-Judas no fue forzado a traicionar al Señor; simplemente Dios le permitió que se saliera con la suya. Ni siquiera el mal se hace bien, y hasta en su suicidio Judas estuvo pésimo.
Cordiales saludos
Jajaja....
Este es el problema de base del calvinismo: cuando le interesa, usa la doctrina de la predestinación; cuando no le conviene, se olvida y apela a la voluntad del hombre. Es como si la doctrina de la predestinación funcionara en determinados casos, como un interruptor que sólo se enciende en "momentos solemnes" previamente aprobados por la "santa doctrina de Calvino".
Verás, el caso de Judas es un caso donde el calvinismo puede lucirse, muy parecido al caso del Faraón endurecido.
¡Aprovechadlo!
Te voy a decir lo que realmente se cuece detrás del telón:
Tanto Judas como el Faraón escogieron o juguetearon con ciertas maldades. Y después el Señor les ayudó (literalmente) a que esas maldades salieran adelante para que Sus planes se cumplieran. En el primer caso, Dios endureció el corazón de ese hombre; en el otro caso, permitió que Satanás llenara el corazón de Su discípulo. En otras palabras, que es lo que os vengo predicando desde los albores del tiempo. La moneda tiene dos caras que funcionan a pleno rendimiento: ELEGIMOS (bien o mal) y DIOS ES SOBERANO de ese "bien o mal"...
Si bien Dios es Dios de nuestras elecciones,
nosotros somos plenos dueños y señores de nuestras elecciones.
Y viceversa...
Si bien somos plenos dueños y señores de nuestras elecciones,
Dios es Dios de nuestras elecciones.
Las Escrituras no enseñan que no podemos escoger entre el bien y el mal,
sino la imposibilidad de llevar estas categorías hasta sus últimas consecuencias SIN AYUDA EXTERNA.
Lo cuál es un asunto muy distinto.
Así que, el resumen de nuestro discurso es este: Dios escogió a Judas y le AYUDÓ a cumplir con su misión celestial.
Yo soy un calvinista al rojo vivo, no un calvinista tibio.
¡Amor!,
Ibero
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