1era. Estrofa:
Hace poco más de 15 años advertí que probablemente las líneas del segundo cuarteto estuvieran trastocadas, pues nunca se podría cantar al vil egoísmo otra vez triunfante.
Incluso, la oposición podría actualmente aprovechar para elogiar al gobierno por hacerle honor al vil egoísmo nuevamente triunfante.
Sabido es que en una noche del 1810 el médico Vicente Salias compuso la letra, inflamado no solamente de un vivo patriotismo sino bajo los efluvios del alcohol.
Allá por el año 2003 trasladé mi inquietud al periódico El Universal, de Caracas, sugiriendo que quizás la idea original fuera:
¡Ahora sí que tenía sentido!
Un ilustrado caraqueño me explicó que se trataba de una figura de lenguaje conocida como retruécano, muy familiar a los españoles en las letras de sus zarzuelas.
No convencido, escribí al Presidente Chávez alegando que dado que le había agregado una estrella más a la Bandera y enderezado la cabeza del caballo en el Escudo Nacional, podría revisar la conveniencia de corregir ese cuarteto. Dejé el sobre a él dirigido en manos de la Agregada Cultural a la Embajada en Montevideo, pero nunca supe más nada.
Sinceramente creo, que cuando se instauren la paz y la democracia en el país, convendrá incentivar la solidaridad de todos los venezolanos, con una letra que les inspire de forma coherente y sin dislexia intelectual.
Cordiales saludos.
¡Abajo cadenas!
gritaba el señor,
y el pobre en su choza
libertad pidió.
A este santo nombre
tembló de pavor
el vil egoísmo
que otra vez triunfó.
gritaba el señor,
y el pobre en su choza
libertad pidió.
A este santo nombre
tembló de pavor
el vil egoísmo
que otra vez triunfó.
Hace poco más de 15 años advertí que probablemente las líneas del segundo cuarteto estuvieran trastocadas, pues nunca se podría cantar al vil egoísmo otra vez triunfante.
Incluso, la oposición podría actualmente aprovechar para elogiar al gobierno por hacerle honor al vil egoísmo nuevamente triunfante.
Sabido es que en una noche del 1810 el médico Vicente Salias compuso la letra, inflamado no solamente de un vivo patriotismo sino bajo los efluvios del alcohol.
Allá por el año 2003 trasladé mi inquietud al periódico El Universal, de Caracas, sugiriendo que quizás la idea original fuera:
A este santo nombre
Que otra vez triunfó
El vil egoísmo
Tembló de pavor.
¡Ahora sí que tenía sentido!
Un ilustrado caraqueño me explicó que se trataba de una figura de lenguaje conocida como retruécano, muy familiar a los españoles en las letras de sus zarzuelas.
No convencido, escribí al Presidente Chávez alegando que dado que le había agregado una estrella más a la Bandera y enderezado la cabeza del caballo en el Escudo Nacional, podría revisar la conveniencia de corregir ese cuarteto. Dejé el sobre a él dirigido en manos de la Agregada Cultural a la Embajada en Montevideo, pero nunca supe más nada.
Sinceramente creo, que cuando se instauren la paz y la democracia en el país, convendrá incentivar la solidaridad de todos los venezolanos, con una letra que les inspire de forma coherente y sin dislexia intelectual.
Cordiales saludos.