SED FUERTES, SED SENSIBLES...

Nahim

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7 Julio 2018
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Jesucristo era el más sensible de nuestros hermanos, de eso hoy no cabe la menor duda.

Al contrario de lo que se pueda pensar, ser sensibles nos hace más fuertes, porque no tenemos esa coraza o caparazón defensivo que anula la gracia de Dios en nosotros, sino que permitimos que su amor nos afecte en toda su plenitud.

Si alguien te hiere o te ofende, es bueno dejarse afectar y reconocer el dolor en el mismo momento que se produce, para mitigarlo enseguida y que no te afecte en el futuro.

El que va con la coraza por la vida y se cree indestructible solo vive un engaño. Al final todas las cosas que cree que no le afectan, no solo lo hacen sino que le transforman desde adentro.

Tenéis que espabilar los que os creeis insensibles al dolor o las ofensas del prójimo, pues lo sois mucho más de lo que pensáis. Sólamente tenéis que recononcer vuestro dolor al momento que lo sentís, y Dios ya se encarga de aliviarte. Pero como vayáis de fuertes o insensibles lo lleváis claro.

La sensibilidad es un don divino, una bendición. Que nadie se avergüenze de ser muy sensible, sino más bien todo lo contrario. Cuando la aguja no encuentra fronteras, sigue y sigue penetrando hasta el final. Al sentir dolor y quejarnos, la aguja rebota como si de goma fueseis. Pero si no lo haces, la aguja sigue su curso..."No, es que yo soy de piedra" jajaja. Eso creen algunos. La sensibilidad cuanto más mejor, es una ferrea defensa contra todo.

La insensibilidad es la puerta de entrada al infierno, al dolor supremo.

Sensibilidad es sinónimo de fortaleza. Usala a tu favor y no vayas de machote.