A Maripaz:
Volvamos a las catacumbas, donde todo era más auténtico.
Sobre el punto 8 de Zerauj, que parece que ha ofendido a algunos:
En realidad es el propio Apóstol Juan quien lo afirma:
"Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros".
Al respecto, comenta San Agustín (Comentario a la Primera Carta de San Juan, Tercer Tratado):
"Cada uno debe preguntarse en conciencia: ¿Soy acaso un Anticristo? "Anticristo" significa, en latín, "el que está contra Cristo". Y no, como algunos creen, alguien que tiene que venir antes de Cristo o, viceversa, que Cristo vendrá después de él. Pero ni se dice ni se escribe así. Anticristo es lisa y llanamente "el que está contra Cristo". Ahora bien, ¿quién es el que está contra Cristo? (...) Pues los que no son contrarios a Cristo están adheridos a su cuerpo y se consideran miembros suyos. Los miembros nunca están unos contra otros. La integridad es el conjunto de todos los miembros. ¿Y qué dice el apóstol sobre la concordia de los miembros?: "¿Que un miembro sufre? Todos los miembros sufren con él. ¿Que un miembro es agasajado? Todos los miembros comparten su alegría" (1Cor 12, 26). Por consiguiente, si un miembro es agasajado y todos los miembros comparten su alegría, y si un miembro sufre, todos sufren con él, es que la concordia de los miembros no admite el anticristo. Como este cuerpo necesita cuidados y sólo logrará la santidad perfecta tras la resurrección de los muertos, resulta que dentro del cuerpo de nuestro Señor Jesucristo hay algunos que son como una especie de humores malignos. Cuando se evacuan estos humores, el cuerpo se alivia, del mismo modo que cuando salen los malos, la Iglesia se calma. Y cuando el cuerpo los evacua y expulsa, dice: "Estos humores salen de mí, pero no eran parte de mí". ¿Qué significa "no eran parte de mí"? Pues que no han sido extraídos de mi carne, sino que oprimían mi pecho cuando estaban dentro de mí".
Ya veis que Zerauj no estuvo solo ni fue tan arbitrario al expresarse.
Volvamos a las catacumbas, donde todo era más auténtico.
Sobre el punto 8 de Zerauj, que parece que ha ofendido a algunos:
En realidad es el propio Apóstol Juan quien lo afirma:
"Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros".
Al respecto, comenta San Agustín (Comentario a la Primera Carta de San Juan, Tercer Tratado):
"Cada uno debe preguntarse en conciencia: ¿Soy acaso un Anticristo? "Anticristo" significa, en latín, "el que está contra Cristo". Y no, como algunos creen, alguien que tiene que venir antes de Cristo o, viceversa, que Cristo vendrá después de él. Pero ni se dice ni se escribe así. Anticristo es lisa y llanamente "el que está contra Cristo". Ahora bien, ¿quién es el que está contra Cristo? (...) Pues los que no son contrarios a Cristo están adheridos a su cuerpo y se consideran miembros suyos. Los miembros nunca están unos contra otros. La integridad es el conjunto de todos los miembros. ¿Y qué dice el apóstol sobre la concordia de los miembros?: "¿Que un miembro sufre? Todos los miembros sufren con él. ¿Que un miembro es agasajado? Todos los miembros comparten su alegría" (1Cor 12, 26). Por consiguiente, si un miembro es agasajado y todos los miembros comparten su alegría, y si un miembro sufre, todos sufren con él, es que la concordia de los miembros no admite el anticristo. Como este cuerpo necesita cuidados y sólo logrará la santidad perfecta tras la resurrección de los muertos, resulta que dentro del cuerpo de nuestro Señor Jesucristo hay algunos que son como una especie de humores malignos. Cuando se evacuan estos humores, el cuerpo se alivia, del mismo modo que cuando salen los malos, la Iglesia se calma. Y cuando el cuerpo los evacua y expulsa, dice: "Estos humores salen de mí, pero no eran parte de mí". ¿Qué significa "no eran parte de mí"? Pues que no han sido extraídos de mi carne, sino que oprimían mi pecho cuando estaban dentro de mí".
Ya veis que Zerauj no estuvo solo ni fue tan arbitrario al expresarse.