Gracia Ibero por opinar. Leyéndote llego a la conclusión que en la mayoría de las cosas que has dicho tienes razón.
Te quiero aclarar que sí la enfrenté en su primera infidelidad en el 2006 Decidí perdonarla en esa ocasión por que la amaba. ( lo dije en el primer aporte ).
Meditando en todo esto que ha pasado, se me pasó por la cabeza la pregunta : ¿ Por qué no la dejé cuando me fué infiel por primera vez?
Y sí, posiblemente haya sido un cobarde por no tomar desiciones contundentes, tal vez por no conocerme a mi mismo y/o por falta de ser honesto conmigo mismo.
Reconozco que le he fallado a Dios y a mí mismo en muchas cosas y posiblemente estas son los resultados de las malas decisiones que he hecho en el pasado.
¿Puedes abundar más en lo que dijiste en el primer párrafo ?
Querido, tu naturaleza no es distinta a la mía. Todo lo que te he dicho te lo he dicho pensando en mí mismo. Pero no puedo decirte una mentira para que te sientas mejor contigo mismo. No estoy culpando a ninguno de los dos, pero es evidente que un matrimonio se debe sustentar en la transparencia. Si hay una actitud opaca hacia el cónyuge y encima hay infidelidad, el matrimonio está roto. Por lo que leo, ella mantiene una actitud opaca e intuyo que tú tampoco estás siendo transparente para tomar decisiones (¿quizás por aquella "depresión" de la que hablabas y sigues arrastrando?...). Las depresiones que no se sanan (perennes en el tiempo) no vienen de Dios. No estoy hablando de la tristeza en la que viven los hijos de Dios por causa de su peregrinar, sino de una depresión que impide toma de decisiones, impide el gozo del Señor y es un obstáculo a las relaciones con otras personas. Los hijos de Dios no deben vivir en este tipo de depresión y es un indicio de que el viejo hombre está viviendo tu vida y no estás creciendo en Cristo. La solución es la santidad (siempre es la santidad). Es decir, tienes que entregar tu corazón a Dios, tienes que ANDAR con Él, no de boca sino de corazón. Tienes que ponerte en el altar de Dios. Tienes que dejar que la cruz de Cristo te mate (caminando un camino de Amor y entrega mutua con el Señor).
En cuanto al primer párrafo. Nuestras elecciones siempre versan sobre la vida o sobre la muerte. Nosotros creemos que tienen que ver con personas, cosas o ideas. Pero no es verdad. Nuestra vida está sobre un altar continuamente. O el altar de Dios o el altar de los demonios. Tienes que escoger a Dios por mucho que te duela. En Dios hay amor, reconciliación, fuerza, bondad y victoria. Fuera de Dios hay odio, debilidad, maldad y derrota. Tienes que ser honesto contigo mismo y con tu esposa. Si tu esposa se ha cansado de ti (y de tus depresiones), a mí se me hace obvio que debes aceptar su decisión y seguir adelante, aprendiendo tus lecciones y buscando el rostro de Dios para encontrar tu sanidad interior.
Tu principal enfoque debe ser tu sanidad interior y tu camino con Jesús, no que el mundo a tu alrededor se caiga a pedazos.
El mundo se cae a pedazos cada día, pero Jesús lo sostiene con Su mano porque quiere "que todos se salven y nadie perezca".
Es decir, los tropiezos vendrán, pero más te vale estar de parte del Señor en todo, dejándole a Él hacer y deshacer.
Veo muchísima falta de honestidad en ambas partes.
Quizás lo mejor sería sentarte ante el Señor, ser honesto, y lo que Él te diga acerca de ti mismo, aquellas cosas de las que debes arrepentirte, compartirlo con tu esposa y empezar a ser honesto con ella. Si ella no responde, quizás deberías plantearte el divorcio por muy doloroso que sea. Lo que no podéis hacer es seguir viviendo en semejante falta de honestidad el uno con el otro.
Amor,
Ibero