Re: Iniciativa de ley en México: «matrimonios» entre gays a nivel nacional
La homosexualidad está dirigida a socavar o derribar las bases del matrimonio, de la familia en el contexto natural del sano matrimonio y sana familia, como asimismo, derribar los pilares de una sana sociedad, que debe sustentarse en valores morales sanos y limpios.
La homosexualidad está dirigida a derribar las bases del matrimonio, pues Dios estableció por todas las generaciones el matrimonio entre un hombre y una mujer; lo que significa, que al legalizar o aceptar el matrimonio homosexual, es decir, hombre con hombre, o mujer con mujer;… se establece -secularmente- un desorden natural del buen orden del matrimonio.
El matrimonio homosexual, genéricamente, macho-macho, o hembra-hembra, está destinado al fracaso, en cuanto al propósito biológico. Si hipotéticamente tuviéramos una sociedad compuesta en su mayoría por homosexuales, estarían destinados a desaparecer de la faz de la tierra, por la imposibilidad de multiplicarse o reproducirse entre ellos; quienes fueron claramente procreados por la unión normal o natural de hembra-macho, pretenden auto-convencerse con la idea nefasta de “macho-macho” o “hembra-hembra”, en sus mentes, razonamientos y argumentos desviados y confundidos.
Esto nos señala claramente, que estas uniones son ilícitas y anti-naturales, pues lo natural es que la unión de macho-hembra, tenga como finalidad no solo el placer sexual, sino más aún, la multiplicación de la especie; lo que obviamente no pueden hacer estos “matrimonios”.
Ellos no logran entender que esta preferencia sexual, es realmente contraproducente con el hecho de que ellos defienden un estilo de vida o “preferencia sexual” degenerativo, pues va absolutamente opuesto a la generación, ya que estas uniones no poseen un fin biológico basado en el verdadero amor normal y natural de un hombre y una mujer, sino solamente en un fin placentero y más aún desviado de la sana sexualidad;… pues ellos mismos no han sido concebidos por parejas homosexuales, sino a través de una unión natural y normal de un hombre y una mujer; y la naturaleza los trajo al mundo a través de la unión de un miembro sexual masculino y de un órgano sexual femenino, y no de dos masculinos o dos femeninos.
Vemos por tanto, que el “amor” que dicen profesarse los homosexuales, aunque sea un sentimiento parecido al amor heterosexual, es absolutamente anormal, pues carece de un fin biológico, y es claramente un atentado en contra de la finalidad natural del ser humano de reproducirse, por tanto; es una abierta oposición al orden de la naturaleza y de la voluntad de Dios al crear al hombre y la mujer.
La sociedad acepta la relación natural de un hombre y una mujer en donde existe un fin biológico, expresado en el sentimiento o en el amor natural de un hombre por una mujer; basado en una perfecta armonía con los miembros del cuerpo que fueron creados por Dios (o la naturaleza) para unirse, hombre y mujer, en un acto sexual saludable y con la finalidad de procreación o reproducción.
Entonces es paradójicamente contradictorio, que quienes defienden esta “preferencia o igualdad sexual”, lo hacen con un estilo de vida claramente degenerativo, rotundamente opuesto al medio por el cual ellos mismos fueron concebidos, como es la unión de un hombre y una mujer, y no a través de una pareja homosexual.
Los homosexuales, buscan reemplazar o sustituir la relación normal entre los miembros del cuerpo diseñados maravillosamente por Dios o la naturaleza, inteligentemente para el coito y el orgasmo en el contexto de una relación saludable; sustituyéndolo digo, por lo que es contra-natura.
Podemos ver claramente que este tipo o estilo de vida, no favorece en nada la procreación , sino que al contrario, presenta la realidad que en una sociedad que hipotéticamente fuere regida por esta clase o estilo de vida;… la derriba, con la práctica de un estilo de vida egoísta que desprecia y se opone al uso natural de los miembros del cuerpo y se enfoca solamente en el placer y la lujuria; por lo que es absolutamente imposible que termine en la
finalidad natural de la reproducción del ser humano.
Por tanto, las pretensiones de los homosexuales de que se les considere con los mismos derechos o “igualdad de derechos” en cuanto al matrimonio,
no tienen fundamento válido ni coherente.
Entregarles la misma legalidad o derechos legales a las uniones homosexuales como al matrimonio normal entre un hombre y una mujer, es tan nocivo y funesto, como querer darle legalidad al dinero falso. Tratar de discriminación o intolerancia al hecho de no aceptar la “igualdad de derechos”, es como tratar de intolerantes a quienes no acepten el error de que el sol gira alrededor de la tierra. Naturalmente las uniones homosexuales no son matrimonio, no puede ser por derecho, lo que no es por naturaleza; por tanto, legislar sobre el matrimonio homosexual es antinatural. Dos homosexuales pueden unirse, pero serán solo pareja de hecho, pero jamás matrimonio.