Si te entiendo pero esa una definición programática.Greivin.;n3232684 dijo:Así lo entiendo yo también. Pero analiza este pasaje:
"Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese".
Tu crees que el hijo de perdición tuvo libertad de decidir no hacer lo que hizo?
Dios determino que Judas fuera malo y también que se perdiera para que se cumpliera la escritura. Porque?
Porque El tiene potestad para hacer un vaso o vasos para honra y un vaso o vasos para deshonra. Ninguno de estos vasos tiene libertad para cambiar su naturaleza y sus frutos serán tal ellos son.
Se está planteando que Dios debería haber hecho un vaso que no pudiera pecar. Que no pudiera fallar. Se ve el pecado como una falla estructural. Pero no se entiende el carácter de la vida misma.
Si un auto no arranca está mal, porque es una máquina que fue construida para funcionar de una determinada manera y si no lo hace, es porque fue mal construida.
En las cosas y las máquinas la palabra perfección, si tiene que ver con hacer aquello para lo que fue construido.
Pero no es así con la vida humana.
La vida humana fue creada a imagen y semejanza de Dios. El hombre fue creado soberano y señor. Autónomo, autogestionable e independiente. Responsable. Un dios en miniatura.
Obviamente limitado en un espacio y tiempo determinados.
Este ser debía "voluntariamente" y en el pleno ejercicio de su señorío y como un ser soberano de si mismo, reconocer a Dios y ubicarse bajo su autoridad natural.
Pero Adán ejerció su señorío de manera incorrecta y lo perdió. Perdió su señorío y se convirtió en esclavo de alguien mas.
Perdió es gobierno de su persona y por ende de todo aquello que lo rodeaba.
Luego las mentes pequeñas le recriminan a Dios que no haya sido capaz de hacer un hombre que se le sujete y no le desobedezca pero este nunca fue su propósito.
Porque de haber querido eso lo hubiera hecho sin ninguna dificultad.
A esto, la respuesta es que Dios puede hacer vasos que terminarán siendo deshonrosos y vasos que terminarán siendo honrosos.
El hijo de perdición eligió hacer lo que quizo.
Dios lo había visto desde antes de la fundación del mundo y lo hizo escribir para testimonio de lo tremendo y maravilloso de su poder.