¿Y SI LO QUE LLAMAS “EVANGELIO” NO ES EL EVANGELIO DE CRISTO?

laralonso1985

Miembro senior
20 Julio 2025
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MALENTENDIDOS DOCTRINALES FUNDAMENTALES

En el mundo cristiano casi todos usan las mismas palabras:
gracia, fe, bautismo, Espíritu Santo, salvación, iglesia. Pero detrás de ese vocabulario compartido se esconden doctrinas profundamente opuestas que pueden acercarte a Cristo… o mantenerte atrapado en un sistema religioso cómodo y no bíblico.

Mismas palabras, doctrinas distintas​

Una fuente constante de división no es la falta de lenguaje común, sino usar los mismos términos con contenidos teológicos opuestos.

a) Sacerdote

  • Catolicismo romano: ministro ordenado que media entre Dios y los hombres y administra sacramentos.
  • Nuevo Testamento: todos los creyentes son sacerdotes espirituales 1 Pedro 2:5, 9, llamados a ofrecer sus cuerpos en sacrificio vivo Romanos 12:1; el sacerdocio levítico fue cumplido de una vez para siempre en Cristo Hebreos 7–10.
b) Bautismo

  • Visión sacramental: aspersión infantil para quitar el pecado original.
  • Visión neotestamentaria: inmersión consciente de un creyente arrepentido como respuesta de fe, vinculada al perdón de pecados y al don del Espíritu Santo Hechos 2:38; Romanos 6:3–4.
    El conflicto no es semántico, sino doctrinal y funcional.

Trinidad y Espíritu Santo mal entendidos​

El texto desenmascara distorsiones antiguas y actuales sobre quién es Dios.

a) Modalismo (herejía de Praxeas)

  • Afirma que Padre, Hijo y Espíritu Santo son solo “modos” de un mismo Dios, sin distinción real de personas.
  • Queda refutado por pasajes donde las tres personas actúan simultáneamente Mateo 3:16–17; Juan 14–16.
b) Tres dioses separados

  • La Trinidad no enseña tres dioses ni tres “personalidades” de un solo ser confundido.
  • Enseña tres personas distintas, eternas y personales, unidas en una sola Deidad Mateo 28:19; 2 Corintios 13:14.
c) Menosprecio del Espíritu Santo

  • Colocarlo “tercero” en importancia es un error teológico.
  • El Espíritu Santo es plenamente Dios Hechos 5:3–4, no una fuerza impersonal ni un simple complemento del Padre o del Hijo.

Plan de salvación vs. respuesta humana​

Un error muy común es reducir el evangelio a una lista de pasos, desconectados de la obra objetiva de Cristo.

  • El Plan de Salvación: Dios envió a su Hijo como expiación vicaria por el pecado del mundo Isaías 53; Romanos 3:24–26; 2 Corintios 5:21.
  • La Respuesta al Plan: oír, creer, arrepentirse, confesar y bautizarse son respuestas humanas a una obra ya consumada Hechos 2:37–38; Romanos 10:9–10.
Predicar los pasos sin exponer la cruz produce un evangelio incompleto y mecanicista.


Expiación: teorías insuficientes​

El documento corrige interpretaciones históricas que deforman la cruz.

a) Teoría del rescate al diablo

  • Enseña que Jesús pagó un precio a Satanás.
  • No tiene respaldo bíblico; la deuda del pecado es contra la justicia de Dios, no contra el diablo Colosenses 2:14.
b) Teoría de la influencia moral

  • Reduce la cruz a un ejemplo ético sublime.
  • Ignora la necesidad de justicia, juicio y sustitución penal Hebreos 9:22.
c) Teoría del mártir

  • Presenta a Jesús solo como un hombre ejemplar que muere por sus convicciones.
  • Niega su deidad y su obra redentora objetiva Juan 1:1; Tito 2:13.
El Nuevo Testamento proclama una expiación sustitutiva, real y suficiente.


“Bautismo con el Espíritu” fuera de contexto​

Estos malentendidos se intensifican en ambientes carismáticos contemporáneos.

a) La señal del Espíritu

  • En el judaísmo del primer siglo, el derramamiento del Espíritu no se entendía como hablar en lenguas, sino como el inicio de una nueva era salvífica prometida Joel 2; Hechos 2.
b) Propósito de los milagros

  • Los milagros autenticaban una revelación nueva y apostólica Marcos 16:20; Hebreos 2:3–4.
  • Con la revelación bíblica completa, no hay necesidad doctrinal de señales continuas para validar el mensaje, y buscar milagros como norma espiritual confunde confirmación revelacional con experiencia subjetiva.

Estos malentendidos no son asuntos secundarios; deforman la comprensión de Dios, de la salvación, de la Iglesia y del evangelio mismo. La fidelidad bíblica exige definiciones precisas, categorías claras y una lectura contextual de la Escritura, por encima de tradiciones heredadas y experiencias elevadas a doctrina.

Pregunta:
¿Estamos defendiendo la fe apostólica del Nuevo Testamento, o solo las definiciones que recibimos sin volver a probarlas a la luz de la Palabra?