Creyentes ¡confiad!



28 Febrero 1999
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Todos los predicadores nos exhortan a confiar ¡y hacen bien!

Pero es preciso preguntarse: -¿Confiar para qué?

-Pues para que el virus no me toque, ni entre a casa ni enferme a mi familia.

-¿Y luego?

-Luego que la pandemia pase ¡pues volver a la buena vida!

Todos buscan inmunidad; y en el peor de los caso, de ser contagiados, una molestia leve, convalecencia confortable y pronta recuperación.

Sin embargo, no es esta la expectativa de nosotros los creyentes. Sea cual sea el rigor de esta experiencia por la que nos toque pasar, se agudiza en nosotros la sensación de acercarnos a Dios y vivir en su presencia. Quizás se nos despierte un hambre por Dios de la que sabíamos pero no sentíamos, tantas eran las cosas del mundo que nos satisfacían.

Además, el llenarnos de Dios; experimentar su amor; rumiar su Palabra; el gozo de su Espíritu en nosotros; todo ello nos incentiva a prodigarnos el amor fraternal, y a compartir en la medida que podamos, el Evangelio de salvación entre los que todavía vagan perdidos, sin Cristo, sin Dios y sin esperanza.

“Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos”
(Rom 13:11).




Cordiales saludos
 

horizonte-71

Umbral de la quinta frontera
Han aparecido cualquier cantidad de comentarios e ilustraciones jocosas sobre esta invasión ocurrida; quizá las personas tratan de calmarse y tomar las cosas con buen ánimo, mientras que otros se sienten bajo amenaza por una pandemia desconocida, e intentan proveerse de lo que pueden pensando que no podría ser peor.

¡Nada mejor que recordarnos una cosa! Los de Cristo verán caer a muchos. Los muy religiosos no querrán enterarse de nada...
 

Almoni

ser humano
25 Abril 2012
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Evangelio según San Lucas 13:1-9


Las víctimas del templo, el desplome de la torre de Siloé, y la parábola de la higuera estéril.


Jesús, como hemos escuchado, evoca dos episodios de crónica: una represión brutal de la policía romana dentro del templo y la tragedia de los dieciocho muertos por el derrumbe de la torre de Siloé. La gente interpreta estos hechos como un castigo divino por los pecados de esas víctimas, y, considerándose justa, se cree a salvo de estos accidentes, pensando que no tiene que convertirse de nada en su propia vida. Pero Jesús denuncia esta actitud como una ilusión: "¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque han padecido estas cosas? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo". E invita a reflexionar sobre aquellos hechos para vivir un mayor compromiso en el camino de la conversión, porque es precisamente la cerrazón al Señor, el no recorrer el camino de la conversión, lo que lleva a la muerte, la del alma. En Cuaresma, Dios nos invita a cada uno de nosotros a dar un cambio a su propia existencia pensando y viviendo según el Evangelio, corrigiendo algo en nuestra forma de rezar, de actuar, de trabajar y en las relaciones con los demás. (Benedicto XVI, 7 de marzo de 2010).


El mensaje central del Evangelio de hoy es la invitación de Cristo a la conversión: “Si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera”. Les recuerda a los sobrevivientes que en modo alguno pueden darse por seguros. Quien hasta el presente ha escapado con vida, no debe merecerse en la esperanza de que él sea mejor que los muertos y goce de más benevolencia por parte de Dios.


La parábola de la higuera estéril nos habla de la paciencia amorosa de Dios que espera nuestra conversión. Dios es el buen viñador que intercede, que nos concede algunos plazos, que nos cultiva incesantemente con su gracia, que sigue esperando en nosotros.


Pero ese tiempo de gracia no es un tiempo indefinido, sino un lapso limitado - en la parábola, un año más. Algún día será nuestro último día, nuestra última oportunidad para convertirnos y salvarnos. Si no cambiamos, llegará inevitablemente el momento del único castigo verdadero que nos puede tocar: la condenación eterna.
 
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Almoni

ser humano
25 Abril 2012
2.901
41
Decía la madre de un buen amigo mío: "Hijo mio tú cree en Dios y en que te vas a morir"
 

horizonte-71

Umbral de la quinta frontera
El vicario francisco ha convocado a los cristianos a rezar el Padrenuestro. La iniciativa está bien. Lo que me pregunto es, ¿por qué no hizo el llamado antes?

Por otra parte, el muy religioso no se moverá si ve que todo anda bien y de buenas. Ahora que las cosas han cambiado, tratará de calmar su conciencia recintado mantras y rezos con la esperanza de no ser tocado por la desgracia.

Cuando una persona que ha nacido de nuevo está en comunicación permanente y constante con el señor, no necesita recomendaciones de nadie porque sabe qué hacer y a Quién recurrir en el día malo. Mirando caer a muchos, habrá de alabar al que tiene la vida y la muerte en su mano.
 
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salmo51

Crea en mi, oh Dios, un corazón limpio...
4 Julio 2012
55.224
668
Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar...
S. Mateo 10:28


El coronavirus podrá matarnos pero el Señor nos resucitará.
 
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Agreynoso

"Yo en ellos y Tú en mi, para que sean uno"
23 Marzo 2020
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Sea cual sea el rigor de esta experiencia por la que nos toque pasar, se agudiza en nosotros la sensación de acercarnos a Dios y vivir en su presencia.
Hola hermano, coincido contigo.

Me gustaría añadir algunas palabras.

Sabemos que Cristo es el único camino, así que debemos caminar, pero a dónde debemos de ir ?

Lucas 22,28
"«Vosotros sois los que habéis perseverado conmigo en mis pruebas"

Cristo nos dice que debemos perseverar con Él en sus pruebas.

Si revisamos el camino que Cristo recorrió por ésta tierra, y que es el camino al que nos invita a perseverar junto con Él, tendremos entonces las mismas pruebas.

No sería locura deducir que el mundo entero es llevado al desierto, ésta pandémia que abarca todo el orbe y no hay alma humana que escape de ésta situación, coincide con la cuaresma, que es un tiempo de ayuno, oración, penitencia y arrepentimiento de corazón.

Sabemos que Dios no quiere sacrificios ni holocaustos, y que un corazón contrito no lo desprecia.

Tomando como referencia el camino de Cristo, vemos que estuvo 40 días y 40 noches en el desierto, hasta que sintió hambre y fué tentado.

Tampoco sería locura, viendo que todo el mundo está en el desierto, que llegará a sentir hambre y entonces todo el mundo será tentado.

Quién no aproveche este tiempo en la oración, será más factible que caiga en las tentaciones, pues el espíritu está pronto pero la carne es débil.

Lejos de ver las pandémia como un castigo de Dios, me parece que el enfoque es una invitación al desierto para acompañar a Cristo y perseverar en sus mismas pruebas. Sabemos que venciendo las tentaciones, se acrisolar la Fe y la virtud, pasando de las intenciones a los hechos, así nuestras obras dan testimonio de que guardamos la Palabra de Dios y nos llevará a un mayor Conocimiento de la Verdad.

Tengamos Fe y ánimo, no dijo el Señor "no teman, SOY YO" ?

No dijo "estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo"?

El sabe mejor lo que nos conviene, y no permite ningún mal para un mayor bien de los que le aman.

Dejémonos moldear dócilmente como arcilla blanda en las manos del alfarero, que solo Él sabe que clase de artesanía hace de nosotros.

Bendiciones a todos 🙏🏻
 
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