-Traje esta propuesta al Foro porque de repente me dio por hacerme la pregunta y no hallé qué responder.
-No tengo problema con el vocablo “religiones” pero sí creo tenerlo con el de “respeto”. ¿Qué entiendo yo por “respetar”?
-No sé cómo será en otros países, pero cuando en Uruguay se nos dice:
“Yo respeto todas las religiones” tras haber soltado nosotros la palabra “Dios”, “Señor”, Jesucristo, Biblia o Evangelio, sabemos que nuestro interlocutor se pone a la defensiva, pero con arrogante actitud de demócrata, librepensador y ciudadano laico. Simultáneamente, nos está dando tremendo puñetazo en el estómago que casi nos deja sin aire, pues al haber cometido el desliz de soltar uno de esos términos, reacciona ofendido como que al menos él nada quiere saber de Dios, del Señor Jesucristo, la Biblia o el Evangelio ¡aunque respeta todo! O sea, se fastidia, pero respeta.
-Si por “respeto” entendemos el ser positivamente considerados y nunca ofensivos ¡lo soy!
-Sin embargo, discutiendo con distintos religiosos, aunque les respete a ellos, me temo pecar de irrespetuoso en algunas ocasiones.
-El problema se produce al calificar las proposiciones con las que estamos en desacuerdo. Con unas puedo decir: me parecen equivocadas; con otras: son erróneas; pero con otras no me contengo y grito ¡eso es un disparate! Sé que debo moderar mi genio, pero gente crédula o fanática hay que nos saca de quicio al impactarnos con una declaración absurda.
-Por otro lado, atemperar mi reacción rebajando la calificación a niveles más suaves, me parece traicionar mi conciencia y privar al interlocutor de una explosión de sinceridad que pueda conmoverle positivamente.
- ¿Qué piensan ustedes?
Cordiales saludos
-No tengo problema con el vocablo “religiones” pero sí creo tenerlo con el de “respeto”. ¿Qué entiendo yo por “respetar”?
-No sé cómo será en otros países, pero cuando en Uruguay se nos dice:
“Yo respeto todas las religiones” tras haber soltado nosotros la palabra “Dios”, “Señor”, Jesucristo, Biblia o Evangelio, sabemos que nuestro interlocutor se pone a la defensiva, pero con arrogante actitud de demócrata, librepensador y ciudadano laico. Simultáneamente, nos está dando tremendo puñetazo en el estómago que casi nos deja sin aire, pues al haber cometido el desliz de soltar uno de esos términos, reacciona ofendido como que al menos él nada quiere saber de Dios, del Señor Jesucristo, la Biblia o el Evangelio ¡aunque respeta todo! O sea, se fastidia, pero respeta.
-Si por “respeto” entendemos el ser positivamente considerados y nunca ofensivos ¡lo soy!
-Sin embargo, discutiendo con distintos religiosos, aunque les respete a ellos, me temo pecar de irrespetuoso en algunas ocasiones.
-El problema se produce al calificar las proposiciones con las que estamos en desacuerdo. Con unas puedo decir: me parecen equivocadas; con otras: son erróneas; pero con otras no me contengo y grito ¡eso es un disparate! Sé que debo moderar mi genio, pero gente crédula o fanática hay que nos saca de quicio al impactarnos con una declaración absurda.
-Por otro lado, atemperar mi reacción rebajando la calificación a niveles más suaves, me parece traicionar mi conciencia y privar al interlocutor de una explosión de sinceridad que pueda conmoverle positivamente.
- ¿Qué piensan ustedes?
Cordiales saludos