VALENCIA;n3137429 dijo:Ese cuestionamiento me lo hago yo mismo, ¿hasta cuando debo dar de mí? ¿estoy haciendo suficiente?
Hay una delgada linea entre ser magnánimo y ser tonto, para esto uno debe pedir discernimiento al Señor, porque la caridad debe ser dada en su justa medida.
Uno no va a dejar a sus hijos sin comer por eso, pero la caridad no es solo dar dinero, sino dar de sí.
No es ir dando a todo mendigo que te extiende la mano, es acostumbrar el corazón a ser desprendido y colaborador.
Ahí está el asunto. Alguien a quien Cristo salvó tiene el amor de Dios en él, no hay nada qué forzar ni acostumbrar y más aún no se da por medida pues ese amor debería de ser como a nosotros mismos (y no conozco a uno que se amé a sí.mismo con limitación).
Sin embargo, el que no es salvo con toda seguridad buscará ganarse la salvación con mucho esfuerzo y obras nacidas de sí mismo, en su propia justicia, por miedo o por conveniencia para granjearse el favor de Dios.