De acuerdo a lo prometido pude confirmar las evidencias respecto a la mala fe de Harold Camping y su ministerio radial internacional, a lo que yo me resistía.
Esta mañana me apersoné en la céntrica oficina de la radioemisora de Montevideo, Uruguay, que trasmite la programación de Family Radio para todo el país. Allí se me confirmó lo que había entendido.
En la audición Micrófono Abierto en la mañana de ayer domingo 22, el traductor al español de Harold Camping finalizaba el mensaje diciendo:
“Yo creí que iba a ser arrebatado”.
Cuando la presentadora de la emisora esta mañana (lunes 23) anuncia el programa pasa la advertencia que luego repite en la programación nocturna:
“Este programa grabado nos fue entregado con anterioridad al día 21 de Mayo de 2011”.
El directivo de la radio me informó que ellos recibían un sobre que desde EEUU les enviaban con los CD en que venían los mensajes grabados para el programa radial. Me confirmó también que el contrato con la radio no expiraba el 21 de mayo, sino que siendo más amplio, no necesitó ahora renovarse.
Todo esto contradice las expresas declaraciones del Sr. Camping y sus colaboradores, quienes al ser preguntados por los periodistas sobre qué harían el día 22 o el 23 si el 21 no ocurría nada, evadían la respuesta contestando que para ese entonces ya no estarían en este mundo pues el sábado 21 habrían sido arrebatados al cielo. A diferencia del anterior pronóstico del 1994 cuando el Sr. Camping había dejado algún margen de posible error, aquí la certeza era tan absoluta, que no transaban en comentar siquiera la eventualidad de un fracaso.
Para colmo, en las grandes pantallas publicitarias expuestas en sitios estratégicos de las mayores ciudades de los cinco continentes, en un ángulo lucía la leyenda “LA BIBLIA LO GARANTIZA” con referencia a la fecha del evento anunciado.
Al ser conocido el Sr. Camping como predicador evangélico (de origen presbiteriano), afecta el testimonio de los que están en este ministerio. Al insistir con que predicaba un evangelio puro, afecta al evangelio verdadero, desacreditándolo ante los incrédulos y dudosos. Pero lo peor es que al poner a la Biblia como garantía de su vaticinio, resultando este fallido, la hace quedar como poco confiable al asociarla al fraude.
Imprevisibles consecuencias en tantas personas crédulas que de buena fe prestaron oídos a sus enseñanzas y dieron su dinero para tan malograda causa, probablemente nunca nos enteraremos.
¡Cuántos buenos comedores infantiles pudieran haberse levantado en Haití con el dinero malgastado en una inútil publicidad mundial!
Pero aunque primer responsable en todo esto, Harold Camping no es el único. Hay colaboradores que por no perder un empleo o el goce de algún prestigio personal, arriesgaron más de la cuenta, dejando ahora expuestas a sus familias.
Manipular la Biblia para generar fanatismos que sumen en la depresión y la indigencia las familias, constituye un delito no especificado en nuestras leyes, pero que debería estarlo. A la violencia doméstica y urbana que aterra con su inseguridad la vida cotidiana, se suma el abuso psicológico de los que usan de la libertad religiosa en su provecho, con grave daño de sus víctimas.
Saludos cordiales.
Ricardo.
Esta mañana me apersoné en la céntrica oficina de la radioemisora de Montevideo, Uruguay, que trasmite la programación de Family Radio para todo el país. Allí se me confirmó lo que había entendido.
En la audición Micrófono Abierto en la mañana de ayer domingo 22, el traductor al español de Harold Camping finalizaba el mensaje diciendo:
“Yo creí que iba a ser arrebatado”.
Cuando la presentadora de la emisora esta mañana (lunes 23) anuncia el programa pasa la advertencia que luego repite en la programación nocturna:
“Este programa grabado nos fue entregado con anterioridad al día 21 de Mayo de 2011”.
El directivo de la radio me informó que ellos recibían un sobre que desde EEUU les enviaban con los CD en que venían los mensajes grabados para el programa radial. Me confirmó también que el contrato con la radio no expiraba el 21 de mayo, sino que siendo más amplio, no necesitó ahora renovarse.
Todo esto contradice las expresas declaraciones del Sr. Camping y sus colaboradores, quienes al ser preguntados por los periodistas sobre qué harían el día 22 o el 23 si el 21 no ocurría nada, evadían la respuesta contestando que para ese entonces ya no estarían en este mundo pues el sábado 21 habrían sido arrebatados al cielo. A diferencia del anterior pronóstico del 1994 cuando el Sr. Camping había dejado algún margen de posible error, aquí la certeza era tan absoluta, que no transaban en comentar siquiera la eventualidad de un fracaso.
Para colmo, en las grandes pantallas publicitarias expuestas en sitios estratégicos de las mayores ciudades de los cinco continentes, en un ángulo lucía la leyenda “LA BIBLIA LO GARANTIZA” con referencia a la fecha del evento anunciado.
Al ser conocido el Sr. Camping como predicador evangélico (de origen presbiteriano), afecta el testimonio de los que están en este ministerio. Al insistir con que predicaba un evangelio puro, afecta al evangelio verdadero, desacreditándolo ante los incrédulos y dudosos. Pero lo peor es que al poner a la Biblia como garantía de su vaticinio, resultando este fallido, la hace quedar como poco confiable al asociarla al fraude.
Imprevisibles consecuencias en tantas personas crédulas que de buena fe prestaron oídos a sus enseñanzas y dieron su dinero para tan malograda causa, probablemente nunca nos enteraremos.
¡Cuántos buenos comedores infantiles pudieran haberse levantado en Haití con el dinero malgastado en una inútil publicidad mundial!
Pero aunque primer responsable en todo esto, Harold Camping no es el único. Hay colaboradores que por no perder un empleo o el goce de algún prestigio personal, arriesgaron más de la cuenta, dejando ahora expuestas a sus familias.
Manipular la Biblia para generar fanatismos que sumen en la depresión y la indigencia las familias, constituye un delito no especificado en nuestras leyes, pero que debería estarlo. A la violencia doméstica y urbana que aterra con su inseguridad la vida cotidiana, se suma el abuso psicológico de los que usan de la libertad religiosa en su provecho, con grave daño de sus víctimas.
Saludos cordiales.
Ricardo.