Re: Cristo no era tolerante, asi que no coman de la Serpiente.
No, no somos culpables de nada solo hasta que conocemos a Cristo pero antes de eso nada...
...Y tampoco nos rebelamos contra Dios, eso lo hizo Adán y por culpa de ese bobo estamos todos metidos en esto pero el unico responsable de todo es Cristo mismo porque él nos creo...
...Asi que al único que le correspondía morir era a él mismo, el fue el responsable y asumió su responsabilidad.
Salud Amílcar:
Y a todos los foristas. Lo que voy a narrar no lo voy a discutir con nadie, si me quieren creer, muy bien, y si no, también bien.
Hace muchísimo tiempo, mucho antes de que este universo (este universo visible aún con telescopios) fuera creado, hubo una rebelión liderada por uno de los seres mas maravillosos que existieron y que existirá jamás; su nombre: Lucero de la Mañana. De el se dijo que era perfecto, pero un día, un acíago día se enontró maldad en él y se rebeló contra Dios.
En esa rebelión el Lucero de la Mañana arrastró a la tercera parte de los hijos de Dios, nosotros. ¿Qué por qué lo sé? No lo voy a decir, pues no viene al caso, solo les puedo decir que pecamos contra Dios y fuimos merecedores del destino que le cabe a cualquier traidor que se rebela contra su Hacedor: la muerte.
Pero Dios, que es justo y misericordioso, quiso darnos una segunda oportunidad y para eso estamos aquí, en este mundo, para cumplir con la prueba de nuestra lealtad hacia Él. Obviamente, al nacer en este mundo no sabemos nada de nuestra preexistencia, como tampoco de nuestro destino, pero sí lo intuimos. Sea quien fuere (índigena o científico) intuye algo que lo lleva a tomar partido en la guerra que se ha presentado en los cielos: El Lucero de la Mañana vrs. Jesucristo.
Ahora ya puedes ver que cuando Adán se rebeló contra Dios, lo hizo llevado por su naturaleza pecadora, la misma naturaleza que tenemos nosotros, pues ya nos habíamos rebelado con anterioridad.
Entonces, sí somos culpables y sí merecemos la muerte; pero gracias a la misericordia y a la tolerancia de Dios y de Jesucristo, tenemos una nueva oportunidad. No la desperdiciemos en pendejadas, sino máss bien, aprovechemósla en amarnos los unos a los otros como Jesucristo nos amó.
Gracia y paz.