«Como uvas en el desierto hallé a Israel;
como la fruta temprana de la higuera
en su principio vi a vuestros padres.
Ellos acudieron a Baal-peor,
se apartaron para vergüenza,
y se hicieron abominables
como aquello que amaron.»
Oseas 9:10 RVR1960
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«Asoló mi vid, y descortezó mi higuera;
del todo la desnudó y derribó;
sus ramas quedaron blancas.»
Joel 1:7 RVR1960
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«Cuando estas cosas comiencen a suceder,
erguíos y levantad vuestra cabeza,
porque vuestra redención está cerca.
También les dijo una parábola:
Mirad la higuera y todos los árboles.
Cuando ya brotan, viéndolo,
sabéis por vosotros mismos
que el verano está ya cerca.
Así también vosotros,
cuando veáis que suceden estas cosas,
sabed que está cerca el reino de Dios.
De cierto os digo,
que no pasará esta generación
hasta que todo esto acontezca.
El cielo y la tierra pasarán,
pero mis palabras no pasarán.
Mirad también por vosotros mismos,
que vuestros corazones no se carguen
de glotonería y embriaguez
y de los afanes de esta vida,
y venga de repente
sobre vosotros aquel día.
Porque como un lazo vendrá
sobre todos los que habitan
sobre la faz de toda la tierra.
Velad, pues, en todo tiempo
orando que seáis tenidos por dignos
de escapar de todas
estas cosas que vendrán,
y de estar en pie delante
del Hijo del Hombre.»
S. Lucas 21:28-36 RVR1960
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«¡Pero miren! El Señor,
el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales,
con gran fuerza cortará
al poderoso árbol de Asiria.
Echará abajo a los soberbios;
ese árbol altanero será talado.
Cortará con un hacha
los árboles de los bosques;
el Líbano caerá ante el Poderoso.»
Isaías 10:33-34 NTV
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«El 21 de junio, durante el año once
de cautividad del rey Joaquín,
recibí este mensaje del SEÑOR:
«Hijo de hombre,
dale este mensaje al faraón,
rey de Egipto, y a todas sus multitudes:
»“¿Con quién compararás tu grandeza?
Eres como la poderosa Asiria,
que alguna vez fue como un cedro del Líbano,
con hermosas ramas que daban
una intensa sombra al bosque
y su copa llegaba hasta las nubes.
Los manantiales profundos lo regaban
y lo ayudaban a crecer alto y frondoso.
El agua corría a su alrededor como un río
y fluía hacia todos los árboles cercanos.
Este gran árbol se elevaba muy por encima
de los demás árboles que lo rodeaban.
Creció y desarrolló ramas gruesas
y largas por el agua abundante
que recibían sus raíces.
Las aves anidaban en sus ramas
y bajo su sombra parían los animales salvajes.
Todas las grandes naciones del mundo
vivían bajo su sombra.
Era fuerte y hermoso,
con ramas que se extendían ampliamente
porque sus raíces llegaban a lo profundo,
donde había agua en abundancia.
Ningún otro cedro del jardín de Dios
podía hacerle competencia.
Ningún ciprés tenía ramas como las suyas;
ningún plátano oriental tenía ramas comparables.
Ningún árbol del jardín de Dios
tenía una belleza parecida.
Como hice tan hermoso este árbol
y le di un follaje tan magnífico,
era la envidia de los demás árboles del Edén,
el jardín de Dios.
»”Por lo tanto, esto dice el SEÑOR Soberano:
como Egipto se volvió vanidoso y arrogante,
y porque se puso tan por encima de los demás
que su copa llegaba a las nubes,
lo entregaré en manos de una nación poderosa
para que lo destruya como merece su perversidad.
Ya lo he desechado. Un ejército extranjero
—el terror de las naciones—
lo taló y lo dejó tendido en el suelo.
Sus ramas quedaron esparcidas por las montañas,
los valles y los barrancos de la tierra.
Todos los que vivían bajo su sombra
se fueron y lo dejaron allí tirado.
Que ningún árbol de ninguna otra nación
se envanezca por su propia grandeza,
aunque supere la altura de las nubes
y reciba agua de lo profundo.
Pues todos están condenados a morir
y a descender a las profundidades de la tierra.
Caerán a la fosa junto con el resto del mundo.
Hice que las naciones temblaran de miedo
al sonido de su caída, porque la envié a la tumba
junto con todos los que descienden a la fosa.
Los demás árboles vanidosos del Edén,
los mejores y más hermosos del Líbano,
aquellos que hundían sus raíces
profundamente en el agua,
se consolaron al encontrar a este árbol allí
con ellos en las profundidades de la tierra.
También sus aliados fueron destruidos
y estaban muertos.
Habían descendido a la tumba
todas esas naciones
que una vez vivieron bajo su sombra.
»”Oh Egipto, ¿a cuál de los árboles del Edén
compararás tu fortaleza y tu gloria?
Tú también serás enviado a las profundidades
con todas esas naciones.
Quedarás tendido entre los paganos
que murieron a espada.
Ese será el destino del faraón
y de todas sus multitudes.
¡Yo, el SEÑOR Soberano, he hablado!”».»
Ezequiel 31:1-12, 14, 16-18 NTV
http://bible.com/127/ezk.31.1-12,14,16-18.ntv
«Ahora mismo el hacha del juicio de Dios
está lista para cortar las raíces de los árboles.
Así es, todo árbol que no produzca buenos frutos
será cortado y arrojado al fuego.»
Mateo 3:10 NTV
http://bible.com/127/mat.3.10.ntv