Renunciar a uno mismo o vivir en la vanidad

18 Septiembre 2007
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Este tema que abro es sobre la vanidad ¿Por qué la vanidad es un instinto natural en el ser humano, de dónde proviene, cómo sucedió y cómo podrá superarse?

De las creencias cristianas, se sabe que la vanidad es originaria del Diablo, como primer pecado, "el creerse igual a Dios" (Génesis 3:5) ¿Pero por qué la humanidad caería en su mismo pecado? Se suele enseñar que Satanás se creía un ángel muy bello y que sería de cierta forma la causa de su rebelión ¿Pero por qué el resto de los ángeles que le siguieron cayeron en el mismo pecado?
Este es otro misterio del origen de la humanidad ¿Será que cada quién con su virtud querrá hacerse como Dios? ¿Entonces en dónde está la raíz del mal, sino en codiciar lo que le pertenece a Dios? ¿La perdida de la santidad se encontraría primeramente en este pecado y en tanto como raíz de todos los males?
Pues eso enseña la Escritura, o es lo que pienso y he interpretado ¿Entonces, cómo el ser humano debería superar su vanidad? ¿Cómo servir con sus talentos a Dios sin por medio de ellos egolatrarse?
Nuestra fe enseña que quien se hace más pequeño es el más grande (Lucas 9:48), lo que traduce que el más humilde, ese es quién es considerado. Entonces es ser grande en virtudes y pequeño en orgullo ¿Cómo podría lograr eso, sino poniendo a Dios primero? Si no puedo amar a Dios antes que a mí mismo, no podría ser capaz de ello. Entonces se repite lo que enseña la Escritura, "renunciar a sí mismo" (Lucas 9:23). Es el camino que Cristo nos pide para nuestra salvación. También enseña que si tu mano es motivo de pecado, que te la cortes, pues es mejor entrar al Reino sin una mano que irse al Infierno con ambas. Es difícil lo que Dios nos pide, y más cuando somos ricos. Porque no solo podemos ser ricos en dinero concretamente, pues podemos ser ricos en fama, ricos en belleza, en virtud, o en cualquier motivo que nos aparte de Dios y nos encierre en nosotros mismos. Eso pienso. Creo que muchos somos demasiado ricos, y débiles para dejar todo y seguir a Cristo. Sin querer, vine a buscar esa respuesta, y mientras la planteaba creo que me fue dada.

Tengo que decir que soy muy débil de espíritu y muy aferrado a las cosas del mundo. Pero mientras vivo estoy a tiempo. Gracias!