¿Cuántos en este foro pueden afirmar que se guardan en santidad?

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No había podido responder estuve full ocupado.

Me suscribo a todo lo que has dicho, sobretodo como bien has dicho "no se trata de quién peca más, o menos"

Tampoco el tema se trata de señalar con el dedo a quién esté pecando, porque soy de los que creo que cada persona creyente tiene un trato único y unipersonal con Dios, y cada quién va a diferentes ritmos, pero lo que Dios desea de todos los creyentes (católicos, protestantes, mormones, Tj, etc) es que vayamos avanzando cada día en abandonar el pecado, para que vaya aumentando nuestra santidad.

Bendiciones
 
Una realidad que nos confronta es que todos somos pecadores, pero ¿Hasta que punto?

La santificación exige (entre varias cosas) el abandono total del pecado, por lo que nuestra condición pecaminosa se convierte como una especie de agregado por la naturaleza que nos conlleva a luchar contra ella, para alcanzar la santificación. (Léase detenidamente lo subrayado en negritas)

Ahora, quisiera reflexionar sobre las profundas palabras de Pablo, que estoy seguro es lo que define de forma ejemplar nuestra lucha interna contra el pecado:

Romanos 7:19-20

"Porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí".


Por favor lean detenidamente cada palabra de Pablo:

1- Queremos hacer el bien, pero no lo hacemos
2- No hacemos el bien que queremos, sino el mal que no queremos.
3- El mal que hacemos y que no queremos, es propiciado por el pecado que mora en nosotros.

Finalmente concluye Pablo:

"con la mente sirvo a la ley de Dios, más con la carne a la ley del pecado".

¿Cuántos de nosotros experimentamos exactamente lo mismo que enseñó Pablo?
 
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No había podido responder estuve full ocupado.

Me suscribo a todo lo que has dicho, sobretodo como bien has dicho "no se trata de quién peca más, o menos"

Tampoco el tema se trata de señalar con el dedo a quién esté pecando, porque soy de los que creo que cada persona creyente tiene un trato único y unipersonal con Dios, y cada quién va a diferentes ritmos, pero lo que Dios desea de todos los creyentes (católicos, protestantes, mormones, Tj, etc) es que vayamos avanzando cada día en abandonar el pecado, para que vaya aumentando nuestra santidad.

Bendiciones

Asi es.

En el Reino de Dios. PRESENTE.

Los que recibimos el SEÑORIO de Cristo. Por medio de su palaabra renovamos nuestro entendimiento y poco a poco dejamos de pecar.
La gracia nos enseña a apartarnos de toda impiedad.

Muchos dicen que Pablo predico el Evangelio de la Gracia. Donde todo es permisible.

Les tengo malas noticias, NO hay un evangelio de la gracia. El UNICO EVANGELIO.

ESs el Evangelio del Reino. Donde por gracia hemos sido salvos. No para seguir en nuestros desmanes.

Pablo dijo a Timoteo. Pero ahora la Gracia de Dios se ha manifestado. ENSEÑANDOS a apartarnos de TODA IMPIEDAD.
 
LA SOBERANÍA DE CRISTO EN LA SALVACIÓN

El fariseo que se ufanaba por ser más santo que el publicano, solo era un ladrón de la gloria de Dios.

Se estaba atribuyendo mérito personal.

En contraste, la mente y el corazón del publicano, estaba puesta en el propiciatorio, dónde la sangre de una víctima inocente había sido esparcida por los pecados del pueblo.

Cuando pensamos que participamos de nuestra salvación, que de una o de otra manera, hemos contribuido, entonces cometemos el error de exclamar, ebrios de autosuficiencia:

-"YO ME CONVERTÍ"-

A veces caemos en este error, como en el caso mío estando solo en casa el 14 de Abril de 1989.

Pero yo no estaba solo, eso creía que estaba solo, porque uno no ve a nadie alrededor, ignorando que Cristo nos monitorea desde antes de los tiempos de los siglos (2Tim.1:9), desde antes de la fundación del mundo (1P.1:18-20).

Digo que es error, porque nos atribuimos mérito en una obra que ha hecho Dios como si el Libro del Cordero estuviese añadiendo nombres cada día y borrando otros.

Dios no actúa así, él es Soberano.

La ingenuidad nuestra es pensar que somos libres, que somos independientes, que tenemos libre albedrío y que podemos decir:

-"YO ME CONVERTÍ"-

Nos creemos la mentira de Edén -"Seréis como Dios" (Gén.3:5).

Es Dios quien escogió el día de nuestro nacimiento, escogió el país, la época, la ciudad, nuestra familia, nuestros hermanos, y así como escogió el día de nuestra llegada a la tierra, escoge también el día de nuestra partida hacia su misma presencia.
No controlamos nada.
Es Cristo quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, leemos:

Sal 135:6 Todo lo que Jehová quiere, lo hace,
En los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos.

Nabucodonosor lo comprobó luego de ser humillado a causa de su soberbia por 7 años comiendo pasto a la intemperie como una bestia y cuando le fue devuelta la razón exclamó:

Dan 4:35 Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?

Dios hace lo que quiere, cuando quiere, donde quiere, con quien quiere.

Pero el hombre en su ignorancia se construye una burbuja de jabón y se mete dentro de ella y la llama "libre albedrío".

Y los límites de su libre albedrío está circunscrito a su propia naturaleza con todas nuestras limitaciones.

Efe 2:1 Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,

¿Como ´vamos a escoger ser salvos si estamos muertos espiritualmente?

La naturaleza de un muerto no puede agradar a Dios.

Dios nos da vida espiritual mediante el Espíritu de su Hijo en nosotros (Ro.8:9) para poder agradarle al cambiar nuestra naturaleza.

Entonces si podemos obedecerle, el resto de nuestros días.

Pero por nosotros mismos no podemos hacer nada, somos como esos huesos secos que vio Ezequiel, con la diferencia que estamos unidos y nos movemos como personas, pero la cruda realidad es que somos esqueletos cubiertos con carne y tendones.

En su propósito Eterno, Dios Padre inscribió nuestros nombres en el libro de la Vida del Cordero antes de la fundación del mundo, antes de los tiempos de los siglos y todas nuestras almas fueron dadas al Dios Hijo, quien desciende a la tierra y por medio de la Obra de la Redención nos compra a precio de sangre y Dios el Espíritu Santo nos redarguye de pecado, nos induce a glorificar a Cristo, no solamente de labios sino también con nuestra conducta y pensamientos, permitiendo que tengamos la mente de Cristo:

Rom 8:16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.
Dios nos buscó a nosotros, Dios nos alcanzó a nosotros.


Nosotros amamos al Señor y él lo sabe, y el mero hecho de reconocer nuestra absoluta ruina y miseria, fortalece nuestra dependencia de su misericordia que es nueva cada día.

Que paz tan grande trae a nuestros corazones, el saber que nuestras almas están guardadas en Cristo.

Jua 17:19 Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.
 
Lo siento por los que hacen caso a los predicadores de su denominacion en vez de la Palabra de Dios.
 
¿Cuántos de nosotros experimentamos exactamente lo mismo que enseñó Pablo?
Yo lo experimento todos los días de mi vida, una lucha constante contra los malos pensamientos y las malas acciones.

Considero que me he venido guardando en santidad entre 5-6 (en el escala del 1 al 10) en un proceso de 25 años y en constante avance diario.

Mi mayor debilidad son las mujeres, y durante mi matrimonio de 18 años (y contando) nunca he estado sexualmente con otra mujer que no sea mi esposa, no tomo licor ni me emborracho, no tengo vicios de cigarro, drogas o alcohol, aborrezco las groserías, aborrezco las conversaciones del mundo social, de sus tradiciones paganas, no me dejó influenciar por las películas, por la política, por la revancha deportiva, por los conflictos familiares y de amistades o vecinos, he aprendido a mantener la fe en los peores momentos y a enfrentar las diversas adversidades sabiendo que Dios tiene el control de todas mis cosas y que al final de mi historia como dijo José "todo fue dispuesto por Dios en mi vida con un propósito"

Ahora lean esto con mucha atención:

Hace unos cinco años atrás creía que había superado muchos pecados externos, pensé que tenía ya un largo camino recorrido y que mi santificación estaba a la vuelta de la esquina, pero ahora me doy cuenta que apenas comencé una nueva lucha, y es contra mis pecados internos: "Los de mis pensamientos"

Vivo el día a día evitando los malos pensamientos sexuales (Gracias al Señor no me gusta ver pornografía) pero el internet induce mucho a la sexualidad y mantengo una lucha frontal para no caer después en un pecado mayor de infidelidad contra mi esposa y contra Dios, y no volverme tampoco un lujurioso desenfrenado, Dios me guarde.

Si no fuera por mi fé en Jesús, que transformó mi vida 360 grados, no pudiera resistir.

¿A alguien más le sucede lo mismo?
 
Publicamente ADMITO ante mi Señor quien soy.

Te respeto. pero te he leido por años. Se que eres un farsante con pena te lo digo.

Serias la ultima persona con quien me confensaria. Por respeto te cite y di una respuesta pero es generalizada.

Perdona mi sinceridad.

No podía esperar otra cosa que su ceguera a la Palabra de Dios , pero es evidente que algunos prefieren la seducción del enemigo de Dios, creyendo prosperar en denominaciones falsas y con falsas doctrinas antibíblicas y el Apóstol Pablo dijo que si estaba agradando a los hombres, no sería siervo de Cristo.​

Además, el tema me parece muy horrible espiritualmente y es una falta de respeto al cristiano y a las doctrinas de la Iglesia de Cristo, que se quiera valorar la santidad y solo puede provenir de la inspiración del enemigo de Dios y reírse de los creyentes.​

Usted se confesó públicamente y nadie le dijo que lo hiciera y esto es un Foro y es todo lo contrario a una Iglesia, porque no hay autoridades espirituales, que haya que respetar y no tenemos las mismas doctrinas y hay personas que son ateos confesos y otras que predican en contra de la Iglesia terrenal , como el que escribió este tema y seguro se rio de usted.​

 
seguro se rio de usted.
Por favor deja de sembrar cizaña.

Algo me dice que no te estás santificando y andas muy mal con Dios y te sientes acusado por tus constantes pecados sexuales.

No hay nada de malo en que comiences a santificarte y que expongas tus pecados y puedas tener autoridad para hablar la palabra sagrada de Dios.

Espero estar equivocado, de igual forma sólo tu conoces tu realidad espiritual ante Dios, a los hombres puedes engañar, pero no a Dios.
 
Por favor deja de sembrar cizaña.

Algo me dice que no te estás santificando y andas muy mal con Dios y te sientes acusado por tus constantes pecados sexuales.

No hay nada de malo en que comiences a santificarte y que expongas tus pecados y puedas tener autoridad para hablar la palabra sagrada de Dios.

Espero estar equivocado, de igual forma sólo tu conoces tu realidad espiritual ante Dios, a los hombres puedes engañar, pero no a Dios.

Sus acusaciones solo puede provenir de la inspiración del enemigo de Dios y calumnias falsamente, y su moral es como su conciencia, de poco, le sirve y para que sepa, la santidad no tiene medida y el diablo lo sabe.​

 
¡Cómo no estar feliz de buscar la santificación, luchando y abandonando cada día los pecados!

Todos los creyentes que realmente han nacido de nuevo y que buscan la santidad, que buscan una comunión elevada al lugar Santísimo, lo esencial es abandonar el pecado.

No importa que religión profeses, la biblia es clara: el pecado es lo principal que debemos contrarrestar, y por esa causa murió nuestro Señor, para darnos la santidad alejados del pecado.
 
No hay razón para que te niegues a declarar públicamente que vives en la presencia de Dios alejado de los pecados.

Es que no tengo ninguna obligación de confesarme públicamente, porque lo hago ante Dios y como corresponde hacerlo, y ninguna persona debe confesarse públicamente, sin entender lo que significa.​

 

La santidad no tiene medida y el diablo lo sabe, se tiene o no se tiene y es un don de Dios y una persona en su carne, es imposible que pueda mantener la santidad y no caiga en las tentaciones del diablo y lo dice la Biblia "ni uno", solo Jesucristo pudo y ayuda a los que acercan a él con su Espíritu.​

Como podría alguien por fuera de la Iglesia terrenal , recibir el Espíritu Santo por imposición de manos y la santidad es uno de los tantos dones que nos puede dar el Espíritu Santo y es imposible a un ministro de Cristo , ejercer su misterio, sin la santidad debida y ese don de Dios.​

 

La santidad no tiene medida y el diablo lo sabe, se tiene o no se tiene y es un don de Dios y una persona en su carne, es imposible que pueda mantener la santidad y no caiga en las tentaciones del diablo y lo dice la Biblia "ni uno", solo Jesucristo pudo y ayuda a los que acercan a él con su Espíritu.​

Como podría alguien por fuera de la Iglesia terrenal , recibir el Espíritu Santo por imposición de manos y la santidad es uno de los tantos dones que nos puede dar el Espíritu Santo y es imposible a un ministro de Cristo , ejercer su misterio, sin la santidad debida y ese don de Dios.​

Y ¿Estás lo suficientemente santificado o apartado del pecado para ejercer alguna autoridad hablando la palabra SAGRADA de Dios?
 
Es normal que hayan creyentes que no les guste hablar de sus pecados personales y sobre la santificación.

¿Cuántos no pueden sentirse dentro de la presencia de Dios porque sus pecados los acusan?

¿Cuántos pueden escribir en este foro dando cátedra de doctrina bíblica haciendo caso omiso a sus pecados continuos?

Que cada quién se auto examine, y se aparte del pecado y pueda tener una conciencia limpia para hablar la palabra sagrada de Dios.
 
Creadores de rencillas y cizañas.

Por eso te tengo en mi lista de ignorados.
𝐂𝐔𝐈𝐃𝐀𝐃𝐎 𝐂𝐎𝐍 𝐄𝐋 𝐎𝐑𝐆𝐔𝐋𝐋𝐎 𝐄𝐒𝐏𝐈𝐑𝐈𝐓𝐔𝐀𝐋

Luc 18:11 El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias 𝗽𝗼𝗿𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗼 𝘀𝗼𝘆 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝗹𝗼𝘀 𝗼𝘁𝗿𝗼𝘀 𝗵𝗼𝗺𝗯𝗿𝗲𝘀, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano;
Luc 18:12 ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano.
Luc 18:13 Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, 𝘀𝗲́ 𝗽𝗿𝗼𝗽𝗶𝗰𝗶𝗼 𝗮 𝗺𝗶́, 𝗽𝗲𝗰𝗮𝗱𝗼𝗿.

El publicano se aferraba en su corazón al propiciatorio (Ro.3:24-25) donde la vida de una víctima inocente había sido sacrificada y su sangre rociada 7 veces por el pecado del pueblo en el día de la expiación nacional de Israel (Lev.16:19).

La mentira de la que él diablo es el padre (Jn.8:44) es la negación del Cristo de Dios, del Cristo del Calvario, del único mediador entre Dios y los hombres, de la propiciación por los pecados del mundo; del «𝐩𝐫𝐨𝐩𝐢𝐜𝐢𝐚𝐭𝐨𝐫𝐢𝐨» donde un pecador perdido puede encontrarse con el Dios santo y hallar el perdón y la paz.

Pero «el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del Evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios».

De ahí que los hombres se vuelvan a la iglesia, a la religión, a la moralidad, al «Sermón del Monte» - haciendo del Señor mismo un ministro de la propia justicia y soberbia de ellos - en una palabra, se vuelven a cualquier cosa antes que a la Cruz de Cristo.
Nuestro refugio no son los grupos religiosos, no es la obediencia a la ley, ni a ningún hombre llámese anciano o pastor, mi refugio es Cristo:

Hch 4:12 Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.

Se creen muy santurrones estos fariseos modernos, pero quien sale justificado es el publicano, que entendió la gracia de Dios simbolizada en la víctima inocente cuya vida es quitada de la tierra, y su sangre esparcida sobre el propiciatorio para perdonar los pecados del pueblo:

Lev 16:19 Y esparcirá sobre él de la sangre con su dedo siete veces, y lo limpiará, y lo santificará de las inmundicias de los hijos de Israel.
 
No tenía pensado volver a responderte pero no puedo dejar pasar este comentario.
Se creen muy santurrones
Es evidente que tú critica hacia quienes buscamos la santidad sólo puede entenderse de una sola manera:

Estás tan metido en pecados que críticas a quienes buscan santificarse.

Te sientes cómodo que todos sean tan pecadores como tú, no soportas ver que otros luchen por dejar de pecar, porque te hace sentir muy culpable.

Pero en fin.... Hasta nunca