Re: LOS NUEVOS JUDAIZANTES VUELVEN A COLOCAR EL YUGO SOBRE LOS HOMBRES.
Para los que les gusta observar la Ley de Moises, pero al parecer le hacen al cuento, no crea que sepan los 613 mizvats.
Esto religiosos necesitan realmente estudiar todo, tienen un conocimiento parcial.
No enteinden qeu si fuera asi como dicen Pablo hubiese circuncindado a todos los gentiels y los habria iniciado en el judaismo-
En primer lugar al parecer ignoras que los cristianos hemos sido circuncidados en Cristo mediante el bautismo, no poniendo la confianza en la carne:
"Circuncidaos para el SEÑOR, y quitad los prepucios de vuestros corazones, hombres de Judá y habitantes de Jerusalén, no sea que mi furor salga como fuego y arda y no haya quien lo apague, a causa de la maldad de vuestras obras." Jeremías 4:4.
"Y si el que es físicamente incircunciso guarda la ley, ¿no te juzgará a ti, que aunque tienes la letra de la ley y eres circuncidado, eres transgresor de la ley? Porque no es judío el que lo es exteriormente, ni la circuncisión es la externa, en la carne; sino que es judío el que lo es interiormente, y la circuncisión es la del corazón, por el Espíritu, no por la letra; la alabanza del cual no procede de los hombres, sino de Dios." Romanos 2:27-29.
"porque nosotros somos la verdadera circuncisión, que adoramos en el Espíritu de Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no poniendo la confianza en la carne" Filipenses 3:3.
Con respecto a la Ley de Moisés (ceremonial), se sabe que era pasajera e iba a caducar.
La ley ceremonial caducó con la muerte de nuestro Señor. Ya no se deben hacer los ritos del sacrificio de animales, pues Cristo, el Cordero de Dios, derramó su preciosa sangre en beneficio del pecador y pago el precio de nuestra culpa en el Calvario.
"aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz,
y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades." Efesios 2:15,16
Un estudio cuidadoso de la Palabra de Dios nos revela que hay cuatro tipos de leyes en las Escrituras, a saber: la ley moral, la ley ceremonial, la ley civil y las leyes de salud. Las escrituras enseñan que una de estas leyes fue abolida con la crucifixión de Cristo. Al leer los textos bíblicos siguientes descubriremos cuál de estas leyes fue abolida en la cruz. “Abolió en su carne la Ley de los mandatos y ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un nuevo hombre, haciendo la paz” (Efesios 2: 15).
“Canceló la nota de nuestra deuda, que consistía en ordenanzas desfavorables a nosotros; la quitó, y la clavó en la cruz” (Colosenses 2: 14). Note que ambos versículos se están refiriendo a las leyes llamadas ordenanzas las cuales fueron abolidas, clavadas en la cruz y eliminadas.
La pregunta es: ¿Cuál de estos cuatro tipos de leyes tratan sobre ordenanzas? Dejemos que la Biblia nos dé la respuesta. Leemos sobre la Pascua: “Este día os será memorable. Lo celebraréis como fiesta al Eterno durante vuestras generaciones, por estatuto [ordenanza] perpetuo”. “El Señor dijo a Moisés y a Aarón: ‘Esta es la orden [ordenanza] de la Pascua. Ningún extraño comerá de ella’” (Éxodo 12:14, 43). En estos versículos, la fiesta de la pascua es designada, como una ordenanza, rito o estatuto.
Por lo tanto, esta fiesta debía ser abolida. La fiesta que seguía a la pascua era la fiesta del pan sin levadura. “Guardaréis la fiesta del pan sin levadura, porque en este mismo día yo habré sacado vuestros ejércitos de Egipto. Por eso guardaréis este día en vuestras generaciones por costumbre [ordenanza] perpetua” (Éxodo 12: 17). “Por eso guardaréis este rito [ordenanza] a su tiempo, de año en año” (Éxodo 13: 10). Siendo que esta fiesta del pan sin levadura también se llama ordenanza, también esta fiesta debía ser abolida. Además leemos sobre otras ordenanzas que involucran ciertos sábados, luna nueva y fiestas solemnes de Jehová, que también se llaman ordenanzas: El rey Salomón dijo: “He aquí, yo tengo que edificar casa al nombre de Jehová mi Dios, para consagrársela, para quemar incienso aromático ante él, y para la colocación continua de los panes de la proposición, y para ofrecer holocaustos mañana y tarde, los sábados, nuevas lunas y fiestas de Jehová, nuestro Dios; lo que ha de ser [ordenanza] perpetuo en Israel” (2 Crónicas 2: 4). Leyendo un poco más adelante en 2 Crónicas se nos da los nombres de estos días de fiesta solemnes: “Entonces Salomón ofreció holocaustos al Señor sobre el altar del Eterno, que había él edificado delante del pórtico. Para ofrecer cada cosa en su día, conforme mandó Moisés, en los sábados, nuevas lunas y fiestas solemnes, tres veces al año: a saber, la fiesta del pan sin levadura, de las semanas y de las cabañas” (2 Crónicas 8:12, 13). Estos versículos identifican claramente que las fiestas solemnes se llamaban ordenanzas. Por lo tanto todas debían ser clavadas en la cruz al ser abolidas por la muerte de Cristo. No debemos dejar pasar el hecho, que estos días de fiestas no deben ser observados por los cristianos de hoy, porque los sacrificios de animales eran una parte compleja de estas ceremonias que señalaban al cordero de Dios que moriría en el calvario. Dios explicó claramente que los sacrificios de animales y las ordenanzas de los días de fiesta terminaron cuando en el servicio del santuario terrenal “el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo” (Mateo 27: 51). Ningún cristiano que esté en pleno uso de su razón observará las leyes ceremoniales de las fiestas y sacrificios en nuestros días.
Todo el plan del culto de los sacrificios era una predicción de la muerte del Salvador para redimir al mundo. No habría eficacia en estas ofrendas cuando el gran suceso al cual señalaran durante siglos fuese consumado.
Puesto que toda la economía ritual simbolizaba a Cristo, no tenía valor sin él. Cuando los judíos sellaron su decisión de rechazar a Cristo entregándole a la muerte, rechazaron todo lo que daba significado al templo y sus ceremonias. Su carácter sagrado desapareció. Quedó condenado a la destrucción. Desde ese día los sacrificios rituales y las ceremonias relacionadas con ellos dejaron de tener significado, como la ofrenda de Caín, no expresaban fe en el Salvador. Al dar muerte a Cristo, los judíos destruyeron virtualmente su templo. Cuando Cristo fue crucificado, el velo interior del templo se rasgó en dos de alto a bajo, indicando que el gran sacrificio final había sido hecho, y que el sistema de los sacrificios rituales había terminado para siempre.
Debemos entender entonces que las leyes ceremoniales y los sacrificios de los judíos habían cesado con la muerte de Cristo.
La circuncisión y observancia estricta a la ley ceremonial habían sido las condiciones por medio de las cuales los gentiles podían ser admitidos en la congregación de Israel pero esta separación había sido abolida por el evangelio.
Cristo barrió todas las ceremonias antiguas y no dio ninguna autoridad a nadie para restaurarlas” y nada puede ser más claro. Con razón Pablo nos dice que estas fiestas ceremoniales fueron clavadas en la cruz: “Anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo” (Colosenses 2:14–17).
En las Escrituras Pablo amonesta a todos los cristianos a no celebrar estos días de fiesta de la antigüedad, llamados días santos: y en sus mismas palabras en el original griego, que se encuentran en la Concordancia Strong número 1859, la expresión día de festividad religiosa significa una fiesta aceptable o solemne y esto no se refiere al sábado del cuarto mandamiento sino a los sábados anuales fijados en diferentes días de la semana cada año. Pablo pasó mucho tiempo amonestando en contra de las enseñanzas judías que decían que las fiestas solemnes aún debían ser celebradas. Con razón Pablo habló en forma inconfundible: “Pero ahora que conocéis a Dios, o más bien, que él os conoce, ¿cómo os volvéis de nuevo a los débiles y pobres elementos, a los que queréis de nuevo esclavizaros? Guardáis los días y los meses, las estaciones y los años. Temo por vosotros, que haya trabajado en vano en vuestro favor” (Gálatas 4: 9–11).
¿Observó usted las palabras: días, meses, estaciones y años? Éstas se refieren a los sábados ceremoniales, la nueva luna, sus festivales y sus fiestas señaladas. Pablo realmente está cuestionando si había trabajado en vano para demostrarle a los cristianos que Cristo había cumplido todas estas ceremonias.
Ahora observemos otro versículo: “Aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas” (Efesios 2: 15).
“Hay una ley que fue abolida la cual Cristo la quitó de en medio y la clavó en la cruz. Pablo la llama la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas. Esta ley ceremonial que Dios dio por medio de Moisés con sus sacrificios y ordenanzas debía ser observada por los hebreos hasta que el tipo se encontrara con el antitipo, en la muerte de Cristo como el cordero de Dios para quitar los pecados del mundo, entonces todos los sacrificios y oblaciones del sistema ceremonial debían cesar."