Re: PARA LAURA
Re: PARA LAURA
"anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme."
Como ves, Jesucristo no está de acuerdo contigo, pues tú quieres combatir contra lo que manda Jesucristo y anular sus mandamientos. Por otra parte, tú dices que el que no trabaje que no coma. ¿Es que acaso los ricos trabajan? A los ricos sólo les gusta mandar, pero no les gusta trabajar. Entonces, ellos, según tú, no deberían comer.
En la comunidad de bienes cristiana los ricos no podían escaparse de los trabajos que hacían todos, pues eran vigilados por todos y allí sí que el que no trabajaba difícilmente podía pasar sin ser corregido. Los ricos lo tenían que entregar todo para el bien de la comunidad, como lo habían hecho Jesucristo y los apóstoles. Así nadie podía vivir del cuento como hacen los ricos. Allí ningún rico podía amenazar con despedir a ningún obrero, porque todos eran dueños de todo, y nadie se hacía dueño de lo que les pertenecía a todos.
El falso cristianismo es el que impuso el derecho a la propiedad de los ricos olvidándose de los pobres que no tienen propiedad. Pero en la comunidad de bienes cristiana todo era de todos y, sobre todo, los alimentos, que son los frutos de la tierra que Dios dio a los hombres para que todos los disfruten con igualdad.
La comunidad de bienes cristiana la vivieron los apóstoles porque está asentada sobre los misericordiosos mandamientos de Jesucristo. Pero aquellos que no querían repartir sus bienes entre los pobres hicieron religiones y gobiernos que impusieron el derecho a la propiedad privada. Nunca se ha conocido una salvajada mayor, pues es una injusticia que las grandes propiedades de los ricos tengan que ser respetadas mientras que no se respeta la vida de los pobres que viven en la miseria.
El sistema de los ricos impuesto por las grandes religiones desde el siglo IV era enemigo del Evangelio. Y esa misma guerra contra el Evangelio es la que aún se sigue viviendo.
Re: PARA LAURA
Lo que dices en cuanto a dar de comer al hambriento y dar de beber al sediento está bien, pero hay que hacer algo más y esto es lo que manda Jesucristo que muy pocos quieren hacer, pues esto esto es lo que mandó Jesucristo a los ricos:Pues para eso está la caridad cristiana que nos manda darle de comer al hambriento, beber al sediento, vestir al desnudo y todo eso. Yo nunca he estado en contra de ayudar al necesitado. Sin embargo, el que pueda trabajar, que trabaje o no coma.
"anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme."
Como ves, Jesucristo no está de acuerdo contigo, pues tú quieres combatir contra lo que manda Jesucristo y anular sus mandamientos. Por otra parte, tú dices que el que no trabaje que no coma. ¿Es que acaso los ricos trabajan? A los ricos sólo les gusta mandar, pero no les gusta trabajar. Entonces, ellos, según tú, no deberían comer.
En la comunidad de bienes cristiana los ricos no podían escaparse de los trabajos que hacían todos, pues eran vigilados por todos y allí sí que el que no trabajaba difícilmente podía pasar sin ser corregido. Los ricos lo tenían que entregar todo para el bien de la comunidad, como lo habían hecho Jesucristo y los apóstoles. Así nadie podía vivir del cuento como hacen los ricos. Allí ningún rico podía amenazar con despedir a ningún obrero, porque todos eran dueños de todo, y nadie se hacía dueño de lo que les pertenecía a todos.
El falso cristianismo es el que impuso el derecho a la propiedad de los ricos olvidándose de los pobres que no tienen propiedad. Pero en la comunidad de bienes cristiana todo era de todos y, sobre todo, los alimentos, que son los frutos de la tierra que Dios dio a los hombres para que todos los disfruten con igualdad.
La comunidad de bienes cristiana la vivieron los apóstoles porque está asentada sobre los misericordiosos mandamientos de Jesucristo. Pero aquellos que no querían repartir sus bienes entre los pobres hicieron religiones y gobiernos que impusieron el derecho a la propiedad privada. Nunca se ha conocido una salvajada mayor, pues es una injusticia que las grandes propiedades de los ricos tengan que ser respetadas mientras que no se respeta la vida de los pobres que viven en la miseria.
El sistema de los ricos impuesto por las grandes religiones desde el siglo IV era enemigo del Evangelio. Y esa misma guerra contra el Evangelio es la que aún se sigue viviendo.
