-Realmente, pudo haber sido el pasado 2017 o quizás lo sea el 2019, ¿pero no pinta bastante bueno este 2018 para que ya nos vayamos con Él?
-Aunque a ciencia cierta no podamos saberlo, al menos sí sabemos que “todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro” (1Jn 3:3).
-Además, todo aquí parece empeorar: nuestra edad que avanza; los achaques físicos con molestias y limitaciones; problemas familiares; dificultades económicas; crisis moral de la sociedad; gran apostasía en ciernes; corrupción política generalizada; cambio climático alternando rigurosos fríos y calores, sequías e inundaciones; guerras y rumores de guerras; se vive mucho y se muere fácil; terremotos.
-Estamos percibiendo ahora un anticipo de los inminentes desastres que se avecinan no bien los apocalípticos sellos sean desatados y las copas de ira sean derramadas en juicio sobre este mundo.
-Pero no nos toca amargarnos por lo que se viene, sino el dulcificar nuestras vidas con las espléndidas expectativas que tenemos por delante: el reencuentro con nuestro Señor, el tribunal de recompensas, las bodas del Cordero.
-Lo importante es que no nos tome de sorpresa (1Jn 2:28) sino esperando y amando su venida (Heb 9:28; 2Tim 4:8).
Saludos cordiales
-Aunque a ciencia cierta no podamos saberlo, al menos sí sabemos que “todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro” (1Jn 3:3).
-Además, todo aquí parece empeorar: nuestra edad que avanza; los achaques físicos con molestias y limitaciones; problemas familiares; dificultades económicas; crisis moral de la sociedad; gran apostasía en ciernes; corrupción política generalizada; cambio climático alternando rigurosos fríos y calores, sequías e inundaciones; guerras y rumores de guerras; se vive mucho y se muere fácil; terremotos.
-Estamos percibiendo ahora un anticipo de los inminentes desastres que se avecinan no bien los apocalípticos sellos sean desatados y las copas de ira sean derramadas en juicio sobre este mundo.
-Pero no nos toca amargarnos por lo que se viene, sino el dulcificar nuestras vidas con las espléndidas expectativas que tenemos por delante: el reencuentro con nuestro Señor, el tribunal de recompensas, las bodas del Cordero.
-Lo importante es que no nos tome de sorpresa (1Jn 2:28) sino esperando y amando su venida (Heb 9:28; 2Tim 4:8).
Saludos cordiales
