La insondable soledad de los ministros

28 Febrero 1999
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(He de advertir que la realidad que fácilmente puedo percibir en mi ciudad, país y región, podría ser muy distinto en otras partes del mundo)

-Etimológicamente, la palabra "ministro" proviene del latín minister, traducible como “quien se encarga de lo mínimo”, es decir, “sirviente” o “criado”. El término griego διάκονος (diáconos) se usa con igual sentido en el NT.
-Difícil será encontrar un pastor contemporáneo nuestro que acepte con agrado ser presentado como "Servidor", pero agradecerá siempre su reconocimiento como Ministro. Es que este término ha evolucionado hasta designarse con él a los gobernantes más importantes de cualquier Estado moderno. Es hoy día un calificativo que distingue.
-Diremos con esto, que lo que en el NT originalmente denotaba las distintas funciones de los mismos hermanos como servidores de Dios en las iglesias -que en español leemos como ancianos, obispos, guías, pastores, presbíteros, diáconos- con el paso del tiempo pasaron a usarse como títulos eclesiásticos, incluso jerárquicos.
-Así, quienes han egresado de un Instituto Bíblico o Facultad de Teología, obtienen su bien merecido título que los habilita para dirigir una congregación cristiana, soslayando el hecho que en las primitivas iglesias del NT el gobierno de ellas siempre fue pluralista y nunca unipersonal, salvo el caso de Diótrefes en la 3era. de Juan.
-El drama actual para muchos de nuestros conocidos, es la soledad en la que se desempeñan. Cada cual parece vivir encerrado en su propia burbuja de cristal, en la que se mantienen indemnes e inmunes a cualquier influencia ajena que pudiera perturbarles. Todos son conscientes de que lo que piensan, creen y hacen difiere de sus colegas, pero cualquier intento de apertura e intercambio supone un riesgo que podría causarles alguna incómoda zozobra.
-Probablemente, esa sea la razón de que en un Foro como este abunden los así mal llamados "laicos" y raramente aparezcan pastores en nuestros debates. Aunque algunos de ellos parezcan rayar en el fanatismo, en el fondo lo que hay es mucha inseguridad. Sin embargo, el debate a Biblia, mente y corazón abiertos nos abre esta espléndida perspectiva de comunión en el Espíritu y Palabra de nuestro Dios.
 
(He de advertir que la realidad que fácilmente puedo percibir en mi ciudad, país y región, podría ser muy distinto en otras partes del mundo)

-Etimológicamente, la palabra "ministro" proviene del latín minister, traducible como “quien se encarga de lo mínimo”, es decir, “sirviente” o “criado”. El término griego διάκονος (diáconos) se usa con igual sentido en el NT.
-Difícil será encontrar un pastor contemporáneo nuestro que acepte con agrado ser presentado como "Servidor", pero agradecerá siempre su reconocimiento como Ministro. Es que este término ha evolucionado hasta designarse con él a los gobernantes más importantes de cualquier Estado moderno. Es hoy día un calificativo que distingue.
-Diremos con esto, que lo que en el NT originalmente denotaba las distintas funciones de los mismos hermanos como servidores de Dios en las iglesias -que en español leemos como ancianos, obispos, guías, pastores, presbíteros, diáconos- con el paso del tiempo pasaron a usarse como títulos eclesiásticos, incluso jerárquicos.
-Así, quienes han egresado de un Instituto Bíblico o Facultad de Teología, obtienen su bien merecido título que los habilita para dirigir una congregación cristiana, soslayando el hecho que en las primitivas iglesias del NT el gobierno de ellas siempre fue pluralista y nunca unipersonal, salvo el caso de Diótrefes en la 3era. de Juan.
-El drama actual para muchos de nuestros conocidos, es la soledad en la que se desempeñan. Cada cual parece vivir encerrado en su propia burbuja de cristal, en la que se mantienen indemnes e inmunes a cualquier influencia ajena que pudiera perturbarles. Todos son conscientes de que lo que piensan, creen y hacen difiere de sus colegas, pero cualquier intento de apertura e intercambio supone un riesgo que podría causarles alguna incómoda zozobra.
-Probablemente, esa sea la razón de que en un Foro como este abunden los así mal llamados "laicos" y raramente aparezcan pastores en nuestros debates. Aunque algunos de ellos parezcan rayar en el fanatismo, en el fondo lo que hay es mucha inseguridad. Sin embargo, el debate a Biblia, mente y corazón abiertos nos abre esta espléndida perspectiva de comunión en el Espíritu y Palabra de nuestro Dios.
Oh qué sorpresa!?, entiendes de que la palabra "ministro" a sufrido un desplazamiento semántico, en el entendimiento actual de muchos; pero te niegas a pensar que hay también muchos otros términos que la "simple lectura" debido a estos "procesos" no ayudan a un correcto entendimiento de la escritura... cierto?
 
-Probablemente, esa sea la razón de que en un Foro como este abunden los así mal llamados "laicos" y raramente aparezcan pastores en nuestros debates.

¡Excelente tema!

Muchos “ministros” o “pastores” conocidos evitan los foros de debate por una razón muy simple: su autoridad depende de no ser cuestionados públicamente. Su imagen se sostiene sobre congregaciones poco instruidas que han sido persuadidas de que el líder espiritual es casi una representación visible de Cristo en la tierra. En ese ambiente, la crítica no se permite, y la duda se interpreta como rebeldía.

En contextos donde la doctrina se usa para controlar más que para edificar, exponerse a un espacio abierto de discusión implica quedar al descubierto. Allí no pueden manipular el entorno, ni silenciar preguntas, ni apelar al aura de autoridad que funciona dentro de su círculo. En un foro, la Palabra pesa más que el título, y eso los incomoda profundamente.

Por eso, en lugar de presentarse ellos mismos, envían a sus seguidores más leales. No llegan para exaltar a Cristo, sino para defender las enseñanzas del grupo, como abogados de un sistema religioso. En esos casos, la Escritura queda relegada a un segundo plano, y lo que domina es el desvío constante hacia temas periféricos, tácticas que diluyen el punto central y convierten la conversación en un bucle interminable. Es exactamente lo que describe Efesios 4:14:
personas fluctuantes, arrastradas por vientos de doctrina y manipuladas por quienes hacen del engaño su oficio.

Y quienes ejercen ese tipo de liderazgo rara vez se exponen a un espacio donde no pueden controlar la narrativa que los cuestiona. En un foro no funciona la típica respuesta autoritaria al estilo de Diótrefes:
“Usted se calla porque aquí yo soy el pastor y mi palabra se respeta.”
Ese tipo de imposición solo opera donde el líder controla el ambiente y la audiencia.

Cuando están en congregaciones donde no pueden recurrir a ese autoritarismo directo —porque existe pluralidad de hermanos con responsabilidad— entonces apelan a métodos más sutiles, pero igual de abusivos. Uno de ellos es la emboscada disciplinaria: elaborar, durante meses, un dossier contra el hermano que ha sido marcado como “sospechoso” de cuestionar la autoridad del anciano o pastor. Todo se acumula en silencio hasta el día en que deciden ejecutar la sanción.

Conocemos el caso de un hermano que fue sorprendido al ser puesto en “disciplina de silencio”. El día del juicio interno, cada palabra que alguna vez dijo —incluso expresiones tan inocuas como “embarrigada” en vez de “encinta” al referirse a María— fue presentada públicamente como evidencia de su supuesta falta. También fue acusado de falsa doctrina por creer que Cristo descendió al Hades para liberar a los santos cautivos (Heb 2:14), entendiendo que la sangre de los sacrificios antiguos era insuficiente (Heb 10:4).

Lo más grave es que jamás el ministro que se sintió ofendido habló a solas con él, como ordena Mateo 18:15. Ese paso fue ignorado deliberadamente, anulando así la promesa de la presencia de Cristo en el proceso disciplinario (Mt 18:20). Lo que quedó no fue justicia bíblica, sino un juicio sin Cristo.

Y es aquí donde la práctica llamada “disciplina de silencio” revela su verdadera naturaleza: no restaura, controla. No busca sanar al hermano, sino proteger la autoridad humana del líder. Cristo no vino a humillar a sus discípulos (1 Co 14:34), sino a restaurarlos mediante la misericordia y la verdad (Pr 16:6). Cualquier disciplina que humilla, expone, avergüenza o destruye la dignidad del creyente no proviene del Pastor de las ovejas, sino de quienes han hecho del púlpito un trono y de la iglesia un tribunal para humillar y amordazar al siervo ajeno (Ro.14:4).
 
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¡Excelente tema!

Muchos “ministros” o “pastores” conocidos evitan los foros de debate por una razón muy simple: su autoridad depende de no ser cuestionados públicamente. Su imagen se sostiene sobre congregaciones poco instruidas que han sido persuadidas de que el líder espiritual es casi una representación visible de Cristo en la tierra. En ese ambiente, la crítica no se permite, y la duda se interpreta como rebeldía.
Y ellos mismos no aprenden nada salvo su teologia estudiada.

Curiosamente ellos te invitana no ser religioso, pero confian plenamente en que su doctrina humana que aprendieron de memoria es interpretación Divina incuestionable. Son dogmáticos, son.... religiosos.
 
[...]
-Difícil será encontrar un pastor contemporáneo nuestro que acepte con agrado ser presentado como "Servidor", pero agradecerá siempre su reconocimiento como Ministro. [...]

La razón es simple, los asalariados "ministros" se han dedicado a ministrar al pueblo y a servirse a ellos mismos. Dios los llama pastores inútiles en Zac. 11:17 por característica principal: ellos aman el reconocimiento y sus credenciales de ser lo que no son.

A Dios gracias que aún existen verdaderos ministros que ministran principalmente a Dios, que le buscan por horas en oración antes de ir a ministrar al pueblo. Son verdaderos siervos de Jesucristo.

No nos corresponde a nosotros. Tanto a unos como a otros juzgará Dios.

El principe de los pastores premiará con la corona incorruptible a los verdaderos ministros . 1 Pedro 5:4
 
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Oh qué sorpresa!?, entiendes de que la palabra "ministro" a sufrido un desplazamiento semántico, en el entendimiento actual de muchos; pero te niegas a pensar que hay también muchos otros términos que la "simple lectura" debido a estos "procesos" no ayudan a un correcto entendimiento de la escritura... cierto?
-Por supuesto que hay términos hebreos, griegos y del castellano de Reina y de Valera que requieren de explicación y actualización para nuestra comprensión del lenguaje ¡pero no es así con todo!