Cómo nos vamos y cómo aquí quedamos

28 Febrero 1999
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-Aunque todos hacemos a un lado nuestra partida de este mundo, nos preocupa el cuándo y el modo, si bien optamos por mejor no pensar en ello. Sabemos que ocurrirá tarde o temprano (si el Señor no viene antes y nos lleva a su presencia), y es indisimulable el temor a morir de forma sorpresiva tanto como a padecer dolorosa agonía.

-Nada adelantamos mostrándonos despreocupados, pues el final puede sobrevenirnos en estado de plena lucidez o de total inconsciencia.

-Tener como referentes el destino eterno que nos aguarda y la memoria que de nosotros dejaremos a los que aquí quedan, es pues, importante.

-Respecto al cómo nos vamos, es inspirador lo que el Señor Jesús nos dice:

haceos tesoros en el cielo…porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” (Mt 6:20, 21).

-Conviene que vayamos viendo la cantidad, peso y calidad de los materiales que estamos enviando (1Co 3:12).

-Interesa también que repasemos el testimonio que venimos dando, de modo que el recuerdo que de nosotros quede nos sobreviva por el ejemplo de hechos y palabras que sigan bendiciendo a otros y hayan traído honra y gloria a Dios, por Jesucristo su Hijo y nuestro Salvador.


Cordiales saludos
 
Amén.
 
Pues qué bonita reflexión Ricardo..

La realidad de la muerte es solo un descanso para los cristianos, para los que guardan la esperanza del siglo venidero de PAZ Y VIDA ETERNA.
La cantidad, peso y calidad de los materiales, lo vamos recogiendo en nuestra vida consciente o inconscientemente.
Pero sabemos ALGO TODOS, que no hay mejor material para construir nuestra fe que las palabras de DIOS, cualquier otro material es inútil.

Isaías 40:8
La hierba se seca y la flor se marchita, pero la palabra de NUESTRO DIOS permanece para siempre.


Pues así como con buen juicio, nadie edifica su casa con materiales combustibles, de la misma manera usemos buen juicio para discernir con qué materiales estamos siendo edificarnos en la iglesia.

Saludos.
 
Última edición:
Está bien claro que no hay garantías en este mundo en que vivimos. Todo cambia porque tiene que cambiar.

Aunque nuestra memoria caiga en el olvido, Dios toma muy en cuenta la muerte de Sus santos, los recoge y lleva al lugar de reposo donde el dolor y el sufrimiento habrán desaparecido.

Mientras este momento llega, dos son las cosas que debemos hacer delante del Dador de la vida: ser agradecidos por todo lo que tenemos y no tenemos, y pedir perdón por aquello que ha dañado a otros, causando disgusto y tristeza al Señor.

Después de todo, esto es como lo dijo el coyote famélico: No para siempre aquí, solo un poco en la Tierra.


Un peludo abrazo :)
 
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Mientras este momento llega, dos son las cosas que debemos hacer delante del Dador de la vida: ser agradecidos por todo lo que tenemos y no tenemos, y pedir perdón por aquello que ha dañado a otros, causando disgusto y tristeza al Señor.
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-Muy cierto, y se me antoja pensar, que si bien ya en el cielo no será ocasión de penas y lamentos, si hay algo que nunca podremos perdonarnos -aunque no haya pecado en ello-, será por todo lo que aquí pudimos haber hecho contando con la gracia divina, y que por nuestra humana flojera no nos atrevimos.

-¡Ánimo pues que con la fuerza del Espíritu de nuestro Dios nada nos detiene!


Cordiales saludos