pruebas específicas de los autores de los Evangelios.
el testimonio más antiguo y seguramente el más significativo viene de Papías, quien, alrededor del año 125 d.C.,
afirmo específicamente que Marcos había registrado cuidadosa y fielmente el testimonio ocular de Pedro. diciendo que Marcos "no cometió ningún error" y no incluyó "ninguna declaración falsa", Y tambien dijo que Mateo había preservado las enseñanzas de Jesús.
Ireneo, quien escribió alrededor de 180 d.C., confirmó la autoría tradicional. diciendo, Mateo publicó su propio Evangelio entre los hebreos en su propia lengua, cuando Pedro y Pablo estaban predicando el evangelio en Roma y fundando la iglesia allí. Después de su partida, Marcos, el discípulo e intérprete de Pedro, él mismo nos dejó por escrito la esencia de la predicación de Pedro. Lucas, seguidor de Pablo, asentó en un libro el evangelio pre-dicado por su maestro. Luego Juan, el discípulo del Señor, quien también se recostaba sobre su pecho.
los testigos oculares cuando son objetivos y veracez, son de gran peso en un juicio, para la historia y en el caso de los evangelios nos ofrecen pruebas irrefutables que son de gran valor para el cristiano en contra de toda corriente ateista.
el testimonio más antiguo y seguramente el más significativo viene de Papías, quien, alrededor del año 125 d.C.,
afirmo específicamente que Marcos había registrado cuidadosa y fielmente el testimonio ocular de Pedro. diciendo que Marcos "no cometió ningún error" y no incluyó "ninguna declaración falsa", Y tambien dijo que Mateo había preservado las enseñanzas de Jesús.
Ireneo, quien escribió alrededor de 180 d.C., confirmó la autoría tradicional. diciendo, Mateo publicó su propio Evangelio entre los hebreos en su propia lengua, cuando Pedro y Pablo estaban predicando el evangelio en Roma y fundando la iglesia allí. Después de su partida, Marcos, el discípulo e intérprete de Pedro, él mismo nos dejó por escrito la esencia de la predicación de Pedro. Lucas, seguidor de Pablo, asentó en un libro el evangelio pre-dicado por su maestro. Luego Juan, el discípulo del Señor, quien también se recostaba sobre su pecho.
los testigos oculares cuando son objetivos y veracez, son de gran peso en un juicio, para la historia y en el caso de los evangelios nos ofrecen pruebas irrefutables que son de gran valor para el cristiano en contra de toda corriente ateista.