El
Informe Rudolf es un documento publicado en 1993 por el licenciado en química
Germar Rudolf, el cual analiza las supuestas
cámaras de gas de
Auschwitz, determinando la imposibilidad química y física de que estas fueran usadas para el exterminio en masa de la forma en que fue declarada por los testigos. Hasta la fecha, este trabajo no ha podido ser refutado científicamente, al contrario, ha sido elogiado por historiadores, químicos y expertos de todo el mundo. Tal como lo ha aclarado el autor, el informe no pretende establecer por si solo si ocurrió o no el Holocausto, sino que se enfoca en responder a la pregunta de si es posible realizar el gaseamiento en masa
de la forma en que lo describen los testigos, con las cantidades de gas y métodos descritos por ellos, y acaba desacreditando científicamente sus testimonios que sirven como base para la
historia oficial del
Holocausto.
[h=2]Hallazgos[/h]
Rudolf confirma algunos de los descubrimientos realizados por
Leuchter ya incluidos en su informe, a la vez que profundiza en su estudio y agrega nuevos hallazgos sobre el proceso de gaseamiento y cremación. Para la historia oficial (al menos en los países occidentales) es crucial que se acepte como creíble la desaparición de millones de cadáveres, porque es la única manera de sostener la teoría del exterminio masivo sin tener que dar mas explicaciones. De ahí la importancia de la cremación de cadáveres, ya sea en hornos, fosas comunes o por cualquier otro método.
[h=3]La cremación de cadáveres[/h] [IMG2=JSON]{"data-align":"none","data-size":"full","height":"280","width":"200","src":"http:\/\/es.metapedia.org\/m\/images\/thumb\/9\/9e\/Informe_Rudolf_Zanja.jpg\/200px-Informe_Rudolf_Zanja.jpg"}[/IMG2]
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Auschwitz-Birkenau en pleno verano.
Germar Rudolf introduce su pierna en la zanja hasta llegar al agua, a unos 60 cm. La cremación de cuerpos en fosas no habría sido posible.
Como no habían suficientes hornos para cremar los cuerpos a la velocidad necesaria, la
historia oficial sostiene que estos se incineraron al aire libre en fosas comunes. Sin embargo, ya en la época de los nacionalsocialistas, las autoridades alemanas contaban con documentos en los que se describe la extrema humedad del terreno. Por ejemplo, la construcción de un subsuelo requeriría un dragado constante porque Auschwitz está cercano a la confluencia de los ríos Sola y Vistula[SUP]
[1][/SUP]. Si se cava una zanja de 60 a 70 centímetros de profundidad, brota agua[SUP]
[1][/SUP]. Sin embargo, los testigos aseguran que los cuerpos se incineraban en las zanjas de 1,5 a 3 metros de profundidad[SUP]
[2][/SUP], en cuestión de minutos y hasta convertirse en cenizas. Michael Gärtner y Werner Rademacher por un lado y el revisionista
Carlo Mattogno por otro, han publicado abundante documentación alemana de la época, en la que las autoridades se enfrentan al problema del agua. Existe en
Auschwitz-Birkenau un drenaje que permite que no se encuentre agua sino hasta alcanzar un metro de profundidad debajo del terreno. Sin embargo este efecto solo se produce en las cercanías de los drenajes[SUP]
[1][/SUP]. Además en las fotografías aéreas (que evidencian cualquier irregularidad del terreno) no aparecen las fosas comunes como las descritas por los testigos, donde supuestamente se incineraron los cuerpos. Curiosamente, si se ven claramente las cavadas para enterrar los cadáveres de víctimas del tifus fallecidos unos años antes[SUP]
[3][/SUP], los cuales tuvieron que ser exhumados debido a la preocupación de las autoridades alemanas por evitar la contaminación de estas superficiales aguas subterráneas. No se explica de donde obtuvieron los nazis la madera necesaria para cremar millones de cuerpos (mientras sufrían una carencia de combustible, que era vital para la campaña en el frente ruso) y a pesar de esto logran su objetivo, no dejando rastro alguno visible mediante fotografías aéreas ni el uso de radares.
[h=3]Las cámaras de gas[/h]
Con respecto a la supuesta
cámara de gas de
Auschwitz, Rudolf confirma las conclusiones de Leuchter en el sentido de que el uso homicida de la supuesta cámara de gas habría dejado los residuos correspondientes en forma de manchas tal cual ocurre en la sala de desinfección. Esta apreciación se basa en la periodicidad y las cantidades de gas que los testigos afirman que se usaron, independientemente de que a nivel teórico fuera posible o no, la ejecución de personas con cantidades menores.
[h=3]Refutación a Jean-Claude Pressac[/h]
El informe hace una reseña del libro de
Jean-Claude Pressac "Auschwitz, Techinique and Operation of the Gas Chambers", publicado en 1988 por la
Fundación Klarsfeld con el fin de refutar a los revisionistas. Para Rudolf, a falta de documentos de cualquier tipo, Pressac habla de
"evidencia criminal" refiriéndose a detalles que a su criterio sugieren una intención homicida, con la idea de utilizar este truco semántico al no contar con pruebas reales de lo que está intentando demostrar. Paso a paso, Rudolf refuta los principales argumentos de Pressac y se apoya en documentos[SUP]
[4][/SUP][SUP]
[5][/SUP][SUP]
[6][/SUP]. Por ejemplo presenta facturas, órdenes de construcción de las duchas del Crematorium II y III, donde se discute el método a utilizar para proporcionar agua caliente a las supuestas
"cámaras de gas", etc.
[h=4]Los hoyos para la introducción del gas[/h]
Rudolf sostiene que las llamadas
"trazas criminales" de Pressac han sido refutadas basándose en ingeniería estructural de los terrenos; así como también
todos los "testigos oculares", quienes han sido desacreditados sin excepción[SUP]
[7][/SUP]
. Las pretendidas "cámaras de gas" están por tanto refutadas sobre el terreno de la ingeniería de las construcciones. En resumen, los argumentos relativos a la introducción del Zyklon B son listados en la siguiente tabla. [TABLE="border: 1, cellpadding: 6, cellspacing: 0"]
[TR]
[TD]
Alegación[/TD]
[TD]
Hecho[/TD]
[/TR]
[TR]
[TD]Las chimeneas por donde se introducía el
Zyklon Bson visibles en la Morgue 1 (
"cámara de gas"), Crematorio II y III en una foto aérea.[/TD]
[TD]Un análisis de esa foto aérea prueba que las manchas que se afirma que son chimeneas, no tienen altura espacial (no representan objetos tridimensionales), tienen una forma irregular, tamaño incorrecto (demasiado alargado y ancho), y su orientación irregular difiere de sombras reales. Esas manchas, por tanto, no pueden ser sombras de ningún objeto, ni tampoco las legendarias chimeneas por donde se arrojaba el Zyklon B.[/TD]
[/TR]
[TR]
[TD]Las chimeneas son visibles en una foto a nivel del terreno, en el Crematorio II.[/TD]
[TD]Esos tres objetos son solo visibles en una fotografía; en las otras no aparecen. Se levantan juntas, una al lado de la otra, tienen diferentes dimensiones y alineación irregular. Las chimeneas de introducción del gas deberían tener el mismo tamaño, una alineación regular e incluso estar distribuidas regularmente por el techo. Los objetos no son acordes con los hoyos realmente hallados, tanto en ubicación como en número.[/TD]
[/TR]
[TR]
[TD]Para los planeados hoyos de introducción del Zyklon B, habrían de esperarse hoyos correctamente moldeados y reforzados con chimeneas de ladrillos o concreto sobresaliendo del nivel de la superficie, por encima del techo.[/TD]
[TD]Los únicos hoyos que merecen ser llamados como tales, claramente muestran marcas de cincel; la estructura de concreto fue destruida a último momento, no hay nada homogéneo, ni las superficies de los supuestos bordes de los hoyos, las estructura llamadas chimeneas ni siquiera se elevan lo suficiente como para evitar el ingreso de la lluvia del suelo. Toda otra rotura u abertura es altamente irregular, llenas de vigas estructurales y obviamente causadas por el colapso del techo, siendo atravesado por las columnas y dobladas sobre las vigas longitudinales.[/TD]
[/TR]
[TR]
[TD]Para los hoyos con marcas de cincel, las vigas estructurales deberían haber sido quitadas, los bordes pulidos y construido una chimenea que sobresalga. Esos hoyos habrían sido severamente dañados por una explosión.[/TD]
[TD]En todos los casos, las vigas estructurales aún se proyectan hacia adentro de los hoyos. En un caso, esos fueron solo cortados y doblados hacia adentro. Los bordes no fueron revocados; el aislamiento del alquitrán es claramente visible y no hay ninguna señal de chimenea alguna. El mejor de esos hoyos está en un área no afectada por la explosión que hizo volar la morgue, probando que ese hoyo fue cincelado después de la guerra.[/TD]
[/TR]
[TR]
[TD]La instalación de mecanismos de introducción operando desde el techo hasta el suelo, requiere tomar medidas a prueba de pánico, como la colocación de pesados tapones durante las ejecuciones o la utilización de aros de acero enlazados.[/TD]
[TD]Ninguna señal de ese tipo de artefactos puede ser encontrada en ninguna parte, de ahí que ninguno de esos dispositivos fue instalado.[/TD]
[/TR]
[/TABLE]
[h=2]Resultado[/h] [h=3]Análisis químico de las instalaciones[/h]
El análisis químico de las muestras de mampostería de las estructuras procedentes de
Auschwitz determinó que:
- El cianuro reacciona con la mampostería produciendo un Azul Ferroso (el cual penetra profundamente en los muros) y es estable durante siglos. Este se desintegra en la misma medida que la mampostería se desintegra con el paso del tiempo. Por tanto, las trazas de cianuro deberían ser detectables hoy en día, en casi las mismas concentraciones, a pesar de estar expuestas a los elementos ambientales. Las paredes externas de la sala de desinfección en Birkenau, que evidencian manchas azules, son un ejemplo de esto.
- Bajo condiciones físicas en que fuera posible el gaseamiento masivo de humanos con ácido cianhídrico, trazas de cianuro deberían ser encontradas en el mismo rango de concentraciones en los muros en cuestión, como se las encuentra en las salas de desinfección, y la resultante decoloración de los muros debería asimismo estar presente.
- En las paredes de las supuestas cámaras de gas, las concentraciones remanentes de ácido cianhídrico no son mas altas que en cualquier otro edificio del campo, tomado al azar.
[h=4]Conclusión general[/h]
En el terreno físico-químico, el gaseamiento en masa con ácido cianhídrico (
gas Zyklon B) en las supuestas
cámaras de gas de
Auschwitz, tal como lo describen los testigos, no ha tenido lugar[SUP]
[8][/SUP].
[h=3]Análisis físico de las instalaciones[/h]
La extensa documentación sobre el campo de Auschwitz no contiene una sola referencia a
"ejecuciones" en cámaras de gas, mas bien esta refuta esas sospechas. La supuesta cámara de gas de Auschwitz, la sala de la morgue del crematorio en el campo principal de Auschwitz y los depósitos de cadáveres I (
"cámaras de gas") de los crematorios II y III, no tienen medio alguno para la introducción de mezclas de gases venenosos. Los hoyos en el techo visibles hoy en día fueron hechos después de la guerra y toda otra rotura es el resultado de la destrucción del edificio al final de la guerra. La liberación de cantidades de ácido cianhídrico a través del vehículo del
Zyklon B requiere muchas veces el tiempo que afirman los testigos; la verdadera duración de las ejecuciones sería de varias horas.
El proporcionar la ventilación necesaria a las supuestas
cámaras de gas de los crematorios II y III llevaría varias horas, contrariamente a todos los testimonios de los testigos. Habría sido imposible proporcionar ventilación a las supuestas cámaras de gas de los crematorios IV, V, o los cascos I y II. Los cuerpos no podrían ser retirados de las salas y llevados lejos por los
Sonderkommandos sin vestimenta de protección y el uso de máscaras de gas con filtros especiales, que según la versión oficial, no eran utilizados. De acuerdo con el informe: las cantidades del gas que quedarían en el aire e impregnadas en los cuerpos de las víctimas, serían suficientes para anular la capacidad de trabajar de los
Sonderkommandos. [h=4]Conclusión general[/h]
Los procedimientos de gaseamientos en masa como lo declararon los testigos durante los interrogatorios ante varios tribunales de ley, como los citados en las sentencias y los descritos en publicaciones literarias o científicas, en cualquier edificio de
Auschwitz, son inconsistentes con la evidencia documental, necesidades técnicas y las leyes naturales[SUP]
[9][/SUP].