Re: GRAVE ERROR EN LA TRADUCCION DE HEBREOS 6:4-6
tu eres el que esta desinformado ,,,
leete esto ,,
Irineo, que
nació en el año 130 de la era actual citó el pasaje de Juan
5:1-11 tal como aparece ahora en la versión Reina-Valera, y
también citaron ese pasaje Tertuliano, que nació en el año
170 d.C. y Juan Crisóstomo, que nació en el 345 d.C. y Cirílo
de Alejandría que nació en el 412 d.C.
En la Vulgata Latina aparece una nota relacionada con
las palabras que faltan en algunos manuscritos, y dice que en
los escritos de los llamados Padres de la Iglesia aparecen los
versos 7 y 8 tal como están en la Vulgata y en la Reina-
Valera. La mencionada nota atribuye la omisión que se
encuentra en algunos manuscritos a los arrianos, que
prevalecieron por espacio de cien años, desde fines del siglo
III y la mayor parte del siglo IV.
Los arrianos no creían en la Trinidad, y como 1 de Juan
5:7 menciona al Padre, el Verbo y al Espíritu Santo (formando
una unidad: Unidad de naturaleza, la Divinidad), este pasaje
estorbaba a los arrianos (discípulos y seguidores de Arrio) y
resulta lógico que lo hayan dejado fuera del manuscrito.
1) El Sinaítico y el Vaticano son textos corruptos:
Para empezar, hay que señalar desde el principio que
tanto el manuscrito Sinaítico como el Vaticano constituyen
textos del tipo que suele denominarse corrupto. Con esto se
quiere indicar que no sólo constituyen obras incompletas,
sino que además han sido objeto de alteraciones que
invalidan sustancialmente su valor. La afirmación de John
Burgon en el sentido de que sobre el conjunto de los
manuscritos el Sinaítico y el Vaticano “son los más corruptos
de todos”, lejos de ser una exageración, constituye una
descripción más que adecuada2. Por mencionar sólo algunos
datos al respecto debe señalarse que el Vaticano omite toda la
I carta a Timoteo, toda la segunda carta a Timoteo, toda la
carta a Tito, casi todo el Génesis (Génesis 1 a 46, 29),
extensas porciones de Samuel, Reyes, Nehemías, los últimos
doce versículos del Evangelio de Marcos, la oración de Jesús
en la cruz pidiendo el perdón de sus enemigos, la agonía de
Jesús en Getsemani, los últimos cuatro capítulos y medio de
la carta a los Hebreos, treinta y tres de los Salmos y un largo
etcétera. Sin embargo, añade libros apócrifos como Tobías,
Judit o la historia de Bel y el dragón, todos ellos, por cierto,
contenidos en la Versión Popular -Dios habla hoy-. Asimismo
en Job presenta adiciones en unos 400 versículos de acuerdo
a las enseñanzas de un discípulo del hereje Marción. Con
todo, no acaban ahí las relaciones entre este texto y los
herejes. Sus puntos de contacto con la teología origenista3 en
pasajes que niegan la divinidad de Cristo es demasiado
frecuente como para que pueda tomarse como casual4.
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2 Dean J. Burgon, The Revision Revised, 1981, pp. 16, 318, 520.
3Sobre las herejías de Orígenes, véase “Orígenes” en C. Vidal Manzanares, Diccionario
de Patrística, Estella, 1996 (2ª de).
4Por si fuera poco, el mismo ha disfrutado desde la época de la contrarreforma (s. XVI
y XVII) de un especial aprecio por parte de la jerarquía católica y de órdenes religiosas
como los jesuitas. Se utilizó así como base para la versión católica de Reims - debida a
los jesuitas - y durante el concilio Vaticano II se regaló una copia del mismo a cada
obispo católico. Esta edición contaba con un prefacio de Carlo Martini, que ha
colaborado con las Sociedades Bíblicas en la elaboración del texto del Nuevo
En relación con el Texto Mayoritario o Textus Receptus (TR),
omite al menos 2.877 palabras, añade 536, sustituye 935,
cambia de lugar 2.098 y modifica 1.132. En total contiene
7.578 divergencias5. Su importancia, sin embargo, es enorme
ya que unas nueve décimas partes de las alteraciones del
Nuevo Testamento griego en relación con el Textus Receptus
derivan de este manuscrito.6
En el caso del Sinaítico, el carácter de texto corrupto no
es menor. De hecho, nos encontramos con un documento en
el que realizaron modificaciones no menos de diez escribas
diferentes a lo largo de un periodo no inferior a setecientos
años7. Como señaló Tischendor, su descubridor, el Sinaítico
contiene no menos de catorce mil ochocientas alteraciones.
No es extraño, por lo tanto, que sólo en los Evangelios omita
unas cuatro mil palabras, añada unas mil, y cambie de lugar
y altere otras tres mil. Además de esto contiene unas mil
quinientas lecturas que no aparecen en otros manuscritos.
En relación con el TR, las diferencias llegan casi a la cifra de
nueve mil8, prácticamente una por versículo. Como en el caso
del Vaticano, las omisiones son asimismo frecuentes. Carece
de los finales de Marcos y de Juan; de treinta y nueve
palabras en Juan 19, 20-1, de veinte palabras en Juan 20, 5-
6; de diecinueve palabras de Marcos 1, 32-4 de catorce
palabras en Marcos 15, 47; de pasajes como Juan 5, 4; Mateo
16, 2-3; Romanos 16, 24; Marcos 16, 9-20; I Juan 5, 7;
Hechos 8, 37; Génesis 23, 19-24, 46; Números 5, 27-7,20; I
Crónicas 9, 27-19, 27, etc.; de libros como Éxodo, Josué, I y
II Samuel, I y II Reyes, Oseas, Amós, Miqueas, Ezequiel,
Daniel y Jueces. Sin embargo, añade apócrifos como Bel y el
Dragón. Tobías y Judit, todos ellos presentes en la Versión
Popular -Dios habla hoy-.
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5 P. Mauro, “Which Version? Authorized or Revised?” en TOF, p. 78.
6 P. Mauro, Idem, p. 89.
7 Este hecho ha sido reconocido incluso por el autor liberal Bruce Metzger que señala
como la aplicación de la lámpara de rayos ultravioletas ha permitido descubrir que la
que lectura original en el manuscrito fue borrada” en varios lugares (B. Metzger,
Manuscripts of the Greek Bible, Oxford, 1991, p. 77).
8 P. Mauro, “Which Version? Authorized or Revised?” en TOF p. 78
Señalemos finalmente que además el Sinaítico y el
Vaticano ni siquiera son coincidentes entre si. El Vaticano
contiene cerca de ocho mil alteraciones y el Sinaítico cerca de
nueve mil en relación con el TR pero esas variaciones ni
siquiera son las mismas en los dos manuscritos. De hecho, el
Sinaítico y el Vaticano discrepan entre si no menos de una
docena de veces por página. Como muy bien señaló Colwell
en el setenta por cien de los versículos de los Evangelios, el
Sinaítico y el Vaticano discrepan. En palabras de Burgon: “Es
más fácil encontrar dos versículos consecutivos en los que
estos manuscritos difieren que dos en los que concuerden”9
Ciertamente, analizado desde un punto de vista
meramente científico y racional, resulta obvio que pretender
fundamentar una versión adecuada del Nuevo Testamento
griego correcta sobre manuscritos tan cargados de
deficiencias resulta menos que aceptable. De hecho,
constituye un disparate sin paliativos.
II) El Sinaítico y el Vaticano son textos tardíos:
Además de corruptos, tanto el Sinaítico como el
Vaticano son manuscritos que, en comparación con el TR, no
sólo no resultan antiguos sino modernos. Pertenecientes
ambos al s. IV, resultan posteriores ya a diversas
traducciones de la Biblia anteriores, a veces, incluso en dos
siglos que partieron -lógicamente- no del Sinaítico y del
Vaticano sino de textos del Nuevo Testamento griego más
antiguos y a los que luego nos referiremos.
III) El Sinaítico y el Vaticano son textos minoritarios:
Al hecho de ser textos corruptos y tardíos, el Sinaítico y
el Vaticano añaden otra circunstancia negativa no menos
importante. Nos referimos al hecho de que el Sinaítico y el
Vaticano encuentran un apoyo mínimo dentro del conjunto
de manuscritos del Nuevo Testamento griego que han llegado
hasta nosotros. De hecho, sólo menos de un cinco por ciento
de los 5309 manuscritos que contienen, en todo o en parte, el
texto griego del Nuevo Testamento coinciden, siquiera
parcialmente, con el texto del Sinaítico o del Vaticano. Para
colmo, como ya indicarnos, ni siquiera estos dos manuscritos
son totalmente coincidentes entre si, ya que el número de
discrepancias existentes entre el Sinaítico y el Vaticano
resulta espectacular.
En resumen, los textos representados por el Sinaítico y
el Vaticano son:
3. Tardíos y posteriores a buen número de las primeras
traducciones del Nuevo Testamento a lenguas populares.
4. Poco fiables por su carácter corrupto y alterado.
5. No coincidentes con la aplastante mayoría de los
manuscritos que, en todo o en parte, recogen el texto del
Nuevo Testamento griego.
6. Discrepantes incluso entre sí en un número considerable
de casos y
7. Muy influidos por las herejías de autores como Marción u
Orígenes. 1) El Textus Receptus es un texto mayoritario, más
antiguo y más fiable:
Frente a las penosas características que padecen los
manuscritos Sinaítico y Vaticano, el TR del Nuevo Testamento
-en el que se basa la Versión Reina-Valera entre otraspresenta
unas notas de enorme interés.
A) El TR es un texto mayoritario. Algo más del noventa
y cinco por ciento de los manuscritos del Nuevo
Testamento que han llegado hasta nosotros
coinciden con el TR.
B) El TR es un texto más antiguo. El TR no sólo es
anterior al s. IV- I siglo en que se redactaron el
Sinaítico y el Vaticano- sino que sirvió de base para
las primeras traducciones del Nuevo Testamento a
lenguas vulgares y fue el citado por los primeros
autores cristianos, los denominados Padres de la
Iglesia.
Los ejemplos que se pueden mencionar al respecto
son innumerables y tenemos que limitarnos a unos pocos
nada más10. Baste decir que la Peshitta11 realizada en torno al
150 d. de C. - es decir, unos dos siglos antes del Sinaítico y
del Vaticano -utilizó el TR12; que la Versión itálica (c. 157 d.
de C.)13 Se valió del TR; y que la iglesia gala del sur de
Francia (c. 177) utilizó el TR.
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10Actualmente, estamos preparando una obra más extensa que la presente en la que
se ampliará considerablemente el conjunto de datos aquí señalado, los ejemplos
históricos y escritúrales y las referencias a la critica textual.
11Recibe el nombre de Peshita la traducción de la Biblia al siríaco, uno de le dialectos
del arameo. Esta versión sigue siendo utilizada en la actualidad entre algunas
comunidades de Asia Menor.
12En este mismo sentido, véase W. N. Pickering, “John Wiliam Burgon and the New
Testament” en TOF, pp. 247 ss.
13Recibe esta denominación la que puede considerarse casi con toda seguridad como
primera traducción de la Biblia al latín.
82
Ya más adelante, en pleno siglo IV, el TR siguió siendo
preferido a textos como el Sinaítico o el Vaticano que ya
existían. Así la versión gótica (s. IV) se valió del TR; el Códice
W de Mateo (s. IV-V) reprodujo el TR y el Códice A (s. V) sigue
el TR.
No menos significativo es el caso de las citas del Nuevo
Testamento contenidas en los escritos de los Padres de la
Iglesia. Éstos -pese a citar de memoria no pocas veces- siguen
de manera aplastante el TR. Por ejemplo, el texto de 1
Timoteo 3, 16 donde se afirma que “Dios fue manifestado en
la carne” es citado de la misma manera por Ignacio, Bernabé
e Hipólito (s. II)14, Diodoro de Tarso (m. 370), Gregorio de Nisa
(m. 394), Juan Crisóstomo (m. 407), Atanasio y Eutalio (s. V),
y un largo etcétera, Ni uno sólo de los Padres de la Iglesia se
opone al texto como aparece en el TR. De hecho, de 254
manuscritos griegos conteniendo las Epístolas de Pablo, 252
presentan el término “Dios” como en el TR; dos leen “hos” (el
cual) y ni uno contiene “Cristo” como la Versión Popular.15
c) El TR es un texto más fiable. De todo lo anterior se
desprende, de manera lógica, que el TR es un texto mucho
más fiable que el elaborado por Westcott y Hort a partir del
Sinaítico y del Vaticano. Con el TR coincidieron las citas del
Nuevo Testamento contenidas en los Padres de la Iglesia y en
los leccionarios16 pero además también sirvió de base ya
desde el s. II para las traducciones del Nuevo Testamento a
lenguas vulgares. No sólo eso. El TR fue asimismo la base
para la inmensa labor en favor de la difusión y lectura de la
Biblia que se inició a principios del s. XVI. Fue el texto
utilizado por la Biblia Políglota Complutense publicada en
Alcalá de Henares, España en 1522 y, posteriormente, por las
traducciones bíblicas de Lutero al alemán (1522), de William
Tyndale al inglés (1525), de Oliveton al francés (1535), de
Coverdale al inglés (1535), de Matthews al inglés (1537), de
Taverners (1539), de Ginebra (1557-60), de Reina al
castellano (1569), al checo (1602), de Diodati al italiano
(1607) y del Rey Jaime al inglés (1611).
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14Para biografías breves de éste y de otros Padres de la Iglesia puede consultarse C.
Vidal Manzanares, Diccionario de Patrística, Estella, 1996 (2ª de).
15 P. Mauro, Oc, p. 98.
16 Reciben el nombre de leccionarios las colecciones de textos que se utilizaban para
realizar lecturas de la Escritura y predicaciones en las diferentes iglesias.
83
El TR constituyó la base asimismo para las ediciones del
Nuevo Testamento griego realizadas por Erasmo (1516),
Stephanus (1546-51), Beza (1598) y Elzevir (1624). Que así
fuera tiene una lógica indiscutible. Los eruditos, los
reformadores, los teólogos - que no pocas veces tuvieron que
arriesgar su vida y sus bienes - optaron siempre por el texto
mayoritario, el TR, como base para su estudio, su enseñanza
y sus traducciones del Nuevo Testamento. A fin de cuentas,
ése era el texto que contaba con el apoyo prácticamente
unánime de la cristiandad, al menos, desde el siglo II.
Naturalmente, al examinar - siquiera sucintamente -
estos datos surge una serie de preguntas obligadas. ¿Por qué
Westcott y Hort prefirieron el Sinaítico y el Vaticano como
base de su texto del Nuevo Testamento griego en lugar del
TR? ¿Qué les llevó a tomar una decisión así que contradecía
la lógica, el conocimiento y la historia del cristianismo a lo
largo de casi dos milenios? ¿Se trató de un simple error? ¿De
mera ignorancia combinada con buena fe? Como tendremos
ocasión de ver en el próximo capitulo, la elección de Westcott
y Hort fue consciente pero no se basó en la ignorancia, sino
en motivaciones mucho más turbias y peligrosas.
84
85
LAS RAÍCES DE LA
TERGIVERSACIÓN (II):
“El triunfo de la conspiración
ocultista”1
“Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los
que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de
este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para
que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria
de Cristo, el cual es la imagen de Dios”
(2 Corintios 4, 4)
Como hemos podido ver en el capítulo anterior
los
criterios seguidos por Westcott y Hort podían ser erróneos y,
ciertamente, su fruto resulta lamentable. Sin embargo, el
resultado no fue casual. Como tendremos ocasión de ver su
labor arrancó de unas posturas teológicas claramente
establecidas cuya victoria se deseaba imponer por cualquier
medio.
I. Wescott y Hort defendían una teología antibíblica.
La teología de Westcott y Hort encajaba a la perfección
en el molde de lo que podríamos denominar teología liberal.
En armonía con ella, ambos autores negaban la inspiración e
inerrancia2 de las Escrituras y asimismo las doctrinas más
importantes de la Escritura como la de la divinidad de Cristo
o la de su sacrificio expiatorio.
____________________________________________________________
1como base fundamental para este capitulo hemos utilizado: F. J. A. Hort, The First
Epistle of St. Peter 1:1-2:17 Minneapolis 1976 Idem The Apocalyse of St John 1-3,
Minneapolis, 1976; B. F. Westcott, The Gospel Aocording To St. John, Grand Rapids,
1975; Idem, The Epistle To The Hebrews, Grand Rapids, 1974; Idem, The Epistles of
St. John Grand Rapids, 1974; A Westcott, The Life and Letters of Brook Foss Westcott
Londres 1903 (en adelante Westcott, Life); D. A. Waite, Heresies of Westcott and Hort
Collingswood 1979.
2- Término que indica que no se tiene errores.
86
a) Negaron la inspiración de la Escritura:
Las referencias de Westcott y Hort en contra de la creencia
en la inerrancia e inspiración de la Biblia no resultan
escasas en sus escritos. En 1851, Hort señalaba cuál era a
su juicio la “herejía ortodoxa común: la inspiración”3. Siete
años después indicaba como lo que le separaba
fundamentalmente de los evangélicos era la creencia de
éstos en la autoridad de la Biblia:
“Los evangélicos me parecen pervertidos... Me temo que las
diferencias más serias que existen entre nosotros (giran)
sobre el tema de la autoridad, especialmente la autoridad de
la Biblia”4. Este punto de vista quedó reflejado en sus obras
de exégesis bíblica al negar, por ejemplo, que las palabras
de los profetas estuvieran inspiradas (“ellos (los profetas)
eran Sus mensajeros, inspirados por Su Espíritu, no en sus
palabras sino sólo como hombres...”)5
O al insistir en que si era importante creer en Cristo no lo
era el creer algo concreto sobre Él (“‘la fe es ‘en Cristo’ y no
en ninguna afirmación acerca de Cristo” 6).
En 1860, Westcott y Hort reconocían en su
correspondencia que no aceptaban la infalibilidad de las
Escrituras. Si el primero afirmaba:
“rechazo la palabra infalibilidad de las Santas Escrituras de
manera contundente”7, el segundo le respondía en una carta
“Me alegro de que adoptes la misma base provisional sobre
la infalibilidad que yo adopto”8.
Por supuesto, tal postura era concebida como algo que
debía extenderse al resto de las personas. En 1862, Hort
señalaba la necesidad de que “el clero inglés no sea obligado
a mantener la absoluta infalibilidad de la Biblia”9.
_____________________________________________________________________
3 Hort, Life, vol. 1, p 181.
4 Hort, vol. p. 400.
5 Westcott, Hebrews, p.6.
6 Westcott, John, p. 200.
7 Westcott, vol. 1, p. 207.
8 Hort, vol. 1, p. 424.
9 Hort, vol. 1, p. 454.
87
b) Negaron la divinidad de Cristo:
Westcott y Hort procuraron -ya veremos más adelante
porqué- limitar en la medida de lo posible sus afirmaciones
heréticas a su correspondencia privada y no dejar que se
trasparentaran en sus obras más conocidas. Pese a todo,
no faltan las referencias heterodoxas en las mismas.
Comentando sobre Juan 1, 1, Westcott señala que:
“la preexistencia del Verbo no es afirmada de manera
clara”10 y añade “Porque el Verbo era personalmente distinto
de Dios y sólo esencialmente Dios. Podía darle a conocer”11.
De esa manera minimizaba la clara afirmación de Deidad
que sobre el Hijo formula el evangelista Juan.
Una conducta similar encontramos en su principal
compañero. Al referirse al texto de I Pedro 1, 3 donde Jesús
es denominado “Señor” Hort señala:
“En todo este uso primitivo kyrios probablemente no
representa Adon, sino el cercano equivalente arameo Mar en
ocasiones aplicado a los maestros por los discípulos”12
En otras palabras, Pedro no sólo no habría afirmado la
divinidad de Cristo sino que se habría limitado a
considerarlo un maestro. De la misma manera, al comentar
Apocalipsis, Hort no sólo señaló que Cristo no podía ser el
Alfa y la Omega (“toda la analogía bíblica está contra la
atribución de kyrios ho zeós13 con o sin pantókrator14 a
Cristo”15) sino que además, refiriéndose a Apocalipsis 3, 14,
insistió en que, según la interpretación arriana, Cristo
podía ser alguien creado (“Las palabras sin duda pueden
tener el significado arriano de “primera cosa creada”16).
____________________________________________________________
10 Westcott, John, p. 2. 11 Idem, p. 2. 36.
12 Hort, I Peter, p. 31.
13 En griego, el Señor Dios.
14 En griego, el Todopoderoso.
15 Hort, Revelation, p. 13.
16 Hort, Revelation, p.
88
Para Hort no sólo la evidencia bíblica era contraria a ver a
Cristo como ho zeós (Dios) sino que posiblemente había
sido un ser creado. No hace falta decir que los textos sobre
la divinidad de Cristo son muchos y repetidos en la
Biblia17, aunque Westcott y Hort - y la VP - hicieran no
poco por suprimir siquiera algunos.
En esta insistencia por torcer los textos de la Biblia que
afirman claramente la divinidad de Cristo, Wescott llegó a
afirmar que Él nunca había dicho que era Dios, sino que
se había limitado a tratar de que los hombres vieran a
Dios en Él:
“Nunca habla de sí mismo directamente como Dios (comp. v.
18), sino que la finalidad de Su revelación fue llevar a los
hombres a que vieran a Dios en Él”18
c) Negaron la Resurrección corporal de Cristo:
De la misma manera que cuestionaba claramente la
divinidad de Cristo, Westcott tenía sus objeciones a la
creencia en la resurrección corporal del mismo. Así,
comentando el texto de Juan 2, 19, donde Jesús profetizó
su propia resurrección, Westcott escribió:
“la resurrección de Cristo fue el que el Templo se levantara
de nuevo, la completa restauración del tabernáculo de la
presencia de Dios a los hombres, perpetuado en la iglesia,
que es el cuerpo de Cnsto”19 En otras palabras, el pasaje era
espiritualizado de tal manera que fuera suprimida la
referencia a la resurrección a pesar de que como señala
Juan 2, 22, los discípulos comprendieron que la profecía de
Jesús se había cumplido cuando resucitó de entre los
muertos.
____________________________________________________________
17 Señálese a titulo de ejemplo Juan 20, 28; I Juan 5, 20; Romanos 9, 5; Colosenses 2,
9-10; Filipenses 2, 5-11; Tito 2, 13; 2 Pedro 1, 1, etc. Un tratamiento más amplio del
tema en César Vidal Manzanares, La otra cara del Paraíso: la verdad sobre las grandes
sectas, Miami, 1994 y César Vidal Manzanares, El judeo-cristianismo palestino en el s.
I, Madrid, 1994.
18 Westcott, John, p. 297.
19 Westcott, John, p. 42.
89
Por si pudiera caber alguna duda de cual era su punto de
vista, Westcott afirmó también que el cuerpo de Jesús se
disolvió terrenalmente:
“La vida de Cristo no fue sin fin o eterna sólo. Fue
esencialmente indisoluble (akatályptos). Aunque la forma de
su manifestación fue cambiada y en un sentido terrenal
murió, sin embargo Su vida permaneció sin cambio incluso a
través de su disolución tenenal”20.
No hace falta insistir demasiado en que esta afirmación es
insostenible bíblicamente siquiera por el hecho de que el
cuerpo de Jesús no vio la corrupción (Hechos 2, 22-38) en
cumplimiento de la profecía del Salmo 16, 8-11.
d) Negaron la doctrina de la expiación:
Al tiempo que negaban doctrinas como la de la inspiración
e inerrancia de la Biblia, la divinidad de Cristo o su
resurrección corporal, Westcott y Hort manifestaron una
auténtica repulsión hacia la enseñanza bíblica sobre el
sacrificio expiatorio de Cristo. En 1856, Hort manifestó sus
criticas hacia el libro de Campbell sobre la expiación, ya
que “desgraciadamente no conoce nada salvo la teología
protestante” 21 Un año después, el 16 de noviembre de 1849
señalaba en una carta el horror que esta doctrina le
producía:
____________________________________________________________
20 Westcott, Hebrews, p. 185.
21 Hort, vol. I, p. 322.
90
“Finalmente las misteriosas palabras de san Pablo “sin
derramamiento de sangre no hay remisión de pecados”
HE TRABAJADO TAN A FONDO EN VANO PARA
APREHENDER EN CIERTA MEDIDA LO QUE ES ESTA IDEA,
QUE ESPERO QUE PROFUNDIZARAS Y AMPLIARAS LAS
NOCIONES QUE YA ME HAS DADO. Soy bastante consciente
de que en lo que he escrito he pronunciado sólo unas pocas
objeciones a la creencia corriente, pero así tiene que ser; EL
LENGUAJE NO PUEDE DEFINIR CON CUIDADO EL
ARREBATO DE HORROR SOBRECOGEDOR QUE SE
MEZCLA CON MIS PENSAMIENTOS CUANDO ESCUCHO
QUE SE AFIRMA LA NOCIÓN POPULAR”22
El pasaje citado no deja de resultar bien revelador. No sólo
Hort era incapaz de aceptar la enseñanza de Pablo sobre la
expiación, sino que además la sola mención de la misma le
provocaba un arrebato de horror sobrecogedor. Se trataba,
sin duda, de una reacción bien distinta a la de un cristiano
convencido de que ha sido redimido por la sangre preciosa
de Cristo (1 Pedro 1, 19).
e)Se manifestaron favorables al catolicismo y opuestos a
la teología evangélica:
Sin embargo, si la teología de Westcott y Hort era
radicalmente opuesta a la bíblica, no es menos cierto que
resultaba sospechosamente favorable al catolicismo. En
1848, tras despotricar contra el “fanatismo de los
bibliólatras” (como definía a los que creían en la inspiración
de las Escrituras) Hort señaló:
“el puro punto de vista romano me parece más cercano y
más plausible a la hora de conducir a la verdad que el
evangélico23 y “el protestantismo es sólo un paréntesis
temporal””24
No es extraño por ello que este mismo autor pudiera
señalar:
“Las doctrinas positivas de los evangélicos me parecen
pervertidas además de carentes de verdad. Existen - me
temo - diferencias muy serias entre nosotros sobre el tema
de la autoridad, y especialmente de la autoridad de la
Biblia” 25
22 Hort, vol. I, p. 122.
23 Life of Hort, vol. I, pp. 76-77.
24 Idem. vol. II, p. 31.
25 Hort, Life, vol. I, p. 400.
91
En paralelo, Westcott llegaría a escribir en 1865 que las
supuestas apariciones de la Virgen en La Salette tenían que
ser aceptadas como procedentes de Dios, es decir, “Dios
revelándose, ahora, no de una forma, sino de muchas”26
Guiado por una devoción mariológica ciertamente sospechosa
para un ministro protestante, Hort llegó a visitar algún
templo dedicado a la Virgen con fines espirituales27
En ningún caso, Westcott y Hort parecen haber sido tan
ingenuos para pensar que posiciones como las que hemos
señalado en las páginas anteriores podían ser admitidas en el
seno de una iglesia de enseñanza bíblica o podían resultar
tolerables para un creyente ortodoxo. Hasta que punto Hort y
Westcott eran conscientes de su heterodoxia queda de
manifiesto en la confesión que en 1855 realizó este último al
decir que si se le hubiera examinado sobre su posición frente
a la Biblia “con toda seguridad habría sido considerado un
hereje”28. Fuera como fuese, pocas dudas puede haber de que
el bagaje teológico de los dos amigos no parece el más
adecuado para dedicarse a revisar el texto griego del Nuevo
Testamento.
____________________________________________________________
26 Westcott, vol. p. 251.
27 Westcott, vol. I, p. 254.
28 Life of Westcott, vol. I, p. 233.
92
II. Wescott y Hort formaban parte de una conspiración
ocultista.
Sin embargo, Wescott y Hort -los elaboradores del texto
griego del que derivan la mayor parte de las versiones del
Nuevo Testamento que circulan actualmente- no sólo se
caracterizaron por defender una teología que negaba las
verdades más importantes de la fe cristiana. De tanta
relevancia como tan lamentable hecho es su estrechísima
relación con el cultivo de las ciencias ocultas. En 1840,
Wescott ya había comenzado a manifestar un notable interés
por el mormonismo29 “procurándose y estudiando el Libro de
Mormón”30 Dos años después tenemos datos de que el mismo
Westcott acudía a hechiceros. El mismo relata uno de esos
encuentros de la siguiente manera:
“Por la tarde voy con Tom al brujo; pero no se atreve a actuar
delante de nosotros”31
No resulta extraño que en 1845 Westcott, Hort y Benson
fundaran un grupo de carácter ocultista y secreto al que
denominaron el “Club Hermes”. El nombre no dejaba de ser
significativo, ya que si bien Hermes es el dios griego al que,
comúnmente, se asocia con la revelación de las prácticas
ocultas, también es una de las denominaciones que recibe el
propio Satanás en círculos ocultistas. A este respecto, la
ocultista Elena Blavatsky, una de las fundadoras de la
Sociedad Teosófica y auténtica antecesora espiritual de la
Nueva Era, señaló en su libro “La Doctrina secreta”:
“Satanás o Hermes son completamente el mismo... él es
denominado el Dragón de la Sabiduría...la serpiente...idéntico
con el dios Hermes...inventor de la primera iniciación de los
hombres en la magia...el autor de la adoración de la
serpiente”32
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29 Sobre esta secta recomendamos la lectura de C. Vidal Manzanares, La otra cara del
Paraíso: la verdad sobre las grandes sectas, Miami, 1994.
30 Wescott, vol. I, p. 19.
31 Westcott, vol. I, p. 9.
32 H.P. Blavatsky, Secret Doctrine, vol. II, Londres, 1893, PP. 30, 381, 472, 473, 558,
660.
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En el círculo hermético, Westcott y Hort participaron en
charlas y conferencias relacionadas en su mayor parte con
aspectos espirituales del paganismo. Sin embargo, el proceso
apenas había comenzado. En 1851, Westcott, Hort y Benson
dieron un paso más en su carrera a favor del ocultismo y
fundaron el “Gremio fantasmal” (Ghosily Guild) No deja de ser
significativo que en la misma carta33 en la que Hort señalaba
que el fin de este colectivo era “la investigación de los
fantasmas y de todas las apariciones y efectos
sobrenaturales, estando dispuesto a creer que tales cosas
realmente existen” indicara que el Textus Receptus del Nuevo
Testamento era “villano” y que deseaba acabar con él.
En aquel año de 1851 se produjeron además otros
hechos de no poca importancia: Westcott fue ordenado
ministro de la iglesia anglicana (un destino un tanto
sorprendente para un ocultista de peso que defendía herejías
antibiblícas) y Hort entró en otra sociedad ocultista más
conocida como “los Apóstoles”. Su hijo escribiría más tarde
sobre este episodio:
“En junio, se afilió a la misteriosa compañía de los Apóstoles...
fue el principal responsable del juramento que liga a los
miembros a una conspiración de silencio”34
Como veremos más adelante, no era el final de su
carrera en el ocultismo pero sí el momento decisivo por su
influencia posterior. De hecho, tanto el ascenso en la escalera
de la iniciación ocultista como la posibilidad que ahora tenía
Westcott de influir en el seno de la confesión religiosa más
importante de Gran Bretaña tuvieron un resultado inmediato.
En 1852, mientras repartía, junto con Hort, literatura del
“Gremio fantasmal”, Westcott realizaba la siguiente
afirmación en relación con el Textus Receptus y la traducción
de la Biblia basada en el mismo:
“Estoy sumamente ansioso por proporcionar algo que pueda
reemplazarlos”.
El plan para llevar a cabo ese deseo ya estaba
gestándose.
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33 Arthur Hort, The Life and Letters of Fenton John Anthony Hort, Nueva, York, 1896,
vol. I, p. 1896 En adelante Hort.
34 Hort, vol. I, pp.170-1, 198.
94
III.Wescott y Hort pretendían destruir el TR y sustituirlo
por un texto alterado del Nuevo Testamento que encajara
con su teología liberal y ocultista
Mientras transcurrían los siguientes meses de 1852, se
fueron perfeccionando los planes dirigidos a acabar con el
Textus Receptus. Durante 1853, Hort comenzó a prepararse
para ser ordenado también en el seno de la iglesia anglicana y
perfiló con Westcott el plan destinado a eliminar el texto del
Nuevo Testamento utilizado hasta entonces:
“Fue durante estas semanas con Mr. Westcott, que había
venido a verle35 a Umberslacle cuando se llegó al primer
acuerdo definitivo del plan para una revisión conjunta del texto
del Testamento griego”36.
No les resultó difícil encontrar un editor -Daniel
Macmillan- que se manifestó dispuesto a publicarlo a
condición de que el texto fuera elaborado por Westcott, Hort y
Lighfoot (otro teólogo liberal). Naturalmente, tanto Westcott
como Hort eran conscientes del escándalo que podría
producirse de conocerse su propósito, y decidieron
mantenerlo en el más absoluto secreto. Como indicó Hort:
“Llegamos a una comprensión definida y positiva acerca de
nuestro Texto Griego y de sus detalles. No deseamos todavía
que se hable acerca de él pero vamos a trabajar
inmediatamente y esperamos haberlo concluido en poco más
de un año”37
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35 Se refiere a Hort.
36 Hort, vol. I, p. 240.
37 Hort, vol. I, p. 264.
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Sin embargo, las cosas no transcurrieron con la rapidez
que hubieran deseado Westcott y Hort. Mientras
multiplicaban en su correspondencia las referencias a
doctrinas heréticas38, ambos personajes tuvieron que
dedicarse a otras tareas. Así en 1857, Hort se estuvo
ocupando en una traducción de las obras completas del
filósofo griego Platón y en 1858 Westcott comenzó a realizar
su ministerio como predicador en la iglesia anglicana, un
ministerio que, según confesión propia, le desagradaba39.
Pese al retraso que estaba experimentando su proyecto, los
dos conspiradores no dudaron de que tendrían éxito incluso
entre personas cuya teología era bíblica. La única condición
para ello era actuar con la suficiente astucia y sigilo. En
1858, Hort podía escribir:
“Actualmente muchos hombres ortodoxos pero racionales están
siendo modelados sin saberlo por influencias que con
seguridad darán buen fruto a su debido tiempo si se permite
que el proceso discurra con tranquilidad; pero temo que una
crisis prematura devuelva asustados a muchos al
tradicionalismo más claro”40.
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38Veamos sólo algunos ejemplos en 1855 Westcott reconocía que si lo hubieran
examinado a fondo hubieran descubierto que era un “hereje” (Westcott vol. I, p 233);
en 1856, Hort se manifestaba en contra de la doctrina bíblica de la expiación con
ocasión de la publicación de un libro sobre el tema escrito por Campbell (Hort, vol. I,
p. 322); en 1858, Hort definía a los evangélicos como “pervertidos” especialmente en
relación con el tema de la “autoridad de la Biblia’ (Hort, vol. I, p. 400); en 1860, Hort
felicitaba a Lighfoot por rechazar la creencia en la “infalibilidad” de las Escrituras
(Westcott, vol. I, p. 424), en 1865 Westcott afirmaba que las apariciones de la Virgen
en La Salette eran “Dios revelándose ahora” (Westcott, vol. I, p. 251), etc.
39 Westcott, vol. I p. 198.
40 Hort, vol. I, p. 400.
96
Tan lamentables palabras no estaban exentas de verdad.
En 1871, Westcott, Hort y Lighfoot (los tres responsables de
la nueva edición del Nuevo Testamento griego que tenia que
sustituir al Textus Receptus) fueron invitados a formar parte
del Comité que revisaría el Nuevo Testamento en inglés.
Westcott y Hort no pudieron ser más explícitos a la hora de
expresar su alegría por aquella nueva oportunidad:
“Westcott... cree que debemos aprovechar la oportunidad
especialmente puesto que nosotros tres estamos en la lista”41.
Los “tres” de la lista debieron sentirse tan satisfechos del
éxito de sus planes que en 1872 dieron un paso más en
relación con el ocultismo y fundaron el Club Eranus, una
sociedad ocultista a la que pronto se afiliaron personalidades
como Sidgwick y Balfour42. En 1881, la principal misión de su
vida fue coronada por el éxito y se publicaron tanto la versión
revisada inglesa del Nuevo Testamento (Revised Versión)
como el Nuevo Testamento Griego. Éste último, como ya
hemos tenido ocasión de ver, estaba llamado a tener una
enorme influencia.
Sin embargo, ni Westcott ni Hort disfrutaron mucho
tiempo de su triunfo. Su vida se extinguió de manera
prematura (Hort) o se vio ligada a una confusión creciente
mezclada con el alcoholismo. Westcott pasó sus últimos años
dedicado a la promoción del consumo de cerveza pura, e
incluso permitió que su retrato fuera utilizado en la
publicidad de un fabricante de esta bebida43. Quizá no fue un
final tan extraño para dos existencias que transcurrieron en
medio de las influencias de la teología liberal y del ocultismo
y cuyo máximo logro fue imponer un texto del Nuevo
Testamento mutilado y adaptado a su teología.
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41 Hort, vol. II, p. 133.
42 No tenemos espacio para detenemos en las figuras de Sidgwick y Balfour. Baste
decir que en 1882 se encontraron entre los fundadores de la Society for Psychical
Research (Sociedad para la investigación psíquica), una organización destinada a
promover fenómenos como el espiritismo, la comunicación con los muertos, la
adivinación, los poderes paranormales, etc. Difícilmente, puede interpretarse este
fenómeno como casualidad.
43 Westcott, vol. II, pp. 218-9, 177.
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LAS RAÍCES DE LA
TERGIVERSACIÓN (III):
“Poder y dinero”
“