¿Qué es para mi?
Judá todavía tenía la apariencia de ser una nación muy religiosa. Se ofrecían muchos sacrificios en el templo, pero había poca verdadera religión. El profeso pueblo de Dios había olvidado qué era lo que Dios verdaderamente requería de ellos; sin embargo, mantenían las formas externas de la religión. Estaban dispuestos a ofrecer sacrificios, pero no a entregar sus corazones al Señor. Conocían las formas externas de la religión, pero no comprendían que necesitaban un Salvador, ni entendían lo que significaba la justicia.
Isaías procuró que volvieran en sí y comprendieran la necedad de su conducta. Mediante una serie de penetrantes preguntas, el profeta esperaba que entendieran que la religión que sólo consiste en formas externas es una ofensa para Dios.
Se empleaba comúnmente la frase "presentare delante de Dios" para referirse a la visita al templo durante las grandes festividades religiosas (Sal. 42: 2; 84: 7; Exo. 34: 23). Los hebreos creían acertadamente que al llegar al templo entraban en la presencia inmediata de Dios. Es cierto que el santuario se había construido para que el Señor pudiera habitar en medio de ellos (Exo. 25: 8); pero no necesariamente toda persona que visitaba el templo entraba en la presencia de Dios. Por medio de Isaías, el Señor afirma que habita " "en la altura y en la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu" " (Isa. 57: 15).
Los sacrificios ofrecidos sin contrición y genuino arrepentimiento eran presentados en vano (1 Sam. 15: 22; Mat. 5: 24; Mar. 12: 33); carecían de valor.
En vez de deleitarse con la ofrenda del perfumado incienso que se le ofrecía, el Señor se disgustaba mucho. Las ceremonias de la religión no significan nada si falta su verdadero espíritu. Dios ha dicho claramente que, cuando falta la obediencia, aun la oración le resulta abominable (Prov. 28: 9).
Los días sagrados que aparecen aquí se mencionan juntos también en referencias como 2 Rey. 4: 23; 2 Crón. 8: 13; Amós 8: 5. Era parte esencial de la religión hebrea el observar estos días sagrados. Habían sido designados por el Señor mismo, y era él quien había mandado a Israel que los observara (Exo. 23: 12-17; Lev. 23; Núm. 28; 29; Deut. 16: 1-17).Pero no bastaba la observancia externa de esas formas religiosas. Los ritos y las ceremonias carecen de sentido cuando falta rectitud.Dios dijo claramente que la observancia formal de los días sagrados, ordenada por él mismo,le resultaba ofensiva si faltaba la obediencia.
En el hebreo no está la forma verbal "son". Quizá sería preferible traducir: "No puedo sufrir iniquidad y fiestas solemnes". Isaías declara que los solemnes servicios religiosos, acompañados de una vida inicua, son una ofensa para el Señor. En el tiempo de Isaías los hebreos daban mucha importancia a las formas de la religión, y poca importancia a la rectitud. Muchos que observaban estrictamente los requisitos formales de la ley ceremonial violaban abiertamente los solemnes mandatos de la ley de Dios. Su conducta constituía una burla de la religión y una vergüenza a la vista de Dios.
En este pasaje Dios habla a gente que tenía toda la apariencia de ser un pueblo muy religioso. Participaban en las ceremonias religiosas porque creían que ésa era la manera de ganar el favor de Dios; pero el Señor les manifestó que estaba sumamente disgustado por su conducta, que odiaba la observancia de sus fiestas señaladas, que rechazaba su culto y estaba molesto por su hipócrita fingimiento. En realidad, el pueblo estaba desafiando a Dios cuando rehusaba andar en sus caminos. Ningún manto de formalismo religioso podía cubrir sus pecados.