La afirmación “Dios no tendrá por inocente al culpable ni por culpable al justo” expresa un principio central del carácter de Dios: su justicia perfecta, imparcial y coherente con su santidad y verdad.
1. Dios no tiene por inocente al culpable
Éxodo 34:6–7
“¡Jehová! ¡Jehová! Dios misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad… que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al culpable…”
Descripción:
Este texto revela la tensión perfecta en Dios entre misericordia y justicia. Aunque Él perdona, no absuelve al culpable sin un fundamento justo. El pecado no queda impune; o es juzgado directamente, o es juzgado en un sustituto (lo cual se revela plenamente en Cristo). Dios no relativiza el pecado ni lo ignora.
Números 14:18
“Jehová es tardo para la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelión, aunque de ningún modo tendrá por inocente al culpable…”
Descripción:
Aquí se reafirma que la paciencia divina no es permisividad. El juicio puede ser postergado, pero no cancelado. Dios no es injusto al pasar por alto la culpa sin arrepentimiento ni expiación.
Nahúm 1:3
“Jehová es tardo para la ira y grande en poder, y no tendrá por inocente al culpable…”
Descripción:
Este pasaje enfatiza que el poder de Dios se manifiesta también en su justicia. La aparente demora del juicio no implica ausencia de justicia, sino dominio soberano del tiempo.
2. Dios no declara culpable al justo
Proverbios 17:15
“El que justifica al impío, y el que condena al justo, ambos son abominación a Jehová.”
Descripción:
Dios aborrece toda distorsión moral y judicial. Declarar culpable al justo es tan grave como justificar al impío. Esto establece que Dios jamás actúa con arbitrariedad ni corrupción, a diferencia de los sistemas humanos.
Deuteronomio 25:1
“Si hubiere pleito entre algunos… justificarán al justo y condenarán al culpable.”
Descripción:
Este mandato humano refleja el estándar divino. Dios exige que la justicia terrenal imite su propia justicia: discernimiento correcto entre inocencia y culpa.
Isaías 5:23
“¡Ay de los que justifican al impío mediante soborno, y al justo quitan su derecho!”
Descripción:
Dios denuncia severamente cualquier inversión moral. El justo no será tratado como culpable delante de Dios, aunque los hombres lo hagan.
3. Cumplimiento perfecto de este principio en Cristo
Romanos 3:25–26
“A quien Dios puso como propiciación… para manifestar su justicia… a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.”
Descripción:
En la cruz se resuelve plenamente este principio:
Dios no declara inocente al culpable: el pecado es castigado.
Dios no condena al justo: Cristo, el Justo, carga con la culpa ajena.
Así, el creyente es justificado sin que Dios viole su justicia.
4. Síntesis doctrinal
Dios es absolutamente justo: nunca condena al inocente ni absuelve al culpable sin base legal.
La misericordia divina no anula la justicia, sino que la satisface.
El evangelio no contradice este principio, sino que lo cumple plenamente en Cristo.
Toda absolución bíblica tiene fundamento judicial, no emocional.
Visitame Para Saber Más