Jesús tenía sensibilidad a los deseos lícitos de la carne (que dependen del contexto , por ejemplo desear una mujer puede ser bueno o malo, según que sea soltera o casada y se sea conocedor de esa situación, o de la situación propia, que en el caso de Jesús era cumplir su misión de salvarnos, no de tener mujer obviamente), pero no tenía inclinación -tendencia o propensión- a deseos desordenados ( deseos malos, como desear la mujer del prójimo) como los sufrimos nosotros. Aclaro nuevamente que la inclinación, a un deseo malo no es pecado si no se le da consentimiento, pues no es voluntario, Jesucristo no tenía ni siquiera esa inclinación. Y aprovecho este tema de debate para señalar que toda la doctrina de la sola fe se construyó sobre la base de que la inclinación a los deseos desordenados ya es en sí un pecado, ese fue que es el verdadero error de Lutero y todos los reformadores.
Un abrazo