(He de advertir que la realidad que fácilmente puedo percibir en mi ciudad, país y región, podría ser muy distinto en otras partes del mundo)
-Etimológicamente, la palabra "ministro" proviene del latín minister, traducible como “quien se encarga de lo mínimo”, es decir, “sirviente” o “criado”. El término griego διάκονος (diáconos) se usa con igual sentido en el NT.
-Difícil será encontrar un pastor contemporáneo nuestro que acepte con agrado ser presentado como "Servidor", pero agradecerá siempre su reconocimiento como Ministro. Es que este término ha evolucionado hasta designarse con él a los gobernantes más importantes de cualquier Estado moderno. Es hoy día un calificativo que distingue.
-Diremos con esto, que lo que en el NT originalmente denotaba las distintas funciones de los mismos hermanos como servidores de Dios en las iglesias -que en español leemos como ancianos, obispos, guías, pastores, presbíteros, diáconos- con el paso del tiempo pasaron a usarse como títulos eclesiásticos, incluso jerárquicos.
-Así, quienes han egresado de un Instituto Bíblico o Facultad de Teología, obtienen su bien merecido título que los habilita para dirigir una congregación cristiana, soslayando el hecho que en las primitivas iglesias del NT el gobierno de ellas siempre fue pluralista y nunca unipersonal, salvo el caso de Diótrefes en la 3era. de Juan.
-El drama actual para muchos de nuestros conocidos, es la soledad en la que se desempeñan. Cada cual parece vivir encerrado en su propia burbuja de cristal, en la que se mantienen indemnes e inmunes a cualquier influencia ajena que pudiera perturbarles. Todos son conscientes de que lo que piensan, creen y hacen difiere de sus colegas, pero cualquier intento de apertura e intercambio supone un riesgo que podría causarles alguna incómoda zozobra.
-Probablemente, esa sea la razón de que en un Foro como este abunden los así mal llamados "laicos" y raramente aparezcan pastores en nuestros debates. Aunque algunos de ellos parezcan rayar en el fanatismo, en el fondo lo que hay es mucha inseguridad. Sin embargo, el debate a Biblia, mente y corazón abiertos nos abre esta espléndida perspectiva de comunión en el Espíritu y Palabra de nuestro Dios.
-Etimológicamente, la palabra "ministro" proviene del latín minister, traducible como “quien se encarga de lo mínimo”, es decir, “sirviente” o “criado”. El término griego διάκονος (diáconos) se usa con igual sentido en el NT.
-Difícil será encontrar un pastor contemporáneo nuestro que acepte con agrado ser presentado como "Servidor", pero agradecerá siempre su reconocimiento como Ministro. Es que este término ha evolucionado hasta designarse con él a los gobernantes más importantes de cualquier Estado moderno. Es hoy día un calificativo que distingue.
-Diremos con esto, que lo que en el NT originalmente denotaba las distintas funciones de los mismos hermanos como servidores de Dios en las iglesias -que en español leemos como ancianos, obispos, guías, pastores, presbíteros, diáconos- con el paso del tiempo pasaron a usarse como títulos eclesiásticos, incluso jerárquicos.
-Así, quienes han egresado de un Instituto Bíblico o Facultad de Teología, obtienen su bien merecido título que los habilita para dirigir una congregación cristiana, soslayando el hecho que en las primitivas iglesias del NT el gobierno de ellas siempre fue pluralista y nunca unipersonal, salvo el caso de Diótrefes en la 3era. de Juan.
-El drama actual para muchos de nuestros conocidos, es la soledad en la que se desempeñan. Cada cual parece vivir encerrado en su propia burbuja de cristal, en la que se mantienen indemnes e inmunes a cualquier influencia ajena que pudiera perturbarles. Todos son conscientes de que lo que piensan, creen y hacen difiere de sus colegas, pero cualquier intento de apertura e intercambio supone un riesgo que podría causarles alguna incómoda zozobra.
-Probablemente, esa sea la razón de que en un Foro como este abunden los así mal llamados "laicos" y raramente aparezcan pastores en nuestros debates. Aunque algunos de ellos parezcan rayar en el fanatismo, en el fondo lo que hay es mucha inseguridad. Sin embargo, el debate a Biblia, mente y corazón abiertos nos abre esta espléndida perspectiva de comunión en el Espíritu y Palabra de nuestro Dios.