TE AMO PADRE SANTO
Porque estaría bien amar a Dios mecánicamente.
Una vez debía cruzar una zona peligrosa y una voz me dijo en mi cabeza “Alabado sea Dios, alabado sea Dios…” como estimulando la alabanza, el concejo era claro: alaba a Dios y estarás protegido. Es que así atraemos los ángeles consecuentemente se alejan los demonios y la oscuridad por ende el delincuente nunca tendrá fuerza, ni energía, ni poder, para atacar.
No siempre van a estar alineadas las ganas, el deber y la necesidad, solo en las películas, pero siempre se debe cumplir el deber y sobrevivir, y alinear a eso las ganas a como de lugar. Y si tengo la necesidad imperiosa de sobrevivir, de salir ileso en una situación peligrosa cuento con toda licencia otorgada por el sentido común para estimula mi amor por Dios para triunfar.
Algunos dicen “no bendigan Israel para ganarse una bendición”, por lo de “Bendito quien te bendiga”. pero porque estaría mal? Los objetivos que la biblia traza para los hombres son dos: primero hacer lo que dicta la razón: amar y respetar a Dios y segundo hacerlo con ganas, en verdad y en espíritu, alinear los sentimiento a la razón, es algo difícil, una verdadera proeza sobre todo en este mundo tan hedonista, caprichoso y sensual, pero ese es el orden divino, y si quiero una bendición de Dios, quiero algo bueno, por mas que sea egoísta, y si para ganarlo encima bendigo a Israel, de la boca para afuera pero con honestidad. Estoy cumpliendo con el primero objetivo sigo la razón, me lo gane legítimamente, claro que con el resto del ser en coherencia.
Se ha dicho el maduro (el hombre de Dios) gusta lo debe hacer, el inmaduro (el hombre del mundo) hace lo que le gusta. Gran verdad. Para el cielo lo que hacemos acá tiene dos poderes, uno real y directo y uno simbólico, conceptual, meritorio si oramos todos los santos días los ángeles se lo informan a Dios y caen las bendiciones, eso será por merito. Pero un ayuno o una gran obra de boda, de misericordia tiene un poder real y directo, por otro lado todo lo que hacemos en la tierra para el celo se traduce en luz o oscuridad nada mas, cuando amamos a Dios nos ilumianmos al máximo, y estamos haciendo las dos cosas, lo real y lo meritorio. Estamos, por lo menos en ese momento cumpliendo con todos los objetivos de la biblia, y en el punto mas alto que el hombre puede aspirar a llegar, que no es el nirvana, sino al adoración divina, porque todo se sintetiza ahí, si por muy concienzudo solo espero que el amor brote naturalmente en mi corazón por Dios estoy errando. Debo estimularlo, debo hacerlo cuando deba y cuando surja. A tiempo y a destiempo, incluso estimulado tedria mas valor.
Asi que, o por una ganas irrefrenables, o por una imperiosa necesidad, o porque es la hora de adorar a Dios, alaben, bendiga, glorifiquen, ensalcen, amen, adoren, y veneren a Yahve, Dios Padre de Jesús creador del cielo y la tierra, así se convertirán en una atrocha de luz que alejara toda oscuridad y atraerá Su Santa Presencia a la tierra para que muy pronto veamos el cumplimento de sus palabras y el reinado de su Cristo. A alabar a Dios.
Porque estaría bien amar a Dios mecánicamente.
Una vez debía cruzar una zona peligrosa y una voz me dijo en mi cabeza “Alabado sea Dios, alabado sea Dios…” como estimulando la alabanza, el concejo era claro: alaba a Dios y estarás protegido. Es que así atraemos los ángeles consecuentemente se alejan los demonios y la oscuridad por ende el delincuente nunca tendrá fuerza, ni energía, ni poder, para atacar.
No siempre van a estar alineadas las ganas, el deber y la necesidad, solo en las películas, pero siempre se debe cumplir el deber y sobrevivir, y alinear a eso las ganas a como de lugar. Y si tengo la necesidad imperiosa de sobrevivir, de salir ileso en una situación peligrosa cuento con toda licencia otorgada por el sentido común para estimula mi amor por Dios para triunfar.
Algunos dicen “no bendigan Israel para ganarse una bendición”, por lo de “Bendito quien te bendiga”. pero porque estaría mal? Los objetivos que la biblia traza para los hombres son dos: primero hacer lo que dicta la razón: amar y respetar a Dios y segundo hacerlo con ganas, en verdad y en espíritu, alinear los sentimiento a la razón, es algo difícil, una verdadera proeza sobre todo en este mundo tan hedonista, caprichoso y sensual, pero ese es el orden divino, y si quiero una bendición de Dios, quiero algo bueno, por mas que sea egoísta, y si para ganarlo encima bendigo a Israel, de la boca para afuera pero con honestidad. Estoy cumpliendo con el primero objetivo sigo la razón, me lo gane legítimamente, claro que con el resto del ser en coherencia.
Se ha dicho el maduro (el hombre de Dios) gusta lo debe hacer, el inmaduro (el hombre del mundo) hace lo que le gusta. Gran verdad. Para el cielo lo que hacemos acá tiene dos poderes, uno real y directo y uno simbólico, conceptual, meritorio si oramos todos los santos días los ángeles se lo informan a Dios y caen las bendiciones, eso será por merito. Pero un ayuno o una gran obra de boda, de misericordia tiene un poder real y directo, por otro lado todo lo que hacemos en la tierra para el celo se traduce en luz o oscuridad nada mas, cuando amamos a Dios nos ilumianmos al máximo, y estamos haciendo las dos cosas, lo real y lo meritorio. Estamos, por lo menos en ese momento cumpliendo con todos los objetivos de la biblia, y en el punto mas alto que el hombre puede aspirar a llegar, que no es el nirvana, sino al adoración divina, porque todo se sintetiza ahí, si por muy concienzudo solo espero que el amor brote naturalmente en mi corazón por Dios estoy errando. Debo estimularlo, debo hacerlo cuando deba y cuando surja. A tiempo y a destiempo, incluso estimulado tedria mas valor.
Asi que, o por una ganas irrefrenables, o por una imperiosa necesidad, o porque es la hora de adorar a Dios, alaben, bendiga, glorifiquen, ensalcen, amen, adoren, y veneren a Yahve, Dios Padre de Jesús creador del cielo y la tierra, así se convertirán en una atrocha de luz que alejara toda oscuridad y atraerá Su Santa Presencia a la tierra para que muy pronto veamos el cumplimento de sus palabras y el reinado de su Cristo. A alabar a Dios.