Creadores de rencillas y cizañas.
Por eso te tengo en mi lista de ignorados.
𝐂𝐔𝐈𝐃𝐀𝐃𝐎 𝐂𝐎𝐍 𝐄𝐋 𝐎𝐑𝐆𝐔𝐋𝐋𝐎 𝐄𝐒𝐏𝐈𝐑𝐈𝐓𝐔𝐀𝐋
Luc 18:11 El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias 𝗽𝗼𝗿𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗼 𝘀𝗼𝘆 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝗹𝗼𝘀 𝗼𝘁𝗿𝗼𝘀 𝗵𝗼𝗺𝗯𝗿𝗲𝘀, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano;
Luc 18:12 ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano.
Luc 18:13 Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, 𝘀𝗲́ 𝗽𝗿𝗼𝗽𝗶𝗰𝗶𝗼 𝗮 𝗺𝗶́, 𝗽𝗲𝗰𝗮𝗱𝗼𝗿.
El publicano se aferraba en su corazón al propiciatorio (Ro.3:24-25) donde la vida de una víctima inocente había sido sacrificada y su sangre rociada 7 veces por el pecado del pueblo en el día de la expiación nacional de Israel (Lev.16:19).
La mentira de la que él diablo es el padre (Jn.8:44) es la negación del Cristo de Dios, del Cristo del Calvario, del único mediador entre Dios y los hombres, de la propiciación por los pecados del mundo; del «𝐩𝐫𝐨𝐩𝐢𝐜𝐢𝐚𝐭𝐨𝐫𝐢𝐨» donde un pecador perdido puede encontrarse con el Dios santo y hallar el perdón y la paz.
Pero «el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del Evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios».
De ahí que los hombres se vuelvan a la iglesia, a la religión, a la moralidad, al «Sermón del Monte» - haciendo del Señor mismo un ministro de la propia justicia y soberbia de ellos - en una palabra, se vuelven a cualquier cosa antes que a la Cruz de Cristo.
Nuestro refugio no son los grupos religiosos, no es la obediencia a la ley, ni a ningún hombre llámese anciano o pastor, mi refugio es Cristo:
Hch 4:12 Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.
Se creen muy santurrones estos fariseos modernos, pero quien sale justificado es el publicano, que entendió la gracia de Dios simbolizada en la víctima inocente cuya vida es quitada de la tierra, y su sangre esparcida sobre el propiciatorio para perdonar los pecados del pueblo:
Lev 16:19 Y esparcirá sobre él de la sangre con su dedo siete veces, y lo limpiará, y lo santificará de las inmundicias de los hijos de Israel.