sí: Si tocare solamente su manto, seré salva.
Mat 9:22 Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora.
Mat 9:27 Pasando Jesús de allí, le siguieron dos ciegos, dando voces y diciendo: ¡Ten misericordia de nosotros, Hijo de David!
Mat 9:28 Y llegado a la casa, vinieron a él los ciegos; y Jesús les dijo: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron: Sí, Señor.
Mat 9:29 Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho.
Mat 9:30 Y los ojos de ellos fueron abiertos. Y Jesús les encargó rigurosamente, diciendo: Mirad que nadie lo sepa.


Esperamos que el Señor haga prosperar su palabra en vuestros corazones.

Estamos viviendo días difíciles y pasando por circunstancias que no hemos conocido antes.

Si alguien nos hubiese dicho al comenzar el año que al final de junio todos estaríamos en cuarentena con las reuniones de las asambleas suspendidas y sin haber podido celebrar la Cena del Señor por 14 semanas ya; sin poder salir a trabajar y hacer nuestras actividades rutinarias como de costumbre, a lo mejor no lo hubiésemos creído.
El mundo entero ha sido afectado en todas las actividades humanas, y nuestro país hasta ahora ha sido librado de sus efectos, pero no sabemos que pueda suceder en los días venideros. Hay mucha incertidumbre y angustia en el mundo. Pero el creyente tiene un recurso valioso. Una roca sólida sobre la cual podemos permanecer firmes. Y es nuestra Fe en el señor. Nuestro Dios está sentado sobre su trono; él está gobernando los asuntos del universo y los asuntos de este mundo. Y lo que está sucediendo no lo ha tomado por sorpresa. Él lo ha permitido y nosotros podemos tener la confianza de que él tiene todo bajo su control y en su buena voluntad, él hará que todo redunde para su honra y gloria.

Pero, aunque como creyentes tenemos esta seguridad, no podemos negar que a veces nuestro corazón desfallece y nos desanimamos.

Nos preguntamos que será del mañana y necesitamos que nuestra fe sea fortalecida. Le decimos al Señor como le dijeron sus discípulos: “Señor, auméntanos la fe”.

Las Escrituras que acabamos de leer, hacen mención de la fe, y presentan los casos de varias personas que vinieron al Señor con su necesidad, y al ver la actitud de ellos, el Señor hace un comentario acerca de su fe.

Y yo me pregunto hermanos… ¿Qué diría el Señor de nuestra fe?

Vamos a notar estos casos y procurar señalar algunos aspectos de la fe de estas personas.

1. Encontramos el caso del Centurión que acudió al Señor para rogarle a favor de un criado que estaba gravemente atormentado, muy enfermo. Humanamente hablando el Centurión era un hombre que gozaba del aprecio de la comunidad y tenía bajo sus órdenes soldados y también criados. Era un hombre de respeto. Pero cuando el Centurión viene delante del Señor se declara indigno de que el Señor entre bajo su techo, y le dice al Señor: “Solamente di la palabra y mi criado sanará”. Cuando el Señor escuchó estas palabras se maravilló y dijo: “De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe.

Otras traducciones de la biblia al castellano traducen este versículo de la siguiente manera: “Ni aún en Israel he hallado una fe tan grande”

Y esa es la idea que el Señor está expresando con sus palabras.

Y esa expresión me ha llamado la atención y me ha hecho preguntar:

¿En qué consiste una gran fe? Y ¿Cómo podemos nosotros tenerla?

Vamos entonces a destacar algunos aspectos de la fe de ese Centurión. Como ya hemos dicho, notamos que él vino al Señor con mucha humildad; aunque gozaba del aprecio de la comunidad, dijo al Señor que no era digno de que él entrara bajo su techo. Reconoció que el Señor era superior a todos. Y sí él iba a responder la petición, no sería por sus méritos militares o por algo que el fuese en sí mismo, eso es algo que nos conviene recordar y es característico de una fe sincera y grande delante del Señor. Nosotros no debemos venir ante del Señor alegando que tenemos mucha fe y que por eso sabemos que el Señor nos va a responder. No debemos venir ante Señor demandando que nos haga esto o aquello. La gran Fe en el Señor se manifiesta por nuestra actitud de mucha humildad, reconociendo la grandeza del Señor y nuestra indignidad ante su excelsa persona.
Otra característica de la fe del Centurión fue que reconoció la autoridad de la palabra del Señor.

El Centurión tenía bajo sus órdenes a los soldados y siervos y su voz era obedecida inmediatamente, pero reconoce que el Señor tiene una Autoridad Superior y su Palabra tiene Suprema Autoridad, de modo que podía decir a una enfermedad que se fuera, y así sucedería. Aquel Centurión tenía confianza en la autoridad de la palabra del Señor. Nosotros también podemos demostrar una Fe grande cuando confiamos en la palabra del Señor, confiamos en las promesas que él ha dejado en su palabra, debemos asirnos de esas promesas.

A veces cantamos:

“Todas las promesas del Señor Jesús

Son apoyo poderoso de mi fe”

Podemos pues confiar en la absoluta autoridad de la Palabra del Señor.

Otra característica de la fe del Centurión fue que el actuó mostrando la realidad de su fe.

Mat 8:13 Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste, te sea hecho.

Entonces él regreso a su casa sin saber todavía que, en aquella misma hora, su criado había sido sanado.

El regresó creyendo la palabra que el Señor le había dado, actuó conforme a su fe, en otras palabras, su fe y confianza en el Señor quedaron demostradas por sus acciones.

A veces decimos que estamos confiando en el Señor, pero actuamos como si ese resultado depende de lo que nosotros hacemos. Y no de lo que el Señor va hacer por nosotros. De manera que esa conducta no nos exime de la responsabilidad de hacer lo que es nuestro deber, lo vemos en el Centurión que vino al Señor, pues esa era la parte que él debía hacer, regresar confiando en el Señor.

El Centurión confió en lo que él Señor podía hacer y él no podía hacer.

De modo que el Señor llamó a esa actitud, una gran fe.

El Centurión mostró humildad ante la presencia del Señor, reconoció la grandeza del Señor y la Autoridad de su Palabra y actuó en base a ello.

El Señor, pues, nos ayude a imitar esa clase de fe.

2. En el segundo aspecto de la fe, encontramos al Señor en la barca con sus discípulos; comenzaron la travesía del mar y se levantó una tempestad tan grande que cubría la barca, pero el Señor dormía. Los discípulos se llenaron de temor y despiertan al Señor diciendo:

“Señor, sálvanos que perecemos”

El Señor responde: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe?

Estoy notando que en este caso encontramos un contraste entre el Centurión y los discípulos.

En el caso del Centurión, el mostró una gran fe, pero aquí el Señor dice que sus discípulos son hombres de poca fe.

Notamos que el Señor estaba con ellos, pero ellos no estaban confiando en el Señor.

Ellos sabían que él era el Cristo, el Hijo de Dios, sabían que es el Creador de todas las cosas.

Les había demostrado su poder sanando al leproso, al siervo del Centurión, a la suegra de Pedro, a muchos endemoniados y a muchos enfermos.

Pero ahora la tempestad y los vientos huracanados son tan grandes que parece ser que olvidan cuán grande es el Señor.

La tempestad y los vientos hacían una presencia más real en sus vidas, que el mismo Señor que estaba dormido en la barca con ellos.

Hermanos de poca fe.

Cuando estamos atravesando una tempestad, y aun cuando sabemos que el Señor nunca nos dejará, su presencia deja de ser una realidad presente en nuestras vidas y la tempestad y los vientos llegan a ser más grandes que la persona del Señor.

El Señor les dijo: “Por qué teméis hombres de poca fe”.

La tempestad provocó temor en sus corazones, contrario a la paz que el Señor desea que haya en nuestros corazones.

Que el Señor nos ayude a colocar nuestra mirada en la Persona del Señor, recordar su inmenso poder y Deidad, y no mirar tanto el tamaño de la tempestad o de la fuerza de los vientos. El Señor demostró tener el control de todo lo que se levantó, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza.

Vemos entonces, el contraste marcado entre el Señor y la ausencia de fe de los discípulos.

El Señor no tenía temor, estaba tranquilo, en calma, durmiendo en aquella tempestad; él sabía que su hora no había llegado para que muriera en un naufragio. La voluntad de Dios su Padre era que diera su vida en la Cruz y él podía estar tranquilo y sereno sabiendo que su Padre tenía todo bajo control. Así también los discípulos podían haber tenido esa misma paz si estuviesen confiando en él, como él estaba confiando en su Padre. Otro evangelista nos dice al comenzar la travesía, que él les había dicho: “pasemos al otro lado” (Mr.4:35).

Podían haber confiado en su palabra que iban a pasar al otro lado.

Que el Señor nos ayude a confiar en el Señor, y esa confianza será una realidad si su presencia es real en nuestras vidas.

3. El tercer aspecto de la Fe es el caso del paralítico que fue llevado ante la presencia del Señor por cuatro amigos en Mateo 9:1-8 y en este caso el Señor resalta la fe de ellos, leemos:

“… y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados.”

Este relato, hermanos, nos anima a orar a favor de las necesidades de otros y no solo pensar, en las nuestras. Nos anima a no solo tener confianza en el Señor de que él puede obrar en nuestras circunstancias, pero que también puede obrar en las circunstancias de otras personas. Aquellos cuatro hombres vencieron grandes dificultades para llevar al paralítico a la presencia del Señor; ellos lo hicieron, porque tenían confianza en que el Señor lo podía sanar y salvar.

En estos tiempos de esta pandemia, nuestros familiares que no son salvos, han sido tocados por el Señor y muchos se están preguntando por la salvación. Personas que por años no habían asistido a los cultos desean oír el evangelio y nosotros debemos ser como los cuatro amigos del paralítico y llevar el caso de nuestros familiares ante el Señor, confiando que él puede salvarlos.

4. El siguiente caso que queremos destacar en Mateo 9 es el caso de la mujer con el flujo de sangre, vino al Señor diciendo dentro de sí:

“Si tocare solamente su manto, seré salva.”

Y así lo hizo.

El Señor se volvió y mirándola dijo:

“Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado.”

Aquí encontramos la fe personal de esta mujer, pero fue una fe que también obró. Ella había gastado todo lo que tenía en médicos, y ya no le quedaban más recursos humanos ni esperanza en el hombre, pero su fe fue puesta solo en el Señor.

Lo imposible de su caso, humanamente hablando, no le hizo desfallecer y el Señor honró su fe y en su soberana gracia, fue sana y salva desde aquella hora.

No hay nada difícil para el Señor.

5. El último caso que queremos mencionar está en el mismo capítulo 9:27-30 dos ciegos clamaron al Señor por su misericordia, querían su vista.

Aparentemente el Señor no los atendió, sino que siguió su camino y entró en la casa, pero los ciegos lo siguieron y vinieron a él estando ya el Señor en la casa. Esta perseverancia de los ciegos nos hace recordar la exhortación del Señor que debemos orar siempre y no desmayar. La fe sincera espera con paciencia en el Señor. Cuando llegaron a la casa el Señor les preguntó:

¿Creéis que puedo hacer esto?

Ellos dijeron: Sí, Señor.

En este milagro queremos destacar que los dos ciegos creyeron que el Señor podía hacerlo. No necesariamente que el Señor lo iba a hacer, sino que podía hacerlo.

Encontramos un caso similar en el capítulo 8:1 y es el caso del leproso, el llego delante del Señor y le dijo:

“Señor, si quieres, puedes limpiarme.”

El estaba seguro que el Señor podía hacerlo, pero no estaba seguro si quisiera hacerlo.

Debemos entender que el Señor puede hacer nuestras peticiones, pero debemos recordar que él solo lo hará sí es su voluntad. No debemos pensar que el Señor está obligado hacer todo lo que pedimos que haga, solo porque se lo pedimos. Debemos entender que solo responderá de acuerdo a su voluntad.

El Señor les respondió:

Mat 9:29 Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho.

El Señor le dijo palabras similares al Centurión, leemos:

Mat 8:13 Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste, te sea hecho.

Yo me he preguntado:

¿Si el Señor respondiera mis oraciones conforme a mi fe?

¿Cuántas respuestas recibiría?

Pero creo que las palabras del Señor tienen otro sentido.

No quiere decir que él solo va a responder si tenemos la fe para creer que lo que pedimos será hecho.

Debemos pedir de acuerdo a su voluntad.

La hija de Jairo estaba muerta, Lázaro también estaba muerto, ninguno de los dos podía tener fe para creer que el Señor los iba a resucitar, sin embargo, él lo hizo. Y aunque los discípulos en la barca tenían poca fe, el Señor obró y él respondió a su clamor.

Entonces pienso que las palabras del Señor quieren decir que él respondió en respuesta a su fe y confianza en el Señor.

El pudo haber respondido antes que ellos se lo pidiesen, pero respondió después que ellos manifestaran su confianza en él. Esto, sin duda, aumentó su fe en él.

Todo esto nos hace apreciar más, la bondad y la gracia de nuestro Señor y nos recuerda que podemos confiar en él en toda circunstancia de la vida.

Podemos confiar en su poder y amor hacia nosotros y nuestra fe debe estar sujeta a su voluntad de manera que él sea glorificado, oramos pues, que el Señor nos ayude y que él bendiga su Palabra.
 

Natanael1

Leyenda del foro
25 Junio 2012
13.789
457
EL SIERVO Y SU SERVICIO

Por un Hermano ya con el Señor.

Don y servicio

Cada cristiano posee un don, como lo muestra 1 Corintios 12, según lo que Dios le confió. Notemos que se trata de un don. Dios lo pone entre nuestras manos para que lo administremos fielmente. En su gracia ilimitada nos lo da, por eso es llamado don de gracia. No lo podemos adquirir por nuestros propios medios, sino sólo lo recibimos con agradecimiento. Tampoco tenemos algún motivo para enorgullecernos, ya que se trata de un don divino. “Por qué te glorías como si no lo hubieras recibido” (1 Corintios 4:7).

Ese don tiene como meta el ser empleado de buena manera, y no para sí mismo, para ser abandonado ni para esconderlo (compárese Mateo 25:25). Así, cada cristiano tiene un servicio que el Señor de la siega le confió, y debe cumplirlo con el don que le dio. El uno corresponde al otro, según la sabiduría divina. Cuando el Señor confía un servicio —pequeño o grande— a uno de los suyos, no deja de darle el don necesario para cumplirlo.

Recoger y dar de nuevo

Antes de poder transmitir algo de la plenitud de la Palabra de Dios, en primer lugar, tenemos que:

— recoger cada día, como lo hacían los Israelitas con el maná durante su viaje en el desierto (Éxodo 16:15-31);

— comer y dejar de sobra (compárese con Rut 2:14,18), es decir comer de lo que recogimos y transmitir algo a los demás;

— entrar a poseer el país (Josué 1:11), como Israel tenía que hacerlo, antes de poder mostrar a otros su hermosura, es decir antes de poder describir las bendiciones espirituales de los lugares celestiales;

— “comprar la verdad” (Proverbios 23:23), es decir apropiárnosla personalmente —pagar el precio— leyendo la Biblia, meditándola, recibiéndola por la fe, inclinándonos delante de ella y viviéndola prácticamente.

Solamente así estaremos en condiciones de hacer apreciar a otros las verdades de la Palabra de Dios.

Tanto en la vida espiritual como en las cosas materiales, no podemos gastar más de lo que recogemos sin que ocasione, tarde o temprano, la consecuencia fatal de una quiebra. Esto explica que algunos creyentes, habiendo empezado bien, repentinamente disminuyen su celo y poco a poco renuncian a lo que habían creído un día, llegando hasta rechazarlo. Lo que reconocieron una vez como siendo de Dios, hoy no tiene más valor para ellos. De lo que antes anunciaron, ahora se burlan. Gastaron más de lo que recogieron en la Palabra de Dios. Acumularon libros en vez de leerlos. Leyeron y aprendieron de memoria, en lugar de apropiarse la verdad; o repitieron lo que oyeron, sin que su conciencia fuese tocada. Esto no puede ir lejos; no hay que extrañarse de las consecuencias.

Una medida que no hay que sobrepasar

Dios es un Dios de medida (2 Corintios 10:13). Midió todo, tanto el don que nos confió como el servicio que corresponde. Nunca exige demasiado de sus siervos. Por eso es importante que conozcamos y aceptemos nuestra medida, y que no la sobrepasemos bajo la presión de las circunstancias o por un celo desbordante. Si fuese así, no viviríamos más según la voluntad de Dios. Nos sobrecargaríamos trayendo consecuencias nefastas al pasar el tiempo. Hacer demasiado se torna tan peligroso como no hacer nada.

Podemos aprender de Pablo a no traspasar la esfera de acción que nos fue determinada. El apóstol tenía cuidado de no penetrar en el campo de actividad de los demás ni de descuidar el suyo (2 Corintios 10:13-16). Cumplía su tarea y esperaba que los demás hicieran lo mismo. Es así como escribe en su carta a los Colosenses: “Decid a Arquipo: Mira que cumplas el ministerio que recibiste en el Señor” (4:17). Igualmente anima a Apolos a ir a Corinto, pero le deja tomar la decisión (1 Corintios 16:12). Pablo trabajaba mucho, pero comprendía que no podía y no debía hacer todo. A veces también el Señor tuvo que impedirle hacer un viaje, para que no haga demasiado.

Ya el Señor dijo a sus discípulos: “Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco” (Marcos 6:31). Quería preservarlos de la sobreocupación. Luego, cuando las muchedumbres quedaron hasta una hora avanzada —lo que molestaba a sus discípulos— dijeron al maestro: “Despídelos”. Entonces debió recordarles su responsabilidad diciéndoles: “Dadles vosotros de comer” (v. 36-37). No les permitió evadirse.

Ser fiel en lo pequeño

En general, el servicio comienza siendo pequeño, y aumenta más tarde. Lo mismo ocurre para la esfera de actividad. Su amplitud aumenta —si es la voluntad de Dios— según la fidelidad con la cual cumplimos nuestra tarea. Nunca deberíamos forzar ni precipitarnos en servicios que el Señor no nos atribuyó.

Sin embargo, el principio permanece: “A cualquiera que tiene, se le dará” (Mateo 13:12). Es normal que haya un crecimiento, un progreso.

A menudo sucede esto: Cuanto más tiempo nos afanemos en tener más tareas en el servicio, más el Señor nos hará esperar. Más tarde, cuando pensamos estar bastante cargados, puede suceder que nos pida más. En primer lugar, quiere preservarnos del orgullo, del pensamiento de que somos capaces. Nos es necesario cultivar la actitud de corazón que expresan estas palabras: “Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos” (Lucas 17:10). El Señor quiere enseñarnos también a no hablar por nosotros mismos, sino por el Espíritu de Dios que mora en nosotros. Así no se tratará de nuestra propia fuerza sino de la suya.

Recompensa a la fidelidad

Lo que recibimos, no es sólo el don, el servicio que cumplir, el crecimiento espiritual y la esfera de actividad, sino también la recompensa por el fiel cumplimiento de nuestra tarea. Ante el tribunal de Cristo, ni la grandeza del don, ni la importancia del servicio, ni aun la madurez espiritual o la extensión de la esfera de trabajo no serán recompensados, sino únicamente la fidelidad que habremos manifestado día tras día.

Esta recompensa será otorgada por Aquel que dijo:

“El Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir” (Marcos 10:45).

¿Quién sirvió fielmente como él?
 

Natanael1

Leyenda del foro
25 Junio 2012
13.789
457
LA IMPORTANCIA DEL BUEN TESTIMONIO

Por un Hermano de nuestras asambleas.

Quiero que leamos, a lo menos, unas tres porciones, las cuales están unidas por un mimo hilo de pensamiento que tiene que ver con la vida cristiana y que continuamente debemos ser recordados acerca de ello.

Leamos primeramente en los Hechos de los apóstoles una elección apostólica de los diáconos de la asamblea y los apóstoles están presentando el perfil, el retrato hablado, moral y espiritual en aquellos hombres que iban a ocuparse en hacer la obra de Dios en medio de su pueblo.

Hch 6:3 Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones DE BUEN TESTIMONIO, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo.

Notemos como la expresión:

“DE BUEN TESTIMONIO”

… es un requisito, una exigencia divina, que se coloca en primer lugar para los que van a ser útiles en medio del pueblo del Señor.

Varones de buen testimonio.

Notemos igualmente como el Espíritu Santo, su llenura, y la sabiduría, va ligada a un varón de buen testimonio.

Podemos leer también:

Hch 16:1 Después llegó a Derbe y a Listra; y he aquí, había allí cierto discípulo llamado Timoteo, hijo de una mujer judía creyente, pero de padre griego;
Hch 16:2 Y DABAN BUEN TESTIMONIO DE ÉL los hermanos que estaban en Listra y en Iconio.

“Y DABAN BUEN TESTIMONIO DE ÉL”

“Quiso Pablo que este varón de buen testimonio, fuese con él”,

Es decir, le vio joven y apto para hacer la obra misionera.
De manera que aquí tenemos la misma verdad, aquí tenemos el mismo carácter de un hombre joven que es animado para salir a la obra de tiempo completo y se presenta aquí el requisito de un hombre de “BUEN TESTIMONIO”.
No solo los hermanos de Listra, sino también los de Iconio, un conglomerado, daban buen testimonio de él.

Otra cita la encontramos aquí:

1Ti 3:7 También ES NECESARIO QUE TENGA BUEN TESTIMONIO DE LOS DE AFUERA, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo.

El apóstol está mostrando las credenciales sobre el perfil moral y espiritual y ministerial de uno que va ayudar como anciano en una asamblea local:

“QUE TENGA BUEN TESTIMONIO DE LOS DE AFUERA”

Los de afuera es el mundo inconverso que le rodea. Que, aunque no sean afectos al evangelio y a las cosas de Dios, la vida santa de ese hombre que vive en el barrio, en el sector, los fuerza a admitir que es un hombre de Dios. Que su vida, su carácter, sus acciones, son los de una persona que está bajo el control divino, donde Cristo es glorificado por medio de su conducta.

El tema es importante porque confirma que la vida cristiana no es un rezo, no es una filosofía, es el camino en Cristo para ser transitado en medio de un mundo perverso y hostil. Y como alguien ha hecho notar, el mensaje en boca de un hombre de mal testimonio, se lo lleva el viento. Pero este mismo mensaje en un hombre fiel al Señor, arrastra.

Lo que va ayudar a aquellos que no conocen a Dios, no es tanto las palabras y los sermones elocuentes, sino la predicación viviente de estos servidores de Cristo, los cuales son objeto del escrutinio de sus vecinos, amigos y conocidos.

Un hermano o una hermana de buen testimonio, es una persona que ha creído en el Señor, la gracia de Dios, el poder del Espíritu Santo lo viene conformando cada día más al modelo de un hijo de Dios a la semejanza de Cristo.

De manera que él tiene un buen testimonio de los de afuera, de la familia, del vecindario, y ellos son testigos y pueden decir, aunque no sea de buen agrado, que lleva una vida separada de un verdadero creyente.

De eso hablamos cuando estamos mencionando la expresión:

“BUEN TESTIMONIO”

Recuerdo a nuestro querido consiervo Neal Thomsom, en algunas ocasiones le oí decir lo siguiente:

“Hermanos, como nos gusta a nosotros citar Romanos 1:16: No me avergüenzo del evangelio porque es poder de Dios para salvación” - y él dijo: - “me pregunto tantas veces si acaso el evangelio no se avergüenza de nosotros?”

Pienso que es muy claro el pensamiento del Hermano, para indicar que una vida de una persona que profesado ser salva, una persona que dice que ha aceptado al Señor y que va para el cielo, debe ser su conducta cónsona con esa profesión de fe y al decir esto, traigo al tapete una ilustración que pudiera parecer graciosa, pero que tiene mucho que ver con el tema
que nosotros estamos presentando.

Se dice que un diácono, ayudante en el culto cristiano, un diácono “pomposo” estaba tratando de hacer comprender a una clase de muchachos, la importancia de vivir la vida cristiana. Y el preguntó:

¿Por qué dice la gente que yo soy cristiano?

Hizo la pregunta lanzando una mirada centelleante a su pequeño auditorio.
Hubo unos segundos de silencio y luego uno de los jóvenes contestó:

“TAL VEZ, PORQUE NO LO CONOCEN, SEÑOR”

Puntualicemos.

El diácono preguntó a su público, una clase de jóvenes,

¿Por qué dice la gente que yo soy cristiano?

Y uno de los jóvenes contestó:

“TAL VEZ, PORQUE NO LO CONOCEN, SEÑOR”

Bueno. Nuestras esposas nos conocen.

¿Pueden ellas apreciar nuestro carácter cristiano y testificar de nuestro trato afable y recto hacia ellas, como a vasos más frágiles?

Nuestros hijos nos conocen.

¿Pueden ellos levantar sus cabezas, y henchir sus pechos en santo orgullo cuando se hace referencia a sus padres?

Nosotros como padres, tenemos cuidado de vivir de tal manera ante Dios y ante el mundo, de tal manera que nada haya en nosotros que traiga vergüenza a nuestras familias y a nuestros hijos. También nuestros vecinos nos conocen,

¿qué piensan, que dicen, ellos, de nosotros?

De manera hermanos, que gracias a nuestro Dios por su bendita palabra que a cada paso nos recuerda a diferencia de nuestra vida pasada, lo que éramos sin Cristo y lo que somos ahora en Cristo.

Antes éramos esclavos del pecado, de nuestras pasiones, el diablo nos tenía bajo su control, eran muy fuertes las cadenas con las cuales él nos ataba.

El mundo brillaba irresistiblemente para nosotros, pero una vez que recibimos al Señor, allí tenemos esa gran palabra en 2Cor.5:17, leemos:

2Co 5:17 De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

Eso es lo que decimos gráficamente en el bautismo cuando somos sumergidos. Estamos indicando la experiencia tan bendita de aquel día cuando aceptamos a Cristo, ese día morimos al mundo y al pecado. Eso lo estamos señalando cuando somos sumergidos. Y cuando somos levantados del agua, estamos diciendo que aquel mismo día cuando morimos al mundo, también resucitamos espiritualmente para llevar una vida nueva, de manera que por delante están las circunstancias difíciles de la vida; por delante está el acoso de un mundo que no conoce a Dios; por delante están las tretas del enemigo; también las trampas de nuestra propia naturaleza.

Pero tenemos la capacidad, porque tenemos una nueva naturaleza, de manifestar una vida nueva delante del Señor y del mundo que no nos rodea, de manera que se pueda decir de cada uno de nosotros, que somos creyentes de buen testimonio.

Hasta aquí nos ha ayudado el Señor.

1Co_10:12 Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.

Que el Señor prospere su Palabra.
 

Natanael1

Leyenda del foro
25 Junio 2012
13.789
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COSAS EN LAS CUALES ANHELAN MIRAR LOS ÁNGELES



Por un Hermano de nuestras asambleas.

Un lector preguntaba sobre la costumbre en algunos sitios de llamar al Señor Jesucristo como:

“Nuestro Hermano mayor”



Respecto a esto, una mente renovada entiende su indignidad ante la presencia del Señor.

Isaías fue uno, con mayor testimonio que nosotros, pero ante la presencia del Señor, se sintió como muerto, y sin embargo fue fortalecido:



Isa 6:5 Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.



Juan, el discípulo amado, en la isla de Patmos, cayó como muerto cuando le contempló en gloria:



Apo 1:17 Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último;



Y eso que Juan en los días de su carne, se le recostaba en el pecho al Señor. Pero ahora, ya no lo conocía así, tal como después escribió el apóstol Pablo:

2Co 5:16 De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así.



Lejos de la mente de Juan, a pesar de su familiaridad con el Señor, estaba de pensar cuando lo vio:



"Ay! ¡¡es mi hermano mayor!!



¿Si nos damos cuenta?



Por otro lado.



El mismo lector analizaba desde su propio razonamiento:



“- ¿Cuál naturaleza enseña que la mujer debe tener el pelo largo y el hombre el pelo corto? -”

El lector no está pensando en el orden de Dios en la asamblea (1Cor.11:3), sino que sus ojos se desvían del contexto para colocarlos en la naturaleza de las bestias, donde el León luce una melena larga.

Leemos:

1Co 11:14 La naturaleza misma ¿no os enseña que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello?



Cuando recibimos a Cristo como nuestro Señor y Salvador, también recibimos una nueva naturaleza cimentada en la mente de Cristo.



Esta nueva naturaleza, esta mente renovada, nos enseña la distinción que Dios hace entre el hombre y la mujer por medio del cabello.



Un hombre con el cabello largo es deshonroso porque se asemeja a una mujer.

Igual podemos decir de una mujer con el cabello corto, se asemeja a un hombre.



En ambos casos, hay un signo de interrogación en cuanto a su identidad sexual.



En el mundo sin Cristo hay tendencias, por épocas, sobre el largo de cabello, recordemos la época de los hippies... o la tendencia de rasurarse por completo la cabeza.



Ellos no disciernen la lección que Dios está enseñando acerca del orden en una reunión como Iglesia, por las siguientes razones:



1. No son de Cristo

2. No poseen una mente renovada

3. No conocen que la mujer es gloria del varón

4. Lo más importante, la sujeción a Cristo en una reunión como Iglesia.



Pero los creyentes en Cristo no deberían tener ninguna dificultad con este asunto.



Adán fue puesto en un lugar de primacía sobre la creación, pero falló.



El segundo Adán que es Cristo, rescató este lugar de privilegio dado al hombre sobre el universo y sobre la Iglesia de Dios, entre ellas, la que está en Corinto:



Efe_1:22 y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia,



Esto del cabello es un asunto serio y no se presta para tergiversar o manipular la Escritura, como ocurre en este caso:



El mismo lector cuestiona:



“Como pueden estar seguros que "Pablo" no estaba hablando solo de costumbres y por tal razón dijo: Con todo… ¿en la iglesia de Dios no somos contenciosos cuando se habla de cabellos?”

Leemos:

1Co 11:16 Con todo eso, si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios.



La primacía de Cristo en la asamblea es enseñada cuando leemos que él es cabeza de todo varón.

Y de la misma manera la mujer es contemplada bajo sujeción.



Esta sujeción está representada, en la sabiduría de Dios, por dos cubiertas:

1. La cubierta congregacional, el velo, como señal de autoridad por causa de los ángeles. (1Cor.11:5, 10)

2. La cubierta natural, el cabello largo. (1Cor.11:15)



En el orden de la Creación, la mujer proviene del varón y por lo tanto es la gloria del hombre. Leemos:

1Co 11:7 Porque el varón no debe cubrirse la cabeza, pues él es imagen y gloria de Dios; pero la mujer es gloria del varón.

Este orden en la creación es omitido por aquellos grupos sin Doctrina donde la mujer ejerce un ministerio como líder de la congregación o participa públicamente desde el púlpito.

En estos lugares, es la gloria del varón la que se manifiesta y no la gloria de Cristo como cabeza de la Iglesia.



El Señor jamás ha prometido estar en aquellos lugares donde se reemplace su gloria por la gloria del varón.



En este mismo primer caso, leemos a los ángeles involucrados:



1Co 11:10 Por lo cual la mujer debe tener señal de autoridad sobre su cabeza, por causa de los ángeles.



Aquí también está implícita la sujeción a Cristo, simbolizada por medio de la cubierta congregacional, o velo, o mantilla, que la escritura identifica como "señal de autoridad" relacionando a los ángeles.

En la visión de Isaías, en el Trono alto y sublime, los ángeles cubren sus ojos con sus alas:

Isa 6:2 Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; CON DOS CUBRÍAN SUS ROSTROS, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban.

Dando a entender la subordinación de la criatura con respecto a su Creador, indigna de contemplarlo cara a cara.

En el caso de una reunión de asamblea, la gloria del varón es velada por medio de una cubierta sobre a cabeza de la mujer para que resplandezca la gloria de Dios en la faz de Jesucristo, como Cabeza de la Iglesia.

Entonces tenemos que la cubierta sobre la cabeza de la mujer como “señal de autoridad” significa estar bajo la autoridad de Cristo, bajo su sujeción, no solamente ella, sino también la gloria que representa, esto es, el varón.

Ambos en sujeción a Cristo.

¿Hubo ángeles que no se sujetaron a Cristo?

Sí. Los hubo.



El jefe de ellos es identificado por la Escritura como el "Querubín Protector". No quiso reconocer a Cristo como el Creador. Porque hasta en la creación el Señor se contempla humilde. Ni siquiera los ángeles conocían que el Hijo los había creado... porque aún no había sido presentado a las huestes angelicales por Dios su Padre, leemos:



Heb 1:5 Porque ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás:

Mi Hijo eres tú,

Yo te he engendrado hoy,



¡¡A NINGUNO!!



Y el Querubín Protector en su amargura y soberbia, arrastró a multitudes de ángeles a su propia perdición, leemos:



Eze_28:16 A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector.



De manera que el velo o cubierta congregacional sobre la cabeza de la mujer, en la asamblea, constituye un motivo de gozo para los ángeles fieles, como señal de autoridad, es decir, mediante el velo o cubierta, Dios está enseñando a la criatura angelical y a nosotros como sus hijos adoptivos, la sujeción a Cristo. Estamos bajo la autoridad de Cristo como Cabeza de la Iglesia, autoridad que se extiende a todas las cosas que Dios ha puesto bajos sus pies (Ef.1:22)

Y, lo que, para el mundo denominacional, es solo un trapo sin ningún simbolismo, sin ninguna importancia, porque piensan que los ángeles son un asunto del contexto cultural de la época de Pablo.



Para los ángeles infieles constituye un silencioso reproche.



2. La cubierta natural, el cabello largo. (1Cor.11:15)

1Co 11:15 Por el contrario, a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello.

En este segundo caso, el cabello largo es su gloria; porque con ella honra la sujeción a Cristo y el lugar que Dios le ha asignado en la naturaleza. Leemos:



1Co 11:7 Porque el varón no debe cubrirse la cabeza, pues él es imagen y gloria de Dios; pero la mujer es gloria del varón.



Dios no hizo una muñeca de barro y sopló en ella aliento de vida.



La mujer es gloria del varón porque procede de él.



El liderazgo, por lo tanto, ya sea en la plataforma o en las asambleas, en la calle o en cualquier lugar público, está prohibido a las mujeres por la Palabra de Dios.



Para la gloria del Señor, la Escritura enseña que el Ministerio de la mujer es amplio y santo.

  • Maestras del bien (Tito 2:3)
  • Maestras de niños en la escuela bíblica (2Tim.1:5; 3:15)
  • Hospedadoras como María y Marta que hospedaron a Cristo.
  • Sirviendo a los santos en las Conferencias.
  • Repartiendo tratados del evangelio
  • Hablando de Cristo a sus vecinos (Jn.4:28-29)
Etcétera, etcétera.

Esperamos en el Señor, que estas observaciones ayuden al lector que hizo las preguntas, a considerar el orden que debe imperar en las asambleas congregadas en el Nombre del Señor.

Así que, una hermana puede responder, con plena certidumbre de fe, cuando se le pregunte sobre el uso del velo y su significado, en una reunión de asamblea, el doble simbolismo:

  • Cubrir la gloria del hombre.
  • Estar bajo la autoridad de Cristo.


Y como dice el apóstol, nosotros no tenemos la costumbre de cuestionar la sabiduría de Dios y hacemos distinción entre la gloria de Dios, que es su Hijo (2Cor.4:6), y la gloria del varón que es la mujer (1Cor.11:7).

Así mismo la Escritura nos enseña la distinción entre la cubierta congregacional, el velo o mantilla sobre la cabeza de la mujer (1Cor.11:5) y la cubierta natural, que es el cabello largo (1Cor.11:15), donde ambas cosas nos hablan de la sujeción a Cristo.



En Cristo.
 

Natanael1

Leyenda del foro
25 Junio 2012
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EL MANTO DE ELÍAS EN LAS MANOS DE ELISEO



CONFERENCIA DE MÉRIDA ONLINE



Por Don Samuel Rojas



Como se ha anunciado, nos estamos basando en la porción de 2Reyes 2:6-15

El manto de Elías es mencionado en 4 pasajes:

1Re 19:13 Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías?

Es la primera ocasión cuando él lo usa para cubrir su rostro ante la presencia de Jehová. Salir de la cueva de la desanimación y pararse en la entrada de la cueva para un encuentro con su Dios, después de escuchar el silbo apacible y delicado.

En ese mismo capítulo está la segunda mención, cuando el echó su manto sobre Eliseo:

1Re 19:19 Partiendo él de allí, halló a Eliseo hijo de Safat, que araba con doce yuntas delante de sí, y él tenía la última. Y pasando Elías por delante de él, echó sobre él su manto.

Enviado por Dios, instruido por Dios, él fue a llar a Eliseo para que se uniera a él, se enyugara con él y, con el tiempo, llegar a ocupar el lugar de él, en el servicio público de Dios a la nación de Israel.

La tercera mención la encontramos aquí:

2Re 2:8 Tomando entonces Elías su manto, lo dobló, y golpeó las aguas, las cuales se apartaron a uno y a otro lado, y pasaron ambos por lo seco.

Elías junto con Eliseo se paran frente al río Jordán, entonces Elías toma su manto, lo dobla y golpea las aguas.

Y las aguas se abren y ellos cruzan en seco.

Y, por último, después del arrebatamiento de Elías, el manto de Elías es tomado por Eliseo y cuando regresa de nuevo a la tierra de Canaán, él dobla igualmente el manto como Elías lo había hecho, y golpea las aguas igualmente invocando el nombre de Dios:

¿DÓNDE ESTÁ EL DIOS DE ELÍAS?

Y se experimenta el mismo efecto, el mismo portento que Elías había experimentado, antes de su arrebatamiento.

El río Jordán se abre y él cruza y los hijos de los profetas que está observando, concluyen que el espíritu de Elías había venido a Eliseo.

La primera mención tiene que ver con:

  • “LA RESTAURACIÓN EMOCIONAL”
1Re 19:13 Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías?



Necesitamos ser restaurados. Elías estaba desanimado, deseando morir, que Dios le diera la muerte. Pero Dios restaura al profeta y le da una comisión.

Todavía no ha terminado su servicio antes del arrebatamiento y él no lo sabía.

Había otros deberes que cumplir.

Otras acciones que realizar en su ministerio.

En el segundo caso, encontramos el relevo generacional:

  • “RELEVO GENERACIONAL”
1Re 19:19 Partiendo él de allí, halló a Eliseo hijo de Safat, que araba con doce yuntas delante de sí, y él tenía la última. Y pasando Elías por delante de él, echó sobre él su manto.

Guiado por Dios, Elías se consagra a formar su relevo, así como el apóstol Pablo lo hizo con varios, especialmente con Timoteo.

Vemos allí claramente el relevo generacional, el echó su manto sobre Eliseo. Esa acción tiene mucho significado. Es el llamado de Eliseo para tomar el lugar y exhibir el carácter y actuar en el espíritu del dueño de ese manto.

Eliseo lo entendió así. Sus instintos espirituales comprendieron e interpretaron bien este acto.

Inmediatamente dejó los bueyes y siguió a Elías.

Elías dejó a Eliseo enteramente bajo su propia responsabilidad.

Cuando Eliseo le habló, Elías le dijo: “Vaya, haga lo que está pensando… ¿Qué te he hecho yo?”

Su servicio a Dios no era por fuerza, no era obligado. Tenía que ser no bajo presión, sino libremente en su consagración para el servicio a Dios.

En el tercer caso es la reafirmación ministerial:

  • “LA REAFIRMACIÓN MINISTERIAL”
2Re 2:8 Tomando entonces Elías su manto, lo dobló, y golpeó las aguas, las cuales se apartaron a uno y a otro lado, y pasaron ambos por lo seco.

Dios confirma por este mismo portento, el ministerio público de Elías, que él es el hombre de Dios, y abre el Jordán, reafirmando el poder de él, la presencia de Dios en este hombre, en su ministerio.

Pero quiero enfatizar el manto de Elías en las manos de Eliseo. Y allí vemos una reproducción experimental post generacional. Una siguiente generación en la Obra de Dios, en la causa de Dios, experimentando el mismo poder de Dios que experimentó la generación anterior.

Y eso queremos verlo.

Estamos en tiempos críticos. Esta generación ha tenido que enfrentar una prueba, unas circunstancias que generaciones anteriores en las asambleas no habían enfrentado.

No hay antecedentes, en la historia de las asambleas, en este siglo moderno, parecidos a estas circunstancias.

¿Y cómo va a reaccionar la generación posterior?

Anhelamos, oramos, queremos ver esta reproducción en la experiencia de las nuevas generaciones.

Elías aprendió en el monte Horeb, que él no era el único. Dios no pierde el control, puede ser desconocido para nosotros, pero Dios tiene su hombre y sus hombres y sus mujeres que son fieles a él. Que no han doblado sus rodillas al desvío, a la corrupción moral, a la apostasía que hay en el mundo y que había en Israel en ese tiempo. Dios no ha perdido el control.

Dios no se ha olvidado de su pueblo, y estamos confiando en él, que él tiene los hombres y las mujeres que sí quieren hacer las cosas bien, que si quieren seguir las sendas antiguas; que, si quieren ver en su vida reproducida las evidencias del poder y de la bendición de Dios y de la gracia de Dios, que han visto, que han experimentado generaciones anteriores.

Consideremos tres cosas en cuanto esto.

  • El aprendizaje de Eliseo, porque aquí en este capítulo 2 del segundo libro de los reyes, el anduvo pegado, unido, no quiso separarse, del hombre que iba a ser arrebatado, iba a ser tomado arriba al cielo y estuvo con él visitando a Gilgal, visitó a Bethel, visitaron a Jericó y también fueron al Jordán, Dios le indicó a Elías que fuera a estos sitios
  • y ahí vemos el entrenamiento final del relevo generacional. Toda generación que va a relevar a otra, que va a experimentar ver reproducido en ellos el poder y la bendición de Dios, tiene que pasar por este mismo entrenamiento, tiene que tener este mismo aprendizaje y aspiración. Porque Elías lo reta: “Pídeme lo que tu quieras antes que sea quitado de ti” y Eliseo respondió: “Una doble porción de tu espíritu”- “Cosa difícil has pedido”- respondió. Y le pone una condición: “Si me vieres cuando yo sea quitado de ti, te será hecho, si no, no”. La aspiración de Eliseo.
  • Y. Por último, la autoridad, las evidencias del llamado, del poder y del respaldo del cielo en su vida. Gilgal había sido el sitio donde rodó la carne y el centro de campaña de la conquista de Canaán en el libro de Josué. Muy importante, pero cuando visitaron a Gilgal, este lugar había perdido ese honor, ya no era el mismo, todo lo contrario, la nación, el pueblo, no estaba juzgando la carnalidad, no estaba experimentando el poder emancipador de Dios. Estaban totalmente ligados a la corrupción moral y espiritual de aquel tiempo. El rey Acab y sus descendientes gobernando y qué días más negros, más trágicos, eran aquellos. Tenemos que aprender eso. La “cristiandad profesante”, los que se llaman “cristianos” no están juzgando el pecado. Triste y trágicamente, la mayoría ni son salvos. No han nacido de nuevo. Un arrepentimiento sin fe en Cristo, es una reforma religiosa, pero una profesión de fe en Cristo, sin un genuino arrepentimiento para con Dios, es una emoción religiosa y eso es lo que vemos, abunda en la cristiandad profesante. Triste y trágicamente, una asamblea puede llegar a la situación de la asamblea que estaba en Sardis, en Apocalipsis: “tienes nombre de que vives y estás muerto”. La mayoría de sus miembros no eran salvos, estaban muertos espiritualmente, y eso abunda en la cristiandad profesante. Tenemos que tener claro eso. Tenemos que aprender de eso claramente en nuestro aprendizaje y preparación para Dios.
Cuando llegaron a Bethel, Casa de Dios, muy lejos, remotamente la Casa de Dios. Las condiciones de Bethel, por donde se había iniciado por Jeroboam una nueva religión, un nuevo culto, un nuevo orden totalmente adaptado a sus pensamientos y a la necedad y maldad del corazón del hombre. 25 veces aparece en este libro “el pecado de Jeroboam”, su maldad con que hizo pecar a Israel dejando a Dios, y volviendo la nación a los demonios y a los ídolos.

Bethel no era a casa de Dios.

Lo que se llama hoy “iglesias de Dios” son iglesias de hombres, pero no son de Dios. No están haciendo lo que Dios manda en su Palabra, en a doctrina apostólica del Nuevo Testamento.

Nosotros no tenemos tal costumbre ni las iglesias de Dios.

Precisamente no son Bethel ahora, eso tiene que estar claro para que corrijamos las desviaciones que se están viendo, las inclinaciones del corazón malo nuestro, corrijamos eso, y volvamos al modelo vigente, divino, antiguo que está en el N.T. La doctrina apostólica.

Jericó había sido construido a pesar de la maldición que había dicho Josué (Jos.6:26), en unas condiciones espirituales para que el hombre retara la palabra de Dios antigua, escrita. Y al costo tan grande un hijo para empezar y de otro hijo para terminar, se construyó Jericó. Y ahora Jericó no es el lugar donde se experimenta los triunfos, las maravillas, los portentos de Dios, sino las derrotas trágicas de la nación de Israel, especialmente estas 10 tribus que están en apostasía. Y entonces llegan al Jordán. Qué día tan glorioso cuando ellos cruzaron el Jordán, el Arca del Pacto, entró primero. Josué experimentó el poder, los portentos, las maravillas de Dios. Y entraron a la tierra cruzando el río Jordán que Dios abrió para que ellos cruzaran.

Ahora el profeta de Dios, el que está llamado para relevarlo, da la espalda a Canaán y cruzan el río Jordán, Jordán representa la muerte, pero no solamente la muerte física, más que todo, la muerte al pecado, la muerte al mundo. Si por el Espíritu de Dios, hacéis morir las obras de la carne, viviréis.

Muerte, sepultura y resurrección es la experiencia diaria.

Experimentando el poder de resurrección que operó en Cristo levantándole de los muertos y llevándole muy por encima de todo y sentándole a la diestra de la Majestad en las alturas. A ese poder, ellos están dándole la espalda y dejan atrás a la nación y cruzan el río Jordán. El aprendizaje de Eliseo, necesitaba eso, tenerlo claro cuando el volvió en la misericordia y en la gracia de Dios para con esta nación apóstata ¡Qué maravilla! El nombre Eliseo significa “Dios el Salvador”. La salvación de Dios para ese pueblo. Una nueva oportunidad en gracia y en bondad para con una nación mala, rebelde, apóstata, representó el regreso de Eliseo y el cruce del río Jordán, dando comienzo a su ministerio público, en la ausencia física del que fue arrebatado al cielo.

Entonces tenemos la aspiración de él.

Ninguna generación del pueblo de Dios ha hecho todo lo que hay que hacer.

Aquella generación que conquistó Canaán encabezada por Josué, dejó mucho terreno que conquistar, Dios les dijo: “No sigan más”. Israel, la generación posterior tendrá que conquistar eso. El reto de la generación de relevo tiene que ser mejor que la anterior. Escribir una historia para Dios que lo honre a él, que permita tener libertad para manifestar sus portentos, porque Dios no ha muerto, Dios no ha cambiado. Las limitaciones las tenemos nosotros por falta de fidelidad a su Palabra, por falta de confianza en él de todo corazón confiando en él.

Y escribir una historia para Dios. ¡Qué aspiración la de Eliseo! El no se conformó pensando “¿Quién puede hacer todo lo que hizo Elías?” O, “eso no es para mí” El pidió una doble porción del espíritu de Elías. Así debe ser. Hay los que quieren cambiar las cosas. Hay los que tienen libertad de congregarse con gente que no obedece su Palabra, quieren, no la sana doctrina, tienen comezón de oír cualquier otra cosa, se acoplan muy bien.

Eso está sucediendo hoy con gente que amamos, que conocemos, fácilmente, sin convicciones bíblicas se adaptan con cosas reñidas 100 por ciento contra la palabra de Dios.

¿Qué estamos aspirando hermanos?

Ojalá, anhelamos que las nuevas generaciones no se crean más sabias, más hábiles, más capacitadas que las generaciones anteriores.

Cuando conozcan la biblia mejor que los que nos han antecedido.

Cuando Dios los use para hacer mucho más de lo que las generaciones anteriores han hecho con casi 200 asambleas en la geografía de Venezuela, algunas muy débiles, tenemos que reconocerlo y humillarnos delante de Dios por eso, como iglesias en un solo lugar, bueno, ellos cuando vean 400 asambleas más, el poder de Dios haciendo eso. Ellos entonces, quizás, tendrán capacidad de ver si cambian lo que hemos practicado, lo que les costó conseguir y seguir a las generaciones anteriores.

Todo comienza con el pelo cortado en la mujer.

Con el vestido impúdico que usan muchas.

Con la conformación en su presentación externa, conforme a los patrones del mundo con sus pinturas y sus adornos.

No querer usar paltó y corbata, argumentando:

“Eso no está en la biblia, yo no lo veo”

Pero otros que conocieron su biblia, que compraron la verdad si lo distinguieron, si vieron el principio espiritual.

Eso no es más que evidencias externas de un mal interno más grande, más grave, más profundo, su corazón no es recto delante de Dios.

Quieren es satisfacer sus propios deseos, sus concupiscencias. Quieren encontrar un ambiente que no sea el rígido de la palabra de Dios.

Pero gracias a Dios que él si tiene los hombres y las mujeres como Eliseo, que quieren, que aspiran una doble porción

Y. Por último, la autoridad.

Eliseo vio reproducido en él, en forma experimental, el poder de Dios.

De igual modo, Dios nos dio el honor de estar en una pequeña reunión para recordar los 60 años, desde que llegó Don Santiago Walmsley, y su primera esposa, la señora Sally, aquí a Venezuela.

Todo lo que Dios ha hecho a través de este vaso de barro, frágil pero que Dios ha usado. Las nuevas generaciones experimentarán eso, tendremos el mismo espíritu pionero, para entrar en nuevos sitios, predicar el evangelio, ver almas convertidas genuinamente al Señor. Ver asambleas conforme al modelo divino, establecidas y funcionando con la bendición de Dios.

Oh, queremos ver reproducidos en las nuevas generaciones lo mismo, y aún en una doble porción.

Eliseo logró experimentar desde este primer milagro el doble, en cantidad, de los milagros que hizo Elías.

Hermanos, Dios todavía es el mismo, que Dios nos ayude a experimentar, ver reproducidos en nosotros.

Para eso, tenemos que tomar el manto, doblarlo, y golpear las aguas igualmente como lo había hecho Elías, así hizo Eliseo.

Y experimentó el mismo poder de Dios.

No se puede cambiar el método para predicar el evangelio.

No se debería usar materiales indebidos en la sobre edificación en la asamblea.

No debe moverse uno por motivos ulteriores, por proyectos personales sino por corazones sinceros que responden al amor de Cristo.

Viven para él, separados del mundo en plena obediencia a su palabra, sensibles a lo que él dice en comunión con Dios.

Fíjese que él no preguntó: ¿Dónde está Elías? El dijo ¿Dónde está el Dios de Elías?

Tenía convicción, conocía a Dios, tenía comunión con él. Había visto al que había ascendido a la gloria en un torbellino, tenía el poder, el espíritu del que está en gloria(2Re.2:11), en comunión íntima con Dios.

Llenos del Espíritu que el Señor Dios glorificado, exaltado, dio a nosotros, podemos escribir, experimentar, mostrar al Dios vivo y verdadero, aún en nuestros tiempos, antes de que seamos trasladados al cielo, ya no por medio de un torbellino, sino por el poder de atracción del mismo Señor Jesucristo, como está escrito:

1Ts 4:17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

1Ts 4:18 Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.

Que el Señor prospere su Palabra.