“Y señalaron a dos: a José, llamado Barsabás, que tenía por sobrenombre Justo…” (Hch 1:23).
-Este discípulo ha sido descuidadamente relegado al olvido a pesar que fue candidato por minutos a ser uno de los Doce.
-Sabido es como la iniciativa de Pedro de proponer al sustituto de Judas Iscariote ha sido cuestionada por su proverbial temperamento con precedentes de apresuramiento. Además, escrúpulos puritanos han hecho desconfiar a más de uno si la elección de Matías no fue fortuita, y por tanto inválida, ya que luego aparecería todo un campeón del cristianismo naciente como lo fuera el fariseo convertido Saulo de Tarso. Todo esto ha sido discutido en otro epígrafe.
-Ahora bien, aunque al razonar sobre la escasa evidencia textual disponible nos expongamos a ser tachados de especuladores y de hacer caprichosas conjeturas, trabajaremos una “probable probabilidad”, que sin ser ficción de novela, prestos estarán algunos a saltar diciendo que fantaseamos.
-Estudiaremos entonces la eventualidad de un encuentro de Pablo en una de sus visitas a Jerusalem, con el susodicho “José, llamado Barsabás, que tenía por sobrenombre Justo”.
-Antes que nada, convendrá advertir que aunque escasea la evidencia bíblica disponible, algunos textos sugieren que Pablo no tenía demasiado entusiasmo por los Doce, ni ellos por él:
“…antes he trabajado más que todos ellos…” (1Co 15:10); “…No nos gloriamos desmedidamente en trabajos ajenos…sin entrar en la obra de otro para gloriarnos en lo que ya estaba preparado” (2Co 10:15,16); “…para no edificar sobre fundamente ajeno…” (Rom 15:20); “¿Son ministros de Cristo? (Como si estuviera loco hablo) Yo más…” (2Co 11:23); “en nada he sido menos que aquellos grandes apóstoles, aunque nada soy” (2Co 12:11); “…ni subí a Jerusalén a los que eran apóstoles antes que yo… (Gál 1:17); “…expuse en privado a los que tenían cierta reputación… Pero de los que tenían reputación de ser algo (lo que hayan sido en otro tiempo nada me importa; Dios no hace acepción de personas), a mí, pues, los de reputación nada nuevo me comunicaron” (Gál 2:2-6).
-Al no ser este José el Justo uno de los Doce, podía ser más accesible a Pablo como referente o informante suyo (pudo serlo también de Lucas), pues mucho tenía para aportarle: había prácticamente convivido con el Señor Jesús por tres años y medio, pues salvo las ocasiones en que el Señor aparecía acompañado solo de los Doce, junto con Matías y otros componía la compañía de discípulos que solía viajar con el Señor, oír sus enseñanzas y ser testigos de sus milagros, desde su bautismo por Juan en el Jordán, hasta su ascensión a los cielos. Probablemente integraba el grupo de los Setenta que Jesús envió de dos en dos.
-Que el Señor Jesús ya tuviera escogido a Matías para suplantar a Judas Iscariote, nada le resta a José el Justo como testigo personal del Cristo resucitado.
Cordiales saludos
-Este discípulo ha sido descuidadamente relegado al olvido a pesar que fue candidato por minutos a ser uno de los Doce.
-Sabido es como la iniciativa de Pedro de proponer al sustituto de Judas Iscariote ha sido cuestionada por su proverbial temperamento con precedentes de apresuramiento. Además, escrúpulos puritanos han hecho desconfiar a más de uno si la elección de Matías no fue fortuita, y por tanto inválida, ya que luego aparecería todo un campeón del cristianismo naciente como lo fuera el fariseo convertido Saulo de Tarso. Todo esto ha sido discutido en otro epígrafe.
-Ahora bien, aunque al razonar sobre la escasa evidencia textual disponible nos expongamos a ser tachados de especuladores y de hacer caprichosas conjeturas, trabajaremos una “probable probabilidad”, que sin ser ficción de novela, prestos estarán algunos a saltar diciendo que fantaseamos.
-Estudiaremos entonces la eventualidad de un encuentro de Pablo en una de sus visitas a Jerusalem, con el susodicho “José, llamado Barsabás, que tenía por sobrenombre Justo”.
-Antes que nada, convendrá advertir que aunque escasea la evidencia bíblica disponible, algunos textos sugieren que Pablo no tenía demasiado entusiasmo por los Doce, ni ellos por él:
“…antes he trabajado más que todos ellos…” (1Co 15:10); “…No nos gloriamos desmedidamente en trabajos ajenos…sin entrar en la obra de otro para gloriarnos en lo que ya estaba preparado” (2Co 10:15,16); “…para no edificar sobre fundamente ajeno…” (Rom 15:20); “¿Son ministros de Cristo? (Como si estuviera loco hablo) Yo más…” (2Co 11:23); “en nada he sido menos que aquellos grandes apóstoles, aunque nada soy” (2Co 12:11); “…ni subí a Jerusalén a los que eran apóstoles antes que yo… (Gál 1:17); “…expuse en privado a los que tenían cierta reputación… Pero de los que tenían reputación de ser algo (lo que hayan sido en otro tiempo nada me importa; Dios no hace acepción de personas), a mí, pues, los de reputación nada nuevo me comunicaron” (Gál 2:2-6).
-Al no ser este José el Justo uno de los Doce, podía ser más accesible a Pablo como referente o informante suyo (pudo serlo también de Lucas), pues mucho tenía para aportarle: había prácticamente convivido con el Señor Jesús por tres años y medio, pues salvo las ocasiones en que el Señor aparecía acompañado solo de los Doce, junto con Matías y otros componía la compañía de discípulos que solía viajar con el Señor, oír sus enseñanzas y ser testigos de sus milagros, desde su bautismo por Juan en el Jordán, hasta su ascensión a los cielos. Probablemente integraba el grupo de los Setenta que Jesús envió de dos en dos.
-Que el Señor Jesús ya tuviera escogido a Matías para suplantar a Judas Iscariote, nada le resta a José el Justo como testigo personal del Cristo resucitado.
Cordiales saludos