Re: Un estudio unico sobre Colosenses 2:16 nunca refutado ¡¡¡disfrutenlo!!!
Ferdinand lee esto y que me dices, oigo tus comentarios.
Se que es muy largo pero es mejor que lo ponga todo a que lo ponga solo una parte de este estudio.
Disrutenlo.
F. Filología y exégesis de los contenidos del texto
Mh; ou\n ti" uJma`" krinevtw ejn brwvsei kai; ejn povsei h] ejn mevrei eJorth`" h] neomhniva" h] sabbavtwn:
Por tanto (oûn) que no (tis më) se os juzgue (humâs krinétw) en comida (en brwsei) y (kai) en bebida (en pósei) sea (ë) en materia (en mérei) de fiesta (heortës), sea (ë) de nueva luna (neomënías) sea (ë) de sábados (sabbátwn).
Lo primero a considerar es la unión que la partícula de coordinación oûn realiza entre lo inmediatamente anterior referente a la obra de Jesucristo, y lo que se intenta criticar poniéndolo en comparación con esa obra de Jesucristo.
Lo segundo que hemos de notar es que el binomio «comida – bebida» se presenta con los dos elementos unidos por la conjunción copulativa kai
, y rige toda la frase. La comida y bebida forman un bloque que exige una relación: «Que nadie os juzgue en comida y bebida»; pero «con relación a qué»: ... pues con relación a «fiesta» o a «nueva luna» o a «sábados». Es a partir de que nadie os juzgue en la comida y bebida que se van ligando los demás elementos de la frase con la conjunción disyuntiva ë, haciendo depender a esos elementos festivos respecto de la comida y bebida. Esta construcción nos ayuda a comprender que la tal comida y bebida por la que no se nos debe juzgar está centrada en una conexión con “fiestas”. Esto limita, lógicamente el valor y significado de la “comida y bebida”.
Lo tercero que tenemos que identificar es si existe esa relación. Si se observa con detenimiento Números 28:9, 10, 11, 12, 13, 14-16, 17, 19, 20, 22-24, 26, 27-31 y Números 29:1-12-37-40 (cf. 2ª Crón. 8:13; 1ª Crón. 23:29-31; Lv. 23:1 ss.), se descubre que en las semanas anuales, en las fiestas solemnes (anuales, que varias de ellas se consideraban como sábados), y en las fiestas mensuales (donde se hacía como sábado mensual), incluso en el día séptimo de reposo (Nm. 28:9, 10) (por cuanto cada día de la semana era preciso ofrecer comidas y bebidas junto a holocaustos de animales {Nm. 28:1-8}), se ofrecían sacrificios de animales en expiación junto a comidas y bebidas sacrificiales o de ofrenda.
Lo cuarto, fiesta (heortës), y nueva luna (neomënías) están en genitivo singular y sin artículo. Sabbátwn (sábados), está en genitivo plural y sin artículo. Como ya dijimos, en griego, se usa o como genitivo plural, en este caso significaría “de Sábados” , o bien en su acepción singular que significaría semana . Remarcamos: uno de los dos significados, o lo uno o lo otro, nunca los dos a la vez: o bien con el significado semana por considerarlo singular, o bien con significado “de sábados” por tratarse de un plural.
Lo quinto. Ha de tenerse en cuenta la posibilidad también que con el término singular “fiesta” o “nueva luna” se esté aludiendo a la fiesta y a la luna nueva como sábados, y entonces se quisiera decir “que nadie os juzgue en materia de fiesta (sábado anual) o en materia luna nueva (sábado mensual), es decir que nadie os juzgue en comida y bebida relativas a “Sábados” ceremoniales.
Lo sexto: Colosenses 2:16, se pone como ejemplo para las restantes actitudes y comportamientos erróneos que están surgiendo en dicha comunidad cristiana de Colosas (cf. 2:18, 20-23). Si este asunto de la “comida y bebida” en vínculo con “fiestas”, contemplado en la ley ceremonial de la Escrituras Hebreas, no imprime obligatoriedad por cuanto la obra de Jesucristo lo convierte en ineficaz e innecesario, cuanto más cualquiera de las otras cosas que responden a meros inventos humanos como el culto de ángeles (cf. Col. 2:18), o a prácticas del mundo y ascéticas (2:20-22) que acaban por convertirse en legalistas (cf. Col. 2:23).
Lo séptimo hace referencia al v. 17 que es continuación implicada con Colosenses 2:16. La expresión sombra {skía}(cf. Col. 2:17), nos revela que se está haciendo alusión a un contexto relativo a la Escritura. Ya que el uso de dicha palabra únicamente entra dentro del vocabulario teológico de las Escrituras. No se aplica a conductas exclusivamente mundanas. Se trata de algo que proyectaba una ilustración de la realidad. Y una vez que la realidad se ha hecho presente ya no es preciso la sombra. Esto, sombra y realidad, responde a un lenguaje aplicativo exclusivamente en la Escritura.
Lo octavo, surge en relación al número del verbo que emplea Pablo en dicho v. 17, y dentro de una frase que alude a lo inmediatamente anterior. Es muy importante comprobar aquí que el verbo “estin” es una tercera persona del singular del presente indicativo del verbo eimí (ser). Precedido por un relativo (há) que aunque está en plural su género es neutro y el verbo de la frase que forma, está, como hemos dicho, en singular. Esta construcción sintáctica de acuerdo con el sentido que obliga el verbo en singular, y dado el género neutro del relativo, nos hace concebir que el antecedente está siendo considerado como un bloque homogéneo . Si se quisiera dar énfasis a la individualidad de los asuntos que se tratan en el antecedente (Col. 2:16) al relativo y verbo del versículo 17, el verbo se hubiera puesto en plural, pero es evidente que lo que se quiere destacar con el verbo en singular en una oración con relativo que reclama su antecedente, es la singularidad compacta del antecedente, lo cual exige el verbo en singular, tal como se presenta en Colosenses 2:16. La repercusión de está composición nos hace concebir una comprensión del texto en cuestión en la que los diferentes elementos festivos están conectados a la comida y bebida lo cual orienta precisamente toda la frase.
Aplicaciones en la interpretación de Colosenses 2:16, 17
Teniendo en cuenta estos pormenores indicados, tanto en los párrafos como en las notas aparte, la idea que se expone se clarifica. Entre los diferentes problemas que en la comunidad de Colosas se estaban dando, es el intento de algunos de exigir una conducta relativa a ciertas comidas y bebidas realizadas en ciertas fiestas, y que se sobrentiende un contenido y actitud que antes se cumplía pero que ahora ya no se precisa . En efecto, en el Nuevo Testamento, la “ley de sombras” se identifica con sacrificios y ofrendas (Hb. 10:1, 8) relacionadas con un culto relativo a un Santuario terrenal (cf. Hb. 8:3-5), que en diferentes días festivos y continuamente (Hb. 10:3, 11 cf. Ezq. 45:15-18 cf. 2ª Crón. 8:13; Nm. 28 y 29; Lv. 23) se ofrecían, por sacerdotes terrenales, consistente, entre otras cosas, en comidas y bebidas ... impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas (cf. Hb. 9:10) . Lo cual, en conjunto con otras ordenanzas era un símbolo para el tiempo presente (Hb. 9:9), hasta la llegada de la realidad Jesucristo que es Sumo Sacerdote eternamente, y, sin necesidad de repetir constantemente sacrificios, es ofrenda y sacrificio válido y suficiente en su aplicación y ministerio continuo de redención (Hb. 9:11, 14, 15; 10:10-14; 9:22-26; Hb. 7:22-27; 8:1, 2; Hb. 2:17).
G. Solución y significado a Colosenses 2:16
De acuerdo a nuestro estudio del contexto amplio
1) No puede referirse a comidas y bebidas comunes relativas al mantenimiento de la vida y de una buena salud. Por lo tanto debe referirse a otro asunto.
2) Tampoco a nada que tenga que ver con la Ley de Dios del Decálogo que continúa estando en vigencia.
3) De ahí que el mandamiento de la Ley moral del Decálogo relativo a la santificación y observancia del Sábado como día de reposo en el séptimo día, perteneciente a esa Ley moral de Dios, permanece para el cristiano. Dicho día santo, existe desde la Creación, antes de la existencia del pecado, como momento escogido por Dios para experimentar Su Reposo, y que se recupera, tras la experiencia del pecado, en su debida dimensión, con Jesucristo con el que alcanzamos el Reposo de y en Dios cuando se aplica la obra hecha en beneficio nuestro y nos identificamos con su actitud de mansedumbre y humildad que El tiene para con su Padre Dios (Mt. 11:28, 29 cf. Stg. 2:8-12) , cumpliendo, con el poder del Espíritu Santo, con el contenido de la Ley de Dios de las “tablas”, en el sentido que nos proporciona su nueva Alianza, y entre los que se encuentra el mandamiento del Sábado de Jesucristo integrado por el Espíritu Santo (Hb. 8:8-12 cf. Hb. 4:3, 4, 9-11, 14-16).
Según el análisis del contexto del contenido de las palabras de Colosenses 2:16
1) Se incluyen asuntos relativos a comidas y bebidas conectadas con diferentes fechas festivas, que dadas las imposibilidades ya estudiadas y las relaciones que el Antiguo Testamento trae entre diferentes días de fiesta y comidas y bebidas, no pueden ser otra cosa que lo que las ordenanzas rituales exigían durante la época del Antiguo Testamento respecto a comidas y bebidas sacrificiales ofrecidas dentro del contexto ceremonial de la expiación tipológica.
Teniendo en cuenta el contexto más inmediato
1) Se trata “todo ello”, de un asunto judío perteneciente a la ley de Dios ceremonial que ha quedado caduco (Col. 2:16), y que es catalogado como una sombra en comparación con la realidad que es Jesucristo (Col. 2:17), junto a otras cosas puramente mundanas clasificadas como doctrinas y mandamientos de hombres (Col. 2:8 cf. 2:20-22) que se mezclan con aquellas cuestiones judías clausuradas (Col. 2:16), propias de la época mosaica que ya no tienen vigencia (cf. Col. 2:14).
2) A Pablo le sirve esta circunstancia como ejemplo por cuanto puede argumentar, partiendo de un contenido que había sido dado por Dios provisionalmente, para establecer, que si “esto” a lo que se les pretende enredar a ciertos cristianos de Colosas ya no tiene ningún valor, menos todavía lo relativo a doctrinas o mandamientos de hombres que adjuntándose a esas prácticas antiguas que ya no están en vigor, se están imponiendo. Con el peligro añadido de que se les está engañando con algo que resultará con un desbancar a Jesucristo (Col. 2:8-10) con todo lo que implica (Col. 2:11-13), y una aceptación de conductas legalistas que impiden la salvación y el librarse de los apetitos de la carne (Col. 2:13 cf. 2:20-23).
3) El sábado del Decálogo promulgado para la época de Moisés, alude, en el lugar del mandamiento, a su origen que se remonta a la Creación (Ex. 20:8-11) , cuando todavía no existía el pecado (Gn. 2:1-3). Es evidente que el propósito del Sábado (cf. Mc. 2:27, 28; Hb. 4:3, 4, 9-11) consistía en experimentar la comunión con Dios en un encuentro especial temporal donde el reposo de Dios se manifestaba de modo pleno para el hombre precisamente en el día que El había instituido: en el séptimo día o sábado (Gn. 2:1-3 cf. Mc. 2:27, 28). Todo esto se realizaba dentro de un contexto sin pecado, por lo tanto la sombra (cf. Col. 2:16, 17) con que se registran a ciertas cosas impuestas por la existencia del pecado no puede hacer referencia al Sábado semanal que tiene su origen en la Creación (cf. Jn. 1:1-3), y que se perpetúa en la nueva Creación (Hb. 4.3, 4, 9-11 cf. Isa. 66: 22, 23; Ap. 1:10; 22:1-4).
Los contenidos de Colosenses 2:16, 17 a sabiendas del estudio filológico y exegético
1) Aspectos generales
Es preciso que leamos con atención el texto, y notaremos que el enfoque no está sobre las fiestas sino por el asunto de comidas y bebidas en esas fiestas. Si se observa lo que sobresale y lo que Pablo reclama en este lugar por lo que no debe ser juzgado el cristiano no son las fiestas sino por las “comidas y bebidas” “en esas fiestas”.
Estamos queriendo decir que la preocupación de Pablo está en los contenidos ceremoniales de esas fiestas, centrándose en las comidas y bebidas rituales que se efectuaban en dichos momentos festivos. Pablo no dice “que nadie os juzgue en comida y bebida ni tampoco por fiestas” sino “que nadie os juzgue en ciertas comidas y bebidas que se efectúan en algunos momentos festivos”.
Se ha escogido de los elementos sacrificiales que en la antigua alianza se realizaban en determinadas fiestas, únicamente las “comidas y bebidas” porque era en eso que se concentraba la exigencia de “algunos de Colosas”, y por lo que Pablo afirma que el cristiano no debe ser juzgado por no sujetarse, ya que una vez venido Jesucristo ya no se precisa realizar esa práctica, y mucho menos en conexión con hábitos, costumbres y cultos puramente humanos, de acuerdo a tradiciones mundanas y a doctrinas de hombres.
2) Las diferentes posibilidades
Teniendo en cuenta este aspecto general que acabamos de presentar vamos a proceder a explicar las diferentes posibilidades de entender el texto, sin olvidar lo que el contexto amplio y restringido aportan para una mejor comprensión del pasaje en cuestión.
• Suponiendo el término sabbátwn en singular, y sin artículo junto a las otras fiestas
Esta modalidad es escogida por algunos a fin de coordinar todos los elementos de la frase que están en singular y sin artículo, quedando como sigue:
“Que nadie os juzgue en comida y bebida sea en materia de una fiesta sea de una nueva luna sea de una semana”.
Traducido así la idea sería: que nadie os debe juzgar por comidas y bebidas que se llevan a cabo durante una fiesta o una nueva luna o durante una semana. Ya hemos visto que esto se cumplía, de acuerdo a la Ley añadida en exclusiva para la época de Moisés , en determinados días festivos cada año, en cada mes y en cada día de la semana .
• Suponiendo el término sabbátwn en plural y sin artículo
“Que nadie os juzgue en comida y bebida sea en materia de una fiesta sea de una nueva luna sea de sábados”
La idea a expresar podría ser: Que nadie os juzgue en comida y bebida que se da en una fiesta o en una luna nueva o en sábados porque es una sombra una vez venido el Mesías y habiendo realizado su obra.
Aquí el término sábados abarcaría a todos los sábados donde se realizaba ese tipo de ceremonia de ofrecer comida y bebida. Y por lo que no habría que se juzgado es por el hecho de que ya no se practicase este tipo de ritual consistente en “comida y bebida” a ofrecer en los diferentes momentos festivos .
3) El sentido y significado del texto en cuestión
Sin olvidar todo lo estudiado hasta aquí, lo que rige a toda la frase de Colosenses 2:16, es el binomio “comida y bebida”. Por lo tanto lo que sobresale es la comida y bebida que se relaciona con los momentos festivos en que esa comida y bebida había que ofrecer. Por otra parte en Colosenses 2:17, existe un relativo con un verbo en singular que reclama un antecedente en singular. Como quiera que Colosenses 2:16 está formado por varios elementos, el verbo en singular de Colosenses 2:17, nos está marcando la comprensión de Colosenses 2:16, al considerarlo como un bloque en el que todas sus partes están relacionadas. Es decir hay que descubrir aquello que singulariza a todos los elementos de la frase: se trata de una actitud sacrificial en la que se ofrecía comida y bebida en ciertos momentos festivos. Esa actitud es interpretada por Pablo como una sombra con lo que nos aporta otro aspecto esencial a fin de comprender lo que se nos quiere decir: se trata de algo perteneciente a la antigua alianza que ya no es preciso cumplirlo, ya que Jesucristo ha anulado ese contenido ceremonial, y que por lo tanto nadie nos debe juzgar por el hecho de que ya no realicemos semejantes prácticas, contempladas en los textos de la Ley de Dios añadida exclusiva para la época de Moisés, hasta la venida del Mesías.
Por tanto que nadie os juzgue en asuntos como la comida y bebida que se ofrecen en determinadas fiestas y sábados, ni porque no lo celebréis del modo con que pretenden algunos de Colosas (Col. 2:16): en base a tradiciones humanas (Col. 2:20, 22), a elementos judíos abolidos y caducados (2:14, 11-13), a teorías gnósticas y secretas (2:8) todo entrelazado en un culto erróneo (2:18, 19, 23) y a una conformidad ascética (2:21-23) que pretendería sustituir a Jesucristo en la obra de salvación y de superación de los apetitos de la carne (2:18-23).
Si Cristo nos ha perdonado, y ha quitado “el acta” “la deuda” “la condena” que había contra nosotros (Col. 2:14), ha dejado sin valor los decretos legales (Col. 2:14) que con su cumplimiento provisional exigido, señalaban la existencia de esa acta o condena; y por lo tanto nadie nos puede condenar, ni siquiera juzgar por el hecho de que no guardemos ciertos preceptos respecto a comidas y bebidas que se ofrecían en determinados días festivos en un contexto de ordenanzas ceremoniales (Col. 2:16). Nuestra nueva vida en Cristo nos ha liberado de todo aquello que es una sombra (Col. 2:17), y de ciertas prácticas que no están basadas en el espíritu de Cristo ni en la palabra de Dios.
Conclusión a esta Segunda Parte
En esta “Segunda Parte” hemos presentado la posición del protestantismo histórico y fundamentalista respecto al Sábado, la mayoría de los argumentos son tomados por Juan Pablo II, aun cuando éste y aquellos tuvieran una tradición anterior en la que basarse. El protestantismo, con su posición sobre el sábado ha socavado el principio de la “sola Escritura” , y es un precedente que se le tendrá en cuenta, y una puerta abierta a la confusión, y a la entrada de toda suerte de tradiciones e interpretaciones humanas.
Para defender ese principio el protestantismo fundamentalista actual ha inventado una Ley de Cristo como opuesta a la Ley de Dios, con la intención de cargarse el Sábado e imponer después el Domingo. El teólogo católico, por lo general le ha secundado. Hemos notado en nuestro análisis que nada más lejos de la verdad.
Cuando no se asume esa posición insostenible se comprueba una cierta confusión en el tratamiento de la Ley de Dios, por aquellos que aceptan su vigencia . Ya que cuando se llega al asunto del Sábado esa aceptación de la Ley del Decálogo se transforma por arte de magia, y quitan el mandamiento del Sábado basados en argumentos que no pueden tener consistencia.
Hemos demostrado suficientemente la correcta lectura que es preciso hacer al asunto de la Ley de Dios. Muchos lectores amparándose en la presentación de una Ley añadida en exclusiva para la época de Moisés, y a causa de las transgresiones, han seleccionado ciertos textos sin referencia a Gálatas 3:17-19, donde se expone la existencia de esa Ley que sirve hasta la venida del Mesías, quedando caducada a partir de ese momento. Pero esto no aplica para aquella Ley de Dios que es anterior a las propias transgresiones (1ª Jn. 3:4; Gn. 3:1-6; 2:1-3, 23, 24 cf. Mt. 19:8 úp., Mc. 2:27, 28; Stg. 2:8-12; Rm. 8:5-9; 7:3, 7, 12; Hb. 8:8-10 cf. Jer. 31:31-33). Y lógicamente dentro de esa Ley de Dios del decálogo integrado por el Espíritu Santo (Hb. 8:8-10 cf. 2ª Cor. 3:3, 6) y reinterpretado por Jesucristo (Mt. 5 cf. 19:8 úp.) se encuentra el mandamiento no adulterarás y el no matarás (Stg. 2:8, 9, 11) como también el que indica celebrar y santificar el Sábado (Stg. 2:10).
Jesucristo nos enseñaba el valor perenne de la Ley de Dios. Su vida se resumía en una actitud contraria a la anomía (Hb. 1:8, 9), y en eso consistió su enseñanza (Mt. 7:21-23 cf. 5:17-19; 19:16-19; 22:36-40), advirtiendo que al final se juzgará desfavorablemente la transgresión de la Ley de Dios (Mt. 13:41; 24:12). De cualquier forma podemos librarnos de nuestra condición de anomía ya que El vino a perdonar la anomía (actitud contraria a la Ley de Dios) (Rm. 4:7) y a liberarnos de continuar cometiendo anomía (Tit. 2:11-14).
Brinsmead, demostraba, en su intento de desprestigiar a la Iglesia Adventista, manipular los textos bíblicos, dándoles un tratamiento contrario a la Escritura. Hemos podido comprobar que no tiene la mínima razón en su errónea interpretación. Colosenses 2:16, 17 no aplica a nada de lo que él supone. Hemos visto que los contenidos de Colosenses 2:16, 17, se refieren a la Ley añadida a causa de las transgresiones, pero no a Ley del decálogo integrado por el Espíritu Santo y reinterpretado por Jesucristo. La Ley de los sacrificios que contemplaba la ofrenda de comidas y bebidas en ciertos días festivos no tiene validez una vez venido el Mesías (cf. Hb. 8:3-5; 10:1-8), se trata de una sombra que forma parte de la Ley añadida (Gál. 3:17-19).
Su estudio no corresponde a una persona sincera y con ánimo de corregirse sino el de alguien que ha encontrado un nuevo filón en la crítica de una Iglesia que quiere permanecer fiel a la sola Escritura. En los años siguiente los ataques contra esta Iglesia se van a multiplicar porque será la única que no entrará en el juego de los intereses globales. Queremos seguir siendo libres de toda injerencia ecuménica colectiva. Y esto costará caro. Estamos de acuerdo con el ecumenismo que nos enseña Jesucristo, el del “vis a vis” pero no con el de las organizaciones donde priman los intereses de una unión, no alrededor de la Palabra de Dios sino en torno a un hombre o de unas doctrinas que no tienen base en la sola Escritura. Queremos ser fieles, únicamente, a la Palabra de Dios.
La repetición de la conjunción disyuntiva griega h (ë), puede traducirse sea .... sea ... sea. Ver Diccionario Griego de Pabon-Echauri, Bibliograf, op.c..
«Sábados» en plural, justificado a pesar de que los otros dos elementos temporales festivos estén en singular, por cuanto según 2ª Crónicas 8:13 se hacían los holocaustos de animales y la ofrendas de comidas y bebidas rituales en las diversas fiestas que se especifican, en la fiesta mensual, y en sábados donde se incluye, como mínimo, las otras fiestas anuales que no están determinadas en el término fiesta (cf. 2ª Crón. 8:13), a saber: el primer día del mes séptimo (la fiesta de las Trompetas) (Lv. 23:24 cf. Nm. 29:1-6) y el décimo día del mes séptimo (fiesta de la expiación) (Lv. 23:27-32 cf. Nm. 29:7, 8-11) que sin caer en el séptimo día se las consideraba como si fueran un sábado.
«Sábados» en plural donde además de incluir a los sábados anuales se incluiría también el sábado semanal, ceremonial en este caso y en el sentido de que se ofrecían sacrificios como cada día de la semana.
«Sábados» en plural englobando a todas las fiestas. La idea sería que nadie os juzgue en comida y bebida relacionada con fiesta anual que es como un sábado, o con fiesta mensual que es como un sábado, es decir que nadie os juzgue en comida y bebida sacrificiales ofrecidas en esos sábados ceremoniales.
«Sábado» en singular. El genitivo plural es usado en singular para referirse a semana. En este caso no significa sábado semanal sino «semana» (cf. Nm.28:1-8).
Ver sobre este asunto a Dana y Mantey, Gramática Griega del Nuevo Testamento, Casa Bautista de Publicaciones, Texas-USA 1979, p. 159, donde se justifica el valor singular de una frase con relativo neutro en plural pero el verbo en singular. Ver también a Manuel Guerra Gómez, El Idioma del Nuevo Testamento, edic. Aldecoa, Burgos 1981, p. 343.
Hay algunos que piensan que independientemente del ropaje literario judío del que se hace depender Pablo, las “comidas y bebidas” en ciertos días de fiesta, junto a las propias fiestas no tendrían necesariamente que referirse a asuntos judíos propiamente dichos sino a elementos puramente paganos de la sociedad de Colosas. Si bien esto podría admitirse por lo que aparece en todo el contexto (cf. Col. 2:20-22), no es menos cierto que la mención del posible problema que también podría plateárseles a los cristianos, el de la circuncisión, nos hace pensar que hay aspectos judíos en el contenido de Colosenses 2:16, en un intento de atraer a esas posibles conductas a los cristianos también. Sin embargo para nosotros el empleo que realiza Pablo del texto de Colosenses 2:16 ligado con el v. 17 donde aparece la palabra sombra (skía), es suficiente como para entender aquí una práctica de la ley ceremonial caduca, y que debía servir como ejemplo para no cometer otras actividades puramente mundanas (Col. 2.20-22).
Esto es semejante a Gálatas 3:17-19, donde se dice que cierta Ley sirve hasta la venida del Mesías, y que se trata de una añadidura en exclusiva para la época de Moisés a causa de la acumulación de las transgresiones. El Sábado fue donado a la humanidad antes de cualquier transgresión (Gn. 2:1-3 cf. Mc. 2:27, 28), por lo tanto el Sábado no pertenece a esa Ley en exclusiva que sirve hasta la venida del Mesías o hasta el tiempo de “reformar las cosas”.
El Reposo de Dios en Jesucristo se alcanza cuando eres como Jesucristo: manso para con Dios dejándote conducir por sus mandamientos, entre los que se encuentra el Sábado como día de reposo; o bien cuando eres humilde para con Dios, sometiendo tu voluntad a la voluntad de Dios que está en contra de toda anomía (transgresión de la Ley de Dios) (cf.. Mt.. 7:21-23). Asumiendo esa actitud de Jesucristo, se dedicará el tiempo especial consagrado por Dios (Gn. 2:1-3) y ratificado por Jesucristo (Mc. 2.27, 28 cf. Lc. 4:16; 23:54:56; Mt.24:20; Ap. 1:10): tiempo especial que se identifica con el Sábado, séptimo día de cada semana.
Los autores bautistas del Comentario Exegético y Explicativo de la Biblia, vol. I, op. c., p. 79, comentan:
“Acordarte has del día de reposo, - dando a entender que ya era conocido y reconocido como día de descanso sagrado. Los cuatro primeros mandamientos contienen nuestros deberes para con Dios; los otros seis, nuestros deberes para con nuestro semejantes”.
Ver nota 130. En la Tercera parte, capítulo I y en el apartado El Sábado de la Creación no pertenece a la Ley ceremonial, justificamos en profundidad este asunto.
Dentro de esta modalidad podría caber otra variante:
Si lo que rige la frase en lugar de la comida y bebida fuese el hecho de juzgar sin más, considerando la traducción hecha, la idea podría ser como sigue:
“Que nadie os debe juzgar por comida y bebida ni tampoco en materia de una fiesta o de una nueva luna o de una semana”
Esta posible composición como puede observarse disocia la comida y la bebida de los diferentes momentos. Lo que se destacaría aquí serían tres bloques o cinco en lugar de dos: 1) un no juzgar por algo, 2) comida y bebida, 3) y diferentes momentos descolgados, tanto de lo anterior como de sí mismos, rompiendo la posible relación entre las comidas y bebidas y los diversos elementos temporales.
Hay grandes objeciones para esta modalidad de entender el texto: 1) no puedes saber a que tipo de comida y bebida se refiere; 2) este tipo de composición te obliga por un lado a distinguir a “una fiesta” de una luna nueva y de una incomprensible semana. Y desde luego no podemos convertir el término semana en “fiesta semanal” porque sabbátwn no es una fiesta semanal, o es semana si se utiliza en singular o es sábados festivos si se utiliza en plural; 3) y la tercera objeción que nos devuelve al camino correcto de entender el pasaje, es que Pablo como ya hemos demostrado define en Colosenses 2:17 como sombra a todo lo anterior, utilizando un verbo en singular que demanda un antecedente en singular considerándolo todo un bloque. El empleo de sombra y el uso del verbo en singular reclama una identidad que únicamente se encuentra en las Sagradas Escrituras. Y en las Sagradas Escrituras la identificación de comidas y bebidas en relación a fiestas como sombra se aplica a elementos sacrificiales ceremoniales y a días festivos relacionados con esas comidas y bebidas rituales.
Una variante interpretativa podría ser también: Que nadie os juzgue en comida y bebida con relación a una fiesta ¿Qué fiesta? Una fiesta correspondiente a nueva luna o a sábados. De cualquier forma, lo que se destaca siempre es la “comida y la bebida” ceremonial ofrecida en diferentes momentos.
EL diario oficial de la Diócesis de Cleveland dice:
<< ¿Con qué autoridad cambió la iglesia el día de reposo del sábado al domingo?
La Iglesia cambió la observancia del día de reposo al domingo por la divina e infalible autoridad que le dio su Fundador, Jesucristo. Los protestantes, que pretenden que la Biblia es la única guía de la fe, no tienen justificativo para guardar el domingo. En este asunto los adventistas del séptimo día son los únicos protestantes consecuentes. El domingo como día de reposo en honor de la resurrecci6n del Señor data de los tiempos apostó1icos y fue establecido así, entre otras razones, para distinguir entre judíos y cristianos. San Justino Mártir habla de esto en su Apología (The Catholic Universe bulletin (El boletín del mundo católico), 14 de agosto 1942, p. 4).
En un libro en castellano titulado Por qué somos católicos y no protestantes, de Edic. Paulinas, traducido del italiano con notas aclaratorias por el Rvdo. P. Pacifico Albero, O.F.M., Madrid 1953, pág. 65, se dice lo siguiente:
<< P. Los protestantes, al trabajar en día de sábado o el séptimo día de la semana, ¿siguen con ello a la Escritura como regla de fe?.
R. No; antes al contrario, no pueden justificar su modo de obrar sino apoyándose en la tradición. trabajando en sábado ellos violan un mandamiento de Dios: acuérdate de santificar el sábado ; mandamiento que no aparece abrogado en ninguna parte de
la Escritura.
P. La santificaci6n del domingo, como día de reposo, ¿está explícitamente confirmada en la Escritura?
R. No, ciertamente. Sin embargo, todos los protestantes consideran como obligatoria la santificación de este día. Decir que se santifica el domingo en memoria de la Resurrección de Cristo, es afirmar que se obra sin apoyarse para nada en la Escritura; lo mismo se podría decir que se debe guardar el jueves, porque en este día Jesús subió al cielo y reposó después de la gran obra de la Redenci6n humana.
Extensión Magazine, The National Catholic Monthly (vol. 33, nº 10, mars 1939, p. 24, Chicago, Illinois), dice de los Adventistas del Séptimo Día:
“Ellos tienen el mérito de esta lógica, única entre los protestantes, según la cual, puesto que rehusando de reconocer la autoridad de la Iglesia, rehusan igualmente en seguir en lo que concierne a la transferencia del día del Señor del sábado al domingo”
Estas citas nos muestran que el Catolicismo ha tomado buena nota en cuanto al principio de la sola Escritura que el Protestantismo aduce en ocasiones frente al Catolicismo. La aceptación del domingo por parte protestante no reposa en la Escritura sino en la autoridad que la Iglesia Católica se arroga.
Calvino, ya lo vimos, es muy curioso. Fíjense lo que dice en Institución Cristiana (libro II, cp. VII, 14, op. c., vol. I, p. 257):
“En Jesucristo la maldición de la Ley está abrogada pero la obediencia permanece.- Incitándoles una y otra vez los despierta de su pereza y los estimula para que salgan de su imperfección. Hay muchos que por defender la libertad de la maldición de la Ley dicen que ésta ha sido abrogada (...). Ahora bien, tal opinión no se hubiera podido difundir sin algún pretexto o razón, por lo cual es verosímil que nació de una falsa exposición de la doctrina de Cristo; pues casi todos los errores suelen tomar ocasión de la verdad. Por tanto, para no caer nosotros también en el mismo error, será necesario que distingamos cuidadosamente lo que está abrogado en la Ley y lo que aun permanece en vigor.
“Cuando el Señor afirma que Él no había venido a destruir la Ley, sino a cumplirla, y que no faltaría ni una tilde hasta que pasase el cielo y la tierra y todo se cumpliese (Mt. 5:17), con estas palabras muestra bien claramente que la reverencia y obediencia que se debe a la Ley no ha sido disminuida en nada por su venida. Y con toda razón, puesto que Él vino para poner remedio a las transgresiones. Así que de ningún modo es rebajada la doctrina de la Ley por Cristo, pues ella, enseñándonos, amonestándonos, con reprensiones y correcciones nos prepara y forma para toda buena obra”.
Si Calvino se aplicara esto que dice, hoy el protestantismo no estaría a punto de sucumbir ante la seducción católico romana. Es una lastima notar hoy, la falta de coherencia que tienen los reformadores en este asunto de la Ley de Dios. Y si bien de éstos todavía se puede dar una cierta explicación, por la circunstancia temporal, no comprendemos totalmente la posición asumida de sus seguidores actuales.
En la Revue Alliance Evangelique de julio de 1965, p. 2 (Pierre Courthial de la Iglesia Reformada):
“La gracia no ha anulado la Ley, sino que la establece. La Ley de Dios es santa, justa y buena, permanece para siempre. La gracia no está en oposición a la Ley o en contradicción con ella sino enlazada con la Ley y en equilibrio con ella. El Dios Creador y el Dios Redentor. Creación y Redención, Ley y Gracia se mantienen”
Por parte católica, aunque también hemos dejado claro en otro lugar su posición respecto a la Ley de Dios del Decálogo, podemos presentar todavía para esta ocasión dos citas:
“En todos los pasajes donde sale la cuestión del Decálogo, el Nuevo Testamento acentúa su fuerza obligatoria en el orden nuevo de la salvación o, mejor, considera como sobrentendido esta fuerza obligatoria” (R.P. A. Eberharter en Dictionnaire de la Bible, Suplemento publicado con la dirección de Louis Pirot, París 1930, tomo II, col. 351).
“Los mandamientos de la Ley forman un todo indisoluble, ya que se imponen todos en el nombre de la misma voluntad divina de la que emanan esencialmente. Cuando Dios promulga igualmente todos los preceptos del Decálogo ¿va a tolerar que el hombre haga distinción a su gusto y no observe más que los que le plazcan?” (Monseñor A. Charue, obispo de Namur, La Sainte Bible, comentada por L. Pirot et Clamer, París 1951, tomo XII, pp. 406, 407)[/QUOTE]
Ferdinand lee esto y que me dices, oigo tus comentarios.
Se que es muy largo pero es mejor que lo ponga todo a que lo ponga solo una parte de este estudio.
Disrutenlo.
F. Filología y exégesis de los contenidos del texto
Mh; ou\n ti" uJma`" krinevtw ejn brwvsei kai; ejn povsei h] ejn mevrei eJorth`" h] neomhniva" h] sabbavtwn:
Por tanto (oûn) que no (tis më) se os juzgue (humâs krinétw) en comida (en brwsei) y (kai) en bebida (en pósei) sea (ë) en materia (en mérei) de fiesta (heortës), sea (ë) de nueva luna (neomënías) sea (ë) de sábados (sabbátwn).
Lo primero a considerar es la unión que la partícula de coordinación oûn realiza entre lo inmediatamente anterior referente a la obra de Jesucristo, y lo que se intenta criticar poniéndolo en comparación con esa obra de Jesucristo.
Lo segundo que hemos de notar es que el binomio «comida – bebida» se presenta con los dos elementos unidos por la conjunción copulativa kai
Lo tercero que tenemos que identificar es si existe esa relación. Si se observa con detenimiento Números 28:9, 10, 11, 12, 13, 14-16, 17, 19, 20, 22-24, 26, 27-31 y Números 29:1-12-37-40 (cf. 2ª Crón. 8:13; 1ª Crón. 23:29-31; Lv. 23:1 ss.), se descubre que en las semanas anuales, en las fiestas solemnes (anuales, que varias de ellas se consideraban como sábados), y en las fiestas mensuales (donde se hacía como sábado mensual), incluso en el día séptimo de reposo (Nm. 28:9, 10) (por cuanto cada día de la semana era preciso ofrecer comidas y bebidas junto a holocaustos de animales {Nm. 28:1-8}), se ofrecían sacrificios de animales en expiación junto a comidas y bebidas sacrificiales o de ofrenda.
Lo cuarto, fiesta (heortës), y nueva luna (neomënías) están en genitivo singular y sin artículo. Sabbátwn (sábados), está en genitivo plural y sin artículo. Como ya dijimos, en griego, se usa o como genitivo plural, en este caso significaría “de Sábados” , o bien en su acepción singular que significaría semana . Remarcamos: uno de los dos significados, o lo uno o lo otro, nunca los dos a la vez: o bien con el significado semana por considerarlo singular, o bien con significado “de sábados” por tratarse de un plural.
Lo quinto. Ha de tenerse en cuenta la posibilidad también que con el término singular “fiesta” o “nueva luna” se esté aludiendo a la fiesta y a la luna nueva como sábados, y entonces se quisiera decir “que nadie os juzgue en materia de fiesta (sábado anual) o en materia luna nueva (sábado mensual), es decir que nadie os juzgue en comida y bebida relativas a “Sábados” ceremoniales.
Lo sexto: Colosenses 2:16, se pone como ejemplo para las restantes actitudes y comportamientos erróneos que están surgiendo en dicha comunidad cristiana de Colosas (cf. 2:18, 20-23). Si este asunto de la “comida y bebida” en vínculo con “fiestas”, contemplado en la ley ceremonial de la Escrituras Hebreas, no imprime obligatoriedad por cuanto la obra de Jesucristo lo convierte en ineficaz e innecesario, cuanto más cualquiera de las otras cosas que responden a meros inventos humanos como el culto de ángeles (cf. Col. 2:18), o a prácticas del mundo y ascéticas (2:20-22) que acaban por convertirse en legalistas (cf. Col. 2:23).
Lo séptimo hace referencia al v. 17 que es continuación implicada con Colosenses 2:16. La expresión sombra {skía}(cf. Col. 2:17), nos revela que se está haciendo alusión a un contexto relativo a la Escritura. Ya que el uso de dicha palabra únicamente entra dentro del vocabulario teológico de las Escrituras. No se aplica a conductas exclusivamente mundanas. Se trata de algo que proyectaba una ilustración de la realidad. Y una vez que la realidad se ha hecho presente ya no es preciso la sombra. Esto, sombra y realidad, responde a un lenguaje aplicativo exclusivamente en la Escritura.
Lo octavo, surge en relación al número del verbo que emplea Pablo en dicho v. 17, y dentro de una frase que alude a lo inmediatamente anterior. Es muy importante comprobar aquí que el verbo “estin” es una tercera persona del singular del presente indicativo del verbo eimí (ser). Precedido por un relativo (há) que aunque está en plural su género es neutro y el verbo de la frase que forma, está, como hemos dicho, en singular. Esta construcción sintáctica de acuerdo con el sentido que obliga el verbo en singular, y dado el género neutro del relativo, nos hace concebir que el antecedente está siendo considerado como un bloque homogéneo . Si se quisiera dar énfasis a la individualidad de los asuntos que se tratan en el antecedente (Col. 2:16) al relativo y verbo del versículo 17, el verbo se hubiera puesto en plural, pero es evidente que lo que se quiere destacar con el verbo en singular en una oración con relativo que reclama su antecedente, es la singularidad compacta del antecedente, lo cual exige el verbo en singular, tal como se presenta en Colosenses 2:16. La repercusión de está composición nos hace concebir una comprensión del texto en cuestión en la que los diferentes elementos festivos están conectados a la comida y bebida lo cual orienta precisamente toda la frase.
Aplicaciones en la interpretación de Colosenses 2:16, 17
Teniendo en cuenta estos pormenores indicados, tanto en los párrafos como en las notas aparte, la idea que se expone se clarifica. Entre los diferentes problemas que en la comunidad de Colosas se estaban dando, es el intento de algunos de exigir una conducta relativa a ciertas comidas y bebidas realizadas en ciertas fiestas, y que se sobrentiende un contenido y actitud que antes se cumplía pero que ahora ya no se precisa . En efecto, en el Nuevo Testamento, la “ley de sombras” se identifica con sacrificios y ofrendas (Hb. 10:1, 8) relacionadas con un culto relativo a un Santuario terrenal (cf. Hb. 8:3-5), que en diferentes días festivos y continuamente (Hb. 10:3, 11 cf. Ezq. 45:15-18 cf. 2ª Crón. 8:13; Nm. 28 y 29; Lv. 23) se ofrecían, por sacerdotes terrenales, consistente, entre otras cosas, en comidas y bebidas ... impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas (cf. Hb. 9:10) . Lo cual, en conjunto con otras ordenanzas era un símbolo para el tiempo presente (Hb. 9:9), hasta la llegada de la realidad Jesucristo que es Sumo Sacerdote eternamente, y, sin necesidad de repetir constantemente sacrificios, es ofrenda y sacrificio válido y suficiente en su aplicación y ministerio continuo de redención (Hb. 9:11, 14, 15; 10:10-14; 9:22-26; Hb. 7:22-27; 8:1, 2; Hb. 2:17).
G. Solución y significado a Colosenses 2:16
De acuerdo a nuestro estudio del contexto amplio
1) No puede referirse a comidas y bebidas comunes relativas al mantenimiento de la vida y de una buena salud. Por lo tanto debe referirse a otro asunto.
2) Tampoco a nada que tenga que ver con la Ley de Dios del Decálogo que continúa estando en vigencia.
3) De ahí que el mandamiento de la Ley moral del Decálogo relativo a la santificación y observancia del Sábado como día de reposo en el séptimo día, perteneciente a esa Ley moral de Dios, permanece para el cristiano. Dicho día santo, existe desde la Creación, antes de la existencia del pecado, como momento escogido por Dios para experimentar Su Reposo, y que se recupera, tras la experiencia del pecado, en su debida dimensión, con Jesucristo con el que alcanzamos el Reposo de y en Dios cuando se aplica la obra hecha en beneficio nuestro y nos identificamos con su actitud de mansedumbre y humildad que El tiene para con su Padre Dios (Mt. 11:28, 29 cf. Stg. 2:8-12) , cumpliendo, con el poder del Espíritu Santo, con el contenido de la Ley de Dios de las “tablas”, en el sentido que nos proporciona su nueva Alianza, y entre los que se encuentra el mandamiento del Sábado de Jesucristo integrado por el Espíritu Santo (Hb. 8:8-12 cf. Hb. 4:3, 4, 9-11, 14-16).
Según el análisis del contexto del contenido de las palabras de Colosenses 2:16
1) Se incluyen asuntos relativos a comidas y bebidas conectadas con diferentes fechas festivas, que dadas las imposibilidades ya estudiadas y las relaciones que el Antiguo Testamento trae entre diferentes días de fiesta y comidas y bebidas, no pueden ser otra cosa que lo que las ordenanzas rituales exigían durante la época del Antiguo Testamento respecto a comidas y bebidas sacrificiales ofrecidas dentro del contexto ceremonial de la expiación tipológica.
Teniendo en cuenta el contexto más inmediato
1) Se trata “todo ello”, de un asunto judío perteneciente a la ley de Dios ceremonial que ha quedado caduco (Col. 2:16), y que es catalogado como una sombra en comparación con la realidad que es Jesucristo (Col. 2:17), junto a otras cosas puramente mundanas clasificadas como doctrinas y mandamientos de hombres (Col. 2:8 cf. 2:20-22) que se mezclan con aquellas cuestiones judías clausuradas (Col. 2:16), propias de la época mosaica que ya no tienen vigencia (cf. Col. 2:14).
2) A Pablo le sirve esta circunstancia como ejemplo por cuanto puede argumentar, partiendo de un contenido que había sido dado por Dios provisionalmente, para establecer, que si “esto” a lo que se les pretende enredar a ciertos cristianos de Colosas ya no tiene ningún valor, menos todavía lo relativo a doctrinas o mandamientos de hombres que adjuntándose a esas prácticas antiguas que ya no están en vigor, se están imponiendo. Con el peligro añadido de que se les está engañando con algo que resultará con un desbancar a Jesucristo (Col. 2:8-10) con todo lo que implica (Col. 2:11-13), y una aceptación de conductas legalistas que impiden la salvación y el librarse de los apetitos de la carne (Col. 2:13 cf. 2:20-23).
3) El sábado del Decálogo promulgado para la época de Moisés, alude, en el lugar del mandamiento, a su origen que se remonta a la Creación (Ex. 20:8-11) , cuando todavía no existía el pecado (Gn. 2:1-3). Es evidente que el propósito del Sábado (cf. Mc. 2:27, 28; Hb. 4:3, 4, 9-11) consistía en experimentar la comunión con Dios en un encuentro especial temporal donde el reposo de Dios se manifestaba de modo pleno para el hombre precisamente en el día que El había instituido: en el séptimo día o sábado (Gn. 2:1-3 cf. Mc. 2:27, 28). Todo esto se realizaba dentro de un contexto sin pecado, por lo tanto la sombra (cf. Col. 2:16, 17) con que se registran a ciertas cosas impuestas por la existencia del pecado no puede hacer referencia al Sábado semanal que tiene su origen en la Creación (cf. Jn. 1:1-3), y que se perpetúa en la nueva Creación (Hb. 4.3, 4, 9-11 cf. Isa. 66: 22, 23; Ap. 1:10; 22:1-4).
Los contenidos de Colosenses 2:16, 17 a sabiendas del estudio filológico y exegético
1) Aspectos generales
Es preciso que leamos con atención el texto, y notaremos que el enfoque no está sobre las fiestas sino por el asunto de comidas y bebidas en esas fiestas. Si se observa lo que sobresale y lo que Pablo reclama en este lugar por lo que no debe ser juzgado el cristiano no son las fiestas sino por las “comidas y bebidas” “en esas fiestas”.
Estamos queriendo decir que la preocupación de Pablo está en los contenidos ceremoniales de esas fiestas, centrándose en las comidas y bebidas rituales que se efectuaban en dichos momentos festivos. Pablo no dice “que nadie os juzgue en comida y bebida ni tampoco por fiestas” sino “que nadie os juzgue en ciertas comidas y bebidas que se efectúan en algunos momentos festivos”.
Se ha escogido de los elementos sacrificiales que en la antigua alianza se realizaban en determinadas fiestas, únicamente las “comidas y bebidas” porque era en eso que se concentraba la exigencia de “algunos de Colosas”, y por lo que Pablo afirma que el cristiano no debe ser juzgado por no sujetarse, ya que una vez venido Jesucristo ya no se precisa realizar esa práctica, y mucho menos en conexión con hábitos, costumbres y cultos puramente humanos, de acuerdo a tradiciones mundanas y a doctrinas de hombres.
2) Las diferentes posibilidades
Teniendo en cuenta este aspecto general que acabamos de presentar vamos a proceder a explicar las diferentes posibilidades de entender el texto, sin olvidar lo que el contexto amplio y restringido aportan para una mejor comprensión del pasaje en cuestión.
• Suponiendo el término sabbátwn en singular, y sin artículo junto a las otras fiestas
Esta modalidad es escogida por algunos a fin de coordinar todos los elementos de la frase que están en singular y sin artículo, quedando como sigue:
“Que nadie os juzgue en comida y bebida sea en materia de una fiesta sea de una nueva luna sea de una semana”.
Traducido así la idea sería: que nadie os debe juzgar por comidas y bebidas que se llevan a cabo durante una fiesta o una nueva luna o durante una semana. Ya hemos visto que esto se cumplía, de acuerdo a la Ley añadida en exclusiva para la época de Moisés , en determinados días festivos cada año, en cada mes y en cada día de la semana .
• Suponiendo el término sabbátwn en plural y sin artículo
“Que nadie os juzgue en comida y bebida sea en materia de una fiesta sea de una nueva luna sea de sábados”
La idea a expresar podría ser: Que nadie os juzgue en comida y bebida que se da en una fiesta o en una luna nueva o en sábados porque es una sombra una vez venido el Mesías y habiendo realizado su obra.
Aquí el término sábados abarcaría a todos los sábados donde se realizaba ese tipo de ceremonia de ofrecer comida y bebida. Y por lo que no habría que se juzgado es por el hecho de que ya no se practicase este tipo de ritual consistente en “comida y bebida” a ofrecer en los diferentes momentos festivos .
3) El sentido y significado del texto en cuestión
Sin olvidar todo lo estudiado hasta aquí, lo que rige a toda la frase de Colosenses 2:16, es el binomio “comida y bebida”. Por lo tanto lo que sobresale es la comida y bebida que se relaciona con los momentos festivos en que esa comida y bebida había que ofrecer. Por otra parte en Colosenses 2:17, existe un relativo con un verbo en singular que reclama un antecedente en singular. Como quiera que Colosenses 2:16 está formado por varios elementos, el verbo en singular de Colosenses 2:17, nos está marcando la comprensión de Colosenses 2:16, al considerarlo como un bloque en el que todas sus partes están relacionadas. Es decir hay que descubrir aquello que singulariza a todos los elementos de la frase: se trata de una actitud sacrificial en la que se ofrecía comida y bebida en ciertos momentos festivos. Esa actitud es interpretada por Pablo como una sombra con lo que nos aporta otro aspecto esencial a fin de comprender lo que se nos quiere decir: se trata de algo perteneciente a la antigua alianza que ya no es preciso cumplirlo, ya que Jesucristo ha anulado ese contenido ceremonial, y que por lo tanto nadie nos debe juzgar por el hecho de que ya no realicemos semejantes prácticas, contempladas en los textos de la Ley de Dios añadida exclusiva para la época de Moisés, hasta la venida del Mesías.
Por tanto que nadie os juzgue en asuntos como la comida y bebida que se ofrecen en determinadas fiestas y sábados, ni porque no lo celebréis del modo con que pretenden algunos de Colosas (Col. 2:16): en base a tradiciones humanas (Col. 2:20, 22), a elementos judíos abolidos y caducados (2:14, 11-13), a teorías gnósticas y secretas (2:8) todo entrelazado en un culto erróneo (2:18, 19, 23) y a una conformidad ascética (2:21-23) que pretendería sustituir a Jesucristo en la obra de salvación y de superación de los apetitos de la carne (2:18-23).
Si Cristo nos ha perdonado, y ha quitado “el acta” “la deuda” “la condena” que había contra nosotros (Col. 2:14), ha dejado sin valor los decretos legales (Col. 2:14) que con su cumplimiento provisional exigido, señalaban la existencia de esa acta o condena; y por lo tanto nadie nos puede condenar, ni siquiera juzgar por el hecho de que no guardemos ciertos preceptos respecto a comidas y bebidas que se ofrecían en determinados días festivos en un contexto de ordenanzas ceremoniales (Col. 2:16). Nuestra nueva vida en Cristo nos ha liberado de todo aquello que es una sombra (Col. 2:17), y de ciertas prácticas que no están basadas en el espíritu de Cristo ni en la palabra de Dios.
Conclusión a esta Segunda Parte
En esta “Segunda Parte” hemos presentado la posición del protestantismo histórico y fundamentalista respecto al Sábado, la mayoría de los argumentos son tomados por Juan Pablo II, aun cuando éste y aquellos tuvieran una tradición anterior en la que basarse. El protestantismo, con su posición sobre el sábado ha socavado el principio de la “sola Escritura” , y es un precedente que se le tendrá en cuenta, y una puerta abierta a la confusión, y a la entrada de toda suerte de tradiciones e interpretaciones humanas.
Para defender ese principio el protestantismo fundamentalista actual ha inventado una Ley de Cristo como opuesta a la Ley de Dios, con la intención de cargarse el Sábado e imponer después el Domingo. El teólogo católico, por lo general le ha secundado. Hemos notado en nuestro análisis que nada más lejos de la verdad.
Cuando no se asume esa posición insostenible se comprueba una cierta confusión en el tratamiento de la Ley de Dios, por aquellos que aceptan su vigencia . Ya que cuando se llega al asunto del Sábado esa aceptación de la Ley del Decálogo se transforma por arte de magia, y quitan el mandamiento del Sábado basados en argumentos que no pueden tener consistencia.
Hemos demostrado suficientemente la correcta lectura que es preciso hacer al asunto de la Ley de Dios. Muchos lectores amparándose en la presentación de una Ley añadida en exclusiva para la época de Moisés, y a causa de las transgresiones, han seleccionado ciertos textos sin referencia a Gálatas 3:17-19, donde se expone la existencia de esa Ley que sirve hasta la venida del Mesías, quedando caducada a partir de ese momento. Pero esto no aplica para aquella Ley de Dios que es anterior a las propias transgresiones (1ª Jn. 3:4; Gn. 3:1-6; 2:1-3, 23, 24 cf. Mt. 19:8 úp., Mc. 2:27, 28; Stg. 2:8-12; Rm. 8:5-9; 7:3, 7, 12; Hb. 8:8-10 cf. Jer. 31:31-33). Y lógicamente dentro de esa Ley de Dios del decálogo integrado por el Espíritu Santo (Hb. 8:8-10 cf. 2ª Cor. 3:3, 6) y reinterpretado por Jesucristo (Mt. 5 cf. 19:8 úp.) se encuentra el mandamiento no adulterarás y el no matarás (Stg. 2:8, 9, 11) como también el que indica celebrar y santificar el Sábado (Stg. 2:10).
Jesucristo nos enseñaba el valor perenne de la Ley de Dios. Su vida se resumía en una actitud contraria a la anomía (Hb. 1:8, 9), y en eso consistió su enseñanza (Mt. 7:21-23 cf. 5:17-19; 19:16-19; 22:36-40), advirtiendo que al final se juzgará desfavorablemente la transgresión de la Ley de Dios (Mt. 13:41; 24:12). De cualquier forma podemos librarnos de nuestra condición de anomía ya que El vino a perdonar la anomía (actitud contraria a la Ley de Dios) (Rm. 4:7) y a liberarnos de continuar cometiendo anomía (Tit. 2:11-14).
Brinsmead, demostraba, en su intento de desprestigiar a la Iglesia Adventista, manipular los textos bíblicos, dándoles un tratamiento contrario a la Escritura. Hemos podido comprobar que no tiene la mínima razón en su errónea interpretación. Colosenses 2:16, 17 no aplica a nada de lo que él supone. Hemos visto que los contenidos de Colosenses 2:16, 17, se refieren a la Ley añadida a causa de las transgresiones, pero no a Ley del decálogo integrado por el Espíritu Santo y reinterpretado por Jesucristo. La Ley de los sacrificios que contemplaba la ofrenda de comidas y bebidas en ciertos días festivos no tiene validez una vez venido el Mesías (cf. Hb. 8:3-5; 10:1-8), se trata de una sombra que forma parte de la Ley añadida (Gál. 3:17-19).
Su estudio no corresponde a una persona sincera y con ánimo de corregirse sino el de alguien que ha encontrado un nuevo filón en la crítica de una Iglesia que quiere permanecer fiel a la sola Escritura. En los años siguiente los ataques contra esta Iglesia se van a multiplicar porque será la única que no entrará en el juego de los intereses globales. Queremos seguir siendo libres de toda injerencia ecuménica colectiva. Y esto costará caro. Estamos de acuerdo con el ecumenismo que nos enseña Jesucristo, el del “vis a vis” pero no con el de las organizaciones donde priman los intereses de una unión, no alrededor de la Palabra de Dios sino en torno a un hombre o de unas doctrinas que no tienen base en la sola Escritura. Queremos ser fieles, únicamente, a la Palabra de Dios.
La repetición de la conjunción disyuntiva griega h (ë), puede traducirse sea .... sea ... sea. Ver Diccionario Griego de Pabon-Echauri, Bibliograf, op.c..
«Sábados» en plural, justificado a pesar de que los otros dos elementos temporales festivos estén en singular, por cuanto según 2ª Crónicas 8:13 se hacían los holocaustos de animales y la ofrendas de comidas y bebidas rituales en las diversas fiestas que se especifican, en la fiesta mensual, y en sábados donde se incluye, como mínimo, las otras fiestas anuales que no están determinadas en el término fiesta (cf. 2ª Crón. 8:13), a saber: el primer día del mes séptimo (la fiesta de las Trompetas) (Lv. 23:24 cf. Nm. 29:1-6) y el décimo día del mes séptimo (fiesta de la expiación) (Lv. 23:27-32 cf. Nm. 29:7, 8-11) que sin caer en el séptimo día se las consideraba como si fueran un sábado.
«Sábados» en plural donde además de incluir a los sábados anuales se incluiría también el sábado semanal, ceremonial en este caso y en el sentido de que se ofrecían sacrificios como cada día de la semana.
«Sábados» en plural englobando a todas las fiestas. La idea sería que nadie os juzgue en comida y bebida relacionada con fiesta anual que es como un sábado, o con fiesta mensual que es como un sábado, es decir que nadie os juzgue en comida y bebida sacrificiales ofrecidas en esos sábados ceremoniales.
«Sábado» en singular. El genitivo plural es usado en singular para referirse a semana. En este caso no significa sábado semanal sino «semana» (cf. Nm.28:1-8).
Ver sobre este asunto a Dana y Mantey, Gramática Griega del Nuevo Testamento, Casa Bautista de Publicaciones, Texas-USA 1979, p. 159, donde se justifica el valor singular de una frase con relativo neutro en plural pero el verbo en singular. Ver también a Manuel Guerra Gómez, El Idioma del Nuevo Testamento, edic. Aldecoa, Burgos 1981, p. 343.
Hay algunos que piensan que independientemente del ropaje literario judío del que se hace depender Pablo, las “comidas y bebidas” en ciertos días de fiesta, junto a las propias fiestas no tendrían necesariamente que referirse a asuntos judíos propiamente dichos sino a elementos puramente paganos de la sociedad de Colosas. Si bien esto podría admitirse por lo que aparece en todo el contexto (cf. Col. 2:20-22), no es menos cierto que la mención del posible problema que también podría plateárseles a los cristianos, el de la circuncisión, nos hace pensar que hay aspectos judíos en el contenido de Colosenses 2:16, en un intento de atraer a esas posibles conductas a los cristianos también. Sin embargo para nosotros el empleo que realiza Pablo del texto de Colosenses 2:16 ligado con el v. 17 donde aparece la palabra sombra (skía), es suficiente como para entender aquí una práctica de la ley ceremonial caduca, y que debía servir como ejemplo para no cometer otras actividades puramente mundanas (Col. 2.20-22).
Esto es semejante a Gálatas 3:17-19, donde se dice que cierta Ley sirve hasta la venida del Mesías, y que se trata de una añadidura en exclusiva para la época de Moisés a causa de la acumulación de las transgresiones. El Sábado fue donado a la humanidad antes de cualquier transgresión (Gn. 2:1-3 cf. Mc. 2:27, 28), por lo tanto el Sábado no pertenece a esa Ley en exclusiva que sirve hasta la venida del Mesías o hasta el tiempo de “reformar las cosas”.
El Reposo de Dios en Jesucristo se alcanza cuando eres como Jesucristo: manso para con Dios dejándote conducir por sus mandamientos, entre los que se encuentra el Sábado como día de reposo; o bien cuando eres humilde para con Dios, sometiendo tu voluntad a la voluntad de Dios que está en contra de toda anomía (transgresión de la Ley de Dios) (cf.. Mt.. 7:21-23). Asumiendo esa actitud de Jesucristo, se dedicará el tiempo especial consagrado por Dios (Gn. 2:1-3) y ratificado por Jesucristo (Mc. 2.27, 28 cf. Lc. 4:16; 23:54:56; Mt.24:20; Ap. 1:10): tiempo especial que se identifica con el Sábado, séptimo día de cada semana.
Los autores bautistas del Comentario Exegético y Explicativo de la Biblia, vol. I, op. c., p. 79, comentan:
“Acordarte has del día de reposo, - dando a entender que ya era conocido y reconocido como día de descanso sagrado. Los cuatro primeros mandamientos contienen nuestros deberes para con Dios; los otros seis, nuestros deberes para con nuestro semejantes”.
Ver nota 130. En la Tercera parte, capítulo I y en el apartado El Sábado de la Creación no pertenece a la Ley ceremonial, justificamos en profundidad este asunto.
Dentro de esta modalidad podría caber otra variante:
Si lo que rige la frase en lugar de la comida y bebida fuese el hecho de juzgar sin más, considerando la traducción hecha, la idea podría ser como sigue:
“Que nadie os debe juzgar por comida y bebida ni tampoco en materia de una fiesta o de una nueva luna o de una semana”
Esta posible composición como puede observarse disocia la comida y la bebida de los diferentes momentos. Lo que se destacaría aquí serían tres bloques o cinco en lugar de dos: 1) un no juzgar por algo, 2) comida y bebida, 3) y diferentes momentos descolgados, tanto de lo anterior como de sí mismos, rompiendo la posible relación entre las comidas y bebidas y los diversos elementos temporales.
Hay grandes objeciones para esta modalidad de entender el texto: 1) no puedes saber a que tipo de comida y bebida se refiere; 2) este tipo de composición te obliga por un lado a distinguir a “una fiesta” de una luna nueva y de una incomprensible semana. Y desde luego no podemos convertir el término semana en “fiesta semanal” porque sabbátwn no es una fiesta semanal, o es semana si se utiliza en singular o es sábados festivos si se utiliza en plural; 3) y la tercera objeción que nos devuelve al camino correcto de entender el pasaje, es que Pablo como ya hemos demostrado define en Colosenses 2:17 como sombra a todo lo anterior, utilizando un verbo en singular que demanda un antecedente en singular considerándolo todo un bloque. El empleo de sombra y el uso del verbo en singular reclama una identidad que únicamente se encuentra en las Sagradas Escrituras. Y en las Sagradas Escrituras la identificación de comidas y bebidas en relación a fiestas como sombra se aplica a elementos sacrificiales ceremoniales y a días festivos relacionados con esas comidas y bebidas rituales.
Una variante interpretativa podría ser también: Que nadie os juzgue en comida y bebida con relación a una fiesta ¿Qué fiesta? Una fiesta correspondiente a nueva luna o a sábados. De cualquier forma, lo que se destaca siempre es la “comida y la bebida” ceremonial ofrecida en diferentes momentos.
EL diario oficial de la Diócesis de Cleveland dice:
<< ¿Con qué autoridad cambió la iglesia el día de reposo del sábado al domingo?
La Iglesia cambió la observancia del día de reposo al domingo por la divina e infalible autoridad que le dio su Fundador, Jesucristo. Los protestantes, que pretenden que la Biblia es la única guía de la fe, no tienen justificativo para guardar el domingo. En este asunto los adventistas del séptimo día son los únicos protestantes consecuentes. El domingo como día de reposo en honor de la resurrecci6n del Señor data de los tiempos apostó1icos y fue establecido así, entre otras razones, para distinguir entre judíos y cristianos. San Justino Mártir habla de esto en su Apología (The Catholic Universe bulletin (El boletín del mundo católico), 14 de agosto 1942, p. 4).
En un libro en castellano titulado Por qué somos católicos y no protestantes, de Edic. Paulinas, traducido del italiano con notas aclaratorias por el Rvdo. P. Pacifico Albero, O.F.M., Madrid 1953, pág. 65, se dice lo siguiente:
<< P. Los protestantes, al trabajar en día de sábado o el séptimo día de la semana, ¿siguen con ello a la Escritura como regla de fe?.
R. No; antes al contrario, no pueden justificar su modo de obrar sino apoyándose en la tradición. trabajando en sábado ellos violan un mandamiento de Dios: acuérdate de santificar el sábado ; mandamiento que no aparece abrogado en ninguna parte de
la Escritura.
P. La santificaci6n del domingo, como día de reposo, ¿está explícitamente confirmada en la Escritura?
R. No, ciertamente. Sin embargo, todos los protestantes consideran como obligatoria la santificación de este día. Decir que se santifica el domingo en memoria de la Resurrección de Cristo, es afirmar que se obra sin apoyarse para nada en la Escritura; lo mismo se podría decir que se debe guardar el jueves, porque en este día Jesús subió al cielo y reposó después de la gran obra de la Redenci6n humana.
Extensión Magazine, The National Catholic Monthly (vol. 33, nº 10, mars 1939, p. 24, Chicago, Illinois), dice de los Adventistas del Séptimo Día:
“Ellos tienen el mérito de esta lógica, única entre los protestantes, según la cual, puesto que rehusando de reconocer la autoridad de la Iglesia, rehusan igualmente en seguir en lo que concierne a la transferencia del día del Señor del sábado al domingo”
Estas citas nos muestran que el Catolicismo ha tomado buena nota en cuanto al principio de la sola Escritura que el Protestantismo aduce en ocasiones frente al Catolicismo. La aceptación del domingo por parte protestante no reposa en la Escritura sino en la autoridad que la Iglesia Católica se arroga.
Calvino, ya lo vimos, es muy curioso. Fíjense lo que dice en Institución Cristiana (libro II, cp. VII, 14, op. c., vol. I, p. 257):
“En Jesucristo la maldición de la Ley está abrogada pero la obediencia permanece.- Incitándoles una y otra vez los despierta de su pereza y los estimula para que salgan de su imperfección. Hay muchos que por defender la libertad de la maldición de la Ley dicen que ésta ha sido abrogada (...). Ahora bien, tal opinión no se hubiera podido difundir sin algún pretexto o razón, por lo cual es verosímil que nació de una falsa exposición de la doctrina de Cristo; pues casi todos los errores suelen tomar ocasión de la verdad. Por tanto, para no caer nosotros también en el mismo error, será necesario que distingamos cuidadosamente lo que está abrogado en la Ley y lo que aun permanece en vigor.
“Cuando el Señor afirma que Él no había venido a destruir la Ley, sino a cumplirla, y que no faltaría ni una tilde hasta que pasase el cielo y la tierra y todo se cumpliese (Mt. 5:17), con estas palabras muestra bien claramente que la reverencia y obediencia que se debe a la Ley no ha sido disminuida en nada por su venida. Y con toda razón, puesto que Él vino para poner remedio a las transgresiones. Así que de ningún modo es rebajada la doctrina de la Ley por Cristo, pues ella, enseñándonos, amonestándonos, con reprensiones y correcciones nos prepara y forma para toda buena obra”.
Si Calvino se aplicara esto que dice, hoy el protestantismo no estaría a punto de sucumbir ante la seducción católico romana. Es una lastima notar hoy, la falta de coherencia que tienen los reformadores en este asunto de la Ley de Dios. Y si bien de éstos todavía se puede dar una cierta explicación, por la circunstancia temporal, no comprendemos totalmente la posición asumida de sus seguidores actuales.
En la Revue Alliance Evangelique de julio de 1965, p. 2 (Pierre Courthial de la Iglesia Reformada):
“La gracia no ha anulado la Ley, sino que la establece. La Ley de Dios es santa, justa y buena, permanece para siempre. La gracia no está en oposición a la Ley o en contradicción con ella sino enlazada con la Ley y en equilibrio con ella. El Dios Creador y el Dios Redentor. Creación y Redención, Ley y Gracia se mantienen”
Por parte católica, aunque también hemos dejado claro en otro lugar su posición respecto a la Ley de Dios del Decálogo, podemos presentar todavía para esta ocasión dos citas:
“En todos los pasajes donde sale la cuestión del Decálogo, el Nuevo Testamento acentúa su fuerza obligatoria en el orden nuevo de la salvación o, mejor, considera como sobrentendido esta fuerza obligatoria” (R.P. A. Eberharter en Dictionnaire de la Bible, Suplemento publicado con la dirección de Louis Pirot, París 1930, tomo II, col. 351).
“Los mandamientos de la Ley forman un todo indisoluble, ya que se imponen todos en el nombre de la misma voluntad divina de la que emanan esencialmente. Cuando Dios promulga igualmente todos los preceptos del Decálogo ¿va a tolerar que el hombre haga distinción a su gusto y no observe más que los que le plazcan?” (Monseñor A. Charue, obispo de Namur, La Sainte Bible, comentada por L. Pirot et Clamer, París 1951, tomo XII, pp. 406, 407)[/QUOTE]