La Trinidad es Antibiblica

Re: La Trinidad es Antibiblica

Son Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espiritu Santo, los manifiesta la Biblia, los menciona por separado, si quieren llamarlo trinidad, trio, triato o lo que sea.

Es solo un nombre para mencionarlos a los tres que son uno porque no discrepan en nada, piensan igual, sienten igual, son inmortales, tienen igual poder, etc ,etc

Porsupuesto que piensan igual si son la misma persona manifestada de tres formas distintas,,el padre en el cielo y en todos lados el hijo que es la manifestacion de Dios hecha carne y el Espiritu que es de la forma en que Dios habita en el creyente ..Pregunto ..si Dios se hizo carne no esta diciendo que tenia un hijo en el cielo y que lo entrego...o si..??No es jesus la imagen del Sios invisivle?Esto no significa ni mas ni menos que Dios en su inmensidad imposible de ver para nosotros, se hizo visible Haciendose hombre y HUmillandose a si mismo o sea que se sujeto a su inmensidad pero nunca a pesar de ser hijo ,por haber nacido de mujer,dejo de ser el Dios poderozo de la eternidad...la doctrina de la trinidad es catolica y diabolica ya que al separar a Dios en tres personas no se puede entender la deidad de Dios cuando la biblia asegura que :en jesus habita corporalmente "toda la plenitud de la deidad " que objecion hay en contra de esto.....(No justifiquen la trinidad porque es injustificable biblicamente)..pregunta.."En que nombre bautizaban los discipulos?Amen a la respuesta..") y paz a todos..los que dicen ser sabios...
 
La Trinidad es Antibiblica

Bueno, en este foro no encontre fundamento biblico que apoye la Trinidad, asi que seguire creyendo que Dios no es Trinidad, pero les dejo esta informacion, para que le sea util al cristiano sincero que quiera saber la verdad de la Trinidad, de acuerdo con el Credo Atanasiano hay tres divinas Personas (el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo), y se dice que cada una es eterna, cada una es todopoderosa, ninguna es mayor ni menor que la otra, y cada una es Dios, y que, no obstante, juntas son un solo Dios. Otras declaraciones del dogma dan énfasis a que estas tres “Personas” no son seres o individuos separados y distintos, sino que son tres manifestaciones en que existe la esencia divina.

Historia del Dogma: Después del concilio de Nicea los debates sobre este asunto siguieron por décadas. Por un tiempo hasta se volvió a favorecer a los que creían que Jesús no era igual a Dios. Pero después el emperador Teodosio decidió contra ellos. Estableció el credo del Concilio de Nicea como la norma para su dominio y convocó el Concilio de Constantinopla en 381 E.C. para aclarar la doctrina.
Aquel concilio concordó en colocar al espíritu santo en el mismo nivel de Dios y de Cristo. Por primera vez empezó a perfilarse la enseñanza trinitaria.
Sin embargo, ni siquiera después del Concilio de Constantinopla llegó la Trinidad a ser un credo extensamente aceptado. Muchos se oponían a él, y se atraían por ello violenta persecución. Solo en siglos posteriores fue formulada la Trinidad en credos fijos.
Textos como los siguientes abundan en el Nuevo Testamento, e indican claramente una diferencia entre Jesús y Dios, 1 Corintios 8:5, 6: “Aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo, o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores), para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un solo Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él.” (Aquí se presenta al Padre como el “un Dios” de los cristianos y en una clase que lo distingue de Jesucristo) y 1 Ped. 1:3: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.”
ESTÁ claro lo que la Biblia indica. El Dios Todopoderoso, no solo es una personalidad separada de Jesús, sino que también es en todo tiempo su superior. A Jesús siempre se le presenta como separado e inferior, un humilde siervo de Dios. Por eso la Biblia dice claramente que “la cabeza del Cristo es Dios”, tal como “la cabeza de todo varón es el Cristo”. (1 Corintios 11:3.) Y por eso Jesús mismo dijo: “El Padre es más que yo”. (Juan 14:28).
Jesús mismo dijo en Juan 17:3: “Esto significa vida eterna, el que estén adquiriendo conocimiento de ti, el único Dios verdadero, y de aquel a quien tú enviaste, Jesucristo”, estableciendo una diferencia entre él y Dios, a quien llamó el único Dios verdadero (no una Trinidad o un Dios compuesto).
Después, cuando estaba a punto de morir, Jesús clamó: “¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?”. (Marcos 15:34) ¿A quién clamó Jesús? ¿A sí mismo o a una parte de sí mismo? De seguro ese clamor: “Dios mío” no provino de alguien que se considerara Dios. Y si Jesús fuera Dios, entonces, ¿quién lo había abandonado? ¿Se abandonó a sí mismo? Eso no tendría sentido. Jesús dijo también: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. (Lucas 23:46) Si Jesús fuera Dios, ¿por qué habría de encomendar su espíritu al Padre?, ¿acaso murió una parte de la Trinidad?
Los seguidores de Jesús siempre lo vieron como siervo sumiso de Dios, no como igual a Dios. Oraron a Dios acerca de “tu santo siervo Jesús, a quien has ungido, [...] señales y prodigios por el nombre de tu santo siervo Jesús”. (Hechos 4:23, 27, 30)
Las mismas oraciones de Jesús son ejemplo convincente de su posición inferior. Cuando se acercaba el tiempo en que Jesús había de morir, mostró quién era su superior al orar: “Padre, si deseas, remueve de mí esta copa. Sin embargo, que no se efectúe mi voluntad, sino la tuya”. (Lucas 22:42) ¿A quién le oraba? ¿A una parte de sí mismo? No; le oraba a alguien enteramente separado de él, su Padre, Dios (cuya voluntad era superior y podía diferenciarse de la suya), el Único que podía ‘remover aquella copa’.
Por consiguiente, la frase “Hijo de Dios” alude a Jesús como un ser creado que tiene existencia separada, no como parte de una Trinidad. Por ser el Hijo de Dios, no podía ser Dios mismo, porque Juan 1:18 dice: “A Dios nadie le ha visto jamás”.
Y cuando Jesús murió, los soldados romanos, aquellos paganos que estaban cerca, ya sabían lo suficiente como para decir que lo que habían oído de los seguidores de Jesús tenía que ser correcto, no que Jesús fuera Dios, sino que “ciertamente este era Hijo de Dios”. (Mateo 27:54)
¿Pudiera tentarse a Dios?
EN MATEO 4:1 se dice que Jesús fue “tentado por el Diablo”. Después de mostrar a Jesús “todos los reinos del mundo y su gloria”, Satanás dijo: “Todas estas cosas te las daré si caes y me rindes un acto de adoración”. (Mateo 4:8, 9) Satanás estaba tratando de hacer que Jesús fuera desleal a Dios.
Pero ¿qué prueba de lealtad sería esa si Jesús fuera Dios? ¿Pudiera Dios rebelarse contra sí mismo? No, pero ángeles y humanos podían rebelarse contra Dios, y algunos lo hicieron. Solo tendría sentido la tentación de Jesús si él no fuera Dios, sino un ser separado que tuviera su propio libre albedrío, alguien que pudiera haber sido desleal si hubiera optado por serlo, como un ángel o un humano.
Por otra parte, es inimaginable que Dios pecara y fuera desleal a sí mismo. “Perfecta es su actividad [...] Dios de fidelidad, [...] justo y recto es él.” (Deuteronomio 32:4) Por eso, si Jesús hubiera sido Dios, no podría haber sido tentado. (Santiago 1:13)
Puesto que Jesús no era Dios, pudo haber sido desleal. Pero permaneció fiel, y dijo: “¡Vete, Satanás! Porque está escrito: ‘Es a Jehová tu Dios a quien tienes que adorar, y es solo a él a quien tienes que rendir servicio sagrado’”. (Mateo 4:10)
No es un Dios plural

JESÚS llamó a Dios “el único Dios verdadero”. (Juan 17:3) Al referirse a Dios, nunca habló de él como de una deidad que consistiera en una pluralidad de personas. Por eso, en la Biblia solo se llama Todopoderoso a Jehová. De otro modo, se anularía el significado de la palabra “todopoderoso”. Nunca se llama así ni a Jesús ni al espíritu santo, porque solo Jehová es supremo. En Génesis 17:1 él declara: “Yo soy Dios Todopoderoso”. Y Éxodo 18:11 dice: “Jehová es mayor que todos los demás dioses”.
En las Escrituras Hebreas la palabra ’elóh•ah (dios) tiene dos formas plurales, a saber, ’elo•hím (dioses) y ’elo•héh (dioses de). Por lo general estas formas plurales aluden a Jehová, y en ese caso se traducen en singular, “Dios”. ¿Indican una Trinidad esas formas plurales? No, no lo hacen. En A Dictionary of the Bible, William Smith dice: “La caprichosa idea de que [’elo•hím] se refería a la trinidad de personas en la Deidad difícilmente cuenta ahora con apoyo entre los eruditos. Es o lo que los gramáticos llaman el plural mayestático, o denota la plenitud de fortaleza divina, la suma de los poderes que Dios despliega”.
The American Journal of Semitic Languages and Literatures (Revista estadounidense de idiomas y literaturas semíticos) dice de ’elo•hím: “Se construye casi invariablemente con un predicado verbal en singular, y toma un atributo adjetival en singular”. Para ilustrar esto, el título ’elo•hím aparece 35 veces por sí solo en el relato de la creación, y en cada ocasión el verbo que describe lo que Dios dijo e hizo está en singular. (Génesis 1:1–2:4.) Por eso, esa revista llega a esta conclusión: “[’Elo•hím] tiene que ser explicado más bien como un plural intensivo, que denota grandeza y majestad”.
En Génesis 1:1 el título “Dios” se traduce de la palabra ’Elo•him´, que es plural en hebreo. Los trinitarios interpretan esto como indicio de la Trinidad. Además, al explicar Deuteronomio 6:4, dicen que da a entender la unidad de los miembros de la Trinidad, porque dice: “El SEÑOR nuestro Dios [de ’Elohim´] es un SEÑOR”.
La forma plural del sustantivo del nombre que aparece aquí en hebreo es el plural de majestad o excelencia. No transmite la idea de pluralidad de personas dentro de una divinidad. De manera semejante, en Jueces 16:23, cuando se hace referencia al dios falso Dagón, se utiliza una forma del título ’elo•him´; el verbo acompañante está en singular, lo cual muestra que se hace referencia a un solo dios. En Génesis 42:30 se habla de José como el “señor” (’adho•neh´, el plural de excelencia) de Egipto.
El griego no tiene un ‘plural de majestad o excelencia’. Por consiguiente, en Génesis 1:1 los traductores de la LXX usaron ho The•os´ (Dios, en singular) como el equivalente de ’Elo•him´. En Marcos 12:29, donde se reproduce una respuesta de Jesús en la que citó Deuteronomio 6:4, se usa igualmente el singular griego ho The•os´.
En Deuteronomio 6:4 el texto hebreo contiene el Tetragrámaton dos veces, y por eso lo más correcto es que se lea: “Jehová nuestro Dios es un solo Jehová”. La nación de Israel, a quien se dirigieron estas palabras, no creía en la Trinidad. Los babilonios y egipcios adoraban trinidades de dioses, pero a Israel se le dio a conocer claramente que Jehová es diferente.

Textos en los que un título que pertenece a Jehová se aplica a Jesucristo o se afirma que es aplicable a Jesús
Alfa y Omega: ¿A quién pertenece debidamente este título? 1) En Revelación 1:8 se dice que pertenece a Dios, el Todopoderoso. En el versículo 11 de acuerdo con algunas versiones este título se aplica a uno que, según la descripción que de él se da, resulta luego ser Jesucristo. Pero los escriturarios reconocen que la referencia que se hace a Alfa y Omega en el versículo 11 es espuria, y por eso no aparece en otras versiones. 2) Muchas traducciones de Revelación al hebreo reconocen que aquel a quien se describe en el versículo 8 es Jehová, y por eso restituyen el nombre personal de Dios allí. 3) Revelación 21:6, 7 indica que los cristianos que son victoriosos en sentido espiritual han de ser ‘hijos’ de aquel a quien se conoce como el Alfa y la Omega. Jamás se dice eso respecto a la relación que tienen con Jesucristo los cristianos que son ungidos con el espíritu. Jesús los llamó sus ‘hermanos’ (Heb. 2:11; Mat. 12:50; 25:40). Pero a esos ‘hermanos’ de Jesús se les llama “hijos de Dios” (Gál. 3:26; 4:6). 4) En Revelación 22:12, hay versiones que insertan el nombre Jesús, de modo que parezca que la referencia al Alfa y la Omega del versículo 13 aplica a él. Pero el nombre Jesús no aparece allí en el griego, y otras traducciones no lo incluyen. 5) Otros dicen que el “Alfa y Omega” es Jesús porque en Revelación 22:13 se mencionan las palabras “Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último, el principio y el fin” en un contexto relacionado con Jesucristo. Una lectura apresurada nos podría llevar a tal conclusión. Pero si somos consecuentes con este razonamiento, tendríamos que creer que el ángel mencionado en Revelación 22:10-12 es Jesús, y es, también, “el Alfa y la Omega”.
Veamos las palabras de Revelación 22:10, 11, donde habla el ángel:
“También me dice: No selles las palabras de este rollo, porque el tiempo señalado está cerca. El que está siendo injusticia, haga injusticia todavía; y el sucio sea ensuciado todavía; pero el justo haga justicia todavía, y el santo sea hecho todavía”.
Pero inmediatamente después siguen estas palabras (Revelación 22:12):
“¡Mira! Vengo pronto, y el galardón que doy está conmigo, para dar a cada uno su propia obra.
E inmediatamente después siguen estas otras palabras (Revelación 22:13):
“Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último, el principio y el fin”
Si usted es realmente observador, verá que se habla de tres personas sin especificar quién es el autor de dichas palabras. Primero habla el ángel, inmediatamente después Jesús, inmediatamente después Jehová. Por tales motivos, es razonable concluir que el título de “Alfa y Omega” es exclusivo de Jehová, no lo comparte con nadie; en cuanto al título “Primero y Último” también le es dado a Jesús. En Revelación 1:17 él dice: “Yo soy el Primero y el Último, y el viviente; y llegué a estar muerto, pero, ¡mira!, vivo para siempre jamás”. Es Jesús mismo quien se presenta como el que se le ha dado el título de “el Primero y el Último”, al decir “y llegué a estar muerto”. Esto no prueba que Jesús sea Jehová. Dios no puede morir, es inmortal (Habacuc 1:12) y las Escrituras nos señalan que Dios, el Alfa y la Omega, resucitó a su Hijo (Hechos 3:15).
Jesús posee el título de “el Primero y el Último” porque fue su Padre quien se lo dio, quien quiso compartirlo (Filipenses 2:9; Mateo 28:19). En Hebreos 7:1-3 el apóstol Pablo hace mención de Melquisedec, un sumo sacerdote que vivió en los tiempos del patriarca Abrahán. Él nos dice que Melquisedec es semejante al Hijo de Dios por las funciones que desempeñó. En el versículo 3 dice que Melquisedec “no tiene principio de días, ni fin de vida” (Hebreos 7:3) Utilizando el mismo método trinitario comparativo, tendríamos que concluir que Pablo nos está diciendo que Melquisedec es Jesús, pues poseen un título que en esencia significan lo mismo. Y más aún porque se nos dice que Melquisedec es semejante a Jesús. Como Jesús también tiene semejanza con su Dios y Padre, puede recibir algunos títulos de Jehová Dios, más esto no los hace (a Jesús y a Melquisedec) ni iguales, ni el mismo Dios. Títulos como “Todopoderoso”, “Alfa y Omega”, y “Dios de dioses” nunca son aplicados al Hijo de Dios.
La expresión “Apóstol” se aplica tanto a Jesucristo como a algunos de sus seguidores (Hebreos 3:1). ¿Son los apóstoles Jesús?
En Daniel 2:37 se llama a Nabucodonosor “rey de reyes”, expresión que también se aplica al Hijo de Dios en Revelación 19:16. ¿Es Jesús el rey Nabucodonosor?
En Mateo 5:14 Jesús dijo que sus discípulos son “la luz del mundo”. En Juan 8:12 se describió a sí mismo como “la luz del mundo”. ¿Los discípulos de Jesús son Jesucristo?
Salvador: Muchas veces las Escrituras llaman Salvador a Dios. En Isaías 43:11 Dios mismo dice: “Fuera de mí no hay Salvador”. Puesto que a Jesús también se le llama Salvador, ¿son lo mismo Dios y Jesús? De ninguna manera. Tito 1:3, 4 habla de “Dios nuestro Salvador”, y entonces de “Dios nuestro Padre y de Cristo Jesús nuestro Salvador”. De modo que los dos son salvadores. Judas 25 muestra cuál es la relación entre los dos al decir: “Al Dios único, nuestro Salvador, por medio de Jesucristo, nuestro Señor”. (Vea también Hechos 13:23) En Jueces 3:9 la misma palabra hebrea (moh•shi´a‛, vertida “salvador” o “libertador”) que se usa en Isaías 43:11 se aplica a Otniel, juez de Israel, pero eso ciertamente no quería decir que Otniel fuera Jehová. Al leer Isaías 43:1-12, el lector se da cuenta de que el versículo 11 significa que solo Jehová fue Quien proporcionó salvación, o liberación, para Israel; dicha salvación no provino de ninguno de los dioses de las naciones circunvecinas.

Dios: En Isaías 43:10 Jehová dice: “Antes de mí no fue formado Dios alguno, ni después de mí habrá otro”. ¿Significa esto que, puesto que a Jesucristo se le llama proféticamente “Poderoso Dios” en Isaías 9:6, Jesús tiene que ser Jehová? Ninguna de las naciones gentiles idólatras formó un dios antes de Jehová, porque nadie existió antes de Jehová. Tampoco en el futuro formarían ningún dios vivo y verdadero que pudiera profetizar (Isaías 46:9, 10). Pero esto no significa que Jehová nunca haya dado existencia a alguien a quien debidamente se llame dios (Sal. 82:1, 6; Juan 1:1). En Isaías 10:21 se llama “Dios poderoso” a Jehová, como se llama a Jesús en Isaías 9:6, pero solo a Jehová se le llama alguna vez “Dios Todopoderoso”. (Gén. 17:1) Carecería de importancia llamar “Todopoderoso” a Jehová Dios si no existieran otros a quienes también se llamara dioses, pero que ocuparan una posición inferior.
¿Por qué no habría de denominársele “dios” a Jesucristo, si el mismo título lo tienen también otros? En Salmo 82:1, 6 Jehová admite la existencia de “dioses”. Jesucristo también lo admitió:
¿No está escrito en su Ley: 'Yo dije: Ustedes son dioses?' Si él (Jehová) llamó dioses a aquellos contra quienes vino la palabra de Dios (es decir, a jueces humanos), y sin embargo la Escritura no puede ser nulificada, ¿me dicen ustedes a mí, a quien el Padre santificó y despachó al mundo: “Blasfemas”, porque dije: “Soy Hijo de Dios?” (Juan 10:34-36; Salmo 82:1-6). Hasta a Satanás se le llama “el dios de este sistema de cosas” en 2 Corintios 4:4, a veces la Biblia emplea el término “dios” para referirse a criaturas poderosas. Salmo 8:5 dice: “También procediste a hacerlo [al hombre] un poco menor que los que tienen parecido a Dios [hebreo: ’elo•hím]”, es decir, los ángeles.
Algunos dicen, “si Jesús es un dios aparte del Dios verdadero, entonces es un dios falso”. ¿Es Jesús un “Dios falso”, por ser un dios a parte de Jehová? De ninguna manera. Jesús no es dios verdadero ni falso. Cuando a Jehová se le llama el único Dios verdadero es porque sólo a Él se debe de adorar. Jesús nunca pidió que se le adorara (Mateo 4:10), pues alababa al Padre (Mateo 11:28), junto con otros (Mateo 6:9), demostrando que también es siervo de Dios (Hechos 3:13).
Dicen que politeísmo es reconocer a varios dioses. Si eso fuera así en el contexto bíblico, a Jehová mismo se le acusaría de promover el politeísmo, pues a Moisés lo hizo “Dios” (Éxodo 7:1). En 2 Corintios 4:4 a Satanás se le llama “dios”. Ciertamente, politeísmo es la adoración a varios dioses. Aunque la Biblia considera a Jesucristo como un dios, es decir, un ser divino, no se dice que se le deba adorar; toda la adoración es dada exclusivamente a Jehová Dios, el Todopoderoso y Dios de dioses.
Jesús ocupa una posición mucho más elevada que la de los ángeles, los hombres imperfectos o Satanás. Puesto que se alude a estos como “dioses”, poderosos, de seguro Jesús puede ser y es “un dios”. Por su posición singular con relación a Jehová, Jesús es un “Dios Poderoso”. (Juan 1:1; Isaías 9:6)
Textos Bíblicos que se usan para demostrar la Trinidad:
Juan 1:1-2:
Para ilustrar veamos el original de Juan 1:1 en koiné (idioma griego en que se escribió el Nuevo Testamento):

Traducido en forma literal sería:
(en principio era el logos y el logos estaba con el dios y dios era el logos)
Algunas traducciones dicen: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio con Dios”. Otras dicen: “En el principio la Palabra era, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era un dios. Este estaba en el principio con Dios”.
El griego koiné, carece de artículo indefinido, por lo cual, es materia de gran de discusión por parte de los académicos si el sustantivo  (dios) en la cláusula "" (dios era el logos) debe traducirse “el logos era Dios” o “el logos era un dios”.
¿Cuál traducción de Juan 1:1, 2 está en armonía con el contexto? Juan 1:18 dice: “A Dios nadie jamás le ha visto”. El versículo 14 dice claramente que “el Verbo (la Palabra) fue hecho carne y habitó entre nosotros y vimos su gloria”. Además, los versículos 1 y 2 dicen que en el principio él estaba “con Dios”. ¿Puede alguien estar con alguna persona y al mismo tiempo ser esa persona? En Juan 17:3, Jesús se dirige al Padre y lo llama “solo Dios verdadero”; por eso, Jesús como “un dios” sencillamente refleja las cualidades divinas de su Padre. (Hebreos 1:3)
Algunos libros de consulta insisten en que el texto griego debe traducirse: “La Palabra (el Verbo) era Dios”. Pero no todos concuerdan. En su artículo “Complementos predicativos cualitativos y sin artículo: Marcos 15:39 y Juan 1:1”, Philip B. Harner dijo que cláusulas como la de Juan 1:1, “con un predicado sin artículo precediendo al verbo, son principalmente cualitativas en significado. Indican que el logos tiene la naturaleza de theos”. Sugiere: “Quizás la cláusula pudiera traducirse: ‘El Verbo era de la misma naturaleza que Dios’” (Journal of Biblical Literature, 1973, págs. 85, 87). Así, es significativo el que, en este texto, el término the•os´ (Dios) no tenga el artículo definido (ho) la segunda vez que aparece, y que anteceda al verbo en la oración en griego. Es interesante que traductores que insisten en verter Juan 1:1: “El Verbo era Dios” no vacilen en usar el artículo indefinido (un) al verter otros pasajes donde un complemento predicativo singular sin artículo antecede al verbo. Así, en Juan 6:70 otras traducciones llaman a Judas Iscariote “un diablo”, y en Juan 9:17 describen a Jesús como “un profeta” (y el artículo “un” no está en el idioma original).
Hay muchos otros versículos bíblicos donde traductores al español insertan el artículo indefinido “un” cuando traducen oraciones griegas con esa misma estructura, aunque en español no siempre es necesario, pues en muchos casos se transmite el mismo sentido con simplemente omitir el artículo definido. Por ejemplo, en Marcos 6:49, cuando los discípulos vieron que Jesús andaba sobre el agua, la Biblia de Jerusalén dice: “Creyeron que era un fantasma”. En el griego koiné no hay ningún “un” delante de “fantasma”. Pero casi todas las traducciones añaden el artículo indefinido “un”. De la misma manera, Juan 1:1 muestra que la Palabra no era “Dios”, sino “un dios” o “divino”.
Esto quiere decir que Juan 1:1 destaca la cualidad de la Palabra, que era “divino”, “parecido a Dios”, “un dios”, pero no el Dios Todopoderoso. Esto está en armonía con el resto de la Biblia, que muestra que Jesús, llamado en este pasaje “la Palabra” por su papel de Vocero de Dios, era un subordinado obediente que fue enviado a la Tierra por su Superior, el Dios Todopoderoso.
La confusión también está en que muchas personas al leer la palabra dios, creen que necesariamente se refiere al Dios Jehová (o Yahvé), pero no siempre es así (como ya se ha explicado en el sub-tema Dios), también se han llamado dioses a otros seres, por el hecho de que tienen cierta autoridad o poder.
Entre las palabras hebreas que se traducen “Dios” se encuentra ’El, que probablemente signifique “Poderoso; Fuerte” (Gé 14:18); se emplea para referirse a Jehová, a otros dioses e incluso a hombres. También se usa mucho en nombres propios compuestos, como Eliseo (Dios Es Salvación) y Miguel (¿Quién Es Como Dios?). En algunos lugares aparece el término ’El acompañado del artículo definido (ha•’El, literalmente, “el Dios”) para referirse a Jehová, con el objeto de distinguirlo de otros dioses. Su equivalente en las Escrituras Griegas es the•ós.
Entonces:

Traducido en forma literal sería:
(en principio era el verbo y el verbo estaba con el poderoso y poderoso era el verbo)
Ahora vemos más claramente una diferencia entre “el poderoso” y el logos, quién también era “poderoso”, pero no se dice que era “el poderoso”, solo se dice que era “poderoso”, o dios, y lo mismo también se dice en la Biblia con respecto a otros seres (como ya se ha explicado en el sub-tema Dios), no queriendo decir que también forman parte de una Trinidad. Este texto muestra una cualidad de Jesús, su cualidad o naturaleza divina.
Como se ha explicado, no sería incorrecto desde el punto de vista bíblico llamar dios a Jesús.
Jesús sigue llevando el nombre “La Palabra de Dios” después de regresar a la gloria celestial. (Revelación 19:13, 16)

Otras traducciones dicen:
1808: “y la palabra era un dios” (The New Testament in an Improved Version, Upon the Basis of Archbishop Newcome’s New Translation: With a Corrected Text).
1864: “y un dios era la Palabra” (The Emphatic Diaglott, lectura interlineal, por Benjamin Wilson).
1928: “y la Palabra era un ser divino” (La Bible du Centenaire, L’Evangile selon Jean, por Maurice Goguel).
1935: “y la Palabra era divino” (The Bible—An American Translation, por J. M. P. Smith y E. J. Goodspeed).
1946: “y de género divino era la Palabra” (Das Neue Testament, por Ludwig Thimme).
1958: “y la Palabra era un Dios” (The New Testament, por James L. Tomanek).
1963: “y la Palabra era un dios” (Traducción del Nuevo Mundo de las Escrituras Griegas Cristianas).
1975: “y un dios (o: de género divino) era la Palabra” (Das Evangelium nach Johannes, por Siegfried Schulz).
1978: “y de género parecido a Dios era el Logos” (Das Evangelium nach Johannes, por Johannes Schneider).

Juan 8:58: “Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo: Antes que Abraham naciera, yo soy [griego: e•go´ ei•mi´]”. y algunas traducciones hasta usan letras mayúsculas para transmitir la idea de que es un título. Así procuran relacionar la expresión con Éxodo 3:14, donde, según como vierten ellas el pasaje, Dios se refiere a sí mismo por el título “Yo Soy”.
La pregunta de los judíos (versículo 57) a la que Jesús estaba respondiendo tenía que ver con edad, no con identidad. La respuesta de Jesús, lógicamente, trató con su edad, la largura de su existencia. Es interesante el hecho de que nunca se trata de aplicar e•go´ ei•mi´ como título al espíritu santo.
La expresión de Juan 8:58 es muy diferente de la que se usa en Éxodo 3:14. Jesús no la usó como nombre ni título, sino como medio de explicar la existencia que tuvo antes de ser humano. Por consiguiente, note cómo vierten Juan 8:58 otras versiones de la Biblia:
1925: “antes que Abraham fuera criado, yo existo” (Sagrada Biblia, Félix Torres Amat).
1972: “Antes de que Abraham naciese, era yo” (Sagrada Biblia, E. Nácar Fuster y A. Colunga).
1978: “antes que Abraham naciese, ya existía yo” (Nuevo Testamento, Felipe de Fuenterrabía).
1979: “yo existo desde antes que existiera Abraham” (Dios habla hoy, Versión Popular).
1980: “Antes que Abraham existiera, yo existo” (Sagrada Biblia, Pedro Franquesa y José M. Solé).
1987: “Antes que Abrahán llegara a existir, yo he sido” (Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras).

Juan 10:30: “Yo y el Padre somos uno”, ¿quiso decir Jesús que fueran iguales? Algunos trinitarios dicen que sí. Pero en Juan 17:21, 22 Jesús oró con relación a sus seguidores: “Que todos ellos sean uno”, y agregó: “Para que ellos sean uno así como nosotros somos uno”. Él usó la misma palabra griega (hen) para “uno” en todos estos casos. Obviamente los discípulos de Jesús no llegaron a ser todos parte de una Trinidad. Pero sí llegan a participar de cierta unidad de propósito con el Padre y con el Hijo, la misma unidad que une a Dios y a Cristo.

Hechos 20:28: “Tened cuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual os ha puesto el Espíritu Santo como vigilantes para pastorear la Iglesia de Dios, que él se adquirió con su propia sangre”. Sin embargo, otras traducciones en la parte final del versículo dice: “la sangre del [Hijo] suyo”. ¿Qué manera de verter el versículo concuerda con 1 Juan 1:7, que dice: “La sangre de Jesús su Hijo [el de Dios] nos limpia de todo pecado”? (Vea también Revelación 1:4-6) De acuerdo con lo que se declara en Juan 3:16, ¿envió Dios a su Hijo unigénito para que tuviéramos vida, o vino Dios mismo como hombre? No fue la sangre de Dios, sino la de su Hijo, la que fue derramada.
Gramaticalmente este pasaje pudiera traducirse “con su propia sangre”, como aparece en la revisión de la Versión Reina-Valera de 1904 y en la Sagrada Biblia de F. Torres Amat, edición de 1943. Tal idea ha resultado difícil para muchos. Sin duda eso explica por qué ACDSyh (margen) (y después la revisión de Reina-Valera de 1960) presentan la lectura: “la iglesia del Señor”, en vez de: “la iglesia de Dios”. Cuando el texto se lee así, no presenta dificultad para que se lea: “con su propia sangre”. Sin embargo, אBVg tienen la lectura “Dios” (con artículo), y la traducción usual sería ‘la sangre de Dios’.
Las palabras griegas του ιδίου (tou i•dí•ou) siguen a la frase “con la sangre”. Toda la expresión pudiera traducirse “con la sangre del suyo”. Se entendería un sustantivo en singular antes de “suyo”, muy probablemente la persona en relación familiar más cercana a Dios, su Hijo unigénito Jesucristo. Sobre este punto, J. H. Moulton dice en A Grammar of New Testament Greek, tomo I (Prolegómenos), ed. de 1930, p. 90: “Antes de dejar ιδιος [í•di•os], algo se debe decir acerca del uso de δ ιδιος [ho í•di•os] sin un sustantivo expreso. Esto sucede en Jn 111 131, Hch 423 2423. En los papiros hallamos que el singular se usa así como término de cariño para familiares cercanos. [...] En Expos. VI. iii. 277 me arriesgué a citar esto como estímulo posible a los que (incluso B. Weiss) traducirían Hechos 2028 ‘la sangre de uno que era suyo’”.
Por otro lado, en The New Testament in the Original Greek, por Westcott y Hort, tomo 2, Londres, 1881, pp. 99 y 100 del Apéndice, Hort declaró: “de ninguna manera es imposible que ΥΙΟΥ [hui•óu, “del Hijo”] se haya omitido después de ΤΟΥΙΔΙΟΥ [tou i•dí•ou, “de su propio”] en alguna transcripción muy primitiva y haya afectado todos los documentos existentes. Su inserción libra de toda dificultad al entero pasaje”.
Romanos 9:5: “Los patriarcas; de los cuales también procede Cristo según la carne, el cual está por encima de todas las cosas, Dios bendito por los siglos. Amén”. Pero otras versiones dicen en la parte final del versículo: “de quienes provino el Cristo según la carne: Dios, que está sobre todos, sea bendito para siempre. Amén”. ¿Dice este versículo que Cristo esté “sobre todos” y que por consiguiente él sea Dios? ¿O se refiere a Dios y a Cristo como individuos distintos y dice que Dios está “sobre todos”? ¿Cuál de las traducciones de Romanos 9:5 concuerda con Romanos 15:5, 6, donde primero se establece una distinción entre Dios y Cristo Jesús y entonces se insta al lector a ‘glorificar al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo’? (Vea también 2 Corintios 1:3 y Efesios 1:3.) Considere lo que se dice después en el capítulo 9 de Romanos. Los versículos 6-13 muestran que el cumplimiento del propósito de Dios no depende de la herencia según la carne, sino de la voluntad de Dios. Los versículos 14-18 hacen referencia al mensaje de Dios a Faraón, conforme se encuentra registrado en Éxodo 9:16, para hacer resaltar el hecho de que Dios está sobre todos. En los versículos 19-24 se da otra ilustración de la superioridad de Dios mediante la analogía de un alfarero y las vasijas de barro que él fabrica.
El diccionario teológico en inglés The New International Dictionary of New Testament Theology declara: “Existe una controversia sobre Rom. 9:5. [...] Sería fácil, y desde el punto de vista lingüístico sería perfectamente posible, aplicar la expresión a Cristo. El versículo entonces diría: ‘Cristo quien es Dios sobre todos, bendito para siempre. Amén’. Aun así, Cristo no sería igualado con Dios en sentido absoluto, sino solamente descrito como un ser de naturaleza divina, porque la palabra theos no tiene artículo. [...] La explicación mucho más probable es que la declaración sea una doxología dirigida a Dios” (Grand Rapids, Michigan; 1976, traducido del alemán, tomo 2, pág. 80).
Como se ha explicado, no sería incorrecto desde el punto de vista bíblico llamar dios a Jesús.
Filipenses 2:5, 6:“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús: El cual, siendo en forma de Dios, no tuvo por usurpación ser igual á Dios”. Sin embargo, en otras traducciones la parte final dice: “quien, aunque existía en la forma de Dios, no dio consideración a un arrebatamiento [griego: har•pag•mon´], a saber, que debiera ser igual a Dios”.
¿Cuál idea concuerda con el contexto? El versículo 5 aconseja a los cristianos que imiten a Cristo en el asunto que se está considerando. ¿Pudiera instárseles a no pensar que fuera una “usurpación”, sino su derecho, ‘ser iguales a Dios’? ¡Por supuesto que no! Sin embargo, pueden imitar al que “no dio consideración a un arrebatamiento, a saber, que debiera ser igual a Dios”. (Comparar con Génesis 3:5) Una traducción de esa índole también está de acuerdo con Jesucristo mismo, quien dijo: “El Padre es mayor que yo”. (Juan 14:28.)
The Expositor’s Greek Testament dice: “No podemos hallar ningún pasaje en el que [har•pa´zo] o alguna de sus formas derivadas [incluso har•pag•mon´] tenga el sentido de ‘mantener en posesión’ o ‘retener’. Parece que significa, de manera invariable, ‘apoderarse de’, ‘arrebatar violentamente’. Por consiguiente, no es permisible deslizarse del verdadero sentido de ‘intento de agarrar’ a uno que es totalmente diferente: ‘adherirse a’” (Grand Rapids, Michigan; 1967, edición dirigida por W. Robertson Nicoll, tomo III, págs. 436, 437).
Note cómo vierten otras traducciones ese versículo:
1869: “quien, estando en la forma de Dios, no consideró como para procurarse ávidamente el estar en igualdad con Dios” (The New Testament, por G. R. Noyes).
1965: “Él —¡en verdad de naturaleza divina!— nunca desplegó confianza en sí mismo haciéndose igual a Dios” (Das Neue Testament, edición revisada, por Friedrich Pfäfflin).
1968: “quien, aunque estaba en la forma de Dios, no consideró que debería hacer suyo ávidamente el ser igual a Dios” (La Bibbia Concordata).
1972: “quien, a pesar de tener la forma de Dios, no reputó como botín (codiciable) ser igual a Dios” (Versión Nácar-Colunga).
1976: “Él siempre tuvo la naturaleza de Dios, pero no pensó que por fuerza debería tratar de llegar a ser igual a Dios” (Today’s English Version).
1985: “Quien, estando en la forma de Dios, no consideró la igualdad con Dios algo que debería asir ávidamente” (The New Jerusalem Bible).
1987: “quien, aunque existía en la forma de Dios, no dio consideración a una usurpación, a saber, que debiera ser igual a Dios” (Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras).

Colosenses 2:9: “En él [Cristo] habita toda la plenitud de la divinidad [griego: the•o´te•tos] corporalmente”. Otras versiones dicen: “Es en él que mora corporalmente toda la plenitud de la cualidad divina”. (otras dicen: “esencia divina”; “la naturaleza de Dios”. Comparar con 2 Pedro 1:4)
Obviamente no toda traducción ofrece la misma interpretación de Colosenses 2:9. Pero, ¿cuál está de acuerdo con el resto de la carta inspirada a los Colosenses? ¿Tenía Jesús en sí mismo algo que fuera de él por ser él Dios, parte de una Trinidad, o es la “plenitud” que mora en él algo que llegó a ser de él por decisión ajena? Colosenses 1:19 dice que toda la plenitud moraba en Cristo porque “tuvo a bien el Padre” que así fuera, otra traducción dice que fue porque “Dios quiso”.
Considere el contexto inmediato de Colosenses 2:9. En el versículo 8 se advierte a los lectores que no vayan a dejarse extraviar por los que abogan por la filosofía y las tradiciones humanas. Se les dice en cuanto a Cristo que “ocultados en él están todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento” y se les insta a ‘andar en él’ y a estar “arraigados y siendo edificados en él y siendo estabilizados en la fe” (versículos 3, 6, 7). Es en él, y no en los originadores o maestros de la filosofía humana, en quien mora cierta “plenitud” preciosa. ¿Estaba el apóstol Pablo diciendo aquí que la “plenitud” que habría en Cristo convertía a Cristo en Dios mismo? No de acuerdo con Colosenses 3:1, donde se dice que Jesucristo está “sentado a la diestra de Dios”.
Conforme al Greek-English Lexicon, de Liddell y Scott, the•o´tes (la forma nominativa de la cual se deriva the•o´tetos) significa “divinidad, naturaleza divina” (Oxford, 1968, pág. 792). El que en verdad sea “divinidad”, o de “naturaleza divina”, no hace a Jesús, como Hijo de Dios, coigual ni coeterno con su Padre, tal como el hecho de que todos los humanos compartan “humanidad” o “naturaleza humana” no los hace coiguales ni hace que tengan la misma edad.
Tito 2:13: “Aguardando aquella esperanza bienaventurada, y el aparecimiento en gloria del gran Dios y Salvador nuestro, Jesucristo”. Otra traducción dice: “Mientras aguardamos la feliz esperanza y la gloriosa manifestación del gran Dios y del Salvador nuestro, Cristo Jesús”.
¿Cuál traducción concuerda con Tito 1:4, donde se habla de “Dios el Padre y de Cristo Jesús nuestro Salvador”? Aunque las Escrituras también dicen que Dios es un Salvador, este texto claramente distingue entre él y Cristo Jesús, aquel mediante el cual Dios provee salvación.
Algunas personas afirman que Tito 2:13 indica que Cristo es tanto Dios como Salvador. Es interesante que en muchas versiones se vierta Tito 2:13 de tal modo que pudiera interpretarse que el texto permite dicho punto de vista, pero estas versiones no siguen la misma regla al traducir 2 Tesalonicenses 1:12. En The Greek Testament (El Testamento Griego) Henry Alford declara lo siguiente: “Yo diría que (una traducción que distinga claramente entre Dios y Cristo, en Tito 2:13) satisface todos los requisitos gramaticales de la oración; que es más probable tanto en sentido estructural como contextual, y más en conformidad con el modo de escribir del Apóstol” (Boston, 1877, tomo III, pág. 421).
También como se ha explicado, no sería incorrecto desde el punto de vista bíblico llamar dios a Jesús (No queriendo decir que sea el Dios Todopoderoso).

Otras versiones bíblicas traducen Tito 2:13 así:

“del gran Dios y de nuestro Salvador Cristo Jesús” (Nácar-Colunga)
“del gran Dios, y de nuestro salvador Jesu-Cristo” (Nuevo Testamento de Pablo Besson, Buenos Aires.)
“del gran Dios y de Cristo Jesús nuestro salvador” (The New Testament in Modern English, J.B. Phillips, Nueva York).

“del gran Dios y de nuestro Salvador Cristo Jesús” (The New American Bible, Nueva York y Londres)

Hebreos 1:8: “Del Hijo empero se dice así: ‘¡Tu trono, oh Dios, es por los siglos de los siglos!’”. Sin embargo, otras versiones dicen: “Pero con respecto al Hijo: ‘Dios es tu trono para siempre’” (o frases similares).
Los versículos precedentes dicen que es Dios quien habla, no que se le esté hablando a él; y el versículo siguiente utiliza la expresión “Dios, el Dios tuyo”, lo cual muestra que aquel a quien se está hablando no es el Dios Altísimo, sino un adorador de ese Dios. En Hebreos 1:8 se cita de Salmo 45:6, que originalmente se dirigió a un rey humano de Israel. Obviamente el escritor bíblico de este salmo no pensaba que este rey humano fuese el Dios Altísimo. Más bien, en Salmo 45:6 (marcado 45(44):7) , dice: “Tu trono, como el de Dios, permanece para siempre”. De Salomón, que posiblemente haya sido el rey a quien originalmente se dirigió el Salmo 45, se decía que se sentaba “sobre el trono de Jehová” (1 Cró. 29:23). En conformidad con el hecho de que Dios es el “trono”, o Fuente y Sustentador de la dignidad real de Cristo, Daniel 7:13, 14 y Lucas 1:32 muestran que Dios confiere dicha autoridad a él.
En Hebreos 1:8, 9 se cita de Salmo 45:6, 7, con relación al cual el escriturario B. F. Westcott declara: “La LXX. permite dos formas de verter el texto: [ho the•os´] puede tomarse como vocativo en ambos casos (Tu trono, oh Dios, [...] por tanto, oh Dios, el Dios tuyo [...]) o se puede tomar como el sujeto (o el predicado) en el primer caso (Dios es tu trono, o tu trono es Dios [...]), y en aposición a [ho the•os´ sou] en el segundo caso (Por tanto Dios, aun tu Dios [...]). [...] Difícilmente es posible que en el original se pueda dar el tratamiento de [’Elo•him´] al rey. Por tanto, la suposición está contra el creer que [ho the•os´] sea vocativo en la LXX. Así, a fin de cuentas parece mejor aceptar en la primera cláusula la traducción: “Dios es Tu trono (o: Tu trono es Dios), o sea: ‘Tu reino está cimentado sobre Dios, la Roca inmovible’”. (The Epistle to the Hebrews [La epístola a los hebreos], Londres, 1889, págs. 25, 26.)
Hebreos 1:8 en otras versiones
• Traducción en lenguaje actual: "Su reinado, como el de Dios, durará para siempre"
• Biblia de Jerusalén: "Tu trono es eterno, como el de Dios".
• El Libro del Pueblo de Dios. La Biblia: "Tu trono, como el de Dios, permanece para siempre".
• Nueva Biblia Española: "Tu trono, como el de un dios, permanece para siempre".
• Biblia del Peregrino: "Tu trono, como el de un Dios, permanece para siempre".
• La Biblia. Serafín de Ausejo y equipo interconfesional: "Tu trono, cual de Dios, es eterno, para siempre".
• La Biblia. Editorial La Casa de la Biblia: "Tu trono, como el de Dios, es eterno".
• The New English Bible. Oxford/Cambridge: "Your throne is like God’s throne, eternal" (Español: "Tu trono es como el trono eterno de Dios").
• Revised Standard Version , 1952: "Your divine throne endures for ever and ever" (Español: "Tu trono divino dura siempre y para siempre").
• A New Translation of The Bible. James Moffatt, 1950: "Your throne shall stand for evermore" (Español: "Su trono permanece para siempre").
• The Holy Scriptures According to the Masoretic Text: "Thy throne given of God is for ever and ever" (Español: "El trono que Dios le ha dado existe para siempre").
• La Biblia traducida por Moses Katznelson: "El trono que te dio Dios es por siempre y para siempre".
• Sagrada Biblia, Nácar-Colunga: "Tu trono subsistirá por siempre jamás".
• La Sagrada Escritura por profesores de la Compañía de Jesús: "Tu trono, ¡oh Poderoso!, será por siempre jamás". (Ver Espíritu Santo)

1 Juan 5:7: “… en el cielo, el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo, y estos tres son uno”, esta frase que se halla en traducciones antiguas, son en realidad añadiduras espurias al texto original. La traducción Moderna dice en su nota marginal: “El texto entre corchetes, no se halla en MSS. (manuscritos) de más autoridad”. Además, una nota al pie de la página que aparece en la Biblia de Jerusalén, traducción católica, dice que estas palabras son “un inciso (...) ausente de los mss griegos antiguos, de las antiguas versiones y de los mejores mss de la Vulgata”. Las traducciones modernas en general, tanto católicas como protestantes, no lo incluyen en el cuerpo principal del texto por reconocer que es de naturaleza espuria.
Que Dios les bendiga.
 
La Trinidad es Antibiblica

Bueno, en este foro no encontre fundamento biblico que apoye la Trinidad, asi que seguire creyendo que Dios no es Trinidad, pero les dejo esta informacion, para que le sea util al cristiano sincero que quiera saber la verdad de la Trinidad, de acuerdo con el Credo Atanasiano hay tres divinas Personas (el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo), y se dice que cada una es eterna, cada una es todopoderosa, ninguna es mayor ni menor que la otra, y cada una es Dios, y que, no obstante, juntas son un solo Dios. Otras declaraciones del dogma dan énfasis a que estas tres “Personas” no son seres o individuos separados y distintos, sino que son tres manifestaciones en que existe la esencia divina.

Textos como los siguientes abundan en el Nuevo Testamento, e indican claramente una diferencia entre Jesús y Dios, 1 Corintios 8:5, 6: “Aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo, o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores), para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él; y un solo Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él.” (Aquí se presenta al Padre como el “un Dios” de los cristianos y en una clase que lo distingue de Jesucristo) y 1 Ped. 1:3: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.”
ESTÁ claro lo que la Biblia indica. El Dios Todopoderoso, no solo es una personalidad separada de Jesús, sino que también es en todo tiempo su superior. A Jesús siempre se le presenta como separado e inferior, un humilde siervo de Dios. Por eso la Biblia dice claramente que “la cabeza del Cristo es Dios”, tal como “la cabeza de todo varón es el Cristo”. (1 Corintios 11:3.) Y por eso Jesús mismo dijo: “El Padre es más que yo”. (Juan 14:28).
Jesús mismo dijo en Juan 17:3: “Esto significa vida eterna, el que estén adquiriendo conocimiento de ti, el único Dios verdadero, y de aquel a quien tú enviaste, Jesucristo”, estableciendo una diferencia entre él y Dios, a quien llamó el único Dios verdadero (no una Trinidad o un Dios compuesto).
Después, cuando estaba a punto de morir, Jesús clamó: “¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?”. (Marcos 15:34) ¿A quién clamó Jesús? ¿A sí mismo o a una parte de sí mismo? De seguro ese clamor: “Dios mío” no provino de alguien que se considerara Dios. Y si Jesús fuera Dios, entonces, ¿quién lo había abandonado? ¿Se abandonó a sí mismo? Eso no tendría sentido. Jesús dijo también: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. (Lucas 23:46) Si Jesús fuera Dios, ¿por qué habría de encomendar su espíritu al Padre?, ¿acaso murió una parte de la Trinidad?
Los seguidores de Jesús siempre lo vieron como siervo sumiso de Dios, no como igual a Dios. Oraron a Dios acerca de “tu santo siervo Jesús, a quien has ungido, [...] señales y prodigios por el nombre de tu santo siervo Jesús”. (Hechos 4:23, 27, 30)
Las mismas oraciones de Jesús son ejemplo convincente de su posición inferior. Cuando se acercaba el tiempo en que Jesús había de morir, mostró quién era su superior al orar: “Padre, si deseas, remueve de mí esta copa. Sin embargo, que no se efectúe mi voluntad, sino la tuya”. (Lucas 22:42) ¿A quién le oraba? ¿A una parte de sí mismo? No; le oraba a alguien enteramente separado de él, su Padre, Dios (cuya voluntad era superior y podía diferenciarse de la suya), el Único que podía ‘remover aquella copa’.
Por consiguiente, la frase “Hijo de Dios” alude a Jesús como un ser creado que tiene existencia separada, no como parte de una Trinidad. Por ser el Hijo de Dios, no podía ser Dios mismo, porque Juan 1:18 dice: “A Dios nadie le ha visto jamás”.
Y cuando Jesús murió, los soldados romanos, aquellos paganos que estaban cerca, ya sabían lo suficiente como para decir que lo que habían oído de los seguidores de Jesús tenía que ser correcto, no que Jesús fuera Dios, sino que “ciertamente este era Hijo de Dios”. (Mateo 27:54)
¿Pudiera tentarse a Dios?
EN MATEO 4:1 se dice que Jesús fue “tentado por el Diablo”. Después de mostrar a Jesús “todos los reinos del mundo y su gloria”, Satanás dijo: “Todas estas cosas te las daré si caes y me rindes un acto de adoración”. (Mateo 4:8, 9) Satanás estaba tratando de hacer que Jesús fuera desleal a Dios.
Pero ¿qué prueba de lealtad sería esa si Jesús fuera Dios? ¿Pudiera Dios rebelarse contra sí mismo? No, pero ángeles y humanos podían rebelarse contra Dios, y algunos lo hicieron. Solo tendría sentido la tentación de Jesús si él no fuera Dios, sino un ser separado que tuviera su propio libre albedrío, alguien que pudiera haber sido desleal si hubiera optado por serlo, como un ángel o un humano.
Por otra parte, es inimaginable que Dios pecara y fuera desleal a sí mismo. “Perfecta es su actividad [...] Dios de fidelidad, [...] justo y recto es él.” (Deuteronomio 32:4) Por eso, si Jesús hubiera sido Dios, no podría haber sido tentado. (Santiago 1:13)
Puesto que Jesús no era Dios, pudo haber sido desleal. Pero permaneció fiel, y dijo: “¡Vete, Satanás! Porque está escrito: ‘Es a Jehová tu Dios a quien tienes que adorar, y es solo a él a quien tienes que rendir servicio sagrado’”. (Mateo 4:10)
No es un Dios plural

JESÚS llamó a Dios “el único Dios verdadero”. (Juan 17:3) Al referirse a Dios, nunca habló de él como de una deidad que consistiera en una pluralidad de personas. Por eso, en la Biblia solo se llama Todopoderoso a Jehová. De otro modo, se anularía el significado de la palabra “todopoderoso”. Nunca se llama así ni a Jesús ni al espíritu santo, porque solo Jehová es supremo. En Génesis 17:1 él declara: “Yo soy Dios Todopoderoso”. Y Éxodo 18:11 dice: “Jehová es mayor que todos los demás dioses”.
En las Escrituras Hebreas la palabra ’elóh•ah (dios) tiene dos formas plurales, a saber, ’elo•hím (dioses) y ’elo•héh (dioses de). Por lo general estas formas plurales aluden a Jehová, y en ese caso se traducen en singular, “Dios”. ¿Indican una Trinidad esas formas plurales? No, no lo hacen. En A Dictionary of the Bible, William Smith dice: “La caprichosa idea de que [’elo•hím] se refería a la trinidad de personas en la Deidad difícilmente cuenta ahora con apoyo entre los eruditos. Es o lo que los gramáticos llaman el plural mayestático, o denota la plenitud de fortaleza divina, la suma de los poderes que Dios despliega”.
The American Journal of Semitic Languages and Literatures (Revista estadounidense de idiomas y literaturas semíticos) dice de ’elo•hím: “Se construye casi invariablemente con un predicado verbal en singular, y toma un atributo adjetival en singular”. Para ilustrar esto, el título ’elo•hím aparece 35 veces por sí solo en el relato de la creación, y en cada ocasión el verbo que describe lo que Dios dijo e hizo está en singular. (Génesis 1:1–2:4.) Por eso, esa revista llega a esta conclusión: “[’Elo•hím] tiene que ser explicado más bien como un plural intensivo, que denota grandeza y majestad”.
En Génesis 1:1 el título “Dios” se traduce de la palabra ’Elo•him´, que es plural en hebreo. Los trinitarios interpretan esto como indicio de la Trinidad. Además, al explicar Deuteronomio 6:4, dicen que da a entender la unidad de los miembros de la Trinidad, porque dice: “El SEÑOR nuestro Dios [de ’Elohim´] es un SEÑOR”.
La forma plural del sustantivo del nombre que aparece aquí en hebreo es el plural de majestad o excelencia. No transmite la idea de pluralidad de personas dentro de una divinidad. De manera semejante, en Jueces 16:23, cuando se hace referencia al dios falso Dagón, se utiliza una forma del título ’elo•him´; el verbo acompañante está en singular, lo cual muestra que se hace referencia a un solo dios. En Génesis 42:30 se habla de José como el “señor” (’adho•neh´, el plural de excelencia) de Egipto.
El griego no tiene un ‘plural de majestad o excelencia’. Por consiguiente, en Génesis 1:1 los traductores de la LXX usaron ho The•os´ (Dios, en singular) como el equivalente de ’Elo•him´. En Marcos 12:29, donde se reproduce una respuesta de Jesús en la que citó Deuteronomio 6:4, se usa igualmente el singular griego ho The•os´.
En Deuteronomio 6:4 el texto hebreo contiene el Tetragrámaton dos veces, y por eso lo más correcto es que se lea: “Jehová nuestro Dios es un solo Jehová”. La nación de Israel, a quien se dirigieron estas palabras, no creía en la Trinidad. Los babilonios y egipcios adoraban trinidades de dioses, pero a Israel se le dio a conocer claramente que Jehová es diferente.

Textos en los que un título que pertenece a Jehová se aplica a Jesucristo o se afirma que es aplicable a Jesús
Alfa y Omega: ¿A quién pertenece debidamente este título? 1) En Revelación 1:8 se dice que pertenece a Dios, el Todopoderoso. En el versículo 11 de acuerdo con algunas versiones este título se aplica a uno que, según la descripción que de él se da, resulta luego ser Jesucristo. Pero los escriturarios reconocen que la referencia que se hace a Alfa y Omega en el versículo 11 es espuria, y por eso no aparece en otras versiones. 2) Muchas traducciones de Revelación al hebreo reconocen que aquel a quien se describe en el versículo 8 es Jehová, y por eso restituyen el nombre personal de Dios allí. 3) Revelación 21:6, 7 indica que los cristianos que son victoriosos en sentido espiritual han de ser ‘hijos’ de aquel a quien se conoce como el Alfa y la Omega. Jamás se dice eso respecto a la relación que tienen con Jesucristo los cristianos que son ungidos con el espíritu. Jesús los llamó sus ‘hermanos’ (Heb. 2:11; Mat. 12:50; 25:40). Pero a esos ‘hermanos’ de Jesús se les llama “hijos de Dios” (Gál. 3:26; 4:6). 4) En Revelación 22:12, hay versiones que insertan el nombre Jesús, de modo que parezca que la referencia al Alfa y la Omega del versículo 13 aplica a él. Pero el nombre Jesús no aparece allí en el griego, y otras traducciones no lo incluyen. 5) Otros dicen que el “Alfa y Omega” es Jesús porque en Revelación 22:13 se mencionan las palabras “Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último, el principio y el fin” en un contexto relacionado con Jesucristo. Una lectura apresurada nos podría llevar a tal conclusión. Pero si somos consecuentes con este razonamiento, tendríamos que creer que el ángel mencionado en Revelación 22:10-12 es Jesús, y es, también, “el Alfa y la Omega”.
Veamos las palabras de Revelación 22:10, 11, donde habla el ángel:
“También me dice: No selles las palabras de este rollo, porque el tiempo señalado está cerca. El que está siendo injusticia, haga injusticia todavía; y el sucio sea ensuciado todavía; pero el justo haga justicia todavía, y el santo sea hecho todavía”.
Pero inmediatamente después siguen estas palabras (Revelación 22:12):
“¡Mira! Vengo pronto, y el galardón que doy está conmigo, para dar a cada uno su propia obra.
E inmediatamente después siguen estas otras palabras (Revelación 22:13):
“Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último, el principio y el fin”
Si usted es realmente observador, verá que se habla de tres personas sin especificar quién es el autor de dichas palabras. Primero habla el ángel, inmediatamente después Jesús, inmediatamente después Jehová. Por tales motivos, es razonable concluir que el título de “Alfa y Omega” es exclusivo de Jehová, no lo comparte con nadie; en cuanto al título “Primero y Último” también le es dado a Jesús. En Revelación 1:17 él dice: “Yo soy el Primero y el Último, y el viviente; y llegué a estar muerto, pero, ¡mira!, vivo para siempre jamás”. Es Jesús mismo quien se presenta como el que se le ha dado el título de “el Primero y el Último”, al decir “y llegué a estar muerto”. Esto no prueba que Jesús sea Jehová. Dios no puede morir, es inmortal (Habacuc 1:12) y las Escrituras nos señalan que Dios, el Alfa y la Omega, resucitó a su Hijo (Hechos 3:15).
Jesús posee el título de “el Primero y el Último” porque fue su Padre quien se lo dio, quien quiso compartirlo (Filipenses 2:9; Mateo 28:19). En Hebreos 7:1-3 el apóstol Pablo hace mención de Melquisedec, un sumo sacerdote que vivió en los tiempos del patriarca Abrahán. Él nos dice que Melquisedec es semejante al Hijo de Dios por las funciones que desempeñó. En el versículo 3 dice que Melquisedec “no tiene principio de días, ni fin de vida” (Hebreos 7:3) Utilizando el mismo método trinitario comparativo, tendríamos que concluir que Pablo nos está diciendo que Melquisedec es Jesús, pues poseen un título que en esencia significan lo mismo. Y más aún porque se nos dice que Melquisedec es semejante a Jesús. Como Jesús también tiene semejanza con su Dios y Padre, puede recibir algunos títulos de Jehová Dios, más esto no los hace (a Jesús y a Melquisedec) ni iguales, ni el mismo Dios. Títulos como “Todopoderoso”, “Alfa y Omega”, y “Dios de dioses” nunca son aplicados al Hijo de Dios.
La expresión “Apóstol” se aplica tanto a Jesucristo como a algunos de sus seguidores (Hebreos 3:1). ¿Son los apóstoles Jesús?
En Daniel 2:37 se llama a Nabucodonosor “rey de reyes”, expresión que también se aplica al Hijo de Dios en Revelación 19:16. ¿Es Jesús el rey Nabucodonosor?
En Mateo 5:14 Jesús dijo que sus discípulos son “la luz del mundo”. En Juan 8:12 se describió a sí mismo como “la luz del mundo”. ¿Los discípulos de Jesús son Jesucristo?
Salvador: Muchas veces las Escrituras llaman Salvador a Dios. En Isaías 43:11 Dios mismo dice: “Fuera de mí no hay Salvador”. Puesto que a Jesús también se le llama Salvador, ¿son lo mismo Dios y Jesús? De ninguna manera. Tito 1:3, 4 habla de “Dios nuestro Salvador”, y entonces de “Dios nuestro Padre y de Cristo Jesús nuestro Salvador”. De modo que los dos son salvadores. Judas 25 muestra cuál es la relación entre los dos al decir: “Al Dios único, nuestro Salvador, por medio de Jesucristo, nuestro Señor”. (Vea también Hechos 13:23) En Jueces 3:9 la misma palabra hebrea (moh•shi´a‛, vertida “salvador” o “libertador”) que se usa en Isaías 43:11 se aplica a Otniel, juez de Israel, pero eso ciertamente no quería decir que Otniel fuera Jehová. Al leer Isaías 43:1-12, el lector se da cuenta de que el versículo 11 significa que solo Jehová fue Quien proporcionó salvación, o liberación, para Israel; dicha salvación no provino de ninguno de los dioses de las naciones circunvecinas.

Dios: En Isaías 43:10 Jehová dice: “Antes de mí no fue formado Dios alguno, ni después de mí habrá otro”. ¿Significa esto que, puesto que a Jesucristo se le llama proféticamente “Poderoso Dios” en Isaías 9:6, Jesús tiene que ser Jehová? Ninguna de las naciones gentiles idólatras formó un dios antes de Jehová, porque nadie existió antes de Jehová. Tampoco en el futuro formarían ningún dios vivo y verdadero que pudiera profetizar (Isaías 46:9, 10). Pero esto no significa que Jehová nunca haya dado existencia a alguien a quien debidamente se llame dios (Sal. 82:1, 6; Juan 1:1). En Isaías 10:21 se llama “Dios poderoso” a Jehová, como se llama a Jesús en Isaías 9:6, pero solo a Jehová se le llama alguna vez “Dios Todopoderoso”. (Gén. 17:1) Carecería de importancia llamar “Todopoderoso” a Jehová Dios si no existieran otros a quienes también se llamara dioses, pero que ocuparan una posición inferior.
¿Por qué no habría de denominársele “dios” a Jesucristo, si el mismo título lo tienen también otros? En Salmo 82:1, 6 Jehová admite la existencia de “dioses”. Jesucristo también lo admitió:
¿No está escrito en su Ley: 'Yo dije: Ustedes son dioses?' Si él (Jehová) llamó dioses a aquellos contra quienes vino la palabra de Dios (es decir, a jueces humanos), y sin embargo la Escritura no puede ser nulificada, ¿me dicen ustedes a mí, a quien el Padre santificó y despachó al mundo: “Blasfemas”, porque dije: “Soy Hijo de Dios?” (Juan 10:34-36; Salmo 82:1-6). Hasta a Satanás se le llama “el dios de este sistema de cosas” en 2 Corintios 4:4, a veces la Biblia emplea el término “dios” para referirse a criaturas poderosas. Salmo 8:5 dice: “También procediste a hacerlo [al hombre] un poco menor que los que tienen parecido a Dios [hebreo: ’elo•hím]”, es decir, los ángeles.
Algunos dicen, “si Jesús es un dios aparte del Dios verdadero, entonces es un dios falso”. ¿Es Jesús un “Dios falso”, por ser un dios a parte de Jehová? De ninguna manera. Jesús no es dios verdadero ni falso. Cuando a Jehová se le llama el único Dios verdadero es porque sólo a Él se debe de adorar. Jesús nunca pidió que se le adorara (Mateo 4:10), pues alababa al Padre (Mateo 11:28), junto con otros (Mateo 6:9), demostrando que también es siervo de Dios (Hechos 3:13).
Dicen que politeísmo es reconocer a varios dioses. Si eso fuera así en el contexto bíblico, a Jehová mismo se le acusaría de promover el politeísmo, pues a Moisés lo hizo “Dios” (Éxodo 7:1). En 2 Corintios 4:4 a Satanás se le llama “dios”. Ciertamente, politeísmo es la adoración a varios dioses. Aunque la Biblia considera a Jesucristo como un dios, es decir, un ser divino, no se dice que se le deba adorar; toda la adoración es dada exclusivamente a Jehová Dios, el Todopoderoso y Dios de dioses.
Jesús ocupa una posición mucho más elevada que la de los ángeles, los hombres imperfectos o Satanás. Puesto que se alude a estos como “dioses”, poderosos, de seguro Jesús puede ser y es “un dios”. Por su posición singular con relación a Jehová, Jesús es un “Dios Poderoso”. (Juan 1:1; Isaías 9:6)
Textos Bíblicos que se usan para demostrar la Trinidad:
Juan 1:1-2:
Para ilustrar veamos el original de Juan 1:1 en koiné (idioma griego en que se escribió el Nuevo Testamento):

Traducido en forma literal sería:
(en principio era el logos y el logos estaba con el dios y dios era el logos)
Algunas traducciones dicen: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio con Dios”. Otras dicen: “En el principio la Palabra era, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era un dios. Este estaba en el principio con Dios”.
El griego koiné, carece de artículo indefinido, por lo cual, es materia de gran de discusión por parte de los académicos si el sustantivo  (dios) en la cláusula "" (dios era el logos) debe traducirse “el logos era Dios” o “el logos era un dios”.
¿Cuál traducción de Juan 1:1, 2 está en armonía con el contexto? Juan 1:18 dice: “A Dios nadie jamás le ha visto”. El versículo 14 dice claramente que “el Verbo (la Palabra) fue hecho carne y habitó entre nosotros y vimos su gloria”. Además, los versículos 1 y 2 dicen que en el principio él estaba “con Dios”. ¿Puede alguien estar con alguna persona y al mismo tiempo ser esa persona? En Juan 17:3, Jesús se dirige al Padre y lo llama “solo Dios verdadero”; por eso, Jesús como “un dios” sencillamente refleja las cualidades divinas de su Padre. (Hebreos 1:3)
Algunos libros de consulta insisten en que el texto griego debe traducirse: “La Palabra (el Verbo) era Dios”. Pero no todos concuerdan. En su artículo “Complementos predicativos cualitativos y sin artículo: Marcos 15:39 y Juan 1:1”, Philip B. Harner dijo que cláusulas como la de Juan 1:1, “con un predicado sin artículo precediendo al verbo, son principalmente cualitativas en significado. Indican que el logos tiene la naturaleza de theos”. Sugiere: “Quizás la cláusula pudiera traducirse: ‘El Verbo era de la misma naturaleza que Dios’” (Journal of Biblical Literature, 1973, págs. 85, 87). Así, es significativo el que, en este texto, el término the•os´ (Dios) no tenga el artículo definido (ho) la segunda vez que aparece, y que anteceda al verbo en la oración en griego. Es interesante que traductores que insisten en verter Juan 1:1: “El Verbo era Dios” no vacilen en usar el artículo indefinido (un) al verter otros pasajes donde un complemento predicativo singular sin artículo antecede al verbo. Así, en Juan 6:70 otras traducciones llaman a Judas Iscariote “un diablo”, y en Juan 9:17 describen a Jesús como “un profeta” (y el artículo “un” no está en el idioma original).
Hay muchos otros versículos bíblicos donde traductores al español insertan el artículo indefinido “un” cuando traducen oraciones griegas con esa misma estructura, aunque en español no siempre es necesario, pues en muchos casos se transmite el mismo sentido con simplemente omitir el artículo definido. Por ejemplo, en Marcos 6:49, cuando los discípulos vieron que Jesús andaba sobre el agua, la Biblia de Jerusalén dice: “Creyeron que era un fantasma”. En el griego koiné no hay ningún “un” delante de “fantasma”. Pero casi todas las traducciones añaden el artículo indefinido “un”. De la misma manera, Juan 1:1 muestra que la Palabra no era “Dios”, sino “un dios” o “divino”.
Esto quiere decir que Juan 1:1 destaca la cualidad de la Palabra, que era “divino”, “parecido a Dios”, “un dios”, pero no el Dios Todopoderoso. Esto está en armonía con el resto de la Biblia, que muestra que Jesús, llamado en este pasaje “la Palabra” por su papel de Vocero de Dios, era un subordinado obediente que fue enviado a la Tierra por su Superior, el Dios Todopoderoso.
La confusión también está en que muchas personas al leer la palabra dios, creen que necesariamente se refiere al Dios Jehová (o Yahvé), pero no siempre es así (como ya se ha explicado en el sub-tema Dios), también se han llamado dioses a otros seres, por el hecho de que tienen cierta autoridad o poder.
Entre las palabras hebreas que se traducen “Dios” se encuentra ’El, que probablemente signifique “Poderoso; Fuerte” (Gé 14:18); se emplea para referirse a Jehová, a otros dioses e incluso a hombres. También se usa mucho en nombres propios compuestos, como Eliseo (Dios Es Salvación) y Miguel (¿Quién Es Como Dios?). En algunos lugares aparece el término ’El acompañado del artículo definido (ha•’El, literalmente, “el Dios”) para referirse a Jehová, con el objeto de distinguirlo de otros dioses. Su equivalente en las Escrituras Griegas es the•ós.
Entonces:

Traducido en forma literal sería:
(en principio era el verbo y el verbo estaba con el poderoso y poderoso era el verbo)
Ahora vemos más claramente una diferencia entre “el poderoso” y el logos, quién también era “poderoso”, pero no se dice que era “el poderoso”, solo se dice que era “poderoso”, o dios, y lo mismo también se dice en la Biblia con respecto a otros seres (como ya se ha explicado en el sub-tema Dios), no queriendo decir que también forman parte de una Trinidad. Este texto muestra una cualidad de Jesús, su cualidad o naturaleza divina.
Como se ha explicado, no sería incorrecto desde el punto de vista bíblico llamar dios a Jesús.
Jesús sigue llevando el nombre “La Palabra de Dios” después de regresar a la gloria celestial. (Revelación 19:13, 16)

Otras traducciones dicen:
1808: “y la palabra era un dios” (The New Testament in an Improved Version, Upon the Basis of Archbishop Newcome’s New Translation: With a Corrected Text).
1864: “y un dios era la Palabra” (The Emphatic Diaglott, lectura interlineal, por Benjamin Wilson).
1928: “y la Palabra era un ser divino” (La Bible du Centenaire, L’Evangile selon Jean, por Maurice Goguel).
1978: “y de género parecido a Dios era el Logos” (Das Evangelium nach Johannes, por Johannes Schneider).

Juan 8:58: “Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo: Antes que Abraham naciera, yo soy [griego: e•go´ ei•mi´]”. y algunas traducciones hasta usan letras mayúsculas para transmitir la idea de que es un título. Así procuran relacionar la expresión con Éxodo 3:14, donde, según como vierten ellas el pasaje, Dios se refiere a sí mismo por el título “Yo Soy”.
La pregunta de los judíos (versículo 57) a la que Jesús estaba respondiendo tenía que ver con edad, no con identidad. La respuesta de Jesús, lógicamente, trató con su edad, la largura de su existencia. Es interesante el hecho de que nunca se trata de aplicar e•go´ ei•mi´ como título al espíritu santo.
La expresión de Juan 8:58 es muy diferente de la que se usa en Éxodo 3:14. Jesús no la usó como nombre ni título, sino como medio de explicar la existencia que tuvo antes de ser humano. Por consiguiente, note cómo vierten Juan 8:58 otras versiones de la Biblia:
1925: “antes que Abraham fuera criado, yo existo” (Sagrada Biblia, Félix Torres Amat).
1978: “antes que Abraham naciese, ya existía yo” (Nuevo Testamento, Felipe de Fuenterrabía).
1987: “Antes que Abrahán llegara a existir, yo he sido” (Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras).

Juan 10:30: “Yo y el Padre somos uno”, ¿quiso decir Jesús que fueran iguales? Algunos trinitarios dicen que sí. Pero en Juan 17:21, 22 Jesús oró con relación a sus seguidores: “Que todos ellos sean uno”, y agregó: “Para que ellos sean uno así como nosotros somos uno”. Él usó la misma palabra griega (hen) para “uno” en todos estos casos. Obviamente los discípulos de Jesús no llegaron a ser todos parte de una Trinidad. Pero sí llegan a participar de cierta unidad de propósito con el Padre y con el Hijo, la misma unidad que une a Dios y a Cristo.

Hechos 20:28: “Tened cuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual os ha puesto el Espíritu Santo como vigilantes para pastorear la Iglesia de Dios, que él se adquirió con su propia sangre”. Sin embargo, otras traducciones en la parte final del versículo dice: “la sangre del [Hijo] suyo”. ¿Qué manera de verter el versículo concuerda con 1 Juan 1:7, que dice: “La sangre de Jesús su Hijo [el de Dios] nos limpia de todo pecado”? (Vea también Revelación 1:4-6) De acuerdo con lo que se declara en Juan 3:16, ¿envió Dios a su Hijo unigénito para que tuviéramos vida, o vino Dios mismo como hombre? No fue la sangre de Dios, sino la de su Hijo, la que fue derramada.
Gramaticalmente este pasaje pudiera traducirse “con su propia sangre”, como aparece en la revisión de la Versión Reina-Valera de 1904 y en la Sagrada Biblia de F. Torres Amat, edición de 1943. Tal idea ha resultado difícil para muchos. Sin duda eso explica por qué ACDSyh (margen) (y después la revisión de Reina-Valera de 1960) presentan la lectura: “la iglesia del Señor”, en vez de: “la iglesia de Dios”. Cuando el texto se lee así, no presenta dificultad para que se lea: “con su propia sangre”. Sin embargo, אBVg tienen la lectura “Dios” (con artículo), y la traducción usual sería ‘la sangre de Dios’.
Las palabras griegas του ιδίου (tou i•dí•ou) siguen a la frase “con la sangre”. Toda la expresión pudiera traducirse “con la sangre del suyo”. Se entendería un sustantivo en singular antes de “suyo”, muy probablemente la persona en relación familiar más cercana a Dios, su Hijo unigénito Jesucristo. Sobre este punto, J. H. Moulton dice en A Grammar of New Testament Greek, tomo I (Prolegómenos), ed. de 1930, p. 90: “Antes de dejar ιδιος [í•di•os], algo se debe decir acerca del uso de δ ιδιος [ho í•di•os] sin un sustantivo expreso. Esto sucede en Jn 111 131, Hch 423 2423. En los papiros hallamos que el singular se usa así como término de cariño para familiares cercanos. [...] En Expos. VI. iii. 277 me arriesgué a citar esto como estímulo posible a los que (incluso B. Weiss) traducirían Hechos 2028 ‘la sangre de uno que era suyo’”.
Por otro lado, en The New Testament in the Original Greek, por Westcott y Hort, tomo 2, Londres, 1881, pp. 99 y 100 del Apéndice, Hort declaró: “de ninguna manera es imposible que ΥΙΟΥ [hui•óu, “del Hijo”] se haya omitido después de ΤΟΥΙΔΙΟΥ [tou i•dí•ou, “de su propio”] en alguna transcripción muy primitiva y haya afectado todos los documentos existentes. Su inserción libra de toda dificultad al entero pasaje”.
Romanos 9:5: “Los patriarcas; de los cuales también procede Cristo según la carne, el cual está por encima de todas las cosas, Dios bendito por los siglos. Amén”. Pero otras versiones dicen en la parte final del versículo: “de quienes provino el Cristo según la carne: Dios, que está sobre todos, sea bendito para siempre. Amén”. ¿Dice este versículo que Cristo esté “sobre todos” y que por consiguiente él sea Dios? ¿O se refiere a Dios y a Cristo como individuos distintos y dice que Dios está “sobre todos”? ¿Cuál de las traducciones de Romanos 9:5 concuerda con Romanos 15:5, 6, donde primero se establece una distinción entre Dios y Cristo Jesús y entonces se insta al lector a ‘glorificar al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo’? (Vea también 2 Corintios 1:3 y Efesios 1:3.) Considere lo que se dice después en el capítulo 9 de Romanos. Los versículos 6-13 muestran que el cumplimiento del propósito de Dios no depende de la herencia según la carne, sino de la voluntad de Dios. Los versículos 14-18 hacen referencia al mensaje de Dios a Faraón, conforme se encuentra registrado en Éxodo 9:16, para hacer resaltar el hecho de que Dios está sobre todos. En los versículos 19-24 se da otra ilustración de la superioridad de Dios mediante la analogía de un alfarero y las vasijas de barro que él fabrica.
El diccionario teológico en inglés The New International Dictionary of New Testament Theology declara: “Existe una controversia sobre Rom. 9:5. [...] Sería fácil, y desde el punto de vista lingüístico sería perfectamente posible, aplicar la expresión a Cristo. El versículo entonces diría: ‘Cristo quien es Dios sobre todos, bendito para siempre. Amén’. Aun así, Cristo no sería igualado con Dios en sentido absoluto, sino solamente descrito como un ser de naturaleza divina, porque la palabra theos no tiene artículo. [...] La explicación mucho más probable es que la declaración sea una doxología dirigida a Dios” (Grand Rapids, Michigan; 1976, traducido del alemán, tomo 2, pág. 80).
Como se ha explicado, no sería incorrecto desde el punto de vista bíblico llamar dios a Jesús.
Filipenses 2:5, 6:“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús: El cual, siendo en forma de Dios, no tuvo por usurpación ser igual á Dios”. Sin embargo, en otras traducciones la parte final dice: “quien, aunque existía en la forma de Dios, no dio consideración a un arrebatamiento [griego: har•pag•mon´], a saber, que debiera ser igual a Dios”.
¿Cuál idea concuerda con el contexto? El versículo 5 aconseja a los cristianos que imiten a Cristo en el asunto que se está considerando. ¿Pudiera instárseles a no pensar que fuera una “usurpación”, sino su derecho, ‘ser iguales a Dios’? ¡Por supuesto que no! Sin embargo, pueden imitar al que “no dio consideración a un arrebatamiento, a saber, que debiera ser igual a Dios”. (Comparar con Génesis 3:5) Una traducción de esa índole también está de acuerdo con Jesucristo mismo, quien dijo: “El Padre es mayor que yo”. (Juan 14:28.)
The Expositor’s Greek Testament dice: “No podemos hallar ningún pasaje en el que [har•pa´zo] o alguna de sus formas derivadas [incluso har•pag•mon´] tenga el sentido de ‘mantener en posesión’ o ‘retener’. Parece que significa, de manera invariable, ‘apoderarse de’, ‘arrebatar violentamente’. Por consiguiente, no es permisible deslizarse del verdadero sentido de ‘intento de agarrar’ a uno que es totalmente diferente: ‘adherirse a’” (Grand Rapids, Michigan; 1967, edición dirigida por W. Robertson Nicoll, tomo III, págs. 436, 437).
Note cómo vierten otras traducciones ese versículo:
1869: “quien, estando en la forma de Dios, no consideró como para procurarse ávidamente el estar en igualdad con Dios” (The New Testament, por G. R. Noyes).
1972: “quien, a pesar de tener la forma de Dios, no reputó como botín (codiciable) ser igual a Dios” (Versión Nácar-Colunga).
1985: “Quien, estando en la forma de Dios, no consideró la igualdad con Dios algo que debería asir ávidamente” (The New Jerusalem Bible).

Colosenses 2:9: “En él [Cristo] habita toda la plenitud de la divinidad [griego: the•o´te•tos] corporalmente”. Otras versiones dicen: “Es en él que mora corporalmente toda la plenitud de la cualidad divina”. (otras dicen: “esencia divina”; “la naturaleza de Dios”. Comparar con 2 Pedro 1:4)
Obviamente no toda traducción ofrece la misma interpretación de Colosenses 2:9. Pero, ¿cuál está de acuerdo con el resto de la carta inspirada a los Colosenses? ¿Tenía Jesús en sí mismo algo que fuera de él por ser él Dios, parte de una Trinidad, o es la “plenitud” que mora en él algo que llegó a ser de él por decisión ajena? Colosenses 1:19 dice que toda la plenitud moraba en Cristo porque “tuvo a bien el Padre” que así fuera, otra traducción dice que fue porque “Dios quiso”.
Considere el contexto inmediato de Colosenses 2:9. En el versículo 8 se advierte a los lectores que no vayan a dejarse extraviar por los que abogan por la filosofía y las tradiciones humanas. Se les dice en cuanto a Cristo que “ocultados en él están todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento” y se les insta a ‘andar en él’ y a estar “arraigados y siendo edificados en él y siendo estabilizados en la fe” (versículos 3, 6, 7). Es en él, y no en los originadores o maestros de la filosofía humana, en quien mora cierta “plenitud” preciosa. ¿Estaba el apóstol Pablo diciendo aquí que la “plenitud” que habría en Cristo convertía a Cristo en Dios mismo? No de acuerdo con Colosenses 3:1, donde se dice que Jesucristo está “sentado a la diestra de Dios”.
Conforme al Greek-English Lexicon, de Liddell y Scott, the•o´tes (la forma nominativa de la cual se deriva the•o´tetos) significa “divinidad, naturaleza divina” (Oxford, 1968, pág. 792). El que en verdad sea “divinidad”, o de “naturaleza divina”, no hace a Jesús, como Hijo de Dios, coigual ni coeterno con su Padre, tal como el hecho de que todos los humanos compartan “humanidad” o “naturaleza humana” no los hace coiguales ni hace que tengan la misma edad.
Tito 2:13: “Aguardando aquella esperanza bienaventurada, y el aparecimiento en gloria del gran Dios y Salvador nuestro, Jesucristo”. Otra traducción dice: “Mientras aguardamos la feliz esperanza y la gloriosa manifestación del gran Dios y del Salvador nuestro, Cristo Jesús”.
¿Cuál traducción concuerda con Tito 1:4, donde se habla de “Dios el Padre y de Cristo Jesús nuestro Salvador”? Aunque las Escrituras también dicen que Dios es un Salvador, este texto claramente distingue entre él y Cristo Jesús, aquel mediante el cual Dios provee salvación.
Algunas personas afirman que Tito 2:13 indica que Cristo es tanto Dios como Salvador. Es interesante que en muchas versiones se vierta Tito 2:13 de tal modo que pudiera interpretarse que el texto permite dicho punto de vista, pero estas versiones no siguen la misma regla al traducir 2 Tesalonicenses 1:12. En The Greek Testament (El Testamento Griego) Henry Alford declara lo siguiente: “Yo diría que (una traducción que distinga claramente entre Dios y Cristo, en Tito 2:13) satisface todos los requisitos gramaticales de la oración; que es más probable tanto en sentido estructural como contextual, y más en conformidad con el modo de escribir del Apóstol” (Boston, 1877, tomo III, pág. 421).
También como se ha explicado, no sería incorrecto desde el punto de vista bíblico llamar dios a Jesús (No queriendo decir que sea el Dios Todopoderoso).
Otras versiones bíblicas traducen Tito 2:13 así:

“del gran Dios y de nuestro Salvador Cristo Jesús” (Nácar-Colunga)
“del gran Dios y de Cristo Jesús nuestro salvador” (The New Testament in Modern English, J.B. Phillips, Nueva York).
Hebreos 1:8: “Del Hijo empero se dice así: ‘¡Tu trono, oh Dios, es por los siglos de los siglos!’”. Sin embargo, otras versiones dicen: “Pero con respecto al Hijo: ‘Dios es tu trono para siempre’” (o frases similares).
Los versículos precedentes dicen que es Dios quien habla, no que se le esté hablando a él; y el versículo siguiente utiliza la expresión “Dios, el Dios tuyo”, lo cual muestra que aquel a quien se está hablando no es el Dios Altísimo, sino un adorador de ese Dios. En Hebreos 1:8 se cita de Salmo 45:6, que originalmente se dirigió a un rey humano de Israel. Obviamente el escritor bíblico de este salmo no pensaba que este rey humano fuese el Dios Altísimo. Más bien, en Salmo 45:6 (marcado 45(44):7) , dice: “Tu trono, como el de Dios, permanece para siempre”. De Salomón, que posiblemente haya sido el rey a quien originalmente se dirigió el Salmo 45, se decía que se sentaba “sobre el trono de Jehová” (1 Cró. 29:23). En conformidad con el hecho de que Dios es el “trono”, o Fuente y Sustentador de la dignidad real de Cristo, Daniel 7:13, 14 y Lucas 1:32 muestran que Dios confiere dicha autoridad a él.
En Hebreos 1:8, 9 se cita de Salmo 45:6, 7, con relación al cual el escriturario B. F. Westcott declara: “La LXX. permite dos formas de verter el texto: [ho the•os´] puede tomarse como vocativo en ambos casos (Tu trono, oh Dios, [...] por tanto, oh Dios, el Dios tuyo [...]) o se puede tomar como el sujeto (o el predicado) en el primer caso (Dios es tu trono, o tu trono es Dios [...]), y en aposición a [ho the•os´ sou] en el segundo caso (Por tanto Dios, aun tu Dios [...]). [...] Difícilmente es posible que en el original se pueda dar el tratamiento de [’Elo•him´] al rey. Por tanto, la suposición está contra el creer que [ho the•os´] sea vocativo en la LXX. Así, a fin de cuentas parece mejor aceptar en la primera cláusula la traducción: “Dios es Tu trono (o: Tu trono es Dios), o sea: ‘Tu reino está cimentado sobre Dios, la Roca inmovible’”. (The Epistle to the Hebrews [La epístola a los hebreos], Londres, 1889, págs. 25, 26.)
Hebreos 1:8 en otras versiones
• Biblia de Jerusalén: "Tu trono es eterno, como el de Dios".
• El Libro del Pueblo de Dios. La Biblia: "Tu trono, como el de Dios, permanece para siempre".
• Nueva Biblia Española: "Tu trono, como el de un dios, permanece para siempre".
• Biblia del Peregrino: "Tu trono, como el de un Dios, permanece para siempre".
• The New English Bible. Oxford/Cambridge: "Your throne is like God’s throne, eternal" (Español: "Tu trono es como el trono eterno de Dios").
• Revised Standard Version , 1952: "Your divine throne endures for ever and ever" (Español: "Tu trono divino dura siempre y para siempre").
• A New Translation of The Bible. James Moffatt, 1950: "Your throne shall stand for evermore" (Español: "Su trono permanece para siempre").
• The Holy Scriptures According to the Masoretic Text: "Thy throne given of God is for ever and ever" (Español: "El trono que Dios le ha dado existe para siempre").
• La Biblia traducida por Moses Katznelson: "El trono que te dio Dios es por siempre y para siempre".
• Sagrada Biblia, Nácar-Colunga: "Tu trono subsistirá por siempre jamás".
• La Sagrada Escritura por profesores de la Compañía de Jesús: "Tu trono, ¡oh Poderoso!, será por siempre jamás". (Ver Espíritu Santo)

1 Juan 5:7: “… en el cielo, el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo, y estos tres son uno”, esta frase que se halla en traducciones antiguas, son en realidad añadiduras espurias al texto original. La traducción Moderna dice en su nota marginal: “El texto entre corchetes, no se halla en MSS. (manuscritos) de más autoridad”. Además, una nota al pie de la página que aparece en la Biblia de Jerusalén, traducción católica, dice que estas palabras son “un inciso (...) ausente de los mss griegos antiguos, de las antiguas versiones y de los mejores mss de la Vulgata”. Las traducciones modernas en general, tanto católicas como protestantes, no lo incluyen en el cuerpo principal del texto por reconocer que es de naturaleza espuria.
Que Dios les bendiga.
 
Re: La Trinidad es Antibiblica

Dios se revelo, primeramente de una manera directa, a Abraham, Isaac y Jacob, después con la mediación de los profetas, desde Moisés hasta Malaquías. Sus escritos son palabra de Dios (Dt. 18:18, 19), una palabra viva (Hch. 7:38). La revelación culmina en la encarnación, ya prevista y saludada des antes por los creyentes del AT y del NT (Jn. 20:30; Ro. 16:26). El resultado es que en tanto que esperamos aquel dia en que el Señor, a Su vuelta, nos llevara a la gloria, donde conoceremos como somos conocidos (1 Co. 13:12), no tenemos otra fuente valida de información acerca de Dios: la Biblia.
Para que podamos llegar a beneficiarnos de la revelación de las Escrituras hace falta, por otra parte, la acción interior del Espíritu Santo. Vista nuestra naturaleza pecadora, somos impermeables a la verdad, incluso cuando nos es presentada en todo su esplendor. Hay una total incompatibilidad entre la manera de pensar de Dios y la de los hombres (Is. 55:8, 9; 1 Co. 2:14). Es preciso que mediante el Espíritu, el Padre nos ilumine con la verdad, y nos disponga para aceptarla (Mt. 16:17; Jn. 6:45; 1 Co. 2:10; Ef. 1:17-18).
Esta revelación no comporta ninguna imperfección. Se puede admitir una cierta gradación entre la palabra trasmitida por los profetas y la del Hijo (He. 1:1). Pero como el mismo Hijo puso Su sello sin reserva de ningún tipo sobre los escritos del AT (Mt. 5:17), no debemos presentar tampoco ninguna de nuestra parte.
A propósito de esta revelación se puede hacer la siguiente observación: Al decirse: “Oísteis que fue dicho a los antiguos, mas yo os digo” (Mt. 5:21, 22,entre otros), según los mas acreditados exegetas, Jesús no habla aquí del texto del AT, sino solamente de las interpretaciones tendenciosas por las que los judíos trataban de restringir su alcance (cp. Mt. 15:3-6). Incluso si se quiere interpretar de otro modo los pasajes del sermón del monte, no se puede por ello llegar a la conclusión de que la revelación antigua fuera errónea: lo mas que se podría decir es que no había sido dada todavía en su plenitud (cp. Mt. 19:8).

La unidad de Dios. De principio, Dios aparece como único. Si se emplea la misma palabra en el AT y en el NT para designar a Jehová y a los falsos dioses, se da por supuesto que jamás los autores sagrados atribuyen a los segundos existencia real. Se trata de vanidades (Sal. 115:4-8; Is. 44:9; 1 Co. 8:4-6). Con frecuencia se debe ver detrás de ellos a los demonios, inspiradores de idolatría, mediante la cual se hacen dar a si mismos la honra, en lugar de a Dios (1 Co. 10:19, 20).
Con toda certeza, Jehová es el Dios de Israel; pero este vinculo no tiene nada de común con las limitaciones que imaginaban los paganos. Para ellos, cada divinidad tenia sus circunscripciones, con fronteras bien delimitadas, fuera de las cuales otras divinidades ejercían su poder. Nada de esta concepción se halla en los autores sagrados. Jehová es el Dios de los israelitas por Su elección. En Su soberanía se quiso revelar a ellos (Dt. 4:33-36). Concluyó una alianza con ellos, los y los eligió para que fueran Sus testigos. Esto no significa en absoluto que Su autoridad quede confiada a los que formaban parte de esta nación. El es Señor de todas las naciones (Sal. 82:8; 72:11, 17, entre otros).
En el seno del pueblo de Israel hubo ciertamente los que atribuían una cierta realidad a los falsos dioses hasta el punto de rendirles culto. Incluso dentro de la Iglesia primitiva los había que no estaban del todo convencidos de la vanidad de los ídolos (1 Co. 8:7). Pero esta tendencia no apareció jamás entre los instrumentos de la revelación. Todo lo que se oye acerca del desarrollo progresivo del monoteísmo en el AT proviene de una interpretación inexacta de los textos. Desde la primera línea de Génesis, Dios es uno, Creador de todo el universo. Los 10 Mandamientos, cuya antigüedad es irrebatible, comienza con la exclusión de toda falsa deidad (Éx. 20:3). La confesión de fe de Israel se halla en Dt. 6:4. Las afirmaciones de los caps. 40-48 de Isaías son insuperables en su vigor monoteísta, pero no aportan nada que sea fundamentalmente inédito con respecto a los textos más antigüos.

La Trinidad. La unidad de Dios no excluye en absoluto la distinción entre las personas de la divinidad. Ya el AT deja entrever esta distinción, aunque ciertamente de una manera velada, ya que era sobre todo la unidad de Dios lo que debía ser destacado frente al politeísmo ambiental. Incluso si no se quiere tener en cuenta la forma plural Elohim unida a un verbo en singular, debido a que este hecho recibe varias interpretaciones, hay textos en los que el nombre de Dios es aplicable por adelantado al mesías (Sal. 45:7-8; Is. 9:5); también siendo que el nombre del señor equivale al nombre inefable de Jehová, se ha de considerar el Sal. 11:1. Con Jehová se asocia un Hijo (2 S. 7:14; Pr. 30:4; cp. Sal. 2:12). El pasaje acerca de la Sabiduría en Proverbios (cap. 8) nos la presenta como un ser personal, y no como una abstracción, hasta tal punto que, desde el mismo marco de referencia del judaísmo, sus filósofos llegaron a la conclusión de la existencia de un mediador, el Logos, entre Dios y el mundo.
El Espíritu de Dios es igualmente mencionado con frecuencia en el AT, y ello en términos que implican a la vez Su existencia propia y su unidad sustancial con Dios (Gn. 1:2; Sal. 51:13; 2 S. 23:1). Al llegar al NT hallamos allí la doctrina de la Trinidad netamente formulada, aun cuando no se emplee este termino. De entrada, el NT es tan formal como el AT al afirmar la unidad de Dios (Mr. 12:29; Stg. 2:19). La divinidad del Hijo y del Espíritu Santo no contradice en nada este hecho. Pablo opone el solo Dios y Padre y el solo Señor Jesucristo a la multiplicidad de las divinidades y de los señoríos de paganismo
(1 Co. 8:5,6). Así, en el seno de la esencia divina única se puede distinguir 3 personas que reciben igualmente el nombre de Dios, que en el seno de la Deidad mantienen unas relaciones a nivel interpersonal. Seria prolijio enumerar todos los pasajes donde este nombre se aplica al Padre. He aquí unos ejemplos: Jn 20:17; 1 Ts. 1:1; P. 1:2; Stg. 1:27; Jud. 1.
El Hijo es llamado Dios por el apóstol Juan (Jn. 1:1; 1 Jn. 5:20), por el apóstol Pedro (2 P. 1:1), por el apóstol Pablo (Tit. 2:13; Ro. 9:5), por el autor de la epístola a los Hebreos (1:8).
El Texto mas contundente es aquel en el que el mismo Jesús acepta que se le llame asi (Jn. 20:28).
En cuanto al Espíritu Santo, es evidente en base de Hch. 5:3, 4 que mentirle a El es lo mismo que mentir a Dios. Ello es debido a que se trata de Dios. Su personalidad queda también evidenciada por cuanto tiene voluntad (He. 2:4); se comunica (He. 9:8); conduce a los suyos (Ga. 5:18); justifica (1 Co. 6:11) enseña (1 Co. 2:13); y da testimonio (Ro. 8:16), aparte de muchas otras actividades, de las que se mencionan varias principales en Jn. 14, 15 y 16.
Las 3 Personas de la Trinidad son mencionadas juntas en la formula bautismal (Mt. 28:19) y en la bendición apostólica (2 Co. 13:13); también en 1 Co. 12:4,6 y en Ef. 4:4-6, de manera que queda implicada su distinción. Esta distinción queda además posiblemente destacada aun mas claramente en los pasajes que las 3 Personas aparecen con funciones distintas: Por ejemplo, en el bautismo de Jesús, el Padre da testimonio del Hijo, sobre quien desciende el Espíritu Santo (Mt. 3:16, 17); a su muerte, el Hijo se ofrece al Padre por el Espíritu (He. 9:14); en Pentecostés, el Padre envía el Espíritu Santo en nombre del Hijo, y el Hijo le envía de parte del padre (Jn. 14:26; 15:26). En nuestra experiencia de la salvación, la distinción entre las personas s nos hace clara. Somos salvados según la presencia de Dios Padre. Es el Hijo quien se ofreció en sacrificio para la redención. Es el Espíritu Santo quien aplica la bendiciones (1 P. 1:2). Pero esta distinción no esta limitada a la administración de la salvación, sino que existe desde toda la eternidad en el seno de la esencia divina (Jn. 17:5).
Para acabar de precisar esta doctrina, debemos mencionar los textos que destacan la unidad entre las 3 personas; el primer libro en antigüedad del NT, la 1.era Epístola a los Tesalonicenses, presenta al Padre y al Hijo de tal manera unidos, que el verbo que denota la acción de ellos esta en singular, lo que es tan contrario a todas las leyes de la gramática griega como pueda serlo a la gramática de la lengua castellana. “Mas el Dios y Padre nuestro, y Señor Jesucristo, dirija (sic) nuestro camino” (3:11). Jesús dijo de manera explicita: “Yo y el Padre somos una sola cosa” (Jn. 10:30). Por su parte el Espíritu Santo esta tan estrechamente unido al Padre y al Hijo, que por su venida al corazón vienen a morar allí (Jn. 14:17, 23). La subordinación del Hijo al Padre y la del Espíritu Santo al Padre y al Hijo no implican diferencia alguna de esencia entre las tres Personas.
TRINIDAD: Este termino, empleado por primera vez por Tertuliano (siglo II d. C.), expresa una magna verdad Bíblica. El Dios único se revela a nosotros en las tres Personas del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Hay dos facetas a considerar en base a los textos:
a) La deidad esencial del Hijo y del Espíritu Santo, siendo innecesario tratar la del Padre;
b) El Hecho de que las tres Personas son un único y mismo Dios.

1. Deidad de Cristo. Esta implícitamente presentad y claramente anunciada en el AT.
Las teofanías del Ángel de Jehová debieron hacer comprender a los patriarcas que Dios ejercería un día un ministerio de Salvación, al asumir forma humana (Gn. 16:7-13; 18:1-2, 10, 13, 17; 32:24-30; cfr. Os. 12:4-5; Zac. 3:1-5). Esta escrito de una manera expresa que el Mesías será el Hijo de Dios (Sal. 2; 110:1; cfr. Mat. 22:44), y el mismo Dios (Sal. 45:6-7). Se anuncia su nacimiento milagroso de manera que el podrá ser Emanuel, Dios con nosotros (Is. 7:14; Mat. 1:22-23). Recibe nombres divinos (Is. 9:5). Su ministerio y sus sufrimientos son presentados de manera expresa como los del Señor: es Jehová quien es vendido por treinta monedas de plata (Zac. 11:4, 13); el Salvador de Jerusalén se presentara a la vez como Dios, el Ángel de Jehová y el representante de la casan de David (12:8)es el mismo Jehová quien dice: “Y miraran a mi, a quien traspasaron” (v. 10). El pastor herido por las ovejas recibe el nombre de “compañero de Jehová”(13:7).Se afirma de una manera expresa la eternidad del Mesías (Mi. 5:1).
El mismo Cristo destaca Su divinidad. Se aplica a si mismo el “Yo soy” de Jehová (Jn.8.24, 58). Los judíos comprendieron sin sombra de duda Su afirmación de divinidad, y quisieron apresarlo (v. 59; cfr. 5:18; 10:30-33). Jesús afirma que El es el Señor del AT (Mt.22:42-45) y que es en esencia uno con el Padre (Jn. 10:38; 14:9-11; 17:3, 11, 22). Posee los atributos divinos: omnipresencia (Mt. 18: 20; Jn. 3:13), omnisciencia (Jn. 2:24-25; 11:11-14; Mr.11:6-8), omnipotencia (Mt. 28:18; Lc. 7:14; Jn. 5:21-23), eternidad (Jn. 8:58; 17:5); santidad (8:46), gracia salvadora (Mr. 2:5-7; Lc. 7:48-49). Jesús acepta y aprueba la adoración de los hombres (Mt. 2:11; 14:33; 28:9; Lc. 24:52; Jn.5:23; 20:28). Los escritores del NT atribuyen a Cristo los títulos y atributos divinos (Jn. 1:1, 3, 10; Ro. 9:5; Col. 1:16-17; He. 1:2, 8-12; 13:8; Jn. 5:20). Enseñan que se le debe rendir adoración al igual que al Padre (Hch. 7:59-60; 1 Co. 1:2; Fil. 2:6, 10-11; Col. 2:9-10; He. 1:6; Ap. 1:5-6; 5:12-13). Su resurrección de entre los muertos fue la prueba deslumbradora de su divinidad (Ro. 1:4).

2. Deidad del Espíritu Santo. Es asimismo afirmada de una manera clara. El Espíritu Santo recibe el nombre de Espíritu de Jehová, de Dios del Señor, con toda la intimidad y unidad que ello comporta (cfr. 1 Co. 2:10-11). El Señor es el Espíritu (2 Co.3:17) Dios es Espíritu (Jn 4:24). El Espíritu habla y actúa como siendo el mismo Dios (5:3-4). Le son atribuidas obras divinas (Job. 33:4; Sal. 104:29-30; Jn. 3:8; 6:63; Ro. 1:4; 8:11; 2 Co. 3:18, entre otros). El Espíritu Santo procede del Padre y es enviado a la vez por el Padre y el Hijo (Jn. 15:26; 14:16,26;16:7;Hch.2:33).
3. La unidad de esencia de las tres Personas divinas. Ya al revelar constantemente al Dios único, el AT hace presentir la pluralidad en el seno de la Deidad. En Gn. 1:1 se dice lit. : “En el principio creo los Dioses” (Elohim, forma plural, con el verbo en singular), y el v. 2 ya menciona al Espíritu de Dios presente en el acto creacional. El v. 26 dice: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”. Después de la caída, Dios dice: “He aquí el hombre es como uno de nosotros…”(Gn. 3:22). El NT presenta constantemente a las tres personas unidas en la obra de la salvación de la misma manera en la que se han manifestado unidas en la de la creación. El padre, el Hijo, y el Espíritu Santo se manifestaron en el bautismo de Jesús (Mt. 3:16-17). Cristo ordeno que los discípulos sean bautizados en el nombre (singular) del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo (28:19.). El nuevo nacimiento es posible por la regeneración obrada por el Espíritu Santo, el amor del padre, y el don el Hijo, que murió en la cruz por nuestros pecados (Jn. 3:5-6, 14-16).El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo vienen a hacer su morada en el corazón del creyente (14:17,23 cfr. 1 Co. 3:16-17; 6:19; Col. 1:27); comunican juntos la plenitud de la vida divida (Ef. 3:14, 16-19). La bendición apostólica se da en el triple nombre de la Deidad (2 Co. 13:13). La resurrección de Cristo es atribuida al padre, al mismo Jesús, y al Espíritu Santo (Hch. 2:24; Jn. 2:19; 10:17-18; Ro. 8:11); asi será con la resurrección de los creyentes (Jn. 5:21; 6:40; Ro. 8:11: cfr. Otros pasajes trinitarios: Hch. 2:33; 1 Co. 12:4-6; Ef. 4:4-6; 1 P. 1:2; Ap. 1:4-6, entre otros). Las tres de la sola Deidad están unidas de tal manera que manifiestan la plenitud del solo Dios viviente: Cada persona cumple las mismas obras y recibe la misma adoración; participan del único Ser indiviso de la Deidad, manteniendo al mismo tiempo una relación tripersonal de amor y comunicación en el seno de la Deidad, con una perfección y armonía infinitas, con una total unidad, un amor infinito, una sumisión Perfecta al Padre, de quien proceden eternamente el Hijo y el Espíritu Santo, que procede del Padre y del Hijo (Jn. 15:26; Ro. 8:9; Ga. 4:6). El estricto monoteísmo del AT no queda afectado en lo absoluto. Simplemente, al revelarse plenamente en la persona de Cristo, Dios nos ha dado a conocer mas realidades acerca de la inefable naturaleza del Dios y único y verdadero. En el AT, tenemos ante todo la revelación del Creador y Señor soberano, “Dios por nosotros”; En los Evangelios, el Señor se encarnó, llegando a ser “Dios con nosotros”, Emanuel. Una vez obrada la redención, en Pentecostés vino a ser “Dios en nosotros” por el Espíritu Santo. El dogma de la Trinidad ha suscitado numerosas controversias y ensayos de explicación. Sin embargo, el creyente debe aceptar que un ser finito no puede abarcar a lo infinito. ¿Quién puede sondear tal hondura? Acerca de nuestro mismo ser, Pablo menciona el espíritu, el alma y el cuerpo (1 Ts. 5:23), y no nos es posible determinar como están unidos y como tres esencias llegan a formar una sola persona. El hecho revelado de Tres Personas en un único ser de la Deidad, manteniendo, en el contexto de este único ser, una relación interpersonal de amor y comunión mutuas, no puede ser rechazado como contrario a la razón. No hay ninguna contradicción. No se afirma que Dios sea “una persona en tres personas”, sino ”Tres Personas en un solo Ser”. Esto no es contradictorio. Supera la razón humana, pero no milita contra ella. La negación de esta verdad no proviene de una imposibilidad lógica; nuestra capacidad de comprenderlo se debe a nuestra limitación. Es una doctrina que debe ser aceptada aun que no pueda ser comprendida. Como tampoco puede ser comprendida la existencia eterna de Dios, la maravilla de Su creación; como el hombre no puede comprender su propia naturaleza. La misma realidad, ignorada por nuestra familiaridad con ella, es incomprensible. ¡Cuánto las riquezas del Ser de Dios, que El se a placido en comunicarnos en cierta medida! La respuesta ante este misterio revelado en la Biblia es la adoración al Dios único y verdadero, Padre, e Hijo, y Espíritu Santo.

El Espíritu Santo, Espíritu de Dios. La tercera persona de la Trinidad.
1. Nombres: Principalmente se le llama el Espíritu de Jehová, el Espíritu del Señor, El Espíritu del Padre, El Espíritu de Jesús (Gn. 6:3; Is. 11:2; 61:1; Mt. 10:20; Hch. 16:18, entre otros). Es el Espíritu de verdad, de vida, de fe, de amor, de poder, de sabiduría, de gracia, de gloria (Jn. 14:17; Ro. 8:2; 2 Co. 4:13; 2 Ti. 1:7; He. 10:29; 1 P. 4:14), entre otros.
2. Personalidad. El Espíritu no es un mero poder ni una expresión figurada de la energía divina, como lo pretenden por ejemplo, los antitrinitarios. La escritura le atribuye una personalidad distintiva, como también sucede con el Padre y con el Hijo (Mt. 3:16-17; 28:19; Jn. 14:16-17; 15:26). Siempre se emplea en relación con El el pronombre personal masculino, a pesar de que en gr. El termino Espíritu es neutro (Jn. 16:13-14; Hch. 13:2). El Espíritu piensa, conoce el lenguaje, tiene voluntad (Ro. 8:27; 1 Co. 2:10-13; 12:11). Se le puede tratar como una persona: se le puede mentir, se le puede contristar, se le puede afrentar (Hch. 5:3, 9; 7:51 Ef. 4:30; He. 10:29). Por otra parte también enseña, testifica, convence, conduce, entiende, habla, anuncia (Jn.14:26; 15:26; 16:8; 13.).
3. Divinidad. Los textos que hablan de la personalidad del Espíritu afirman también generalmente su divinidad. Posee los atributos divinos: omnisciencia, omnipresencia, omnipotencia, eternidad (1 Co. 2:10, 11; Sal. 139:7; Zac. 4:6; He. 9:14). Es identificado con Dios, con el Señor (Hch. 5:3-4). Es la blasfemia contra el Espíritu Santo la que no tiene perdón (Mt. 12:31-32).
4. El Espíritu Santo en el AT. Obra en la creación (Gn. 1:2). Es Él quien da aliento al hombre y a los animales (Gn.2:7; 6:3; Job. 33:4; Sal. 104:29-30). Esta en medio del pueblo de Dios (Is. 63:11). Capacita a ciertos hombres de cara a una tarea especial (Éx. 31:3; Jue. 6:34; 11:29; 1 S. 16:13). Pero no es dado a todos y puede ser retirado (Jue. 13:25; 16:20; 1 S. 10:10; 16:14). Asi se explica la oración de David: “ No quites de mi tu Santo Espíritu ” (Sal. 51:11). Los profetas anuncian claramente cual va a ser su obra en el Nuevo Pacto: será derramado sobre todo Israel, y sobre toda carne, será dado para siempre, morara en el corazón del hombre, que regenerara y santificara (Is. 44:3; 59:21; Jl. 2:28-29; Ez. 36:26-27; Jer. 31:33).
Otros Temas :
5.- La obra del Espíritu Santo en Jesucristo.
6.- Convicción de Pecado.
La blasfemia contra el Espíritu Santo (Pecado imperdonable)
7.- Regeneración y Bautismo del Espíritu Santo.
8.- Don y Redención del Espíritu.
9.- Plenitud del Espíritu.
10.-Unción y dones del Espíritu.

Pero bueno son otros temas…

Jn. 20:27-29 ¡Señor mío, y Dios mío!
 
Re: La Trinidad es Antibiblica

1x1x1=1
 
Re: La Trinidad es Antibiblica

el problema de la trinidad....es por que estas tres hipostasis..o personas..son coincibidas como "autoconciencias"

en ese sentido son seres individuales.....Y Si tomamos el razonamiento ..de que los "abstractos" no son reales.(la naturaleza )..

.sino" lo concreto".(las personas) entonces...hablamos de 3 Personas divinas--"3 DIOSES".... por eso el triteismo siempre es latente..
 
Re: La Trinidad es Antibiblica

:22 Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre.
3:23 Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado.


genesis..
 
Re: La Trinidad es Antibiblica

1:17 Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último;
1:18 y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades.
1:19 Escribe

apoc....
 
Re: La Trinidad es Antibiblica

¿¿Otro mas...? ¿¿PERO QUE ESTÁ PASANDO EN ESTE FORO...?? ¿Les entró corcomilla de trinidad...???


David
 
Re: La Trinidad es Antibiblica

:22 Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre.
3:23 Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado.


genesis..
(Subrayado mio)

¿Quiénes son nosotros?
 
Re: La Trinidad es Antibiblica

Nosotros sabiendo el bien y el mal.......nosotros =.Jesus, /Dios
Entiendo por la respuesta que son dos: Jesús y Dios, pero leemos "Jehová Dios", ¿cuál es Jehová y cúal Dios, y a cual podríamos definir como el Padre, que más adelante aparece en las Escrituras?.
También entiendo de la respuesta que Jesús es Jehová Dios y que Dios es Jehová Dios. Hay un axioma matemático que dice 'dos cosas iguales a una tercera son iguales entre si'. En el caso presente deduzco que Jesús es Dios.
A=D
B=D
C=D
Por lo tanto A, B, C son iguales entre si. Queda por aclarar que D=Dios

Si tengo delante de mi tres árboles de papaya bien puedo decir que forman un 'bosque' de papaya.... Hagamos hablar al bosque. "dijo el bosque....."; se puede deducir que los tres árboles hablaron al mismo tiempo, pero si solo lo hace una de las tres papayas, que bien pueden tener nombres diferenciados individualmente (papayaA, papayaB, papayaC), ¿habría contradicción en que las tres papayas son un bosque o un trio llamado Dios?
 
-Lo no bíblico es esa palabra numérica y el dogma fijado, pero no el hecho revelado en toda la Sagrada Escritura que nuestro único Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo, como leemos desde Génesis a Apocalipsis y se nos muestra claramente en el bautismo de Jesús.
 
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Reacciones: Efe-E-Pe
Alguien puede definir estas dos frases:

"Anti bíblico"

"No es bíblico"